Saturday, June 3, 2017

NO QUEREMOS COMPETIR EN LA GLOBALIZACIÓN, NECESITAMOS COMUNIDAD PARA LA DESBARBARIZACIÓN.

Sandra A. Cantoral Uriza.


Es el límite del sistema capitalista de explotación, los crímenes de lesa humanidad se hacen públicos en pro de la acumulación y centralización monopolista justificado por la oligarquía financiera. Reflexionemos ¿Si el trabajo es social, por qué la propiedad de medios de producción es privada?
¿Por qué existe el hambre y el calentamiento global?. Bueno todo esto es sintomático.

La formación de capacidades humanas que es a través del ejemplo y la imitación del niño o la niña hasta tener un juicio de valor constituido, así en el mundo burgués está preñada de su propia comunicación ideológica o cultural, que consiste en  transmitir y  desarrollar entramados de vida-muerte permanentemente, con base en la desarticulación intencionada ideológicamente, para separar la estructura sociocultural y  la formación económico política -que según esa cultura burguesa, sólo compete a quienes les administran su capital-, porque oculta la lógica del imperio,  como sucedía en la época de la Santa Inquisición; este comportamiento ideológico/político dominante del imperialismo a través del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM)[1], actualmente sobrevive en la ingobernabilidad de todas sus organizaciones  hegemónicas en la concepción para Otra educación de desbarbarización, lo que implica una formación  naturalizada en el sector educativo cada vez más inhumano, ya que es una valoración  incorrecta, falsa y enajenante de la realidad concreta, que se ejerce sobre la clase proletaria (prole popular), es decir, se manipula consciente e inconscientemente entere la prole de los pueblos del mundo; esta escisión cognitiva y amorosa en el proceso educativo de dominación y de liberación,  es el tratamiento que se da entre  la estructura sociocultural y la economía política en la existencia del sujeto histórico degradado, ahí se encarna, así éste va creando una estructura mental a imagen y semejanza de la cultura burguesa hegemónica en el peor de los casos: perversa, indiferente, individualista e inconsciente en ese abuso de poder político; mostrándose como si fuera una relación necesaria, natural e inherente a la institución funcionalizada/cosificada de la cultura burguesa/pequeño burguesa y, de la acumulación de capital, según sus roles estáticos y acríticos que provienen desde el origen del comportamiento más insensible en el rol entre el amo y el esclavo, ello se inculca de manera grotesca y a la vez sutil, a través de los medios de comunicación de masas que es el verdadero centro escolar, familiar, espiritual y/o cultural hegemónico, en este híbrido de  la lógica del imperio capitalista y del mal llamado aún socialismo, ambos como formas de vida y de producción/apropiación de los medios productivos y de la libertad de expresión, así como de la fuerza de trabajo, como su principal mercancía a comprar, para inculcar incapacidad de crear felicidad y satisfacción comunitaria, estamos así ‘controlados’, parados frente a las consecuencias de la guerra fría entre las grandes potencias hegemónicas internacionales: China, Estados Unidos e Israel, por ello padecemos una decadencia humana sin precedentes en la historia de la humanidad, en el límite de la degradación, entre la vida y la muerte hasta llegar al exterminio de la humanidad y del planeta tierra, si no cambiamos de rumbo histórico-educativo.

En este sentido Lenin, pensaba que “la libertad no reside en la soñada independencia ante las leyes naturales, sino en el conocimiento de estas leyes y en la posibilidad, basada en dicho conocimiento, de hacerlas actuar de un modo planificado para fines determinados. Y esto rige no sólo con las leyes de la naturaleza exterior, sino también con las que presiden la existencia corporal y espiritual del hombre: dos clases de leyes que podremos separar a lo sumo en nuestra representación mental, pero no en la realidad. El libre albedrío no es, por tanto, según esto, otra cosa que la capacidad de decidir con conocimiento de causa. Así, pues, cuanto más libre sea el juicio de una persona con respeto a un determinado problema, tanto más señalado será el carácter de necesidad que determine el contenido de ese juicio... La libertad consiste, pues, en el dominio de nosotros mismos y de la naturaleza exterior, basada en el conocimiento de la necesidad natural[2]/15 para poder valorar y comprender el largo proceso de transformación humana en el autorreconocimiento del sujeto, a través de una formación cultural sensible, en el empoderamiento de la cultura proletaria/prole al ser reconocidos históricamente en nuestra  condición de vida, como de clase trabajadora en el mundo imperialista del capital, en ello corresponde en analogía a lo planteado por José Martí, precursor del ideario revolucionario de la Isla de Cuba[3].

Esta concepción va desarrollando a la vez, el proceso educativo de sometimiento y de exclusión de las grandes mayorías de la clase trabajadora en la toma de decisiones y en la socialización de esos roles reproductores del imperio capitalista, sin que se articulen en esencia las luchas en contra de la  expresión cultural burguesa como ha sucedido, con el caso de Venezuela y/o de Brasil y, en general de América Latina, por ser símbolo de recursos energéticos y de mano de obra barata para la inversión capitalista; la política neoliberal de barbarie ha tratado históricamente de quebrantar  a la clase trabajadora, arrebatándoles sus recursos naturales y humanos, ¿por qué ha sucedido así?: Una explicación coherente es el miedo, egoísmo y el abuso de poder frente a lo extraño o diferente a uno mismo, lo cual tendría que ser educado con información veraz, con cariño y paciencia para superar este sentimiento que puede orillarnos a la barbarie más salvaje; por ejemplo, tenemos temor a lo que sale del comportamiento hegemónico en las relaciones de poder para vencer, dominar y controlar, veamos aquello  que se ha sido producido con una formación autónoma en los programas educativos contra-hegemónicos empíricos u organizados políticamente en la condición humana,  que igual han sido comunitarios, como son hoy tantos grupos humanos que han denunciado al imperialismo y a su política de Estado actuales a costa de su muerte, tomando en cuenta  idas y venidas como ha sucedido con el golpe de Estado a Brasil y que hoy se les revierte a la derecha por su corrupción en la lógica del capital como es el presidente Michel Temer, calificado de sicario del sistema de explotación en su abierta corrupción, por lo que se teme que no concluya su mandato.

Es público el conocimiento de que la clase trabajadora, está cada vez más proletarizada, violentada, excluida y discriminada; a saber, despojada de todo medio de producción como trabajadores directos, a pesar de ser los y las productor@s de todo lo existente en cuanto a ciencia, arte, tecnología, humanismo, cibernética, robótica, etc. etc., se podría valorar así, si se entiende la historia del trabajador como parte de una totalidad política concreta y no como hechos desarticulados y/o aislados, tantas veces falseados; de manera que en esa relación de poder político  hegemónico de deshumanización bárbara, conociendo el contexto de cómo ha sido  impuesta, justo en ese contexto de la lucha de clases,  van fluyendo en cascada  múltiples matices posibles del comportamiento cotidiano mayormente empobrecido, tanto de forma física como espiritual, pues viene de un mal ejemplo contundente del origen inhumano, es decir, de la injusta relación entre el amo y el esclavo, consecuencia de ello es  la lucha política en las relaciones de discriminación de género; de razas o de etnias; por tierras; religiones o plazas entre el magisterio; o las contradicciones generadas con las muertas de Cd. Juárez en las maquiladoras, así como los feminicidios recurrentes en el Estado de México, lo que denota los rangos de superioridad encarnados en esta discriminación prepotente y machista, ignorando que somos iguales humanamente, por mencionar sólo algunos  comportamientos conocidos de la realidad mexicana; ya que estas relaciones y actitudes,  no son más que  contradicciones secundarias, generadas realmente de fondo,  por la contradicción esencial y principal que les da vida: es decir, la contradicción matizada hegemónicamente entre el capital y el trabajo del imperialismo/globalización del capital actual, AMALGAMA de temporalidades espaciales pasadas, sin dejar de analizar en una educación de desbarbarización, los matices que cada uno de estos  comportamientos diferenciados va generando en su propia logicidad, confusión y/o contradicción, lo cual debe ser estudiado caso por caso con un cuidado pedagógico político multidisciplinario especializado, paciente y esperanzador.

Porque la razón histórica fundamental que  provoca  estas contradicciones secundarias y esenciales, que resultan irresolubles en el sistema capitalista de explotación entre la acumulación y centralización de  capital, es la explotación y el despojo de los principales medios de producción arrebatados  al trabajador (a) directos, iniciando por el principal medio de producción, la TIERRA y la variedad de herramientas de trabajo para quedar sólo con el propio cuerpo para venderlo a cambio de un mísero salario; lo cual se logra con ejemplos fetichistas  y enajenantes de  aprehendizaje  hegemónicos, como puede ser valorado en el despliegue de las diversas formas de producción y reproducción de la riqueza, a saber: agraria, industrial, comercial, servicios y financiera. Se conoce también  la descomposición capitalista, causada ésta, por  la gigantesca sobre ganancia que engendra la libre empresa competitiva de los Estados financieros, rentistas y usureros mundiales[4], en donde todo trabajo humano se reduce a la cosificación mercantil enajenada del trabajador, el cual  es exportable y explotado en la transferencia del campo a la ciudad, fundiéndose la mercancía con el propio trabajador, siendo este trabajador por tanto, sólo una  parte más  de la materia prima o un engranaje, que está en propiedad privada por el empresariato capitalista mundial, nacional y local, como parte del desarrollo inhumano del sistema de abuso de poder imperial con matices neofascistas, que es necesario destruir  en procesos contra-hegemónicos  de producción socializada y educada políticamente en derechos humanos, por medio de  un nuevo orden mundial de las relaciones de mercado y de geopolítica actuales, en la correlación de fuerzas, a mediano y a largo plazos, para la toma del poder orgánico por parte de la cultura proletaria, como se viene desplegando en América Latina con nuevos movimientos democráticos, encabezados por  los trabajadores y trabajadoras tercerizados y tercerizadas, sin ningún derecho ya como proletarios más que a morirse hasta que resistan el hambre; se trata de logar negar el principio e injusto rol entre el amo y el esclavo, por eso se está dando el frente a la serie de reformas del orden impuesto por el ‘Estado de derecho capitalista’, que cada vez es más un Estado de Excepción; y estas relaciones de poder político tienen que tener un tratamiento pedagógico multidisciplinario en la educación de masas que corresponda con la capacidad humanista y la consciencia de que sí podemos transformarnos en comunidades desbarbarizadas.

Así el progreso de la técnica capitalista, fue generando una cultura de subalimentación y de miseria en la crisis estructural del imperialismo, porque el poder político del desarrollo desigual gestado históricamente entre las naciones,  ha impulsado los procesos de aprehendizaje de conquista y de poder discriminatorio, en todo un mosaico de  expresiones  grotescas, como son en síntesis histórica,  las reformas sociales impuestas hoy día en México con la nueva Ley del ISSSTE, con la nueva Ley del Trabajo, con la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE) o el atraco bancario al pueblo mexicano con el Fobaproa, después denominado Ipab, la privatización energética, la privatización de minas, servicios recreativos o de vivienda, todo incide en salvar la crisis de decadencia capitalista sin lesionar la corrupción y el robo de la burguesía nacional coludidos con el imperio del capital estadunidense;  es visible cada vez más, cómo estas contradicciones están impulsadas por la oligarquía financiera capitalista  internacional, nacional y local como un todo interdependiente en la lucha de clases, así han ido apoyándose en el charrísimo sindical; dado que esta relación de abuso de poder político en sí,  actualmente en nuestro país es el enemigo principal de la clase proletaria. Tales  conceptos se irán aclarando y reiterando la denuncia en el cuerpo de la investigación y en este ámbito particular de conocimiento, para dar cuenta de la última etapa de existencia del imperialismo con toda su carga de enajenación en el trabajo asalariado y en el no asalariado, dentro de la misma lógica de explotación capitalista, como objeto de estudio de la Teoría Pedagógica como ejemplo hegemónico de aprendizaje y de comportamiento deshumanizado.

Porque con “el reconocimiento de la plusvalía como finalidad de la producción capitalista y la teoría según la cual su formación se opera no en la esfera de la circulación sino en la esfera de la producción, permitieron a Marx estudiar la organización productiva en sus fases históricas como método de extracción de plusvalía. Individualizadas las condiciones de producción capitalista en la existencia del trabajador como libre propietario de la mercancía fuerza de trabajo, en el carácter constrictivo de la venta de la fuerza de trabajo debido a la separación del trabajador de los medios de producción y de subsistencia y, finalmente en la existencia del capitalista que, en cuanto propietario exclusivo de los medios de producción, está en condiciones de emplear un número considerable de obreros, Marx indicaba en aquellas condiciones el fundamento de la relación autoritaria entre capitalista y el y la obrera y de la subordinación del obrer@ al trabajo y la organización de la producción, y entre esta última y la estructura de la cooperación, permitía ahora individualizar en la historia del capitalismo diferentes estadios industriales, respecto a los cuales era posible estudiar las diversas formas de la autoridad y de la dependencia, el significado diferente de valor de uso, en una palabra las distintas formas de enajenación”.[5] Lo cual ha ido sucediendo en la reproducción de  un proceso largo de políticas  del régimen monopolista.

Tales  políticas imperialistas son hoy la condición necesaria para el desarrollo de dicho modo de producción monopolista nacionalero[6], en la explotación que ejerce la acumulación capitalista a través del hurto, el robo, la violencia, la corrupción y todas las FORMAS bárbaras de utilización en las conquistas históricas, de sometimiento y de rapiña, que hoy día se ven consolidadas con  las reformas estructurales del régimen capitalista mexicano, creándose las condiciones materiales históricas de confrontación entre las clases fundamentales de esta historicidad social recorrida, desde el origen de la humanidad hasta estos días, como una síntesis histórica o totalidad concreta de este amalgama espacio/temporal, es decir época contra-hegemónica [7], en donde el enemigo principal de la clase trabajadora son la burguesía y el capital financiero, al ser la expresión más acabada esta oligarquía financiera de la clase burguesa, analizando su formación actual.

Se valora a  la clase dominante de forma monolítica, como un todo hegemónico monopolista en la lucha de clases, y en la imposición institucional de las políticas de Estado, a través del mandato a cumplir con hombres y mujeres de Estado, ahí es donde se hace una maraña de sentidos o significados aparentemente indescifrables en las funciones, roles y estratificación social que impone el imperialismo mundial desde su lógica de am@ y  esclav@, es decir entre la complicidad, el acomodamiento, la neutralidad ideológica, el individualismo, la competitividad, la mediatización perversa de la clase trabajadora y, en contraste con estas actitudes, el comportamiento político pedagógico multidisciplinario en el contexto y participación de la lucha de clases con una fuerte esperanza humanitaria, como actos de emancipación y de reproducción trascendentemente social.

Se exalta en esta relación social el comportamiento entre la cultura burguesa y la cultura proletaria en la etapa de decadencia del imperialismo, viendo esta contradicción de expresiones culturales en sus formas y matices, es importante distinguir, las actitudes y formas del ser, que se vuelven, sólo en la apariencia, un híbrido y una confusa telaraña de sentidos o significados en los procesos de aprehendizaje, que impone el ejemplo imperialista de la oligarquía financiera, y de la burguesía con su proyecto hegemónico globalizador, desde la dimensión internacional, nacional y local como un todo de la política imperialista neoliberal, pero ésto sólo sucede en los síntomas de la inconciencia de clase proletaria, al no poder aun políticamente asumirse en la defensa de sus derechos humanos como tal,  en la unidad de la lucha con un mismo sentido emancipador, es decir derrocar al régimen de explotación capitalista para gobernar el pueblo trabajador de forma sistemática y organizada, humanamente sensibilizados en pro de la vida, la felicidad y la paz social, de acuerdo a sus intereses y necesidades vitales, ello requiere de un proceso educativo contra todo abuso de poder político/económico para transitar a un socialismo internacional globalizado por estos cimientos de desbarbarización, con formas sostenidas y paulatinas del ejemplo educativo más virtuoso, hasta LOGRAR  la abolición de la propiedad privada de medios de producción y su superación definitiva; en eso consiste la política contra-hegemónica humanitariamente artística contra el poder político imperialista.

El poder político imperialista,  día a día queda al descubierto, desmitificado y deslegitimado, en el aparato de Estado de derecho burgués, que sustenta su abuso de poder político, echando mano de los imaginarios simbólicos que funcionalizan la estratificación jerárquica de poder consumir más a costa de la propia enajenación, con base en hacer más trampas de ilegitimidad y de crueldad exacerbada por el individualismo, a imagen y semejanza del gran “Dios fetichista”, que es en sí la propiedad privada de medios de producción, la cual resulta intocable e indestructible en su apariencia, en los imaginarios históricos del absolutismo, y que hoy día están encarnados en cada sujeto histórico, por ello la necesidad de la educación política en el aprehendizaje de las masas, por medio del ejemplo virtuoso desde la organización autónoma  del proletariado, es decir con una sola postura de clase en conjunto, a saber, obreros, campesinos y sectores populares, así como en términos de género, multicultural y multiétnico, para alcanzar la unidad de capacidades de la especie humana.

Gilberto Giménez al respecto, opina  “’La fórmula, por supuesto, no puede ser otra que la trilogía neoliberal: libre mercado, adelgazamiento del Estado y, sobre todo, apertura comercial (ya que el neoliberalismo privilegia en el plano teórico la óptica internacional, es decir, la intensificación de las transacciones internacionales)’. La política económica del gobierno ha sido absolutamente consecuente con este proyecto (privatizaciones, revisión de los preceptos constitucionales y de la legislación vigente, apertura comercial en la nueva correlación de fuerzas, etc.), y ha desembocado en la negociación de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, considerado como el instrumento clave del proyecto modernizador”[8], sin embargo los nuevos acontecimientos están sorprendiendo al mundo entero en cuanto el autoritarismo y falta de responsabilidad de Trump, en esta última etapa de vida del imperialismo mundial.

En relación con los roles entre el am@ y el esclav@, vemos cómo en la teoría científico filosófica de Karl Marx, la explicación teórica activa y militante, nos da luz sobre el despliegue de la lucha de clases, como un hecho contundente:  porque deja ver la lucha de roles entre el amo y el esclavo, que se gesta, desarrolla y muere, en la propia existencia de las clases sociales; así se puede valorar  la historicidad entre el poseedor y el desposeído, es decir entre la cultura del amo y la cultura del esclavo con su matiz machista/patriarcal: los reyes, los señores feudales y los siervos, éstos como peones acasillados en el caso de México y la sumisión de las mujeres en América Latina como comportamientos naturalizados;  tal historicidad está sintetizada y tiene nombres y apellidos concretos, e  implica la expresión matizada del movimiento, del desarrollo, de la transformación, de la contradicción y de la superación de lo existente en el mundo real de las contradicciones sociales del comportamiento humano y sus matices en contradicción; lo que es finito en el pensamiento e infinito en  posibilidades multiculturales de diferencia y de unidad dialécticas entre la clase proletaria y la clase burguesa, que en la educación formal e informal, que arrastra  una actitud militante milenaria en la resistencia de desbarbarización. Porque téngase que presente que las personas y sociedades buenas, siempre han sido más que los que no lo son, lo cual es una gran contradicción del PODER IDEOLÓGICO CAPITALISTA.

Esta acción militante milenaria,   significa hoy una lucha a muerte entre la burguesía y el proletariado que se observa en pequeñas luces; porque la lucha de clases,   se enfatiza y se reafirma, en la síntesis de todo el proceso de explotación y de sometimiento anteriores existentes en la historia mexicana en lo particular y en la internacional en lo general; aquí se abre  un abanico de  matices, en el despliegue de la acumulación imperialista de capital que oscila permanentemente en el mensaje de  la ideología dominante consumista y de explotación de mercados y de mano de obra, lo notamos desde la sensiblería burguesa, hasta la persecución constante del proceso revolucionario de la prole más desprotegida en la construcción del socialismo para este siglo XXI (más allá de las posibilidades multiculturales en su devenir real en el mundo y en América Latina como nuestra patria chica), tomando en cuenta el contexto histórico de la educación de masas[9] para una posible desbarbarización, en donde la manipulación ideológico cultural de la burguesía se impone por medio de los roles jugados en esta injusta división social del trabajo a saber: intelectual/manual, la escisión entre Pedagogía y Política, así como entre Cultura y Trabajo humanitario, y se consolida con el ARMAMENTISMO TERRORISTA de las grandes potencias en nombre de la "democracia".

Por lo que es posible mencionar para dar cuenta de los roles entre el amo y el esclavo,  ejemplos vitales de la ética y de la moral como espacios de vida[10] y no de muerte, que posibiliten  articular en la consciencia para sí en IDENTIDAD firme por nuestro trabajo realizado sin ser reconocido, sino nada más explotado,  así la esfera  económico-política con la formación sociocultural,   está articulada como una totalidad política concreta inescindible del proceso educativo de humanización y/o desbarbarización, en donde se despliegan múltiples matices, todos ellos posibles de acuerdo a los distintos sujetos que  existen, y pueden nombrarse, pensarse, conocerse, imaginarse, expresarse y actuar con una reflexión en unidad rumbo al socialismo, para superar  la lucha de clases, distinguiendo sus diferencias culturales de vida-muerte, de acuerdo con sus intereses y necesidades radicales y superfluas, lo cual tiene que ver con el sentido de equidad que se comprende o no, en el régimen de producción existente en este híbrido de sentidos históricos contextuados.

Pero para la hegemonía del poder político burgués, el reconocimiento de la lucha de clases es inexistente al haber sido NATURALIZADA por la existencia humana/inhumana; así el proceso de aprehendizaje (entendido como generador de un pensamiento crítico, creativo y profundo) se impone en la cultura burguesa homogenizante, de competitividad e individualismo reaccionario que se ha ido fomentado como estrategia los golpes de Estado por el imperio del capital, a través de formas más sutiles y a la vez enajenantes y grotescas, por medio de los afectos humanos del instinto, el deseo, el amor a la vida,  la pasión y el miedo a la muerte, por lo que se desarrolla la violencia manipuladora contra toda posibilidad FRENTE A LA DIFERENCIA, porque NO LA TOLERAN en el régimen de explotación naturalizado en favor de toda calaña de corrupciones; con base a  esa sensibilidad racional escindida que parte de los roles, como formas funcionales y jerárquicas del comportamiento humano/inhumano a lo largo de la historicidad recorrida, desde que existe la PROPIEDAD PRIVADA DE MEDIOS DE PRODUCCIÓN; es conocido cómo se ha ido realizando de forma simple e inconsciente como un hecho generalizado, sin importar los rangos más sutiles en la división social del trabajo hegemónico; ahí se aprecia que dicha relación es necesaria resignificarla en la cultura proletaria de manera horizontal, para poder educar socialmente al sujeto revolucionario entre las masas, no como algo natural sino como un hecho HISTÓRICO, con base en virtudes, reconocidas universalmente de forma concreta en los valores ético morales que pongan límite a todo ABUSO DE PODER POLÍTICO, no como abstracciones irrealizables en las representaciones o simbolismos del sujeto,  que dan cuenta de la  mezcla de imaginarios simbólicos, topológicos y mitológicos ahí encarnados en el acto de la existencia humana/inhumana, en una cultura de emancipación o de sometimiento que están entreveradas interculturalmente hoy en día, aún son confusas y habrá que hacer una BUENA DISECCIÓN PARA RESCATAR LO VALIOSO Y DESECHAR LO INSERVIBLE en Otra POLÍTICA HUMANITARIA DE DESBARBARIZACIÓN,  reeducando a la ideología enajenante hegemónica que viene del ícono de los roles del comportamiento entre el amo y el esclavo naturalizados; que parecen intrascendentes y superfluos a simple vista, pareciendo también, que a muy pocos les interesa el análisis y la explicación de esta historia de vida de la humanidad, para hacerla significativa, es decir suya de forma explícita; por lo que habrá que ver las razones de por qué sucede, desde la condición subjetiva y objetiva del comportamiento del sujeto histórico con un tratamiento profesional crítico de una Pedagogía POLITIZADA en la transparencia y la defensa de nuestros DERECHOS HUMANOS, tanto de la naturaleza del Orbe como la del Ser Humano Integral, porque no olvidemos que hoy en día no es lo mismo caminar en Cuba, que caminar en México, sin que te maten.

Porque los roles, reafirman la valía e identidad del sujeto particular en la estructura mental de su sola existencia,  en el egoísmo que encarna el modo de producción capitalista; a través de esos roles repetitivos en la cotidianidad del sujeto educativo, éste va llenando su existencia, su sentido de vida, de amor revolucionario intuitivo y de muerte, con características enajenantes y de sobrevivencia ético-moral en la pertenencia de clase, en la búsqueda de sentido, de identidad, con carencia de información y de conocimientos concretos sobre la historicidad política encarnada en sí (existencia ensimismada) y de sí (autoconsciente). Ello depende por supuesto de la raíz cultural en la estructura del comportamiento acerca del trabajo individualcolectivo (Cantón) en las relaciones de poder humanitario e igual, en las de abuso de poder;  por eso es tan necesario cuidar y atender en la educación de masas de la cultura proletaria con base en sus derechos y responsabilidades humanas, el lograr explicar los roles históricos entre el amo y el esclavo desde su origen para comprenderlos muy bien; para entender por qué es la sangre proletaria, la que regularmente, pone los muertos en esta lucha de clases. Por eso es vital en la unidad de la educación de masas, echar mano de la creatividad lúdica, disciplinada, profesional y asumida como clase trabajadora en la praxis revolucionaria, es decir, para superar esos roles tradicionales de corrupción, que impiden al sujeto su emancipación histórico-social, porque “la burguesía y los revisionistas, debido a la presión creciente de la crisis y de los fracasos que han sufrido sus profecías y sus maniobras para estrangular esta esperanza revolucionaria, van intentando encontrar nuevos expedientes y fabricar otras teorías mistificadoras”.[11]

En este despliegue educativo de la confusa historicidad humana, se atraviesan las cadenas de deseos del proceso de socialización de medios de producción y la formación de valores en la educación hegemónica del capital en un híbrido de sentidos y de enredos engañosos, que se funden en la mercadotecnia y el fetichismo; véase así algunas relaciones de dicha historicidad social de la pedagogía política o Pedagogía Crítica Multidisciplinaria, que posibilitan poner la mirada en la investigación educativa para una posible desbarbarización, como el foco del problema, es decir, por medio del aprehendizaje  desde la estructura cognitiva entre los roles del comportamiento del amo y del esclavo, desmenuzándolos a profundidad en sus partes más simples a través del espacio/temporal, para transformar así el todo; en lo que se ha gestado y se ha desarrollado hoy en la relación entre el capital y el trabajo, como siempre por medio del ejemplo sea nefasto o emblemático por ser excepciones particulares a rescatarse por las mayorías y para el bien de éstas, ello representa la AUTÉNTICA DEMOCRACIA, tan llevada y tan traída, ya que no se trata del todo o nada, sino de lo posible a construirse en el bien de dichas mayorías. Por eso se afirma que 'aún perdiendo siempre se está ganando' cuando se reconoce el rumbo de la emancipación social, es decir, alcanzar la socialización de todo lo producido.

Distíngase entonces, conscientemente que cada momento de este proceso de aprehendizaje, implica formas en sí, de sí y para sí, específicas y diferenciadas en el comportamiento humanizado, pero también amalgamadas unas en otras, según el sujeto de referencia en sus distintas épocas de crecimiento y maduración,  de acuerdo con su dimensión de acercamiento a la realidad política concreta, es decir, de acuerdo con el grado de consciencia social desarrollado, desde una mirada crítica a otra revolucionaria, porque ninguna de estas formas se pierden en la existencia del sujeto, sino que se sintetizan en cada hecho histórico concreto, acuñándose en la existencia del ser histórico-social; porque se cultivan en los procesos de emancipación o de sometimiento particular y universal, al ser un todo político inescindible de nuestra existencia  humana, como legado educativo; por eso Gramsci decía que el hombre, no es más que el producto de sus actos, es decir el producto de toda la humanidad ahí encarnada como ser genérico, más allá de que sea hombre o mujer, tales pueden ser  explotados y  denigrados, porque no tienen consciencia de su pertenencia de clase proletaria en la actualidad; sin conocer cómo ha ido forjándose así como principio humano fundamental, el sentimiento de dignidad, no como una entelequia de dobles discursos burgueses y pequeño burgueses, sino como movimiento político organizado entre las masas proletarias, en contra de la lógica del capital y su injusticia, es decir en contra de los roles impuestos históricamente entre el amo y el esclavo como una necesidad cultural ‘artificial’. Así se observa que el sujeto funcionalizado en dichos roles de explotación y sometimiento, sólo sabe leer, estudiar, investigar, vender, cobrar, golpear, fumar, dar clases, engañar, ver la televisión, violentar, conflictuar, guisar, caminar, obedecer, demostrar su superioridad de status quo, aportar conocimiento científico, reaccionar frente a cualquier cambio político, menospreciar, discriminar, impresionar, sorprender, boxear, cantar, envidiar, robar, asesinar, estar atemorizado, cuidar niños, ser tierno o cruel, etc. etc., pero siempre se queda quieto como ser monolítico en su comportamiento fragmentado sin capacidad integral en la acción educativa enajenante, aislado en el interés individual, pues hace una actividad funcionalizada de sobreviviente en su rutina aislada y mimetizada en ese esquema de roles enfermizos, robotizados y autistas, sin ver la realidad concreta que lo demanda para la unidad de esfuerzos comunes en torno a su despertar de consciencias, pues valora a esta posible integración de forma escindida en la lucha de clases, en donde el sujeto educativo,  aparentemente “no tiene pertenencia y termina por afirmar así, al régimen de explotación que lo somete de forma diferenciada también”; dicha situación de aislamiento en la postura de clase proletaria,  tiene que ver con la parte de riqueza recibida en la división del trabajo, que provoca la propia estratificación social en la anarquía del régimen capitalista y su ingobernabilidad: esto corresponde con si recibe un salario, ganancia, renta o interés, en pequeña a escala monopolista en las relaciones sociales de producción, y según la actividad que  realiza en su rol funcionalizado en la enajenación de su ESTAR AHÍ, SIN SABER SOBRE SU SER, “sea  jefe o subordinado”, en la relación entre el capital y el trabajo; todo ello sin tener consciencia social de pertenencia de su clase proletaria, que es la única arma revolucionaria para la organización de masas, por sobre la estructura patriarcal de dichos roles histórico-sociales, que han sido engendrados desde el amo y el esclavo en la reproducción ideológica del abuso de poder político naturalizado, y que apenas empieza a comprenderse y a nombrarse, después de tantos siglos de existencia en este universo concreto en nuestra necesidad de  clase proletaria, en el mundo actual.

El momento de la acción concreta que re-significa al sujeto histórico,  tiene que sistematizarse en la Teoría Pedagógica Crítica Multidisciplinaria con profundidad a través del proceso educativo, porque al re-significarse la necesidad  de este proceso de humanización, se aprecia lo que sucede en sus rítmicas y cadencias del trabajo pedagógico crítico, ello tiene  relación estrecha con la comunicación franca y abierta de la clase proletaria ya educada, sensiblemente humanizada, resolviendo sus dificultades y  sus contradicciones de forma cada vez más detallada, en el reconocimiento de la lucha de clases y en la participación del movimiento organizado permanentemente, al satisfacer las necesidades radicales de la prole, al SER poder político organizado y en proceso de conscientización, en la UNIDAD realizada por el Estado, del gobierno y del derecho socialista -aún en construcción- para la satisfacción individualcolectiva en equidad; de acuerdo a la experiencia, el conocimiento y la intuición de la cultura proletaria y de la cultura burguesa ya derrocada, superando contradicciones de género, étnicas y multiculturales; las cuales son expresiones cualitativas  completamente distintas, por sus concepciones y necesidades materiales de vida, cualitativamente humanizadas, que tienen sobre el mundo de la vida (a saber, terminar con las clases sociales, socializar los medios de producción e ir disminuyendo la capacidad estatal-gubernamental imperialista, hasta lograr armonizarse en pequeñas comunidades autónomas en la defensa de la madre tierra y de la salud mental del ser humano); tales cambios van siendo aplicados socialmente en el tenor de la lucha de clases y, se han  desplegado mezcladas en el proceso educativo de desbarbarización, así como  en la formación de valores humanos/inhumanos y de virtudes emblemáticas; y puesto que nada es mecánico, mágico ni automático en el ser para su clase, es vital en la sobrevivencia actual del proletariado, ver cómo se implica el grado elevado de consciencia social constituida en el sujeto educativo, de acuerdo al modo de producción vigente en cada época o historicidad recorrida en su proceso de maduración y de superación para tal desbarbarización, por ser la condensación sintética y diferenciada de ese sujeto histórico, hasta comprender la contradicción irresoluble entre la cultura de acumulación y de centralización monopolista del capital, como  la cultura del trabajo explotado, cual si fuese una tradición y costumbre más entre nuestros valores humanos de producción, circulación, distribución y consumo [12].




[1] En abril 2016, Nueva York. A través de la Asociación Social Justice. Commitee of Montreal (SJC), el Presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, de forma  terrible y lamentablemente declaró que: “el asesinato de líderes indígenas es necesario para el desarrollo hidroeléctrico”. Reflexionemos cómo la principal institución del capital financiero, hoy sólo sirve para eso, haciendo a un lado los derechos humanos. Vid. Relación: Criterio hn, redacción@criterio.hn.

[2] y 15  Cfr. V.I. Lenin. Materialismo y Empiriocriticismo. Ed. en Lenguas Extranjeras, Pekín, China 1975. P. 238. El subrayado es nuestro. Y de Cantoral tesis doctoral: “Autorreconocimiento de la sensibilidad racional en la formación docente. En Biblioteca Torres Quintero de la UPN, México septiembre 2006.

[3] En este sentido es importante destacar la situación de la lucha comunitaria en Oaxaca, México. “En Oaxaca, la experiencia de las escuelas secundarias para los pueblos originarios, ha representado un reto en su desarrollo autónomo,” … a medida que el modelo de secundaria comunitaria enfrenta y resuelve problemas tanto de práctica comunitaria como de diseño teórico, el grupo coordinador y asesores, consolidan su certeza acerca de la pertinencia del enfoque comunitario, pero sobre todo la de construir una nueva estructura educativa. Nuevas imágenes sociales acerca de la escuela y nuevos paradigmas para ella” (González, 2011, p. 15). Así como se reconoce que hay avances en el desarrollo del proyecto, también se autocritica al mencionar: “Sin embargo, también nos queda clara la existencia de limitaciones evidentes para el desarrollo e implementación de un modelo pedagógico pertinente a la educación comunitaria” (Sánchez, 2009, p. 5). Con relación al plan y programas de estudio de la Secretaría de Educación Pública (SEP), dice: “…empezamos a bosquejar una escuela secundaria diferente a las escuelas secundarias y una primera medida que tomamos fue darle la espalda a la curricula nacional” (Sánchez, 2013).

[4] Cfr. Lenin, V.I. Obras Escogidas. Ed. Progreso, Moscú. Pp. 171, 172, 175, 216 y 148.

[5] Cfr. Panzieri, Raniero et al. La división capitalista del trabajo. Ed. Pasado y Presente, México 1977. Pp. 2 y 3. La actualización es nuestra para enfatizar sobre el presente contexto sociocultural.

[6] “Los capitalistas ordenaron las ideas del nacionalismo burgués bajo la corriente del nacionalismo revolucionario. Consolidó una nación, de manera que comenzó a hablarse de los intereses de la nación que en realidad fueron desde el principio los intereses de la burguesía, mediana y pequeña burguesía ... … Al pasar de los años el sentimiento anti-imperialista enraizó en las capas populares, debido a las constantes invasiones extranjeras,  principalmente las norteamericanas. En el caso de la burguesía, mantuvo el nacionalismo post revolucionario en el discurso, distorsionando la idea anti-imperialista de las masas al virarla en chovinismo, con la finalidad de mantenerlos bajo su control”.  Vid. Revista Revolución. Órgano del PCM (m-l). Año II No. 5, enero-febrero, México  2008. Pp. 75-76.

[7] El proceso de contra-hegemonía refiere a educarse políticamente en contra del bloque en el poder, para destruir la lógica del modo capitalista de explotación en ese abuso de poder político que tiene que ver con el sometimiento del sujeto histórico integral, física, moral e intelectualmente; “en efecto, el bloque en el poder, como ocurre en toda alianza, no está en general compuesto de clases o fracciones con ‘importancia igual’, que se repartan migajas del poder orgánico. No puede funcionar regularmente, sino en la medida en que una clase o fracción dominante impone una dominación particular sobre los otros miembros de la alianza en el poder, en una palabra, en la medida en que llega a imponerles su hegemonía y a cimentarlos bajo su égida. Es la incapacidad de una clase, o fracción, para imponer su hegemonía, en una palabra, finalmente, la incapacidad de la alianza en el poder de sobrepasar ‘por sí misma’ sus propias contradicciones exacerbadas, lo que caracteriza la coyuntura de los fascismos. Esta incapacidad de hegemonía en el interior del bloque en el poder político obedece también, por lo demás, a la crisis de hegemonía que atraviesan el bloque en el poder y sus miembros en lo que concierne, esta vez, a su dominación política sobre el conjunto de la formación social.” Vid. Poulantzas, Nicos. Fascismo y dictadura. Ed. Siglo XXI, México 1983. P. 72.

[8] Vid. Giménez Gilberto et al. Modernización e identidades sociales. Ed. UNAM/IIS/IFDAL. México 1994. 151 y 152. Apud: Véase Labra M., Armando, “Reflexiones sobre el liberalismo social mexicano”, en La Jornada (Aniversario), 22 de Septiembre de 1992, p. II y ss., y Alejandro Foxley, Experimentos neoliberales en América Latina, Ed. FCE, México, 1988. Apud: “De modo general, el gobierno mexicano se ha empeñado en implantar en todos los ámbitos de la vida nacional -incluso en aquellos que aparentemente están más alejados de los procesos directamente económicos como la cultura, la educación y la universidad- pautas de rigurosa racionalidad económica tales como la productividad, la rentabilidad, la eficiencia, la competitividad y la auto o heteroevaluación permanente según estas mismas pautas.”

[9] La educación de masas, refiere la necesidad de valorar el mundo real como un todo inescindible, que puede estudiarse en las acciones concretas de transformación histórico-política, desde sus partes más simples, pero siempre relacionadas con esa totalidad concreta política de la historicidad recorrida; el interés de la presente investigación sobre la pedagogía del poder político y  lucha de clases, es incidir justo en esta concepción metodológica, para desmitificar el patrón ideológico institucional del “orden y el progreso democrático de reproducción ideológica”, heredados desde la dominación capitalista hegemónica. De modo tal que para concebir la educación de masas, es vital tener consciencia de que “Las masas populares han aprendido de sus derrotas parciales en estos años, así como de sus triunfos y de las distintas formas de organización, así han surgido la Promotora por la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo; el Frente Sindical Campesino Indígena Social y Popular y los Diálogos Nacionales; así ha surgido La Otra Campaña y la Convención Nacional Democrática, como respuestas necesarias de los trabajadores del campo y la ciudad contra el capitalismo, el imperialismo y el neoliberalismo <…>.En México la lucha de clases y el movimiento de masas se han expresado de diversas formas, por un lado, la necesidad de la burguesía de acumular la mayor cantidad de capitales que le permitan competir y luchar contra otros grupos oligárquicos y monopólicos en el mundo. Por otro lado, la vida cotidiana de miseria de los trabajadores asalariados, el abaratamiento de la fuerza de trabajo que se expresa en los salarios de hambre, la necesidad de los trabajadores de defender lo poco que les queda en cuanto a derechos sociales y laborales, la vivienda, la salud, las masas populares se ven orilladas a resolver sus problemas económicos migrando, o recurriendo al trabajo informal <…> Calderón y la oligarquía intentarán resistir con las fuerzas de la represión, por ello es importante coordinar todos los esfuerzos, con la organización férrea de los de abajo en sus comités de fábrica, de defensa proletaria, de barrio, en consejos generales de representantes, en el ejido, en la escuela, etc. … es necesario… Constituir el Consejo Nacional de Huelga en el que trabajen todos los referentes de lucha nacional, estatal, regional y sectorial, consolidar este proceso organizativo en frente único de los explotados contra el capital; para las batallas posteriores; esas son las tareas del periodo actual”. Porque de lo que trata el proceso educativo en la educación de masas, es de conjuntar esfuerzos. Esta es una propuesta y consigna en el movimiento social actual en México, falta construirlo. Vid. Revista Revolución. Cuestiones de la lucha de clases. Editorial Partido Comunista de México (marxista-leninista). Año 1 No. 2, abril-junio, 2007. Pp. 37-38.

[10] Ágnes Heller, en Teoría de la historia, Ed. Fontamara, México 1993. Pp. 272 y 275, permite la comprensión del devenir de la historicidad en los ejemplos vitales de la ética y de la moral. “Este libro comenzó por el principio: con una historia sobre el principio. He observado que la historicidad no es “lo que nos ha sucedido a nosotros”, ni algo en lo que nos “deslizamos” como si fuera un vestido. Nosotros somos la historicidad. Somos tiempo y espacio. Las dos “formas de percepción apriorística” de Kant son la conciencia de nuestra existencia. Partiendo de este punto elemental de la historicidad, he analizado las formas de la conciencia histórica, los estadios de su desarrollo. El número de estos estadios es de seis, aunque el sexto todavía se encuentre in statu nascendi. Pero ha llegado el momento de explicar este concepto tan sospechoso: el “principio” <…> Todas las filosofías de la historia, como las teorías de la historia, son siempre antropológicas y señalan un estilo de vida. Las posibles teorías socialistas de la historia, una de las cuales he expuesto en este libro, conciben el deber ser (la utopía) como una norma para el deber hacer, el cual, por su parte, produce la voluntad de utopía; y lo conciben junto con el imperativo de que todos los sujetos empíricos (todos los que se encuentren en estado de necesidad) quieran lo mismo. Las teorías socialistas de la historia reemplazan a la “voluntad general” de Rousseau por la buena voluntad empírica de cada uno. Por ello, la ética es un componente imprescindible de tal teoría de la historia. Ya se ha dicho que una teoría socialista de la historia permite combinar la ética formal y la material. Por tanto, permite también diferentes estilos de vida, igualmente verdaderos y buenos, cada una de las cuales puede comprender morales diferentes”. El subrayado es nuestro.

[11] Cfr. Hoxha, Enver. El imperialismo y la revolución… Op. cit. P. 164.

[12] Respecto a la cultura, cabe aclarar que la identidad cultural del sujeto, se refiere a su situación desde la propia perspectiva del sujeto, distinguiendo entre sus formas interiorizadas y formas objetivadas de la cultura, como lo refiere Bourdieu actualmente. El concepto de cultura, desde los años   70,  rompe con el sentido del espíritu absoluto y del idealismo tradicional con los planteamientos antropológicos de Clifford Geertz, quien considera a la cultura como una “telaraña de significados”, es decir como estructuras de significación socialmente estructuradas (1973); más tarde por los años 80-90, James Clifford lo deriva a la interpretación pos-moderna, entre la crítica desconstruccionista del concepto de cultura. En el presente trabajo, sobre el poder político y la lucha de clases, se está recuperando la postura marxista de John Thompson, este teórico marxista, define a la cultura en una concepción estructural, referida a lo estudiado por Lenin y Gramsci, quienes entienden a la cultura como ideología y como “concepción del mundo”. Por ello distinguimos los intereses y necesidades de la cultura burguesa, de los intereses y necesidades de la cultura proletaria.