Friday, April 29, 2022

EL LENGUAJE PROLETARIO.

 

Lo que no muere del todo y lo que no nace del todo.

CORRESPONDE A AGOSTO 2022.

Sandra Cantoral Uriza.

Las lenguas son el instrumento de mayor alcance para la preservación y el desarrollo del patrimonio cultural objetivo y por objetivarse, en los procesos educativos del sujeto histórico proletarizado que no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer como ser humanitario, es decir, que siempre está inacabado y en búsqueda, el cual transita a través de la enseñanza-aprehendizaje de las condiciones objetivas y subjetivas en contextos concretos del mundo del capital y sus grandes monopolios privados; proponemos un sujeto revolucionario por medio del ejemplo educativo con matices humanos, habrá que formarlo; esta visión  aún no la desarrolla el poder burgués de la Unión de Educación Superior para el Continente Occidental (UNESCO), pues aún no valora PODER promover la diversidad cultural y el multilingüismo,  y por tano, no toma en cuenta el contexto de la lucha de clases en la desigualdad que genera la contradicción entre  el capital y el trabajo en los procesos de acumulación y de centralización del Estado capitalista, por ello requerimos construir un ESTADO HUMANITARIO MUNDIAL, de poco a poco, pues luchamos lo que es posible en todos los espacios democráticos que hacen su tarea humanitaria todos los días, pongamos algunos ejemplos.

 

Podemos citar a la educación sindical proletaria, por ser vital ver en sus programas esta relación que resulta en ocasiones ser un obstáculo e incomunicación, cayendo en actitudes inhumanas, a semejanza de la lógica corrupta de explotación,  que sintetiza en sí, a la explotación del régimen esclavista y feudal, esencia y síntesis del capital acumulado en su expresión subjetiva en el sujeto, así ideológicamente se van enfrentando  dos necesidades e intereses distintos desde sus distintos proyectos aún de nación:  la cultura burguesa y  la cultura proletaria, en donde el poder político es más abarcativo que el poder militar, el poder económico, el poder cultural, etc. porque está referido a los derechos del hacerse y de ser humano, que provienen de distintas lenguas maternas de origen, que es en sí,  la expresión proletaria, que sólo se unificará para el movimiento revolucionario por su consciencia de explotado, esto tiene que ser debatido en la educación de las grandes mayorías con los pueblos organizados contra-hegemónicamente y con los no organizados también.

 

Porque al contrario podemos ver cómo contribuir con otro tipo de educación de esencia humana, así el sindicato revolucionario, programa cómo iniciar en crear el germen a la dictadura del proletariado, reconociendo que, “El motor intelectual y moral, el agente físico de esta transformación es el proletariado, educado por el propio capitalismo. Su lucha con la burguesía, que se manifiesta en las formas más diversas y cada vez más ricas de contenido, llega a convertirse inevitablemente en lucha política para la conquista del poder político por el proletariado (“dictadura del proletariado”). Que significa en sí y para sí esa denominada dictadura proletaria, pues está referido a la socialización de la producción que han realizado las clases trabajadoras, porque no puede menos de conducir a la conversión de los medios de producción en propiedad social, a la ’expropiación de los expropiadores’. 


La elevación gigantesca de la productividad del trabajo, la reducción de la jornada de trabajo y la sustitución de los vestigios, de las ruinas de la pequeña explotación, primitiva y diseminada, por el trabajo colectivo perfeccionado son las consecuencias directas de esa conversión”.[1]  El trabajo sindical tiene que traducir de forma sostenida, disciplinada y profesional, enfrentando al charrismo sindical a cada paso en las alianzas con un trabajo de base asambleísta, ello nos permite construir distintos LENGUAJES de encuentro humanitario.

 

De modo que las acciones no sólo sucedan por la coyuntura del momento sino por un programa sindical educativo;  que se hace necesario   para la lucha de este siglo XXI, que se despliega en la correlación de fuerzas con nuevos valores humanos, científicos, tecnológicos, de cibernética, artísticos, y con un nuevo sentido popular de clase, en el trabajo de los sindicatos democráticos, con pluralidad y respeto, para que todo el poder lo tenga el pueblo formándose, política, filosófica y militarmente, lo que apunta a el desarme de los pueblos quienes pueden argumentar sus ideales y principios sin armas, más que las del lenguaje de encuentro y desencuentro programados.


En este sentido, el debate sobre cómo enfrentar la toma del poder en el momento político necesario, más allá de nuestro ideal de los lenguajes pacíficos, vemos la realidad concreta, con representaciones ya vividas en nuestro lenguaje educativo: Tenencia de la tierra, barricadas, autonomía, elecciones/mandato en consulta popular-plebiscito-y en trayectoria política; porque si no se actúa el siguiente momento es la condena a la sobrevivencia y a la explotación en la tercerización del trabajador asalariado en su nueva época de servidumbre moderna y posmoderna.


Es necesario por tanto, conformar una división de tareas particulares y generales en el trabajo sindical y en la organización de masas, necesariamente articulados con la vida misma en un proyecto humanitario amplio local, nacional e internacional, que posibilite contar con una nueva geopolítica de mercados y de nuevas constituciones nacionales en conjunto, con otras organizaciones de representación mundial, para hacer el balance y el análisis sobre la lucha de clases, e ir acelerando la madurez necesaria, en la toma del poder humanitario popular y en la expropiación de recursos vitales contra la hegemonía del Estado capitalista, como bloque internacional fascista, habrá que enfrentarlo con lenguajes humanitarios que argumentan sus principios en un proyecto de vida para este siglo XXI, porque la lucha de clases es nacional e internacional a la vez.

 

Otro ejemplo histórico en México es respecto al Sindicato Paralelo, Independiente o Democrático en el SNTE-CNTE de la lucha de clases magisterial, sabemos que es necesario tomar postura a través de un órgano de difusión sindical que socialice la educación de masas, que se sustenta en un lenguaje humanitario por las mejoras en las condiciones de vida no sólo laborales, sino mundiales en la correlación de fuerzas actual:

 

Se valora que, en el movimiento de masas la resistencia es total, sin embargo en el contexto de privatización y de sobreexplotación del proletariado, no es posible soslayarse de la siguiente pregunta: ¿La separación del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) es la alternativa más viable o la solución al problema magisterial, apartándose de las fuerzas más conscientes y progresistas que empujan día con día hacia la democratización del SNTE-CNTE en el caso de Oaxaca, Chiapas o Guerrero?.


Pues pertenecemos a una historia viva, es decir, sin rehuir al combate político ideológico contra el charrismo sindical, contra la humillación, la exclusión, el robo y la prepotencia, para poder  sostener la lucha de clases desde el sindicato como una escuela política para el socialismo, por tanto es necesario diseñar un plan de acción conjunto con el partido del proletariado en la educación de masas, que sostenga una postura de la clase revolucionaria militante en un Frente Único y en una Central Sindical nacional y por qué no internacional, sabiendo con quién marchar y para qué hacerlo, en el contexto de la lucha de clases desde la Huelga Política Nacional que se avecina como un lenguaje INTERNACIONAL en espera, en esta última fase de desarrollo del imperialismo.

 

Por estas razones,  hoy día en el autorreconocimiento de  la fuerza proletaria, se tiene  la necesidad de la organización política de los trabajadores por medio del sindicato revolucionario, asambleísta, internacionalista, democrático y proletario,  tal sindicato debe rebasar en una unificación de clase, a la ciencia y a la tecnología, a la fábrica, al arte o al gremio universitario al que se pertenezca, para borrar definitivamente el prejuicio entre el trabajo manual y el trabajo intelectual, que la cultura burguesa ha inculcado para mantener sus intereses y sus necesidades de privilegio de clase.


Destacamos cómo la cultura burguesa va polarizando y mediatizando, de forma intencionada, al trabajo del  campo y la ciudad en la subordinación al capital imperialista estadounidense en el vínculo de coloniaje,  y en la  pérdida de soberanía con la deuda externa nacional; -que hoy en México ya se está extinguiendo-, acentuándose con ello cada vez más superar la desigualdad de oportunidades en el desarrollo deshumanizado de la clase trabajadora, aún perteneciendo al TLCAN, con el PPP o Proyecto Mesoamérica de maquinadoras, instrumentos de explotación del imperialismo internacional, que cambió en México con la defensa de su soberanía.

 

Por eso es tan importante desarrollar una formación política militante humanitaria, que logre enfrentar y derrocar al régimen de producción explotador nacional, local y mundial, en un proceso que norme la abolición de la propiedad privada de medios de producción con una cultura socialista es decir de mayor reparto de lo producido. En este sentido se tiene que discutir cómo constituir una Central Sindical que aglutine a todas las fuerzas con capacidad humana revolucionaria, es decir virtuosa, y genere su unidad proletaria[2] con la clase obrera como vanguardia del proceso  político emancipador, que enfrente en la unidad de organizaciones políticas del proletariado, a la cultura burguesa para derrocar al sistema capitalista en su parafernalia ideológica.

 

Tendríamos que preguntarnos ¿Por qué el sistema capitalista oculta su ideología dominante? en donde va cooptando como cómplice al trabajador desclasado, haciéndole creer al sujeto con  conciencia en sí y de sí, meramente existenciales, que las diferencias de clase, se dirimen en el régimen de funciones y de roles divinos como algo tradicional del “esfuerzo individualista”; es decir,  por la división social del trabajo y por el salario recibido en la funcionalidad de dichos roles.


Estas creencias se han reproducido a lo largo de la lucha de clases, en donde se ha ido  madurando con sentido y con calidad humana-inhumana matizadas a una conciencia política ingenua funcionalizada al orden institucional burgués-seudodemocrático. Pues en la lucha social es en donde se dirimen los conflictos y la desigualdad de oportunidades de la clase trabajadora, en el ámbito de la lucha parlamentaria y en la agencia empresarial de colocación de empleados asalariados maquiladores, en condiciones de criminalización, narcotráfico y hacinamiento a cambio de un mísero salario. Lo importante es planear cómo el sindicato de clase, al igual que otros organismos de clase, como pueden ser las comunidades autónomas, en donde se tiene que enfrentar este problema ideológico en las condiciones subjetivas hegemónicas del proletariado, que compite por “su” salario a nivel internacional.

 

Por ello Marx sostiene que no existe salario justo para sí, porque la misma relación entre el capital y el trabajo, conlleva al sometimiento y, es inhumana. En este sentido radica la necesidad de una educación política militante humanitaria en la toma del poder de los medios de producción por parte de la clase trabajadora, en su proceso de empoderamiento educativo realmente revolucionario desde una educación sindical,  política sensible y racional,  incorporado al sujeto educativo en la lucha de clases con un PARTIDO de clase de convicción y principios ético-morales, conforme a la producción social en el contexto de sus tradiciones y costumbres, y  con todo su bagaje creativo de LENGUAJES HUMANITARIOS posibles, que enfrente a la explotación de masas, en estas condiciones de la subjetividad consciente y participativa desde los pueblos de base organizados, de igual forma Lenin expresa, que la emancipación  de la mujer no podrá ser, hasta que no sea realidad, la emancipación de la clase obrera proletarizada. Es una idea que tenemos que ir puliendo en los procesos de emancipación social, más allá del género, nos falta hacer muchas preguntas al respecto, para tener actividades posibles humanitarias.

 

Así tómese en cuenta en la educación sindical y de clase en amplio con las mayorías, que en la fábrica, la clase obrera conscientizada por ejemplo, opina “el burgués, nos quiere tener sometidos por todos los medios a este sistema de enajenación, a no pensar en otras cosas más que en trabajar, con un riguroso y estricto sistema de vigilancia y de control, por ello los trabajadores tenemos que organizarnos, ya sea por demandar un mejor salario o por mejores condiciones laborales, así mismo los obreros tenemos la necesidad de organizarnos para liberarnos del yugo de la burguesía, para cumplir con nuestro papel histórico.”[3]

 

Por lo que el trabajo sindical de la cultura proletaria, abarcando hasta el trabajo universitario académico conscientemente humanitario, habla con la dialéctica de su identidad de clase trabajadora,  haciendo valer su poder en la lucha de clases misma, porque la única fortaleza de todas las épocas  es el trabajo, como lo explicita metodológicamente el materialismo histórico-dialéctico; actualmente en el presente siglo XXI, a saber el proletariado, sigue siendo la síntesis de toda la historicidad social recorrida: y aún es la vanguardia consciente que impulsa la conscientización mundial entre el trabajo y el capital, de esa totalidad política  en una conciencia en sí, de sí a otra consciencia profundamente revolucionaria para sí -que es la humanitaria-, sin que se diluya la forma existencial del ser trabajador proletarizado, que sólo es superada, en su madurez colectiva por la construcción socialista-comunista que propicia el sindicato de clase, articulado con el partido progresista en términos sociales, tomando en cuenta el origen de la lengua materia.

 


Por eso, sostenemos que entre los principios que marcan el método de estudio para la formación en la propia acción humanitaria, se destacan líneas fundamentales de construcción para un partido proletario como necesidades locales, nacionales y mundiales, es decir, que guíe los pasos de un “amplio horizonte político”.

 

·   El análisis, parte de forma simbólica y compleja desde el marxismo-leninismo como una propuesta para la acción, aún es vigente, ya que se debe abordar con un conveniente bagaje desde diversos lenguajes socioculturales con valores ético-morales, con sentido comunitario entre lo lúdico y el trabajo arduo de conscientización social en todo espacio vital, hablando desde la filosofía política, antes de iniciar las lecturas del materialismo histórico profundamente humanista que colinda con los lenguajes indígenas.

·    Para la construcción de las condiciones subjetivas del posible militante humanitario del Siglo XXI de gran transformación a partir de su historicidad y particularmente desde nuestros partidos revolucionarios de proletariado de manera metodológica.

·      El círculo de estudio tendrá que irse ampliando en lo local, nacional, intercontinental e internacional, porque se contempla en primera instancia al interior cual si fuese nuestro hogar, pero esto se llevará a otros grupos o personas, por lo tanto, se debe poner énfasis en la comprensión real de los temas, que sólo se garantizará con la aportación de todos los miembros de acuerdo con los conocimientos que tenga cada uno para hacer la Crítica como reconocimiento-agradecimiento y la Denuncia para la destrucción de esa injusticia forma de producción entre el capital y el trabajo, así como PODER construir los conceptos que superen las consignas y las frases hechas y entremos a principios que tienen que ser respetados mundialmente, si es que la guerra no nos jala a la humanidad a la muerte, por ello NO necesitamos la simplicidad de la CAUSA y EFECTO, sino procesos problematizados a la LUZ PÚBLICA, que conduzcan a propuestas humanas profundas y NO a conclusiones rápidas que no ponen en claro mucho de lo que queremos plantear.

 

Debatir nuestros puntos de vista es una NECESIDAD HUMANA prioritaria, para reafirmar: 1) el cuerpo doctrinario, que es el deslinde con todas las posiciones y concepciones no marxistas revolucionarias que campean en el socialismo mexicano de hoy. Dicho cuerpo doctrinario es la declaración de principios del socialismo científico en México, el Manifiesto concreto del Partido comunista concreto; 2) el programa político general; 3) las plataformas de lucha que son conjuntos de demandas procesadoras del movimiento revolucionario internacional en sus distintas instancias y fuerzas motrices, 4) el rumbo o la vía de la revolución proletaria; 5) la táctica y 6) la teoría y la práctica concreta de la organización HUMANA.

 

·    Es prioritario, en el movimiento revolucionario proletario publicar materiales concretos que impulsen el trabajo partidista en sus diferentes aspectos, como el sindical, organizativo, estudiantil, campesino, trabajo abierto y clandestino, etc. Es decir con nuevos LENGUAJES maternos, que pongan por delante el amor a la vida y a la tierra.

·    Porque nos mueve la necesidad de que se forjen las condiciones subjetivas de la revolución proletaria en México e intercontinental, hasta abarcar al mundo entero. Esa es nuestra razón de existir como formación política[4], y a ella dedicamos toda nuestra actividad, que permita el salto revolucionario de la sociedad mexicana contemporánea a la nueva sociedad socialista y comunista internacional.

·  Por ahora, somos círculos y grupos que cada vez superan más la actividad reducida de conjurados,  que comprenden significativamente -como dijera Lenin- “la lucha contra el poder burgués se debe apoyar en el movimiento obrero, y no debe consistir en organizar conjuras, sino en educar, disciplinar y organizar al proletariado, en hacer una agitación política entre los obreros que estigmatice toda manifestación (del régimen) que ponga en la picota a todos esos caballeros andantes del gobierno policiaco…”, esa es la Denuncia permanente del trabajo militante generacional en cada época[5]. Para nosotros es claro, el Siglo XXI.

·    Como formación política revolucionaria, no podemos ni debemos ignorar todo lo general que encierran los fenómenos específicos del proceso político-social mexicano en su relación de lucha internacional, y menos podemos ni debemos absolutizar aspectos singulares o particulares de ese proceso y universalizarlos, pues Lenin dijo: “…la necesidad de un programa dimana precisamente de las exigencias del propio movimiento”.

·  Podemos, debemos y queremos ser el partido revolucionario del proletariado, tomando en cuenta la realidad nacional y la naturaleza de nuestros círculos y grupos y recordando tesis fundamentales de Lenin, quien dijo en el contexto de nuestras propias contradicciones: “…Marx estableció las verdaderas tareas de un partido socialista revolucionario: organizar la lucha de clases del proletariado y dirigir esta lucha, que tiene por objetivo final la conquista del poder político por el proletariado y la organización de la sociedad socialista”. Vamos por buen camino, no desesperemos los diversos lenguajes humanitarios siguen en construcción, ya no hay engaño.



[1] Lenin, V.I. Las tres fuentes y las tres partes integrantes del marxismo. P. 41.

[2] Vid. Engels, Federico. Principios del comunismo. Editorial Vanguardia Proletaria, México 2008. P. 2. “El proletariado es la clase social que consigue sus medios de subsistencia exclusivamente de la venta de su trabajo, y no del rédito de algún capital; es la clase, cuyas dicha y pena, vida y muerte y toda la existencia dependen de la demanda de trabajo, es decir, de los períodos de crisis y de prosperidad de los negocios, de las fluctuaciones de una competencia desenfrenada. Dicho en pocas palabras, el proletariado, o la clase de los proletarios, es la clase trabajadora del siglo XXI”. (En subrayado en negritas es nuestro).

[3] Cfr. Periódico Vanguardia Proletaria. No. 318 del 2 al 8 marzo de 2009. P. 4. 2022.

[4] La política es el arte del ejercicio del poder y ésta es virtuosa cuando está al servicio de las mayorías. Presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

[5] La Época refiere la forma  particular de significación cultural; así dicho por lo que implica el sentido del sujeto en la constitución de la conciencia social e individual que da cuenta de la propia historia de vida-muerte. Es el periodo del conocimiento, del recuerdo de lo experimentado, de lo que ha sido vivido y que tiene un sentido teórico práctico,  reflexivo  (crítico/creativo de denuncia, metódica);  de práctica  y de sentido común en el espacio y tiempo de la cultura y  la política del futuro militante QUE CADA VEZ ES MÁS Y MÁS PÚBLICA, y así permite intuir y presentir el  derecho al porvenir en unidad, no sólo de sobrevivencia humana sino de emancipación en la toma del poder RACIONALSENSIBLE DESDE NUESTRAS RAÍCES INDÍGENAS CIVILIZATORIAS, adecuándose para avanzar en lo posible desde la lucha social de clases, así se integran:  época e historicidad. Vid. en este sentido,  Villoro, Luis. “Filosofía para un fin de época” en Nexos No. 185, México, Mayo de 1993. Pp. 43-50. 2022.

 

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