Saturday, August 25, 2012

La necesidad de transformación en el ámbito educativo: La Escuela Nueva.


 La necesidad de transformación en el  ámbito educativo: La Escuela Nueva.

“…la revolución no se ‘hace’, … las revoluciones s u r g e n  de las crisis y de los virajes históricos que han madurado en virtud de leyes objetivas (independientes de la voluntad de los partidos y de las clases)… que la lucha contra la potente organización terrorista militar de los Estados centralizados es una empresa larga y difícil”. (Lenin: En torno a la dialéctica: p.53).

El sentido de toda transformación, conlleva cambiar de “forma” frente a una actitud tradicionalista en la práctica docente, que se desarrolla a través del ejemplo, como sucede en la metamorfosis de la naturaleza cultivada, es decir modificando  el sujeto educativo algunas actitudes en el  proceso de humanización o ámbito educativo, en donde el sujeto, sujetado a la vida-muerte inevitablemente tiene dos nacimientos, uno natural y otro cultural; es decir lo que integra a la vida humana al sujeto, es  el proceso de trabajo en ese esfuerzo  compartido; así se va dimensionando el acto educativo como totalidad histórica concreta integral, como lo mandata originalmente el Artículo 3º. de la Constitución Política Mexicana a pesar de la lógica de explotación del Estado capitalista.

En lo particular  preocupa la práctica docente humanizada, por medio de Otra forma que sea potenciadora de cualidades integrales (física, intelectual y moral), capaz de transgredir el orden de injusticia  vigente a través del Estado-gobierno mexicano, en Latinoamérica y en el planeta tierra,  ese orden  de despojo es generador histórico de toda desigualdad violenta propiciando el  exterminio de las capacidades en la relación histórica entre el capital y el trabajo, siendo ésta cada vez más enajenada, manipulada y degradada en la lógica de acumulación y centralización capitalista a lo largo de la  reproducción de dinero transformándolo en capital monopolista, trasnacional y empresarial de todo cuño.

Desde una nueva escuela de la vida u Otra escuela nueva,  que trate la existencia antropomórfica del ser ‘cosa de trabajo’, en ese proceso fue  humanizándose el sujeto educativo como ser genérico en su nacimiento cultural encarnado en ese trabajo invisible que conlleva la propiedad privada arrebatada y acumulada, desde hace aproximadamente  3000 a.a.c. como lo registran los grandes historiadores en esa lucha de la memoria contra el olvido[1] -empezando por el lector-; porque la relación primera de injusticia, es en el momento en donde surge la propiedad privada y por ende el Estado esclavista, la modificación del dinero, del tipo de  familia comunal a monogámica, cambian las leyes para proteger dicha propiedad que también era comunal, pues todos trabajaban con una  división del trabajo natural y necesaria, de esta forma se valorara históricamente en contexto previo de la propuesta educativa, como se puede valorar en las relaciones de  producción europeas, y de ahí dichas relaciones de abuso  se consolidan con la conquista de rapiña española en América y en otras latitudes del mundo en el ejemplo más palpable de la naturaleza: ‘el pez grande se come al chico’.

Por lo que hablar de necesidad humana cultivada, en términos pedagógicos, exige una posición crítica para Otra acción transformadora, debido a la desigualdad social, cultural, y  principalmente política, que regenere su poder de  propiedad privada de medios de producción, desde tal origen histórico-cultural-educativo, se requiere una nueva comunicación en lenguajes diversos, frente a la desigual  propiedad de conocimiento, experiencia, intuición e información del sujeto educativo, como capital cultural; dicha necesidad, se debe a la carencia de tales cosas indispensables para vivir con dignidad, es decir con integridad histórica con derecho a un trabajo lúdico, creativo y libre en colectividades pequeñas y amplias.

Hasta hoy día, todo lo existente en las relaciones entre el capital y el trabajo, como entre el nacimiento natural y cultural del sujeto histórico, son  producto del esfuerzo del trabajo,  humanizándose como proceso educativo posible; es decir transformándose en otra forma que lucha en pro de la vida, venciendo el sujeto educativo todo aquello que le impide la satisfacción de esas cosas  que les son imprescindibles para procurar la vida integral cultivándola-potenciándola-sublimándola en actos virtuosos de liberación de energía negativa de culpas, ignorancia, violencia, tensión, angustia, sin sentidos en el transcurso de las épocas,  a través de la producción  y transferencia consciente, libre y voluntaria en otra fuerza política humanizada en  equidad local y universal, así lo exige una verdadera posición crítica de la praxis revolucionaria transformadora en una escuela nueva.

El orden de injusticia histórica, radica en su esencia y sustancia, ya que es pertinente diferenciarla en cuanto a  quién se hace propietario de lo producido en el trabajo social, de forma privada por medio de la violencia y sus formas ideológicas dominantes en las relaciones de poder; y quién a pesar de ser el productor directo de dichos medios  producidos -el principal medio de producción es la tierra-, es despojado de su esfuerzo vital y de su producto de  trabajo transformado de naturaleza en cultura; en lenguaje pedagógico se refiere  la lesión y castración frente a la integridad de la vida, al No poder el sujeto mutilado  tener derecho a protestar y menos aún a defenderse; es decir que no tiene forma de proteger  sus medios de subsistencia labrados en ese trabajo educativo colectivo en el transcurrir de las épocas, por eso se entiende perfectamente la consigna zapatista: “La tierra es de quien la trabaja”, para ser potenciada en múltiples dimensiones y latitudes: “Las fábricas, los hoteles, las carreteras, los comercios, las escuelas, centros recreativos, hospitales y demás producción humanizada, corresponde de hecho de quien la trabaja”. Traducir estos ejemplos educativos es el objeto de estudio de la pedagogía crítica, en procesos de liberación humana integral, se propone el ejercicio de la educación política liberadora y revolucionaria, como una expresión de los derechos humanos.

En este sentido educativo, la relación política significa  la capacidad dialógica de  liberación humana, propuesta por  Platón y antes por Sócrates para llegar al consenso del acuerdo en la virtud de la inclusión, así se puede resignificar con mayor precisión el fetiche manipulador ‘como motor del progreso humano en la lógica del capital’, justo o no, en ese despliegue educativo de los intereses de vida-muerte; de ahí surge la reflexión pedagógica sobre Otra forma diferente, a la hegemonía proteccionista  de los intereses exclusivos y excluyente de acumulación de capital del empresariato internacional que impone una división injusta del trabajo en las relaciones de conquista de antaño y de neo-conquista actuales encabezado por los Estados-gobierno.

Pero se fue desvirtuando tal forma  política en el devenir del ejemplo hegemónico de dominación violenta, que ha atravesado hitos históricos, para ser el sujeto educativo desde el periodo de esclavitud despojado por los amos y por sus imágenes de divinidad respectivas, que lo justificaban para el ejercicio del sometimiento, comprendido este proceso de transformación cultural-educativo hasta los cimientos de la República democrática liberal.

En este sentido, se fue constituyendo la conciencia  del sujeto educativo como un ente etéreo, al ser tratado por sus dueños,  como una cosa más, con un determinado  valor de uso y otro de cambio, según la época en donde se inserta  su trabajo, para ser usado como hasta el presente puede verse,  al servicio generalmente  de la vida parlamentaria socialdemócrata que sostiene al Estado-gobierno en esa reproducción etérea.

Sólo van cambiando algunas diferencias en tales relaciones de poder, según las   latitudes del planeta tierra que correspondan en cada momento,  -esta relación se aprecia hoy en las experiencias de la lucha de fuerzas o de clases sociales-, lo cual puede valorarse pedagógicamente desde  el análisis y la comprensión de los tiempos del imperio romano a los tiempos modernos y posmodernos, que también tienen su propia historicidad.

En este sentido el proceso de trabajo educativo, se va revelando, como sucede con una fotografía oculta:  en su falsedad ideológica del oro deslumbrante del capital que no se distinguía, encubierta hegemónicamente con una imagen ‘divina’ en el dogma de la fe religiosa y militar que contiene sus propias características; pero en los inicios del Siglo XXI, está quedando plenamente revelada la necesidad de transformación con Otra mirada pedagógica en el ámbito educativo, desde Otra nueva escuela, la de la existencia liberadora en pro de la vida, en donde nadie explote a nadie.

Lo que falta en esta tarea pedagógica es potenciar principios humanizados por el esfuerzo del trabajo colectivo, desde el sentido común, hasta lograr abarcar una postura filosófico-política, que incluya una real participación organizativa de   las grandes mayorías, que cree las condiciones materiales y espirituales, para hacer crecer  entre ‘un nosotros legítimamente nombrado’, para que todos y cada uno se sientan en los zapatos de ese ser desharrapado carente de oportunidades para sobrevivir.

Ese sentido de otredad, requiere necesariamente de   Otra relación humana, que potencie desde los movimientos organizados Otros procesos de liberación revolucionaria, resignificando en las posibilidades concretas, en el asunto de sus implicaciones y riesgos en la práctica concreta, tomando como referentes los ejemplos de hitos históricos en la nueva construcción social para nuevas realidades de autenticidad autónoma en un mosaico inmenso de capacidades y potencialidades humanas.

Por tal razón, el  capitalista burgués se oculta como la avestruz en la fotografía -tirando la piedra y escondiendo la mano-,  para no ser visto ni evaluado su egoísmo y mezquindad de masacre y de sangre en el extermino histórico en contra de los pueblos derrotados -al ser una tarea pedagógica crítica más-.

Por tal motivo en esta transformación urgente en contra de la política neo-liberal menciona  Jeannette Escalera, citando a Comenio: “los sabios acogieron con tanto entusiasmo dicha sentencia, que para entregarla a la plebe afirmaron que había descendido del cielo, y cuidaron de que fuera inscrita con letras de oro en el frontispicio del Templo de Apolo en Delfos, a donde concurría gran cantidad de hombres. Fue prudente y piadoso proceder pues, aunque en realidad era una ficción, se encaminaba a la verdad, que es más clara para nosotros que para ellos”[2], porque cuando se asume el derecho a la memoria histórica, la denuncia resulta ser un ejemplo virtuoso del sujeto educativo docente.

Pedagógicamente en ese misterio de la obscuridad de la caverna de Platón, se  pasa a dar forma a la dimensión  sincrética de la identidad del sujeto educativo, por medio del ejemplo vital naturalizado por dichas sombras, pero el verdadero problema es: ¿cómo se  explica a los niños y niñas, que inician a  preocuparse por ello que la naturaleza se cultiva, y la cultura se naturaliza?, bueno, se tendrá que despertar el entusiasmo por encontrar respuestas históricas sabias desde el sentido común hasta elevar éste al pensamiento activo político-filosófico para combatir al capitalismo en su hegemonía[3]:

Así es posible valorar-evaluar, cómo  a través de una  práctica hegemónica o prepotente del acto educativo de despojo se fue dando el desarrollo del robo violento, machista y patriarcal -se tendrá quizá que expresarlo nuevamente, pero ahora de forma estética y ética consciente y potenciadora, a través de la música, dibujos, parodias, cuentos, poesías, canciones, cine, danza, escultura, y con el uso de la internet -entre otras formas colectivas y cooperativas de la tecno-ciencia, para integrar  la práctica docente en una denuncia transformadora auténticamente revolucionaria capaz de organizar proyectos educativos, dando golpes certeros en la denuncia contra la lógica del capital y la organización política de las muchedumbres empobrecidas, conformándose en ejércitos comunitarios y haciendo uso juicioso y agudo del avance de esa tecno-ciencia en tales procesos-proyectos educativos, hasta lograr socializar lo producido, pero que hoy está en propiedad privada, con una careta de “divinidad perfecta-mente monopolizada por el imperio del capital”.

Resulta cada vez más claro, que se necesita de Otra Pedagogía crítica de denuncias activas, que vislumbren el poder mundial, ´propone Teivainen: “después de demostrar que para entender y explicar el mundo contemporáneo y sus transformaciones es necesario ir más allá de la compartimentalización tradicional de las ciencias, postularé que también es necesario tener una actitud transgresora frente a las fronteras entre los estados-nación[4], que deje clara una  representación del arrebato de  ira, incomprensión, sordidez e injusticia, que deviene en sí del instinto salvaje animal, para lograr ir reconstituyendo ‘permanentemente’  al sujeto educativo en un ser con Otras formas tolerantes, a través de ese  proceso de conocimiento y de conscienciación histórica, con un método de didáctica crítica  fundamentado en  Teorías Pedagógicas consecuentes con su memoria histórica de desigualdad social.

Se intenta por tanto, asumir  una posición crítica transgresora del orden establecido, que oculta su verdadera intención explotadora del trabajo social en una híbrida legalidad; así se ve la fotografía histórica que tiene que analizar el pedagogo docente crítico en ese tránsito entre la naturaleza del trabajo humano, transformado en cultura liberadora y creativa,  y ésta en naturaleza humana habituada a procesos de equidad solidaria y cuidadosa del planeta y del universo, para  ofrecer a sus iguales ese máximo esfuerzo colectivo e individual como contribución de emancipación humana.

Se abre otra duda: ¿Para qué programar y proyectar esa transformación de valores a ser evaluados en el ámbito educativo desde esa totalidad histórica,  dimensionándola en la integridad del sujeto docente?

Hablar de ello, implica enfrentar las dificultades de contexto metodológico, que es en  donde la presente investigación, quiere incidir. Porque la intención es que mueva y fundamente la estructura cognitiva de cada niño y niña en su relación docente -en un auto-reconocimiento del propio profesor(a) desde el nivel básico hasta donde se requiera dicha guía de trabajo educativo-, es decir atravesando nuevamente su relación política de clase social responsable, teniendo consciencia de dicho proceso histórico recorrido.

Y así logren los menores-adultos en la formación de docentes, a través de un espíritu investigativo que es innato, aclararse que el producto del trabajo  histórico ha sido cultivado en su propia  transformación humana, de ahí las preguntas posibles sobre ¿qué es la transformación humana a través de la duda, la fascinación, la curiosidad, el asombro, el descubrimiento, y demás formas imaginativas creativas en la vitalidad del trabajo y la existencia humana?

Se nombra ahí sí,  el efecto y la causa de la transformación el trabajo que transforma la naturaleza en cultura liberadora y potenciadora, que regenera, reconstituye y restaura resentimientos, emociones, traumas, temores, terrores, culpas, castigos, vergüenzas y equivocaciones padecidas, para cultivarlas en posibilidades de sublimación virtuosa por su creatividad radical de una denuncia que anuncia Otra voluntad consciente de socialización y de responsabilidad liberadora humanizada como un hito histórico re-significado y re-interpretando  cada época, siendo consciente el sujeto histórico-educativo de su propio desarrollo y superación.

¿Pero en dónde se verá tal transformación que supere la actitud tradicionalista de la práctica docente?

Podría  ser a través de la praxis manual e intelectual integrada, en cualquier espacio vital de sujetos interesados por saber de sí mismo a través de su historicidad, u Otredad, en donde se logre reintegrarse al mundo mental a diferencia del mundo consciente -dicho así por la responsabilidad asumida para la transformación histórica- de esa racionalidad intelectual incidente con Otra afectividad emocional humanizada, justo a través de  su propia negación y superación en contextos de libertad con una propuesta metodológica de Pedagogía crítica, justo dentro del momento de la lucha emancipadora de la autocrítica Activa y colectiva, en los propios espacios vitales de  la clase trabajadora, re-evaluando con juicios de valor críticos a  los presentes y futuros magnates del capital.

Pero desafortunadamente la formación política del niño/docente, hoy se encuentra lacerante, envejecida, sin ilusiones y sin un proyecto metodológico claro de futuro, es decir de vida humanizada en términos generales, porque está atrapada su vida en la sujeción de  la lógica del capitalismo salvaje; sólo existe palidez y resequedad, sin vislumbrar aún Otra forma vital  de trabajo educativo, que implique la exigencia de formación integral para lograr socializar todo lo producido a lo largo y ancho de la espiral de la dialéctica histórica en dicha fotografía topológica, y evitar quedarse encerrado en un círculo  ensimismado sin poderse desplegar en otras formas posibles de bienestar, armonía y comprensión entre los iguales con un proyecto posible contra  la lógica de explotación que los sojuzga, para ello se requiere de  un ojo especializado profesionalmente en la transformación de la práctica docente, por ser tan diferentes cada trabajador-niño-docente genéricos en cualidades creativas, significativas e interpretativas.

Se trata de luchar contra la violencia de compra y venta de cuerpos humanos desde otra Forma de dialogar  humanizándose en proyectos revolucionarios de contribución histórica, en una escucha y pregunta auténticas de liberación, dado que es un cuerpo que se resiste a ser cosificado, quizá esta propuesta no se pueda enfrentar al interior de las instituciones estatales del capitalismo salvaje tan fácilmente o en la inmediatez, pero no cabe duda, de que se irán encontrando las Formas de nombrarlo y de hacerlo en la praxis transformadora con múltiples maneras y nuevos lenguajes concretos, hasta despertar la sensibilidad racional del sujeto histórico educativo, hasta llegar a lo más profundo de su existencia de política-moral liberadora.

Para intentarlo metodológicamente, se necesita una formación sensiblemente virtuosa, cimentada en el valor de la justicia, esa nueva formación puede proponerse desde  formas de ser más simples o complejas, dimensionadas en el mundo de la vida como propone la Pedagogía crítica, con nuevos valores de equidad, que aún están por construirse en la responsabilidad de la convivencia cotidiana con responsabilidad colectiva,  no cabe  duda de que es posible lograrse una nueva fotografía, pues ya se han padecido momentos de crisis económicas, sociales, políticas y culturales con la gran guerra mundial de 1914 al 18, y la segunda de los años 39 al 45, desplegándose de estas relaciones de tensión en el abuso de poder, la tercera guerra mundial, denominada  guerra fría, todo en el tono de la competitividad de proyectos de vida socialista y capitalista -en apariencia-, resultando hegemónico el capitalismo insano y perverso como ‘una necesidad también de apariencia voluntaria’, por representar en esencia la síntesis de todas las formas anteriores de explotación con violencia -no había otra forma de conducirse-, a partir del surgimiento de la propiedad privada de medios productivos, ya referida.



[1] Vid. Carlos Antonio Aguirre Rojas. Antimanual del mal historiador o cómo hacer una buena historia crítica. La Vasija, México 1999. p. 12.
[2] Vid. Escalera Jeannette. La educación en Platón como proceso de humanización. El Grito que se perdió en Grecia. Editorial académica española, 2011. p. 27.
[3]  El término hegemonía deriva del griego eghesthai, que significa "conducir", "ser guía", "ser jefe"; o tal vez del verbo eghemoneno, que significa "guiar", "preceder", "conducir", y del cual deriva "estar al frente", "comandar", "gobernar". Por eghemonia el antiguo griego entendía la dirección suprema del ejército. Se trata pues de un término militar. Hgemone era el conductor, el guía y también el comandante del ejército. En el tiempo de la guerra del Peloponeso, se habló de la ciudad hegemónica, a propósito de la ciudad que dirigía la alianza de las ciudades griegas en lucha entre sí. El concepto de hegemonía es de los más abarcativos para el esfuerzo transformador humanizado en la pedagogía crítica de Antonio Gramsci, concepto resignificado de forma concreta de la teoría leninista.
[4] Vid. Teivo Teivanen. Pedagogía del poder mundial. Relaciones internacionales y lecciones del desarrollo en América Latina. Estudios para el Desarrollo y la Participación CEDEP, Lima Perú, 2003. p. 3.  

Thursday, July 19, 2012

Pedagogía Critica

Contexto histórico, político y social en la Pedagogía crítica en construcción.

Los orígenes de la pedagogía crítica pueden encontrarse en las actividades realizadas por el Instituto para la Investigación Social (Institut für Sozialforschung) de Alemania, antes del inicio de la segunda guerra mundial, Entre los teóricos que dieron origen a esta corriente se encuentran Walter Benjamin, Max Horkheimer, Leo Lowenthal, Erich Fromm, Theodor W. Adorno y Herbert Marcuse. Se trata de los teóricos que integraron la primera generación de la Escuela de Frankfurt en 1929, y que se vieron obligados a emigrar a otros países, sobre todo a los Estados Unidos, debido al acoso y persecución de los nazis hacia los judíos e izquierdistas. La Escuela de Frankfut realiza importantes actividades de investigación en diversos campos de la cultura y el saber humanos, investigación y crítica que incluye diversas disciplinas, de acuerdo a la necesidad de conocimiento y explicación coherente de praxis revolucionaria, a la antropología, la sociología, la psicología, la educación, la literatura, etc.

Una segunda generación de teóricos de esta escuela, entre los que sobresalen Jürguen Habermas y Henry Giroux, han hecho nuevas aportaciones que están permitiendo a la pedagogía crítica pueda registrar avances sustanciales, recuperados desde los presocráticos y las grandes escuelas filosófico-políticas re-significadas o vueltas a interpretar de acuerdo a las nuevas necesidades en la contradicción social del mundo contemporáneo, como pueden ser Descartes, Kant, Hegel, Marx, Engels, Lenin, Lukács, Althusser, Gramsci, Mc’Laren, Apple, Bourdieu, o recuperando el ideario político-liberador en América Latina contextuada en la diversidad cultural de su época, así se valora el ideario de Martí, Mariátegui, Zapata, Simón Bolívar, Che Guevara, Paulo Freire, entre otros más recientes.

El espíritu revolucionario y liberador en la consciencia de la formación pedagógica crítica, da pie a su propia estructura metodológica, como puede valorarse en las siguientes premisas filosófico-políticas en términos de construcción pedagógica y educativa:

1. La sangre nueva puede empezar por reconocer el sentido de la libertad del mundo latinoamericano, la cual  tiene que escuchar  la palabra de esa clase trabajadora que está sometida y subsumida a la lógica de privatización monopolista agudizada desde 1982,  al imponer el abuso de poder político del imperialismo capitalista internacional.

2. Esta fase de desarrollo al parecer representa  la última fase del capitalismo, como lo teorizó Lenin, teniendo claro que: "La liberación de los trabajadores sólo puede ser obra de los trabajadores mismos".

3. Son los pueblos explotados quienes tendrán que asumir su historicidad, como una sola revolución en América Latina.

4. Es necesario por tanto problematizar y potenciar la sensibilidad política del sujeto educativo con memoria histórica, para activar la integración de los procesos sociales, comprendiendo que cada sociedad es única, de acuerdo a su contexto y su temporalidad.

5. De lo que se trata es de aprehender múltiples lenguajes posibles liberadores en términos humanos, con base en nuestra cultura milenaria en la organización social del sentido, interiorizado por los sujetos (individuales o colectivos) y objetivado en la …formación… de ser; todo ello en “contextos históricamente específicos y socialmente estructurados” (Thompson, 2002, p. XXIII).

6. Desde el filón marxista  referido, estudiar en la acción, los  matices que propicia la pedagogía de Antonio Gramsci, quien distingue a la cultura tomando en cuenta tres momentos en el comportamiento  del pueblo o sociedad civil: 1. La producción de nuestro trabajo. 2. La valoración ético-moral de este trabajo, y 3. Las tradiciones y costumbres a respetarse e integrarse en una dimensión de civilización humanizada de ese rapport pedagógico.

7. Rescatar lo registrado por  Lenkersdof en cuanto a la cultura  nosótrica, siendo nos… en otros. Él lo conoció, cuando pudo convivir en profundidad con las comunidades de Los Altos de Chiapas,  entre los pueblos indígenas en la diócesis de Samuel Ruiz. Así descubrió que estas voces liberadoras, serán una voz más en la oralidad, historicidad y memoria en América Latina, desde su realidad  mágica y humana que cobija.

8. Tener en cuenta con una mirada pedagógica con metodología crítica en  la correlación de fuerzas, siendo hoy  vital analizar en la filosofía política, la nueva relación entre China, América Latina y el Caribe en la defensa histórica de la madre tierra, vínculo que es cada vez más estrecho y de difícil vuelta atrás. Porque frente a la crisis de EEUU están actuando los gobiernos más conservadores y proclives, cuidando sus intereses imperialistas (como es el caso paradigmático de Colombia), necesitando reforzar ahora sus vínculos económicos con China, que se coloca como la primera potencia mundial (B.M., 2011, p. 1).

Enfatizamos en que el enfoque metodológico empleado desde una postura del materialismo histórico dialéctico en torno a re-significar el sentido crítico de la pedagogía, exige un estudio en profundidad de la compleja realidad social a través de un proceso de investigación cualitativa, que ubique tiempo y espacio del sujeto histórico concretos en la plenitud de su movimiento.

Desde esta perspectiva, la investigación sobre la práctica docente, de una actitud tradicionalista hacia una práctica pedagógica crítica para la transformación, apunta a 4ncontrar el significado y la comprensión de la denominada pedagogía crítica, que profundiza en los valores y en el proceso democrático posibilitando acciones de cambio, particularmente ante la posibilidad que tienen los profesores de ejercer un trabajo potencialmente transformador y en posibilidades de potenciación.

Porque el profesor, como intelectual transformador es capaz de desarrollar un discurso contra-hegemónico, potenciando a los estudiantes y alumnos pequeños, no sólo en cuanto a las habilidades sociales que necesitarán para actuar en el conjunto de la sociedad con sentido crítico, sino que además los puede educar para la acción trasformadora, de calidad humana.

En palabras de Henry Giroux,  es abierta su sugerencia, puede educarlos para el riesgo, para el esfuerzo por el cambio institucional y para la lucha tanto contra la opresión como a favor de la democracia fuera de las escuelas y en la sociedad en general.

Desde esta sugerencia transformadora, es viable que se tendría que hacer que los educadores afronten globalmente los temas concernientes al proceso educativo, en particular la propia formación del profesorado, que interfiere con las capacidades transformadoras de los educandos y educadores.

Así la metodología que se sugiere es situarse dentro de los contextos concretos de forma consciente de acuerdo con los siguientes aspectos:

1.     La observación crítica transformadora en una forma de investigación llevada a cabo por quienes ejercen una profesión docente recuperando de forma autocrítica sus propias prácticas educativas.

2.     Dado que el objeto de estudio es la propia práctica del proceso educativo como proceso de humanización, comprendiéndose lo estudiado en el propio debate del estudio reflexivo, como ‘fenómeno del hecho acontecido’, ejerciendo su tarea docente por ende como praxis dialéctica de la totalidad.

3.     Se sugiere propiciar espacios educativos horizontales y de participación democrática en donde todos sean capaces de dirigir los procesos de la existencia humana buscando el mejoramiento de dicho proceso educativo.

4.     La forma auto-reflexiva entre los participantes sociales se funda en la racionalidad y la justicia de sus propis prácticas educativas, situándolas como un permanente proceso de transformación que destruya la injusta relación entre el capital y el trabajo, es decir, las relaciones entre opresores y oprimidos.

5.     Por lo que no sólo el sentido curricular, el desarrollo profesional, el mejoramiento de los programas y principalmente de los proyectos educativos de vida desde una política-filosófica humanista e incluso institucional en la construcción de una nueva sociedad en equidad.

6.     Se requiere de una concepción del mundo de la vida a partir de comprenderla desde una espiral consciente de observaciones, planteamientos, acciones, reflexiones y principalmente de construcción de estrategias de enseñanza-aprendizaje en contextos concretos de acuerdo a las necesidades materiales y subjetivas en la formación de valores humanos en cada época en contra de la injusticia y la opresión del hombre por el hombre.

7.     Se requiere también de cooperación solidaria y respetuosa a la diversidad de posibilidades en el hacer, para resolver problemas en contra de toda actitud alienadora.

8.     Dado que la propuesta de reflexión práctica transformadora es viable en la crítica y la autocrítica.



Nos queda claro desde esta posible metodología de interpretación cualitativa y hemerográfica que la práctica docente, es un trabajo derivado de un proceso natural e histórico-cultural, y se convierte en un proceso social y complejo en la medida en que éste se desarrolla y sobre todo, se vuelve trabajo asalariado y supeditado al capital; es decir, en la forma en que un grupo hegemoniza el modo de producción. Si bien, el hombre al entrar en contacto con la naturaleza la transforma y se transforma a sí mismo, habría que concluir que en el proceso histórico de la producción y reproducción del conocimiento, del dominio de la naturaleza y de la forma en que el hombre en sí se transforma, la educación ha venido jugando un papel fundamental; y por ende, la escuela, es una institución por excelencia del capitalismo, ya que es en el régimen capitalista en donde la preparación para el trabajo está a cargo de la institución educativa, quien transmite y genera conocimiento científico y califica técnicamente a las nuevas generaciones, bajo el concepto de la “práctica docente”.

Saturday, June 30, 2012



CONTINUACIÓN. Segundo escrito sobre la importancia de Lenin en la revolución social.

a)      En Lenin muy por el contrario encontramos uno de esos finos tejidos que asumiendo las tendencias e historias nacionales de lucha se les logra empujar al desarrollo marxista y la consecuencia socialista. De nada sirve insistir que todo vino de fuera y que las malas influencias nos dislocan el pensamiento (se decía en unos medios que todo fue culpa de la tercera internacional), de ahí hay que recoger sólo una parte de verdad, ligándola al sentido en que nuestra percepción de la teoría, nuestras pertenencias de clase, las condiciones del sistema de relaciones sociales en nuestros países y nuestras experiencias disparan una forma de disputar no siempre a tono con los temas y circunstancias que reclaman cierta puntualización, conocimiento del contexto y mucha reflexión.

Otras amenazas se ciernen, como el hecho de que sucumbamos a las experiencias inmediatas, el inmediatismo político y las condiciones que orillan a que sólo se aprecie una parte de la obra, a que adquiramos retazos de Lenin en el supuesto de que sean suficientes y los hechos no exijan más. Claro está que los hechos bien contemplados siempre exigen más, si además se contempla la perspectiva futura, agarrarse a todo ello de manera constante es un poderoso aliciente para asimilar a Lenin. Por ejemplo, los hechos de la Venezuela chavista de hoy sentencian la importancia de la organización del pueblo, sus posibilidades, su oportunidad; sin embargo, ver mediatizada la organización a las circunstancias es un peligro real, ahí en ese detalle resalta uno de los valores del leninismo.
Podemos combatir bien y tenazmente contra unas u otras amenazas del momento, trazar el cumplimiento de pequeñas tareas, mas si no logramos empaparnos y empapar del sentido de la crítica revolucionaria leninista sobre la sociedad, difícilmente vamos a romperla, en algún momento sus actos suprimirán aquellos esfuerzos o simplemente por obra y gracia de sus relaciones establecidas adquirirá una dinámica burguesa más afinada. Los revolucionarios en esa condición quedaríamos muy mal respecto del cumplimiento de nuestros fines, pasaríamos por buenos radicales y malos practicantes de los principios revolucionarios. Lenin no se llevaba la lucha en paz, toda su labor es muestra palpable de resistencia contra el estatus en todos los ámbitos posibles u obligados en que debía y debe contrastarse el carácter revolucionario de un movimiento social.
Ante nosotros se presentan estos pasajes de la línea leninista, lo clasista, lo organizativo, lo crítico, lo revolucionario, lo objetivo, lo amplio y lo específico. En el contexto de su formación y lucha, con todas sus semejanzas y desemejanzas de la realidad actual, se acrisolaron estos principios de compromiso con la transformación social para cimentar una de las grandes experiencias de masas sobre la sociedad libre. De su armonización se desprendieron importantes aportes que hoy gustamos asimilar para entender y actuar mejor en la vida social. Con estas herramientas Lenin pretendió crear conciencia sobre su tiempo, sobre la inevitable lucha de los explotados y oprimidos por el poder, por conducirnos hacia una sociedad comunista emancipada de todo tipo de relación de coerción, control y dominación social. Lenin el marxista buscó vertebrar el conocimiento de la realidad social para la práctica revolucionaria, contrastó las experiencias y carencias con las necesidades de corto y largo aliento en esa lucha colosal contra el zarismo, la democracia burguesa en su cuna, el imperialismo, la guerra civil y la todavía más profunda lucha interior por construir el socialismo. Combatió la fe y la credulidad para hacer prevalecer la conciencia crítico-revolucionaria de clase. Algunos, críticos de Lenin se empeñaron en su tiempo por exigir un Lenin apegado al estudio de lo que Marx se puso como temas centrales en su vida, tanto más se dice de Marx por no centrarse en los temas como Lenin, pero esos desenfoques del contexto, así como los reclamos frente a posiciones de estos dos grandes pensadores en situaciones específicas; nos alertan de las interpretaciones de por sí ya afincadas en prejuzgar sobre la base de otras vivencias sin molestarse en los planos en que trabajaron ambos revolucionarios, y todo para presionarnos para ponernos a decidir entre Lenin y el momento, cuando esta “elección” es incompatible con el punto de vista revolucionario.
Nos encontraremos con muchos puntos comunes, así también indudablemente con las apreciaciones válidas sobre el cambio correlativo de diversos postulados teórico-prácticos. Uno de tantos, de lo más primordial sobre la marcha de la lucha revolucionaria es el tema de las relaciones masas-partido o partido-masas, entre el sentido revolucionario organizado y las clases potencialmente revolucionarias. La naturaleza de las clases sociales oprimidas bajo el capitalismo (y de no tan nuevos sectores sociales), varía a tal grado que da pie a teorizaciones sobre su importancia, sobre las posibilidades generales para todos los componentes populares de asimilar las ideas de Lenin y de luchar por estas. Puede detallarse al máximo ese campo, los grandes problemas acarreados y la insolubilidad en que han quedado en la historia, mas siempre queda el margen entre lo propiamente posible de organizar y la naturaleza de una organización revolucionaria lo más fiel y centrada en su misión de clase.
Ayudar a visualizar el fondo revolucionario de la teoría y práctica de Lenin en un mundo en que uno afronta tantas interpretaciones, correcciones, rechazos, santificaciones es una finalidad de quienes reivindican el pensamiento de Lenin. A modo de recordatorio sobre su obra debemos subrayar el papel que jugaron sus trabajos y sus labores. De esto cabe destacar:

1.      La cuestión de los mercados, escritos contra el populismo, El desarrollo del capitalismo en Rusia, trabajos organizativos con el corolario del ¿Qué hacer?, escritos tácticos revolucionarios, Materialismo y empiriocriticismo, El imperialismo fase superior del capitalismo, Las tesis de abril, El Estado y la revolución, la autodeterminación de las naciones, visualización de las tareas en la construcción del socialismo. Y una colosal pléyade de trabajos en que desenmascara día tras día, año tras año, al capitalismo, las clases explotadoras, el oportunismo, el revisionismo y el imperialismo. Paso a paso fue forjando las armas del proletariado organizado y sus aliados.
2.      A la par discurre su práctica militante: trabajo con obreros por difundir el marxismo y organizar sus reivindicaciones y luchas, ligar los grupos de revolucionarios, articular una prensa y propaganda revolucionaria, fundir los grupos superando su espíritu, admitir la necesidad de una organización centralizada con dirección firme y homogénea, aplicar y transformar tácticas al calor de la lucha, levantar cabeza para reorganizar nuevas batallas, afirmar la perspectiva revolucionaria tras la revolución de febrero de 1917, conducir al proletariado al poder, iniciar la obra socialista, direccionar el movimiento proletario, campesino, popular, comunista mundial.

De ello hay quienes sacaron por conclusión un Lenin ofuscado, un Lenin para quien todo es organización, acción y directrices, pero esto es simplificar tendenciosamente su vida y su obra. Lo que resalta por contraste es sin duda uno de los ejemplos más connotados en la historia de la humanidad, muestra de entereza, contundencia y consecuencia revolucionaria. La marcha de los acontecimientos vio alumbrar un mundo nuevo, un hombre nuevo, una sociedad libre que hoy a la distancia se tiene claro fue revertida, lo que abre muchos capítulos de debate revolucionario. Entre ellos, que conciernen a Lenin, está el de las supuestas insuficiencias teóricas en sus análisis, el desconocimiento que debió tener de algunos precedentes teóricos en Marx y Engels (manuscritos y la ideología alemana), la imposibilidad histórica de percibir otros aspectos de la lucha de clases, el carácter ruso como elemento local y limitado para impulsar el socialismo y la revolución mundial, eso y más en los ámbitos filosóficos, económicos, políticos.
Independientemente de las interpretaciones que esas otras obras hayan encontrado desde su primera aparición a la actualidad, probablemente haya algo de razón en todo, la cuestión es que pierde el enfoque en el cumplimiento de aquello que siempre sólo siembra las bases del futuro, no las establece nunca definitivamente, el interés por dichas obras vino a la par con el desarrollo de la ideología dominante como nuevos impedimentos a la organización de los y las explotadas y oprimidas. La enajenación, lo mismo que la conciencia está sugerida y propuesta en las posiciones de Lenin, en los planos que correspondían en una época y condiciones, jamás quedaron al margen ni relegados. No existe teoría ni práctica que pueda rematar finalmente la experiencia humana, tal es el arte que el propio Lenin fecundó quizá recogiendo aquellas palabras de que la vida es lucha, que la teoría es sólo guía para la acción, que el marxismo nos dio una meta fundamental. No se pretende aquí exculpar los errores de un revolucionario, los errores habidos son también parte de la obra, los tropiezos al igual que las limitaciones juegan su rol, revelan la ineluctable complementariedad de éste revolucionario en una colectividad, un tiempo y unas circunstancias con las cuales bregar. Así también por muestra encontraremos en la literatura internacional cuestionamientos sobre las polémicas y formas de sustentarlas o manejarlas por los bolcheviques (Lenin entre ellos a su cabeza), conflictos de una Rusia preñada de revolución, de divergencias, de clases y sectores en contradicción, manejos parciales de la lucha, posicionamientos, enemistades en el candor de abonar a la gran tarea destellos de conciencia, organización y consecuencia ¿Qué sociedad no ha pasado por esto? ¿Puede al menos Venezuela excluirse de la intensidad del debate sobre sus problemas sociales o de su propia lucha de clases? ¿Cabe recuperar el aspecto de la naturaleza del Estado burgués tan firmemente despellejado por Lenin?
La efervescencia del movimiento popular, vamos, del proceso general en Venezuela; llama a la lectura de Lenin, a una lectura lo más amplia posible, a una difusión sumamente extensa de su obra, porque remarca y esclarece el sentido que se quiere dar al proceso en esa condición revolucionaria que se viene esbozando. Quizá más que tratarse del nombre meramente de Lenin en lo que más hay que insistir es en el centro de su discurso, en el golpe decisivo, determinante a asestar al capitalismo, y eso es una premisa leninista por sobre todas las cosas. En la agitación obrera, o más propiamente en la agitación proletaria, enarbolar a Lenin a raíz de resurgir en la palestra, es una necesidad, también aquí lo más provechoso resulta de recoger y proyectar todo aquello que Lenin puntualiza de dicha labor. El debate de las ideas para organizar y despejar la lucha, que es recogido en tantos actos, particularmente requiere de ese aporte revolucionario que le proporciona nuestro Lenin. A diario afluyen militantes, lo que menos se quiere es dogmatizar, hay que refrescar las bases del leninismo, hay que recrear a Lenin en nuestra realidad latinoamericana. Recorrer a Lenin cual cuadras llaneras, extensa y profusamente. El estudio individual y colectivo de sus obras se hace obligado, ello es obligado mayormente dentro de la amplitud del difundirlo y enraizarlo, es tan importante y serio que ya requiere atención especial superando las viejas estrecheces marginales, desgastantes y poco contextualizadas en que antes esta labor debía darse por razones obvias ya superadas.
Lenin es patrimonio de los pueblos, el bolchevismo, el leninismo inmanente también aún en la complicación de todos sus debates. Es importante proyectar su conocimiento para engrosar la conciencia revolucionaria del proletariado, los campesinos, los sectores populares y la juventud. Toda su experiencia revolucionaria no debe quedar relegada al espíritu de cofradías, menos de mafias, no puede ser dislocada en academias anestésicas, hoy por hoy el máximo provecho y baluarte del leninismo está en la calle, en el seno de las luchas sociales, es ahí donde debe afincarse y desarrollarse hacia todos los demás espacios, es tan así que academias y universidades recurren con mayor frecuencia a talleres, círculos de estudio, debates “extracurriculares” para acercar a Lenin.
La estrategia de desgaste-desarticulación que el imperialismo, los monopolios, la burguesía y esos portentosos representantes de la oligarquía financiera venezolana (Gustavo Cisneros, con sus 4,2 mil millones de dólares, en la propiedad de TV y minería de oro, junto a Lorenzo Mendoza, ostentando una fortuna de 3,4 mil millones de dólares, en la producción-comercialización de alimentos y cerveza), verdaderos saqueadores y explotadores que promueven contra el proceso; sólo puede ser paralizada por un pueblo plenamente consciente de su condición social. En contraposición requerimos resistir y asumir la estrategia de ofensiva leninista por el socialismo tal cual especialmente se pronunció en sus célebres tesis de abril.
Así entonces tenemos en el recuento de los hechos varios temas de importancia en la asimilación del leninismo: clase de vanguardia, movimiento espontaneo, organización revolucionaria de masas, partido de nuevo tipo, condiciones del capitalismo, alianzas de clases, tareas inmediatas, táctica, Estado, Imperialismo, autodeterminación de las naciones, democracia popular y proletaria, socialismo. En todos ellos se anotan observaciones que parecieran presentar envejecidos los postulados, pero ya en la breve impresión sobre cada uno de éstos se observa qué tan actual y conveniente resulta cada uno de los temas en el desarrollo del proceso y sus distintos momentos. Mas debemos ir a lo concreto, media un siglo entre la formulación y práctica de Lenin y el momento actual; las transformaciones sociales, políticas, económicas, estructurales y culturales son muchas por decir lo menos. No obstante esa dictadura del capital que tanto solía desenmascararse, se amplió y reforzó a una escala mundial sin precedentes, tanto más cabe decir de las tareas revolucionarias pese al desprecio que estas suelen recibir de los mediadores entre el capital y el trabajo. Algunas nociones se quiso simplificarlas y eso dio motivo a posteriores formulaciones que cuestionaban más que a Lenin en toda su posición, a las interpretaciones de éste, Negri merece ese especial cuidado en sus reinterpretaciones donde la teoría leninista del imperialismo es suplantada por una visión unilateral que desvirtúa el contexto de la época resaltado por aquel. Así ocurre con muchos más teóricos que por verdadero interés revolucionario o por propósitos ajenos a la revolución tocaron parcialmente los acordes de la teoría leninista.
En el transcurso de los años se nos propusieron nuevas formulaciones en intentos por actualizar o de plano tergiversar-revisar, mal que bien estas van y vienen, dejan algo específico, se desgastan, resucitan o se pierden en el tiempo, mas una virulenta vigencia de tesis centrales de Lenin emergen incesantemente por ese terco encanto de los hechos. Lo mismo en la apreciación de los fenómenos concretos del sistema, que en los procesos de organización social y revolucionaria, tanto como en las premisas de formulación subjetivizada respecto del comportamiento revolucionario, una y otra vez, como ocurre con Marx en esos u otros temas, en esas u otras connotaciones; el pensamiento específico de Lenin amasa toda una serie de percepciones claras. Advirtamos con cuidado esta condición de irreductibilidad del esbozo leninista, la realidad así constata sus rasgos como precisa; exige definiciones sobre la base de sus propios fenómenos. Los aportes suscitados a lo largo del tiempo quizá no contaron con todo el vigor que Lenin supo imprimir a su trabajo, pero están ahí para recogerse y conseguir colectivamente aquellas visiones a trasluz de la perspectiva cultivada por éste pensador en continuidad de la visión de otros revolucionarios siguiendo el ejemplo de Marx y de Engels en la anterior época. El discurso de Lenin se eleva y alcanza su fuerza al margen de toda pretensión por hablar desde el púlpito del saber o mecanismos de poder; se apoya en su propio sentido práctico y espíritu revolucionario de clase y en la verdad social que lo permea.
Ahora, asimiladas las circunstancias precisas en que Lenin vivió, las concepciones por él desarrolladas desbordan sobre la independencia de clase, la acción de clase, el uso de todos los instrumentos posibles para la lucha sin cuartel. Resurgen también los criterios con que trazó las líneas imprescindibles de la práctica comunista: acción revolucionaria del proletariado, los revolucionarios, la profesionalización de la tarea revolucionaria, desprendimiento y entrega de los pueblos revolucionarizados, crítica irreverente, desenmascarar las políticas de masas de la burguesía y sus sindicalismos de control, combatir el sectarismo y dogmatismo que recrean las condiciones generales del capitalismo en el seno de los explotados y oprimidos, desenmascarar los sabotajes, contra los golpes de mano y los ajustes de cuentas, la claudicación, la inconsecuencia, el reformismo, el revisionismo, el burocratismo y sus castas, por la dignidad de los pueblos, intransigencia con el enemigo de clase, los movimientos conductores, liderazgos consecuentes, los pueblos y clases activas ejerzan su rol crítico con resultados concretos.
Buscar la verdad, comprender las relaciones pormenorizadas, la realidad en su complejidad y definir una actitud consecuente es parte integrante de la conducta comunista que Lenin influyó con fuerza. Así también el problema de la espontaneidad y falta de continuidad en el estudio de la teoría revolucionaria, es otra grande problemática que se padece, con justa o injusta fundamentación en las urgencias de cada momento, pero que postergan la discusión de las premisas revolucionarias. El estudio de Lenin, de los revolucionarios y revolucionarias, de los diversos procesos y  movimientos de la lucha de clases es un asunto obligado a  nivel popular, no creemos en difusiones vulgarizadas, “acabadas” en que se nos entregue interpretaciones, sino de que la discusión sea activa en el plano que se desarrolle. Tal cual es destacado por la experiencia social, juzgar los acontecimientos, los momentos, las clases y grupos sociales, sus expresiones políticas, los conflictos a izquierda y derecha sobre esta base, no puede más que ser conveniente para el pueblo.
Las y los luchadores combaten primero en su sector de origen, comienzan su militancia en pequeños grupos, corrientes o tendencias, nada debe exigir una renuncia a ello sin la menor comprensión de su condición y del necesario transitar hacia formas más avanzadas de organización; el leninismo se propone asimilar ese tipo de experiencias, elevarlas al punto que se constituya la política revolucionaria proletaria y popular. Bregar por la teoría revolucionaria a través de Lenin y no sólo de él es labor destacada de la lucha de clases, es tarea de los pueblos.

Saturday, June 23, 2012



Segundo documento sobre la Revolución Sandinista.

Es evidente desde el sentido común, que se está aprehendiendo a resignificar-nos y a reeducar-nos, así se percibe la sensibilidad política del sujeto educativo, entre el amo y el esclavo moderno, con un tercer testigo ocular que los liga a las nuevas generaciones, es decir, al poder sentir la necesidad del otro que soy yo mismo, pero lo importante, es que ahora es un saber cada vez más consciente, libre, voluntario y comprometido -aunque la ideología dominante manipule en la información lo contrario-.
Por ello los grandes revolucionarios como Augusto César Sandino, han sido minimizados en la educación formal; pero a pesar de todo, sabemos que entre los años 1926 y 1933, mantuvo una guerra contra las tropas de los Estados Unidos de Norteamérica que ocupaban  Nicaragua desde el año 1912 para la defensa del Statu quo en la lógica de acumulación capitalista, es decir, con una ideología dominante de exclusión, sometimiento y exterminio;  necesaria para la explotación de la mano de obra barata, así como de los recursos nicaraguenses por las compañías estadounidenses, con el único fin “ilegal e ilegítimo” de  la defensa de sus intereses que avalan sus leyes y su parlamento.
Sandino logra derrotar al gobierno de Anastasio Somoza Debayle y entra triunfante en Managua; por este movimiento revolucionario, a la insurrección popular y al periodo de gobierno posterior se le conoce  como Revolución Sandinista que fue un proyecto trascendente en la que la libertad individual se fusiona con la libertad social.
Teniendo consciencia que en las siguientes décadas, tras una serie de profundas reformas sociales y económicas, se agita una fuerte agresión y violencia contra el pueblo, que suscita la decadencia social,  la cual se consolida con la intervención directa y el apoyo de grupos armados a los que se les denominó "contrarevolucionarios en el periodo de 1979"; de modo que en las elecciones presidenciales de febrero de 1990 el  FSLN pierde el poder que pasa en la correlación de fuerzas a la cualificación liderada por Violeta Chamorro llamada Unión Nacional Opositora, UNO.
La razón histórica de estos procesos de avance y de retroceso,  valora el hecho educativo de  aprendizaje significativo, ofreciendo mayores oportunidades al libre desarrollo de las necesidades y facultades humanas con transcendencia o no, al ser consciente dentro de la propia  izquierda revolucionaria y entre la sociedad civil, lo que tiene que ver con la madurez psíquica, evolutiva, revolucionaria y de educación política[1], en donde la historia aparece como la sustancia del hombre y la libertad como su esencia.
Tómese en cuenta, para desmitificar los idealismos románticos, que los miembros de las organizaciones de izquierda, también han sido educados políticamente  por la ideología dominante desde la lógica de su perversa propiedad privada sobre los medios productivos -que son producto del trabajo-, a costa del despojo esos instrumentos de trabajo a la clase trabajadora proletarizada[2], no teniendo nada más que vender que su fuerza de trabajo, a cambio de un mísero salario.
 Así el régimen de explotación capitalista, desde su egoísmo, competitividad e individualismo mezquino,  hace que se aprehenda de forma reproductora la ideología dominante, por medio de la familia, la iglesia, la escuela y los medios masivos de comunicación principalmente, imponiendo su  lógica de explotación capitalista en las relaciones de poder político.
Lo que se reproduce  en matices de las  disputas internas y en el posicionamiento político ideológico de los grupos de izquierda, muchas veces por falta de experiencia, de conocimiento o de intuición revolucionaria, es decir según el grado de consciencia social[3] asumida, como sucedió dentro del FSLN; dado que en la historia de las mentalidades,  expresa Bloch ‘los hombres en el tiempo unen el estudio de los muertos con el de los vivos a través de la historia’.
Así   surgieron en Nicaragua nuevos partidos políticos que basan su ideario en las enseñanzas de Sandino, como el Movimiento Renovador Sandinista, MRS, y el Movimiento por el Rescate del Sandinismo, MPRS, que se denominan sandinistas por sostener los mismos ideales originales, que simbolizan gloria y reputación, reconociendo a la formalidad institucional que legitima y robustece los estados nacionales, sabiendo que en esas historias regionales, locales o parroquiales, que refiere a la historia del terreno más humano y cotidiano estas historias, van quedando al margen por supuesto,  por ser historia oral no documentada.
De modo que en los contenidos del movimiento revolucionario, para no cometer los mismos errores históricos, es importante tener memoria del proceso, considerando que: la disciplina es la única capacidad de actuar ordenadamente para conseguir un fin socializador, que requiere madurez y una verdadera humildad revolucionaria, en esa mezcla de la cultura mesoamericana y la española que nos tiñe e identifica  con el rojo sangre.
Por eso, son variados y constantes en la lucha de clases los ejemplos educativos al respecto, tomando en cuenta que se debe  tener consciencia histórica del objetivo que se quiere lograr, para luchar de forma organizada abierta o clandestina, con inteligencia, eficacia y disciplina en la integración de la comunidad con valores humanos de comunidad, con sus rítmicas y cadencias de diferenciación posibles,  creando las condiciones político-económicas y de formación humana socio-cultural necesarias en la Historia regional, nacional o mundial que se conjugan, como una sola revolución en la defensa de los derechos humanos.

Porque  la búsqueda de la verdad  es inacabada en cada época histórica, desde la información oportuna, por eso es indispensable  tener madurez para la acción, como fue en 1979 en Nicaragua, aprehendiendo el pueblo organizado, a través del entusiasmo y la creatividad en esa patria de poetas, en donde sólo la disciplina podrá  lograr la continuación de una larga experiencia de lucha a lo largo de la historia revolucionaria, para resignificar y reeducar la sensibilidad política.
Por tal sentido la disciplina es una necesidad de primer orden en los eventos políticos e históricos. Así nos lo han mostrado en el ejemplo educativo, en esa defensa de nuestros derechos políticos o derechos humanos, la misma Revolución de Sandino, la Revolución Sandinista y la Lucha Libertaria Revolucionaria, para poder construir el camino Socialista internacional, y por supuesto que, venceremos; ya que las voces del movimiento organizado  empiezan a identificarse desde esa educación política emancipadora que en los hechos, del estudio histórico, de las teorías y de los métodos, nos dicen:
“Requerimos humanamente de una  educación más allá del capital”, por tanto “el desarrollo continúo de la conciencia socialista”  es posible en el movimiento práctico,  en una “sociedad de transición creativa, lúdica e imaginativa de las próximas generaciones”.
Sabiendo denunciar cómo y por qué, la división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder, como lo muestra Eduardo Galeano en Las Venas Abiertas de América Latina, desde la importancia del tiempo y del espacio significativos para su difusión, no como un hecho dado ni acabado en la contradicción irresoluble históricamente hasta hoy entre el capital y el trabajo[4].

Por eso nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América Latina, fue precoz en ese proceso de aprehendizaje: “se especializó en perder desde los remotos tiempos en que los europeos del Renacimiento se abalanzaron a través del mar y le hundieron los dientes en la garganta. Pasaron los siglos y América Latina perfeccionó sus funciones. Este ya no es el reino de las maravillas donde la realidad derrota a la fábula y la imaginación era humillada por los trofeos de la conquista, los yacimientos de oro y las montañas de plata. Pero la región sigue trabajando de sirvienta. Continúa existiendo al servicio de las necesidades ajenas, como  fuente de reservas del petróleo y el hierro, el cobre y la carne, las frutas y el café, las materias primas y los alimentos con destino a los países ricos que ganan consumiéndolos, mucho más de lo que América Latina gana produciéndolos. Son mucho más altos los impuestos que cobran los compradores que los precios que reciben los vendedores; y al fin y al cabo, como declaró en julio de 1968 Covey T. Oliver, coordinador de la Alianza para el progreso, “hablar de precios justos en la actualidad es un concepto medieval. Estamos en plena época de la libre comercialización...

Así hoy día en el 2011 nos acecha el Proyecto Mesoamericano de explotación Maquiladora y su Iniciativa Mérida, de intervención militar yanqui, para saquear los recursos humanos y naturales desde la Ciudad de Puebla en  México, hasta Panamá con  trabajo tercerizado y maquilador, que se ha ido perfilando desde el Tratado de Libre Comercio (TLC) desde 1993.

Sin embargo sabemos que la sangre nueva empieza a hablar del sentido de la libertad del mundo latinoamericano, de esta clase trabajadora que está sometida y subsumida a la lógica de privatización monopolista,  la cual impone el abuso de poder político del imperialismo capitalista.

Por eso asumimos ser una sola revolución, desde la sensibilidad política del sujeto educativo, entendiendo la integración de los procesos sociales, en donde cada sociedad es única de acuerdo a su contexto y su temporalidad; porque de lo que se trata es de aprehender múltiples lenguajes posibles emancipatorios, desde una cultura[5] nosótrica  como propone Lenkersdof, siendo nos… en otros….



NOTAS:
[1] La Política, es el arte del ejercicio del poder, cuando ésta sirve a los procesos de emancipación social es una virtud,  cuando no, significa un abuso del poder hegemónico.
[2] El proletariado es la clase social que consigue sus medios de subsistencia exclusivamente de la venta de su trabajo, y no del rédito de algún capital; es la clase, cuyas dicha y pena, vida y muerte y toda la existencia dependen de la demanda de trabajo, es decir, de los períodos de crisis y de prosperidad de los negocios, de las fluctuaciones de una competencia desenfrenada. Dicho en pocas palabras, el proletariado, o la clase de los proletarios, es la clase trabajadora del siglo XXI.
[3] Para conceptuar a las clases socialesVladimir Ilich Lenin, expresa desde la concepción filosófico-política del socialismo científico que:
Las clases son grandes grupos de hombres que se diferencian unas de otras:
1)
Por el lugar que ocupan en un sistema de producción social históricamente determinado.
2) Por las relaciones en que se encuentran con respecto a los medios de producción (relaciones que, en gran parte, son establecidas y fijadas por leyes) <…> entre propietarios y desposeídos de dichos medios, históricamente.
 …3) En el autorreconocimiento de la identidad de clase a través del movimiento, la organización y la lucha social en la formación del sujeto histórico; es decir de acuerdo al grado de consciencia histórico-social asumida en el proceso educativo de la lucha de clases... <…que los unifica como proletariado…>
 <…> 4) Por su papel en la organización social del trabajo y, consiguientemente.
5) Por el modo y la proporción en que obtienen la parte de riqueza social de que disponen.   

Las clases son grupos humanos, uno de los cuales puede apropiarse del trabajo del otro en virtud de los diferentes lugares que uno y otro ocupen en una estructura determinada de la economía social”. Vid. Lenin, V.I. Una gran iniciativa, en Marx, Engels, Marxismo. Ed. Progreso, Moscú. P. 479. De ahí pueden comprenderse las virtudes humanas, centradas en valores universales y particulares: justicia, prudencia, fortaleza y templanza, creando las condiciones objetivas y subjetivas para que ocurra  la COMUNICACIÓN HUMANA tan deseada y tan temida, y así saber en qué momento es necesario callar y en cuál otro  hablar y defender sus derechos humanos, o lo que es lo mismo las relaciones de poder político, ubicando este entramado de posible comunicación, como una construcción social. Porque el aprendizaje del poder político sucede tanto para la emancipación, como para el ejercicio de abuso de poder político en el sometimiento. Estas relaciones de poder, son las que encubre  la ideología dominante, al negar la educación política de los pueblos, porque necesariamente tomarían consciencia del proceso de explotación del hombre por el hombre. Porque el poder político es el espacio de formación temporal más abarcativo históricamente en las formas de comunicación humana-inhumana en contenido y significación.
Se plantea en este escrito, la tesis de que el poder político, por ser más abarcativo puede explicar a   otras expresiones de poderes como pueden ser: el poder religioso, el poder militar, el poder cultural, el poder social o el poder deportivo, o de género, entre otros más; pero estas formas de poder no pueden explicar por sí mismas, al poder político o de  defensa de los derechos humanos. Siendo evidente cómo la FUERZA DE LOS AMOS, se impone por decreto “naturalizado” en el injusto mundo capitalista, como lo deja ver Paulo Freire en dicho proceso educativo, que necesariamente es pedagógico, político y filosófico a la vez
[4] Ante la contradicción irresoluble entre el capital y el trabajo, y en consecuencia la postura político-pedagógica asumida en la praxis consecuente, Antonio Gramsci aclara que “el  pensamiento marxista coloca siempre como máximo factor de la historia no a los hombres…en sí…, sino de hombres que se asocian entre sí, se entienden entre sí, desarrollan a través de estos contactos una voluntad social, colectiva, y comprenden los hechos económicos, los juzgan y los adecuan a su voluntad <...> hasta que ésta se convierte en plasmadora de la realidad objetiva”. Vid. La rivoluzione contro il ‘Capitale’, en ‘Rinascita’, No. 4, 1957, P. 147. Apud. Prólogo de los Cuadernos de la Cárcel: El materialismo Histórico y la Filosofía de B. Croce No. 3, Editorial Juan Pablos,  México 1975.
[5] “La cultura es la organización social del sentido, interiorizado por los sujetos (individuales o colectivos) y objetivado en formas, todo ello en contextos históricamente específicos y socialmente estructurados”. Vid. John B. Thompson. Ideología y cultura moderna. Teoría crítica social en la era de la comunicación de masas. Ed. UAM-X, México 2002. P. XXIII. En la pedagogía de Antonio Gramsci, se distingue a la cultura en tres figuras históricas para la conceptuación de la Cultura de cualquier pueblo: 1. La producción del trabajo. 2. La valoración ético-moral de este trabajo, y 3. Las tradiciones y costumbres a respetar.