Monday, March 5, 2012

CULTURA POPULAR DE OTRO PROCESO EDUCATIVO: CUBA Y MÉXICO, a finales del Siglo XIX.

En honor a Paulo Freire, Carlos Montemayor y al pueblo cubano
en resistencia.
23 de febrero de 2012.

Reflexionar en los finales del siglo XIX en México, nos lleva a denunciar pedagógicamente, la desigualdad que genera la perversa posesión de propiedad privada durante la época porfirista a costa de todos los desarrapados acasillados en las haciendas del amo, así pensamos en una pedagogía crítica para constituirnos en Otra Consciencia de clase sensible e integral, que diferencie a profundidad la lucha histórica entre opresores y oprimidos con ese pensamiento libertario para la acción, es decir, la pedagogía de la praxis revolucionaria, propone Paulo Freire.
Estamos pensando en la existencia de la vida y de la muerte como intento de humanización, por eso nombramos Otro anhelo de expresión cultural, comprendiendo a la cultura como el alimento de dicho proceso de humanización en un horizonte atravesado por el Son Cubano pasado, presente y futuro; es decir por el PODER de la alegría cada vez más creativa, ese que unifica el sentido de la vida con y para nuestra LIBERTAD DE EXPRESIÓN creativa, a través de 3 momentos: 1. El trabajo objetivado. 2. El valor de ese trabajo visto como totalidad (praxis) y 3. Los usos y costumbres ahí acuñados por la época.
Tal expresión cultural, es el alimento de Otra educación para crear SERES sensibles: es decir, tolerantes/intolerantes, lúdicos/de profunda tristeza, transparentes y ocultos; abiertos/discretos, francos y modestos, alegres y coherentes, festivos, honestos y agradecidos con la vida-muerte del esfuerzo realizado en colectivo con independencia de juicio que guía la acción, entre los iguales, dadas sus diferencias que los hacen más iguales no sólo como seres humanos, sino también como clase oprimida.
Porque la IDENTIDAD cultural de nuestra clase social está referida a saber sobre nosotros mismos, saber qué somos cada uno y a la vez todos, unos en otros organizados, a través del Otro yo, que me diferencia e iguala, acompañándonos con cariño y con un cuidado paciente y cauteloso, así nos reflejamos y nos unimos como hermanos de clase en ese mismo espejo metodológico de un calidoscopio mundial, es decir, como trabajadores desharrapados por el sistema de explotación usurpador, entiéndase no solo en el porfiriato, sino aún en nuestros días.
Nosotros somos en esa cultura labrada con el esfuerzo colectivo de trabajo pedagógico; porque esa consciencia nos transforma en comunidad popular, somos esos que valoran su esfuerzo, consciente o no, con en el uso y las costumbres de nuestra época, ahí seguimos siendo NOSOTROS, los iguales con nuestras diferentes formas o formaciones de expresión cultural, en múltiples lenguajes que van siendo compartidos y que van y vienen, esa es nuestra identidad humana, es decir cultural y pedagógica.
Por ello la dictadura de Porfirio Díaz tolerada por el pueblo mexicano trabajador durante más de 30 años, aún nos causa lamento, pero también ahí nos reconocemos con alegría, porque ya sabemos identificarla como cultura opresora, caracterizada porque sólo cuidan, cuidaron y procurarán su privilegio jerárquico de abuso de poder enajenante y de avaricia enloquecida.
Usan también la música Habanera, poniéndola a su servicio y disposición, al igual que se hace con el esclavo, considerado entre los opresores menos que animal o cosa, porque no saben del equilibrio de la vida responsable al cuidado y para el crecimiento armónico entre la naturaleza y la cultura como una totalidad viva para el disfrute de la gran mayoría.
En esa confusión de valores acerca del trabajo y de las costumbres del pueblo de estos oprimidos creativos, creatividad que fueron mostrando en su resistencia y autodefensa, que los identifica, pero con Otro lenguaje, el del máximo esfuerzo en la sobrevivencia colectiva.
Esa historia entre opresores y oprimidos, nos llega de antaño a través del engaño, la manipulación, el chantaje, el odio, la envidia, el hurto, el asesinato, la tortura, la violencia física y simbólica a través del ejemplo perverso de la conquista, la neo-conquista y las nuevas formas de sometimiento.
Hoy la clase trabajadora de México, de América Latina, y en particular, exaltamos la fortaleza estoica del pueblo cubano, así como de toda la clase trabajadora del mundo; hoy de forma natural y cultural nos encontramos hermanados por nuestras luchas liberadoras, porque realmente somos una sola sangre, un solo cuerpo, una sola vida y muerte, es decir una sola historia.
En tales valores humanos las distintas formas, contenidos y significaciones de resistencia y de autodefensa, nos hermanan, justo en este 23 de febrero del 2012, desde Otro proyecto educativo, el de la dignidad y la insumisión como nos propone la pedagogía crítica de Freire.
En este Otro proceso educativo de cultura popular, nos potencia y unifica ese entusiasmo creativo de más de un siglo, que nos hace sembrar y cimbrarnos en el porvenir revolucionario, identificándonos con “los desharrapados del mundo y a quienes, descubriéndose en ellos, con ellos sufren y con ellos luchas”, así nos nombra Paulo Freire, como también Carlos Montemayor o José Martí; porque sus ejemplos revolucionarios de esa vena libertaria está abierta en la praxis pedagógica.
De tal modo que, pedagógicamente, lo que no podemos permitirnos perder es nuestra consciencia crítica, es decir nuestra dignidad, entendida como integridad física, espiritual-moral e intelectual solidaria con y entre los oprimidos, esa consciencia crítica que sabe DENUNCIAR la dictadura porfirista y a sus nuevos contemporáneos patrioteros nacionalistas de toda calaña.
Nos referimos a esos que se sienten dueños del trabajo ajeno, y lo legislan, así nos irrumpen, excluyen y degradan judicialmente, porque no tienen clara la diferencia entre el espacio público, ganado con el trabajo colectivo-compartido históricamente, y el espacio privado, que es de la intimidad creativa del ser humano, y no de la propiedad privada venida del abuso de poder político.
Poder que se otorgan a sí mismos como usurpadores, porque se sienten amos y príncipes del territorio, sin poder valorar que es un territorio de lenguajes comunes, como puede ser esta Universidad. Es aquí donde se encarna la prepotencia que fue acuñada por la dictadura porfirista, desde ese ejemplo opresor.
Por eso los caminos de la liberación son semejantes para aquellos que se liberan por su crítica emblemática de agradecimientos, a través de la DENUNCIA del oprimido en el camino trazado por la cultura popular de cada época, así hoy el SON HABANERO DE LA VIDA, nos vuelve a unificar a los oprimidos en espacios de utopía de esa praxis revolucionaria en permanente construcción y búsqueda, traducida en alegría, que es compartida en el trabajo íntegramente cumplido.
Así es cómo el pueblo identifica el mundo de la historia, desde esos múltiples lenguajes que sistematiza la pedagogía crítica, dando generosamente su máximo esfuerzo, en Otro proceso educativo, en donde es posible valorar el sentido de la vida y de la muerte, con responsabilidad liberadora como nos lo han enseñado las dignas historias de lucha, de Cuba y de México.
Concluimos que hablar nuestra palabra de libertad da miedo, porque su fuerza responsable está al lado de los oprimidos desharrapados; así valoramos hoy cómo con las dictaduras y las conquistas del abuso de poder político, nos han enseñado a callar, a obedecer y a someternos en un grito de dolor, desesperanza, terror y atropello entre nosotros como desamparados de nuestra época.
Hoy en México estamos viviendo un Estado de excepción, porque el Estado de Derecho ya no existe, y hoy quisieran también los opresores dictatoriales que nuestra consciencia popular ya trastocada, violentada y robada, sea hecha también propiedad privada, pero los grandes de la cultura crítica nos han enseñado a pronunciarnos como sujetos educativos responsables en la disidencia de permanente búsqueda, al sabernos productores de nuestro propio destino histórico.
Por tal motivo nos queda claro que hemos tenido dos nacimientos, uno de forma natural y evolutiva, que muchos pasan como su única biografía; y otro nacimiento, que es espiritual y de lucha consciente de liberación, frente a la injusta cultura de la dominación, que se dialectiza en la vocación humanista entre el amo porfirista del siglo XIX y el esclavo moderno contemporáneo de principios del siglo XXI, así es como enfrentamos el reto de la educación como práctica de la libertad.
Freire y Montemayor nos dejaron claro cómo la evolución cultural pedagógica, termina por exigir y comandar los procesos político-filosóficos con sentido educativo; los cuales se articulan con la creatividad artística, como es el son que unifica a Cuba y a México a finales del siglo XIX y principios del XXI.
En este sentido, tengamos claro que si los sujetos educativos, nos mantenemos aislados, nuestra expresión cultural nos dice muy poco, en ese contexto enloquecido y anárquico que genera la propiedad privada de medios de producción de los grandes monopolios, que fueron acuñados desde el porfiriato.
Por tanto la expresión cultural de los oprimidos es necesario POTENCIARLA en el arte, la estética, la ética y desde nuestra lógica comunitaria, que sabe disfrutar y compartir su música, canto, escultura, pintura, poesía, literatura o cine, porque todas estas expresiones de liberación humana, tienen un fundamento histórico en el trabajo de la teoría crítica, a través de la denuncia y el coraje.
Tales expresiones han ido siendo formuladas pedagógicamente con disciplinada profesional, en esa Pedagogía que anuncia nuevas posibilidades al cohabitar en la consciencia de todos nosotros, nuevos sentidos de esa Otra educación para y con el pueblo trabajador desharrapado.
Ahí nos vamos encontrando en la vida creativa de los pobres, reconociéndonos en el único PODER realmente humano y potenciador, en la defensa de nuestros derechos más justos, como es la libertad de expresarnos de forma plena.
Por eso el universo de las palabras nos suena en el canto musical del son cubano fundido con el pueblo de México: a melancolía, nostalgia y ternura humanizada, en La Paloma, Mírame así, Siboney, el Manisero o Guantanamera entre nosotros, entre esos oprimidos en harapos, porque lo único nuestro, es esta memoria histórica del proceso educativo liberador que hemos recorrido.
Porque todas estas expresiones humanas, generadas en la creatividad más sensible, han sido vividas con pasión, ternura, llanto y despojo, enfrentando todo tipo de opresión. Así nos dice el pueblo de Cuba, se trata de sumar a la gran expedición a todos quienes pongan inteligencia, corazón y manos al servicio del país.
Tal es nuestro principio de valor humano básico, expresarnos en contra de la Propiedad Privada de medios de producción al ser el máximo privilegio de una minoría, que está a favor de los infames emporios oligárquicos a costa de la degradación de los pueblos.
Desde esa consciencia se genera en nuestra cultura en acción, el pensamiento libertario en contra del porfiriato:
“La tierra es de quien la trabaja, el son es de quien lo trabaja, la escuela es de quien la trabaja, la fábrica y la calle también lo son”.
Por eso asumimos conscientemente nuestra única palabra activa humanizándose:
¡Viva la libertad a ritmo de Son Cubano-Mexicano!

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