Monday, December 2, 2019

PROCESO EDUCATIVO


Vasconcelos y la pedagogía
Mario Aguirre Beltrán

En este trabajo se discutirá sobre el proyecto educativo vasconcelista, indagando las condiciones de su producción, el desarrollo de la empresa educativa y las bases teóricas sobre las que se cimentó el primer programa educativo de carácter nacional que dio los fundamentos, como Estado educador, al Estado nacional popular emanado de la Revolución Mexicana.

Será de particular interés descubrir cómo este proyecto educativo abandonó toda referencia a la teoría pedagógica clásica que se venía desarrollando, vigorosamente durante el porfiriato, en la segunda mitad del siglo XIX. También discurriremos sobre la propuesta pedagógica vasconcelista indagando si se limitó a un desarrollo educativo sin sustento en las teorías pedagógicas o si estaba respaldado en su particular filosofía autodidacta, cuyo sello particular fue combatir toda referencia que tuviera algún vinculo con la perspectiva teórica anglosajona, derivada de la Reforma protestante y, por lo tanto, reivindicando la pedagogía derivada del catolicismo que reclamó como el católico militante que era.

El propio Vasconcelos nos ilustra sobre su renuncia a la reflexión pedagógica al sostener que: “Sin vocación alguna pedagógica, sin práctica del magisterio, publico este libro únicamente para explicar cómo procedió un filósofo cuando el destino le llevó a la tarea de educar un pueblo”.

En 1997, en el libro de La Revista El Maestro (1921 – 1923) Raíces y vuelos de la propuesta educativa vasconcelista, Valentina Cantón apuntaba: “José Vasconcelos tiene una idea -precisa en fines y acciones- del rumbo que debe tomar el desarrollo educativo y cultural del país. Se trata de un proyecto destinado a realizar una refundación de nuestra patria sobre otros cimientos que los del pensamiento positivista, elitista y colonizador característico de la política cultural del periodo porfirista”.

Es decir, se trata de un proyecto de pacificación y unificación nacional que coincide plenamente con los propósitos del estado nacional/popular, proyectado por el obregonismo de acuerdo con la idea gramsciana de que la consolidación del Estado nacional, es decir, un Estado unitario y en paz, sólo se alcanza cuando el Estado se yergue como Estado. educador.

El proyecto educativo de Vasconcelos, estuvo inspirado en la propuesta educativa de Lunacharsky, quien propuso organizar la educación en cinco departamentos o secciones: Organizativa, de Actividades Extraescolares, Científica, Artística y de Instrucción Social (que incluía a la enseñanza primaria y la enseñanza secundaria).

Cuando Vasconcelos funda la Secretaría de Educación Pública, retoma la idea de Lunacharsky y crea tres departamentos, el Departamento Escolar, responsable de la enseñanza científica y técnica; el Departamento de Bellas Artes y el Departamento de Bibliotecas. Además se creó un Departamento de Educación indígena el cual sería transitorio en tanto no se integrara los indios al proceso de mestizaje racial y cultural.

Como se puede ver, más que una concepción pedagógica lo que tiene Vasconcelos es una concepción y un proyecto educativo concebido en dos momentos, uno en 1914, cuando fue nombrado ministro de educación por el gobierno de la Soberana Convención de Aguascalientes, en donde confiesa que ya tenía pensada la noción de la federalización educativa y, otro momento -en 1918 en el exilio en Los Ángeles–cuando plasma la idea de la división de los tres departamento de la SEP, tras la lectura de “lo que en Rusia estaba haciendo. Lunacharsky.

Así, Vasconcelos se negó a retomar la pedagogía clásica porque ella se derivaba del protestantismo; precisamente por ello educadores como Rebsamen o Laubscher, seguidores de Pestalozzi y Fröebel no podían ser ejemplo de la nueva pedagogía “de la Revolución”.

Tampoco lo podía ser Rousseau ni los naturalistas, por estar en contradicción “con la tesis cristiana del pecado original”, y no puede ser, porque “se proponen destruir el punto de vista religioso de la cultura”, porque “la naturaleza no es libre sino subordinada al espíritu”.

Así, en De Robinson a Odiseo examina las doctrinas pedagógicas de Dewey y Decroly, reclamando la “bestialidad” en la que esta corriente pedagógica naturalista se basa, pues, para Vasconcelos, la negación de lo supranatural es sinónimo de la negación de lo humano (cuando lo humano está definido por lo divino).

Así sostiene que “lo natural se torna humano desde que lo toca el ímpetu del hombre, observamos al cultivador” en donde “la naturaleza no es libre, sino subordinada al espíritu” por eso la concepción del razonamiento inductivo –del y desde el particular– es errónea pues es contraria a la labor del educador (…) que no es la naturaleza sino la cultura.

Vasconcelos lo que propone es una “pedagogía del Dante”, papel que se desarrolla en La Divina Comedia, ahí en donde Virgilio se adelanta por conocer la ruta, y lo sigue el discípulo”, de esta manera, la educación sirve “para ser y despertar los dotes sobrenaturales del hombre”, es el papel del “Sembrador” del que Enrique Rodó dice, en el Ariel, que el cielo mira a la muchedumbre aunque ella no mire al cielo, la vibración de las estrellas se parece al movimiento de unas manos de sembrador.

Justamente es como Vasconcelos concibe la educación, como la de un sembrador, como la de un dotador de cultura, de cultura greco/latina, de la cultura hispánica, de la del pensamiento religioso español, la que sembraron los misioneros en la colonia, la que está en contradicción con el sajonismo, antípoda del protestantismo y consecuentemente antitética a las pedagogías derivadas de la Reforma Protestante, las de Comenio, Rousseau, Pestalozzi, Decroly, Herbard o cualesquier pedagogía surgida del naturalismo antónimo al ideal. del sembrador.

En el mismo libro que sobre la Revista El Maestro elaboramos quien esto escribe y Valentina Cantón, esta última analiza las premisas que rigen la cosmovisión y la acción vasconceliana, e intenta reconocer sus fuentes:

a) La reivindicación de la raíz prehispánica de los pueblos latinoamericanos
b) La superioridad de los principios y fines de la cultura latina respecto de la cultura sajona.
c) La necesidad de regeneración de los pueblos latinoamericanos
d) La opción por un humanismo mesiánico que permite hacer de la misión en el mundo que cada hombre debe realizar; una vía para su propia redención.
e) El mistisismo entendido como ascesis plena de renuncias y sacrificios para alcanzar lo sobrenatural existente y superar la dualidad alma-cuerpo y, finalmente.
f) La noción de Totalidad (universalizadora) como finalidad última de cualquier producción intelectual ética. y moral.

De esta suerte, la reivindicación de la raíz hispánica hace posible la redención de Hernán Cortés como el obsequiante de la fe católica y a los misioneros como los distribuidores, como sembradores de dicha fe. La España única, eterna y católica, la dadora de fe y lengua, apunta Valentina Cantón, se asemeja a la visión de Lucas Alamán cuando debatía con José María Luis Mora, reivindicando la permanencia de las instituciones coloniales como garantes de la trasmisión cultural, -como acto educativo– transmisión que pretendía mantener a los antiguos cuerpos de los que se buscaba liberar con el movimiento de independencia, del clero y de la milicia.

La superioridad de la cultura latina frente a la anglosajona es argumentada por Vasconcelos una lucha entre la civilización y la barbarie, entre la reivindicación del mundo espiritual latino frente al empirismo anglosajón; pero en el fondo, la razón de la superioridad es la del catolicismo frente al protestantismo y, por supuesto, todo modelo pedagógico inspirado en la reforma protestante, de los que se trata es de impedir que el sajonismo se expanda a expensas. de la cultura latina.

Con respecto a la regeneración de los pueblos latinoamericanos, basta con aceptar la unidad de fe y lengua así como el reconocimiento de la superioridad intelectual de la cultura latina y la fe católica para redimir al pueblo, lo que impide la pluriculturalidad.

La vía de la propia redención es la senda que indica que “hay que educar almas” para alcanzar el estado de iluminación y, finalmente, la noción de totalidad regida por universales, Dios, bien, verdad, patria, pueblo, latinoamerica, Mesías, etc, todas nociones homogeneizadoras que no permiten la expresión del particular, de los heterogéneos, las pluralidades, todo en razón de la homogeneización, en razón del absoluto, de Dios,  con ello se reconoce que “Toda pedagogía, según se sabe, es la puesta en acción de alguna metafísica.”

! FELIZ FIN DE AÑO ¡

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