Thursday, July 31, 2025

Crisis en educación: Crisis de aprendizaje.

 

Crisis en educación: Crisis de aprendizaje.

Fernando Cajas.


La sociedad y sus instituciones sociales tales como la Familia, la Escuela, la Universidad, entre otras, se encuentran en una encrucijada existencial. Vivimos una crisis social profunda como producto de varios fenómenos, unos económicos, otros políticos, pero los más intensos han sido los culturales. La crisis económica se refleja en un sistema de producción y consumo sin razón humana donde un capitalismo existencial ha atrapado a la gran mayoría de países. La crisis democrática se refleja en ciudadanos que cada día creen menos en la democracia liberal a tal extremo que la confianza hacia los gobernantes la perdieron los gobernados. Pero nuestras identidades están ancladas en arenas movedizas de un cambio civilizatorio.

Ante esto la institución social llamada Escuela no parece responder, queda estática, queda en silencio. Tampoco responde la Universidad como institución social. La Escuela sigue respondiendo a un currículo obsoleto en el peor de los casos o desadaptado en el mejor de los casos. En Estados Unidos a finales del siglo pasado emerge un movimiento basado en competencias, esto es, objetivos de aprendizaje de ciertas capacidades que se piden para todos los estudiantes. Emerge un movimiento de Estándares en asociaciones de profesores de matemática, por ejemplo, los Estándares NCTM por sus siglas en inglés, National Council of Teachers of Mathematics. En ciencias también emergieron los estándares de educación científica, tanto de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, AAAS por sus siglas en inglés y los estándares del Consejo Nacional de Investigación Científica, National Research Council, NRC. Estos son estándares de educación científica y matemática.

Ciertamente la visión del Consejo Nacional de Profesores de Matemáticas, (NCTM, por sus siglas en inglés), sugiere una transformación profunda en el currículo de matemática escolar basado en cuatro Principios: 1) Matemática para la vida, 2) Matemática como patrimonio cultural, 3) Matemática para el trabajo, 4) Matemática para la comunidad científica y técnica. Estos cuatro principios guían los estándares norteamericanos. Paralelamente en Guatemala, como producto del mismo movimiento de Estándares, se genera el Currículo Nacional Base, un documento que da los lineamientos curriculares de la educación obligatoria.

Pero a pesar de estos hermosos documentos, la realidad en las aulas, norteamericanas y guatemaltecas, reflejan estudiantes que no aprenden matemática. Acá en Guatemala el problema es profundo porque apenas un 13% de los estudiantes graduandos superaron un examen sencillo de aritmética y álgebra en el 2024. Lo mismo pasa con lectura. En general los estudiantes no comprenden lo que leen. En la misma prueba apenas el 30% de los estudiantes entiende lo que leen, pero un 70% no entiende. Eso se repite en ciencias. Poco aprenden los estudiantes de ciencia. Y así, la Escuela como institución social no parece responder a nuestras demandas de aprendizaje.

Ese parece ser el problema esencial de la educación, esto es, no se enfoca en el aprendizaje y no se producen aprendizajes pertinentes para la sociedad. Pero cómo se van a producir aprendizajes pertinentes si la formación de profesores está en manos de universidades que no solamente no hacen investigación científica, sino que no estudian al aprendizaje desde el punto de vista científico. Las universidades guatemaltecas no forman, sino deforman a los futuros profesores y maestros.

El otro problema es que los formatos de la educación mantienen una visión de aprendizaje estática donde el profesor habla y los estudiantes escuchan pasivamente. Son espacios de control, son cárceles del pensamiento. A pesar de la emergencia de nuevas tecnologías que podrían liberar la educación, tales como simuladores, modeladores, instrumentos de toma de datos experimentales, aplicaciones para graficar, para el entendimiento de sistemas complejos, hasta la misma Inteligencia Artificial son muestra de las muchas de las herramientas existentes que podrían mover la educación de la enseñanza al aprendizaje. Pero eso no se da. En el fondo, lo que tenemos es realmente una crisis de aprendizaje.

Los salones de clases de las escuelas, públicas y privadas, en el país, son espacios para la repetición, no la comprensión. Puede existir un Currículo Nacional Base, pero no existe el currículo para los profesores toda vez que la formación en general es decadente. Se espera que cada aula atienda al estudiante promedio y no hay capacidad para entender la diversidad y las múltiples formas en que es posible aprender. Hay rituales escolares que se repiten día a día y que no permiten el aprendizaje y solamente le dejan espacio a la enseñanza, a la enseñanza repetitiva que mata la curiosidad, que destruye el pensamiento crítico.

Ciertamente los ministros de Educación corruptos que inventaron a Joviel Acevedo no entendían nada de aprendizaje, de enseñanza sabían poco, pero sabían, de historia mucho, porque se dedican a lo que ya pasó, pero de sistemas de investigación cognitiva y social que permitan crear programas de formación docente cuya unidad de análisis no sea el profesor individual sino la escuela, sistemas donde se formen los administrativos, pero también que se formen los directores para que apoyen la producción de aprendizaje escolar pertinente para la sociedad. No es solamente de remozar escuelitas rurales, aunque eso está bien. Hay que soltar, desatar el verdadero potencial de los profesores y maestros guatemaltecos por medio de liberarlos de un sindicato ilegal, pero a la vez darles herramientas modernas de construcción de capacidades para que se produzcan aprendizajes en las escuelas.

La tarea que como sociedad tenemos es volver a cultivar la curiosidad, la duda razonable, el pensamiento crítico, la capacidad de plantear alternativas posibles con datos y evidencia para construir explicaciones razonables y no solamente de repetir como loros. Urge entonces un sistema de investigación sobre aprendizaje, urge que las facultades de educación, que la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional, la de San Carlos, que la Escuela de Profesores de Enseñanza Media, diseñen y prueben sistemas de formación docente basados en evidencia y no solamente en creencia. Hay que mover la discusión de la educación de enseñanza a aprendizaje, de memorizar a comprender, de aceptar a criticar, del aislamiento a la participación social. Hagámoslo ahora, porque si no es ahora, no será nunca.

Monday, July 28, 2025

La infraestructura no tiene quien la cuide

 

La infraestructura no tiene quien la cuide

Fernando Cajas, profesor de ingeniería del Centro Universitario de Occidente, tiene una ingeniería de la USAC, una maestría en Matemática en la Universidad de Panamá y un Doctorado en Didáctica de la Ciencia de La Universidad Estatal de Michigan.

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Como si fuera una novela de Gabriel García Márquez, la infraestructura de Guatemala está literalmente abandonada. Eso tiene una larga historia de varios gobiernos corruptos que antecedieron al actual gobierno del presidente Bernardo Arévalo. Eso lo han venido diciendo diferentes medios de comunicación. Aquí en La Hora lo ha venido analizando con bastante claridad Emilio Matta. Primero fue el colapso del kilómetro 144 de la carretera Palín-Escuintla. Fue una pesadilla y una tragicomedia. Ciertamente el responsable fue el maniático compulsivo ladrón de Alejandro Giammattei, quien ya no le dio mantenimiento a dicha carretera, pero mucha de la responsabilidad también es la del entonces nuevo gobierno que como un inexperimentado quinceañero no entendía ni por dónde empezar.

Recuerdo con claridad una fotografía en la que el segundo ministro de Comunicaciones del actual gobierno y el mismo presidente observaban el colapso y el inicio de la tardada reparación. Uno médico, el ministro de Comunicaciones y el otro sociólogo, el presidente, ¿qué podían saber de ingeniería civil?, nada, nada de nada como bien se demostró en la pseudo reparación que duró una eternidad. Eso sí, para justificar son buenos. Luego el presidente tuvo que escuchar la renuncia de Félix para nombrar a un chafarote que de infraestructura sabe poco y del manejo del presupuesto menos. Ahora ya hace más de un mes colapsó la mitad de un carril en el kilómetro 189 de la carretera que de Quetzaltenango conduce a Retalhuleu, la llamada Tito Zarco. Y como si fuera una película de terror, lo que sucedió en el kilómetro 144 ahora se repite en el kilómetro 189. ¡Qué barbaridad!

Primero la indiferencia del gobierno. Ese colapso ya lleva más de un mes, sí, más de treinta días y el gobierno actúa con una parsimonia inexplicable. Como si no fuera poco tener las carreteras literalmente abandonadas y los puertos en el subdesarrollo, los trenes tirados y el aeropuerto como de tercer mundo, ahora se une a la procesión de la indiferencia el colapso del kilómetro 189 que es como otra novela de García Márquez: Crónica de una muerte anunciada. Del ministro no se sabe nada en San Felipe, Retalhuleu, nada de nada. Dicen que ya empezaron a hacer un camino alternativo. En el lugar trabaja un triste tractor. Al problema no se le pone la atención que realmente merece. Yo no entiendo para qué quiere alguien ser presidente si no quiere gobernar, para qué quiere alguien dirigir al Organismo Ejecutivo, si no quiere o no puede ejecutar. ¡Vaya paradoja!

Con un presidente que está jugando ajedrez, tocando guitarra, oyendo música clásica, escuchando poesía, o fumando un puro; con una vicepresidente que se cree niña exploradora con sus clubes de ciencia ineficientes, con un ministro que de ingeniería sabe poco y de finanzas menos, que no ejecuta nada pero que sí aguanta maltratadas, con ese equipo no iremos a ningún lugar, realmente retrocederemos. Ya sé que los ciegos defensores de Arévalo y Herrera dirán que no, que son honestos. Realmente yo no dudo que sean honestos. Otros dirán que no, que Arévalo está enfocado en caminos rurales y lo acepto. Eso está bien, pero debe haber prioridades. La autopista Palín-Escuintla es prioridad y sigue abandonada. La carretera de Quetzaltenango a Retalhuleu es fundamental para el occidente del país. Eso debería estar reparado ya. Escuche presidente, ya pasó un mes. ¿Acaso está usted y su milico ministro esperando un desastre en el kilómetro 189?


Sunday, July 27, 2025

¿Para qué son las escuelas?

 




Fernando Cajas.

La Constitución de la República de Guatemala establece que el objetivo de la educación es el desarrollo integral de la persona humana, con ello reconoce el derecho a la educación y la obligación del Estado para dar educación pública, laica y gratuita. Eso lo que significa para los actuales estudiantes y futuros ciudadanos es que tengan vidas económicamente eficientes, políticamente participativas y culturalmente pertinentes. Estos tres objetivos, el económico (capacidad de trabajar), el objetivo político (capacidad de participar) y el objetivo cultural (capacidad de construir identidades pertinentes) reflejan una compleja demanda a una institución social, la «Escuela«, porque de a poco, no solamente en Guatemala si no en el mundo, le pedimos a la Escuela que resuelva otros problemas sociales. 

Ciertamente le pedimos a la Escuela, institución social, que les enseñe a nuestros hijos e hijas a leer y a escribir, queremos que sepan leer bien y escribir bien porque en el fondo los padres y las madres de familia saben la importancia de la alfabetización básica en la vida cotidiana. Hace cien años esta alfabetización era importante en muchas partes del mundo, pero en la Guatemala de inicios del Siglo XX, en manos del presidente quetzalteco Manuel Estrada Cabrera, la sociedad era realmente esclavista, feudalista, clasista, machista, racista. ¿Para qué querían los dictadores y los dueños del país que la gente aprendiera a leer y a escribir si la tendrían de esclavos en sus fincas a través del Reglamento de Jornaleros? Para nada, para nada. Esto ilustra que la escuela responde al modelo socio económico de país.

Debimos esperar a la Revolución de octubre de 1944 para realmente hacer un profundo replanteamiento de la educación y con ello un replanteamiento de su más importante institución social: La Escuela. De las contribuciones de entonces era la educación pública laica una de las más importantes. Esto es fundamental para construir ciudadanía. No es posible construir un país diverso si no se respetan todas las creencias religiosas sin imponer ninguna en la Escuela. Fue la Escuela el espacio de la construcción de lo laico, no lo ateo, lo laico, algo olvidado por los maestros y profesores de la educación pública guatemalteca que andan repartiendo bendiciones divinas dentro de las escuelas y hasta priorizando actividades religiosas. ¡Qué barbaridad! 

En la Revolución de octubre de 1944 se fortaleció la educación pública, gratuita. En la Revolución la formación docente la hacían las escuelas normales. Entonces muchos de los profesores llegan a la práctica didáctica por vocación. Los cambios en la educación fueron intensos durante la época de la Revolución, tanto en infraestructura, como en formación, así como en matriculación. Realmente hubo pensadores educativos y capacidad de ejecución en el gobierno de la Revolución guatemalteca y su líder: Juan José Arévalo. Había visión, había misión, había capacidad, había voluntad y había recursos, algo que nunca más se ha repetido en la educación guatemalteca. 

Pero esa visión pertinente de la educación pública guatemalteca quedó en la Revolución y no pudimos darle seguimiento. Lo que pasa con las escuelas durante la guerra civil guatemalteca es trágico porque la formación docente no evolucionó, aunque hubo alguna inversión en construcción de más escuelas, en general se construyeron escuelas rurales en los peores terrenos posibles y escuelas urbanas con una visión de cárcel como escuela. La visión de la educación fue una educación militarizada, obligada a celebrar fiestas patrias como si fuesen pequeños cuarteles con sus bandas de guerra de las cuales aún quedan algunas, algunas bandas de guerra que nos recuerdan el carácter militar de la educación pública guatemalteca. 

Así llegamos al Siglo XXI sin mayores cambios, nada que mejorara el enorme trabajo de Juan José Arévalo. A la escuela se le siguen pidiendo cosas, muchas cosas. En el caso guatemalteco se les pide a que nos ayuden con la naturaleza intercultural y diversa del país. Así se incluyen lenguajes mayas en el currículo, posteriormente llamado Currículo Nacional Base. Como el país vive un enorme problema de desnutrición, también se les pide a las escuelas públicas que les den alimentos a los estudiantes, así se crea el programa de alimentación escolar. Pero eso no es suficiente, a la escuela se le pide que los estudiantes aprendan derechos humanos y sus programas asociados. 

Como si lo anterior no fuera suficiente, a las escuelas también se les pide que los estudiantes aprendan ciencias, inglés, estudios sociales, historia, música, deportes y que sirvan para educar moralmente a los alumnos.  Los padres de familia parece que creen que la Escuela debe formar moralmente a los y las estudiantes, cuando eso es tarea de ellos en el hogar. Ahora, con la emergencia de las redes sociales y la informática, también se pide a las escuelas que formen en computación.  

Y así sigue la enorme lista de Santa Claus, porque a la Escuela le pedimos que reduzca la desigualdad social y aumenten la movilidad social, le pedimos las habilidades laborales que aumenten la productividad, mejoren el crecimiento económico. Y eso no es nada, también le pedimos a la Escuela que promuevan la democracia, mejoren la salud y que salven el medio ambiente. Así que las escuelas guatemaltecas hacen de todo, pero no hacen lo más importante porque los alumnos ni saben matemática y tampoco comprenden lo que leen. ¡Vaya educación! 

Ahora que hay una crisis con el sindicato es la oportunidad de repensar a la educación guatemalteca, su filosofía, sus fines, sus objetivos, sus políticas, sus prioridades, hacer de la educación una actividad basada en ciencia, en evidencia, en programas de formación docente probados. Joviel Acevedo es la peor pesadilla que a la educación le ha pasado. Joviel es el resultado de la construcción de ministros corruptos, ladrones, rateros que lo pusieron a hacer tareas de apoyo a gobiernos corruptos. Es hora de romper de raíz con ese sindicato. No es posible respetar a un sindicato de ladrones y de corruptos que solamente pelean por el derecho de su distorsionada nariz. Es el momento de replantear a profundidad a la educación guatemalteca ministra. Hagámoslo ahora. Si no es ahora, no será nunca. 



Monday, July 21, 2025

Qué es una ley: Reflexiones hídricas.

 

Qué es una ley: Reflexiones hídricas

Fernando Cajas.


La tecnología, la matemática, la ingeniería, pero principalmente la ciencia, son actividades humanas cuyo objetivo es la búsqueda de pautas, de leyes, esto es, relaciones objetivas en la naturaleza tecnológica, matemática o en la naturaleza misma. Las leyes de movimiento de Newton que todos aprendemos en la escuela son un tipo de ley que describe pautas en la forma en que los objetos se mueven, bajo condiciones establecidas en la ley (marcos de referencia inerciales, o sea, sistemas de referencia o que están en reposo o que se mueven con velocidad constante). Hay leyes generales y leyes específicas.

La ley de elasticidad relaciona la fuerza que se le aplica a un resorte, o a otro objeto, de tal forma que al aumentar la fuerza el resorte se estira (o se comprime si fuese un resorte de compresión, como el amortiguador de un carro). Esta ley es también conocida como Ley de Hooke que establece que el alargamiento del resorte es directamente proporcional a la fuerza aplicada. Es una ley específica. Luego los elastisistas franceses se dieron cuenta que la ley es mucho más general que este caso particular de la relación entre fuerza y alargamiento de un resorte.

Así también existen leyes de características supra general, esto es, muy generales, como la ley de la Conservación de la Masa y la Energía. La ley, o principio de la Conservación de la Masa es fundamental para entender el ciclo del agua, tanto el ciclo hidrológico como el ciclo social del agua, para describir que en un sistema cerrado la masa del sistema debe ser constante. Como el sistema ya no tiene entradas ni salidas, la masa debería permanecer en la misma. En el caso del agua en la Tierra, al llegar el agua a través del choque de cometas y asteroides que tenían hielo, hielo que al llegar a la Tierra inició lentamente la desgasificación, para que el ciclo del agua iniciara en la Tierra, pero esa cantidad de agua que llegó ha quedado constante. La producción de agua en la Tierra por electrólisis, unión de hidrógeno y oxígeno, es limitada.

La ley de Conservación de la Masa significa que media vez exista masa en el sistema (el agua que ingresó por impactos de cometas y asteroides que tenían hielo), esta cantidad de masa será siempre la misma. En otras palabras, la masa no se puede crear ni destruir, pero sí se puede reorganizar en el espacio y en el tiempo o se pueden reorganizar las entidades asociadas a ella ya que pueden cambiar de forma.

En resumen, para entender el ciclo natural del agua, el ciclo hidrológico, hay que entender la Ley de Conservación de la Masa. Para entender el ciclo social del agua, hay que entender que, aunque la cantidad de agua en el planeta sea constante, la calidad de agua no es constante. En particular, la calidad del agua la hemos afectado desde que inició el ciclo social del agua, con mayor intensidad en la Revolución Industrial.

Pero los efectos de los seres humanos sobre la calidad del agua deben entenderse contextualmente y por eso emergen leyes del agua, leyes jurídicas. Pero a diferencia del ciclo natural del agua, el ciclo social del agua requiere regulaciones humanas para asegurar la cantidad y calidad de agua para las comunidades humanas y para los seres vivos. Así las leyes, jurídicas, de agua regulan la gestión del agua, apoyan al tratamiento y reúso del agua. No vamos a poder tener agua para actividades sociales, ni para la vida misma, si no disponemos de una ley que permita en principio ayudar a la gestión, que permita regular el agua subterránea y sus sistemas de recarga hídrica asociada y principalmente que obligue a tratar el agua residual para evitar que nuestros ríos sean vertederos de heces y basura. Apoyemos en el proceso de construcción de una ley de agua pertinente económica y culturalmente. Hagámoslo ahora, porque si no es ahora, no será nunca.

Tuesday, July 15, 2025

¿Qué debería incluir una ley de agua?

Fernando Cajas.


Los tantos intentos por hacer una ley de agua o ley de aguas deberían enseñarnos que no va a ser tarea fácil. Quizá sea porque queremos abarcar demasiado en una primera ley de agua: Agua dulce y agua salada, agua superficial y agua subterránea, agua de lluvia y agua de niebla, agua nacional y agua internacional, uso de agua y protección del agua, agua para mineras y agua para hidroeléctricas, agua para agricultura y agua para industria, agua potable y agua de chorro, cooperación en el agua y derecho humano al agua, derechos de la naturaleza y seguridad hídrica, servicios de agua y gestión, agua y cambio climático, agua y seguridad alimentaria, uso y reúso del agua, tanto que se desea abarcar, pero como dice el dicho, el que mucho abarca, poco aprieta.

Durante los Diálogos del Agua de la Universidad de San Carlos de Guatemala, USAC, se desarrollaron Principios Rectores de quienes en el 2016 participaron en dichos Diálogos. Los primeros tres principios ilustran los intereses de las decenas de comunidades que participaron en los Diálogos del Agua de la USAC y fueron:  1) Acceso al agua como derecho humano de todos los seres vivos, 2) Implicaciones del derecho humano al agua y saneamiento y 3) El agua y su relación con el saneamiento. Esto de por sí da un lineamiento, la prioridad debe ser el manejo, la gestión, saneamiento y distribución del agua.

Hay que diferenciar entre el agua que requieren las comunidades urbanas en relación a las rurales. Las ciudades dependen fuertemente de agua subterránea porque los ríos no se utilizan al estar totalmente contaminados. Así que las ciudades extraen agua subterránea pero la ley debe legislar el manejo y distribución de dichas aguas cuidando que la explotación del agua subterránea no exceda a la tasa de reposición natural a través del ciclo social del agua, porque deben asegurarse zonas de recarga hídrica. Sin zonas de recarga hídrica no tendremos agua subterránea. Eso requiere sistemas de monitoreo y capacidad de estudios hidrogeológicos para conocer dinámicamente el agua subterránea. No se puede legislar lo que no se conoce.

Aunque las municipalidades son las encargadas de velar por el acceso del agua en los municipios y ciudades, las mismas realmente no dan agua potable. No hay agua potable en ningún municipio de Guatemala, eso debe cambiar. Por lo tanto, las municipalidades deben crear planes de manejo del agua, administración del agua. En el área rural y en las comunidades hay sistemas de administración del agua, del manejo del agua. Existen los Comités Comunitarios de Agua, formados de personas voluntarias que se han organizado en lugares donde el Estado por décadas, sino siglos, no ha dado servicios menos agua. Estos Comités son fundamentales en el manejo actual del agua y deben ser fortalecidos por la ley del agua.

El problema actual estriba en la agroindustria como analiza Herlem Isol Reyes en el Boletín del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la USAC: «Sumado al alto consumo de agua que registran las actividades económicas, hay que tomar en cuenta los efectos negativos que conlleva la dinámica de los cultivos agrícolas y los procesos que involucra la industria en el país, los cuales repercuten en la contaminación de ríos, lagos y mares, y en el deterioro del ambiente en general. Al mismo tiempo, las denuncias constantes sobre el desvío de ríos para uso y aprovechamiento en cultivos agrícolas, dejando a poblaciones que viven río abajo sin el vital líquido, es una situación que devela la falta de gobernanza sobre este recurso y que demanda una atención urgente».

Así que nos enfrentamos a un problema complejo, la gobernanza del agua, y como sabemos que la esperanza es lo último que muere, nos dedicamos a crear una ley de agua en un país que no respeta ley alguna, en un país donde el sistema de justicia está cooptado hasta los dientes, en un país de criminales que recuperan sus bienes con la mirada atónita de los y las ciudadanas. Sí realmente queremos una ley de aguas pertinente, deberemos recuperar el sistema de justicia, deberemos liberarnos de diputados que se eligen con listas anónimas solamente para representar intereses de carteles y corruptos, deberemos recuperar el sistema de justicia. El cuidado del agua requiere del cuidado del país, de la recuperación de la justicia, para que se respete la ley. Esa es tarea de todos y todas si queremos un país para todos y todas. Hagámoslo porque mañana será muy tarde. Hagámoslo ahora. Si no es ahora, no será nunca.

Friday, July 11, 2025

La vergüenza política como factor de cambio.

 

La vergüenza política como motor de cambio

Jorge Mario Rodríguez


El reciente libro del filósofo francés Fréderic Gros sobre el carácter revolucionario de la vergüenza es una valiosa contribución a la creciente literatura sobre la relevancia decisiva de las emociones y sentimientos políticos. Esta literatura solo puede ser ignorada a costa de olvidar que los proyectos políticos transformadores hunden sus raíces en los cauces profundos de nuestra conciencia y sensibilidad, la cual nunca es privada, sino profundamente social.

Para que una emoción sea política debe constituirse en un sentir que se trasmite por todo el cuerpo social, una corriente anímica que motiva a la acción colectiva. El ser humano es así: la acción enérgica viene del amor, de la alegría, del deseo de evitar el dolor. Y en este orden de ideas va siendo claro que existe una vergüenza quemante, una ira que surge de la conciencia de la humillación que experimentamos en los más variados escenarios de la vida cotidiana. Es una emoción colectiva que fue identificada como revolucionaria por Karl Marx —ese pensador tan vilipendiado como desconocido.

El libro de Gros recuerda la idea de “vergüenza del mundo”, noción desarrollada por el inolvidable de Primo Levi, el superviviente de los campos de concentración nazi. Para desarrollar esa idea, Levi recuerda al poeta inglés John Donne, quien en su breve poema “Ningún hombre es una isla” reflexionaba, hace siglos, sobre la interconexión humana y notaba que la “muerte de cualquier hombre me disminuye porque yo pertenezco a la humanidad”. Levi cuestiona a aquellos que, como los alemanes de la época hitleriana, voltean la espalda ante la culpa propia o la de los otros, para aliviarse de “su cuota de complicidad y connivencia”.

Es claro que la acusación de complicidad es ineludible porque, en diferentes medidas, somos responsables por el mundo, si no por acción al menos por omisión. Para el autor francés, la vergüenza ante la obscena desigualdad, ante la aceptación de la violencia y ante tantas situaciones hirientes no puede permanecer “encerrada en un corazón herido”, puesto que entonces se transforma en desprecio de uno mismo. Dicha vergüenza se convierte en ese enojo que debería movernos a actuar para la transformación social.

Sin embargo, en la época de las redes sociales, dicha ira es manipulada por aquellos que tienen una responsabilidad ante el descalabro del mundo y que, paradójicamente, no sienten ninguna vergüenza por ello. Y es que vivimos en la época del descaro, en donde se pisotea al prójimo, en donde se lo trata de manera subhumana. Frente a los dictados del poder y la corrupción, somos incapaces de decir lo que pensamos, lo que sentimos. Muchos ciudadanos van a un hospital para ser tratados como apestados; enfurece mostrar una abyecta amabilidad con la persona que, al otro lado de la ventanilla, ejerce su podercillo para evitar que un trámite simple no se convierte en un calvario burocrático.

¿Por qué no reconocemos de una vez que la vergüenza, el enojo, el hartazgo y la indignación son resortes que debe canalizarse en proyectos políticos emancipadores? No podemos limitarnos a generar esos incendios interiores que solemos liberar por medio del golpeteo de teclas para lanzar insultos; la ira no se disipa con emoticones ni con esos votos que damos a aquellos que quizás se olvidarán de nosotros cuando lleguen al poder.

¿Por qué hemos permitido la instrumentalización de nuestros sentimientos colectivos? La pregunta es todavía más relevante cuando se avizora la lucha para el siguiente gobierno en nuestro país. Tanta gente busca el poder sin siquiera percatarse que son incapaces de conectar con esa energía social que solo puede saciarse con un orden en el que existe la justicia.

Muchos proyectos de lo que todavía quieren identificarse con las motivaciones emancipadoras de la sociedad no apelan a los sentimientos legítimos de la gente. Los proyectos se van diluyendo en propuestas desvinculadas que no logran movilizar la energía interior de los ciudadanos avergonzados de su situación.

Es necesario comprender los signos de la época para recuperar el futuro: vivimos un tiempo de confusión y desesperanza. Las lecciones se van acumulando, pero necesitamos reflexionar para convertirlas en referentes de la acción política emancipadora. No podemos conformarnos con propuestas políticas carentes de imaginación.

Y se debe empezar desde ahora. El gobierno actual debe reconocer que cuando apela a la memoria democrática de nuestra sociedad, debe conectar con esas ansias de dignidad que en su momento fueron movilizados por la gloriosa revolución de 1944. Todavía es tiempo para cambiar de rumbo y recuperar la espiritualidad de la política.

Wednesday, July 9, 2025

Terremotos, temblores y recuerdos: El futuro.


Fernando Cajas.


Los temblores, los terremotos me recuerdan aquel 4 de febrero de 1976, cuando a las 3 de la mañana un sismo nos despertó. Papá corrió a levantar a todos y a abrir las puertas. Vivíamos en un segundo nivel de una casa que durante el sismo parecía una hamaca, en la zona 2 de Quetzaltenango. Yo había pasado la noche enfermo. El Doctor Cifuentes había ido a la casa la noche anterior a verme y dictaminó una fiebre mal cuidada. Puede ser pulmonía dijo. El temblor seguía, era eterno. Papá sacó a mi mamá y a mis hermanos y aun le dio tiempo de irme a buscar a mi habitación, en el extremo sur occidental de la casa. La calle quedaba en el extremo opuesto. Me cargó, literalmente y me llevó a la calle. Yo no era pequeño. Era un adolescente de 16 años con 1.85 metros de altura

El terremoto de entonces inició en Los Amates, cerca de Izabal. La culpable fue la falla del Motagua. El terremoto realmente inició a las 03:01:43 horas y en 39 segundos ya se sentía en la ciudad capital de Guatemala. O sea, tuvo una velocidad de 4.1 kilometro por cada segundo, 4.1 km/s. Eso equivale a una velocidad de 14,760 km/h, una velocidad enorme. A esa velocidad, sentiríamos el terremoto en Quetzaltenango en otros 30 segundos. El terremoto fue devastador. Un tercio de la ciudad de Guatemala quedó reducida a escombros no digamos el área de Chimaltenango, donde hubo miles y miles de muertos. En total el terremoto de 1976 dejó tristemente 23 mil muertos.

Poco podemos avanzar si no invertimos en investigación en ciencia, tecnología e ingeniería, poco. Como país invertimos el 0.03% del Producto Interno Bruto, PIB, la inversión más baja de América Latina. Así no avanzaremos ni en ingeniería, menos en ingeniería estructural, menos en sismología y nada en vulcanología. Poco avanzaremos con un programa de becas de educación superior que se gasta millones de quetzales sin priorizar la ciencia, la tecnología y menos la ingeniería. Poco avanzaremos con una universidad pública que se especializa en la politiquería y la corrupción, dirigida por un manipulador compulsivo que no sabe nada de ciencia, ni de tecnología y menos de ingeniería. Todo eso lo debemos cambiar para que cuando tiemble no suframos tanto, para que tengamos casas sismorresistentes, diseñadas por ingenieras e ingenieros conocedores de la realidad guatemalteca.

El terremoto de entonces inició en Los Amates, cerca de Izabal. La culpable fue la falla del Motagua. El terremoto realmente inició a las 03:01:43 horas y en 39 segundos ya se sentía en la ciudad capital de Guatemala. O sea, tuvo una velocidad de 4.1 kilometro por cada segundo, 4.1 km/s. Eso equivale a una velocidad de 14,760 km/h, una velocidad enorme. A esa velocidad, sentiríamos el terremoto en Quetzaltenango en otros 30 segundos. El terremoto fue devastador. Un tercio de la ciudad de Guatemala quedó reducida a escombros no digamos el área de Chimaltenango, donde hubo miles y miles de muertos. En total el terremoto de 1976 dejó tristemente 23 mil muertos.

El día de hoy, 8 de julio del 2025, nuevamente se sintió un terrible temblor, realmente terremoto. Según el  Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología, Insivumeh, hubo un primer sismo a las 15:11, con una magnitud de 5.2. Luego ocurrió otro sismo media hora después, exactamente a las 15:39 con una magnitud de 3.5 y de nuevo a las 15:41 otro fuerte movimiento de 5.2 y así siguieron otras tres docenas de réplicas, 36 sismos. El epicentro lo detectan en Sacatepéquez, muy cerca de la ciudad de Guatemala.

Guatemala está sobre tres placas tectónicas: Norteamérica, Caribe y Cocos. Son los movimientos relativos entre esas tres placas las que determinan los terremotos, también determinan la misma topografía del país. Pero al interior de estas tres placas principales se producen desplazamientos secundarios conocidos como las fallas de: Jalpatagua, Mixco, Santa Catarina y otras. Posiblemente fue la falla de Jalpatagua en Jutiapa la que se activó y sus efectos han sido localizados en la Ciudad de Guatemala, Mixco, Sacatepéquez, Villanueva, Palín Escuintla principalmente.

Según Sergio Osegueda de La Hora del 8 de julio 2025: «Los registros del Insivumeh, refieren que en 1861 es la primera actividad registrada con daños considerables tras temblores ocurridos el 27 de agosto, un año después, la falla registró un sismo de 8.1 grados con una duración de dos minutos, provocando daños extensos y réplicas que terminaron en finales de enero de 1863″. O sea que esta falla tiene una historia de producción de sismos y de enjambres sísmicos.

Un evento como el de hoy, 8 de julio 2025, nos debe ayudar a reflexionar sobre los posibles avances que hemos tenido desde el terremoto de 1976 y las tareas pendientes. Realmente se ha avanzado en materiales de construcción, pero de nuevo se pueden observar fallas debido a la enorme aceleración reportada en el terremoto de hoy de 20%g, esto es, 20% de la aceleración de la gravedad, g, que es de 9.8 metros por segundo cuadrado, 9.8 m/s2, por lo que la aceleración del sismo de hoy ronda por los 2 metros por segundo cuadrado, 2 m/s2, una enorme aceleración que produjo daños estructurales en casas de adobe y algunas casas de concreto, que probablemente no estaban bien diseñadas.

Sin duda que luego del terremoto de 1976 se tomó conciencia sobre los diseños estructurales, procesos de construcción y materiales de construcción a través de la nueva normativa para la construcción, mucha de ella sugerida por la Asociación Guatemalteca Estructural y Sísmica, AGIES, una entidad que promueve la investigación y divulgación de conocimientos científicos y tecnológicos en el campo de las estructuras y la sismología, fundada por el reconocido ingeniero Héctor Monzón, orgullo de la Universidad de San Carlos de Guatemala, USAC. A pesar de esto, hace falta mucho trabajo en la mejora de los diseños estructurales porque siguen haciéndose de forma empírica. Los maestros de obras siguen construyendo sin apoyo de conocimiento preciso de ingeniería civil ni de sismología ni de ingeniería estructural.

Las universidades guatemaltecas siguen obsesionadas en formar profesionales en derecho, en humanidades y realmente hacen pocos esfuerzos en tener programas de formación en ingeniería con laboratorios modernos, actualizados, con sistemas de modelación de sismos y mecanismos para comprobar empíricamente nuevos diseños estructurales. Hay realmente poca profundidad en los estudios de sismología de las universidades y no se ha logrado consolidar agendas de investigación que permitan tener impacto en la forma en que construimos en un país asentado sobre placas tectónicas, en un país con más de 35 volcanes y con universidades que no ofrecen la carrera de sismología y menos de vulcanología. ¡Válgame Dios!

Ciertamente hay oferta a nivel de postgrado, no de licenciatura, de maestrías en ingeniería estructural de la Universidad de San Carlos, la Universidad del Valle de Guatemala, la maestría en ingeniería de la construcción de la Universidad Mariano Gálvez y principalmente la maestría de ingeniería estructural y sismo resistente del Centro Universitario de Occidente, CUNOC, de la USAC, con sede en Quetzaltenango. Habrá que ver el nivel de equipamiento, de laboratorios, de convenios de cooperación internacional y de interacción tanto con el Insivumeh como con los sistemas de construcción del país, con las normas de construcción local de las municipalidades para conocer su pertinencia.

Poco podemos avanzar si no invertimos en investigación en ciencia, tecnología e ingeniería, poco. Como país invertimos el 0.03% del Producto Interno Bruto, PIB, la inversión más baja de América Latina. Así no avanzaremos ni en ingeniería, menos en ingeniería estructural, menos en sismología y nada en vulcanología. Poco avanzaremos con un programa de becas de educación superior que se gasta millones de quetzales sin priorizar la ciencia, la tecnología y menos la ingeniería. Poco avanzaremos con una universidad pública que se especializa en la politiquería y la corrupción, dirigida por un manipulador compulsivo que no sabe nada de ciencia, ni de tecnología y menos de ingeniería. Todo eso lo debemos cambiar para que cuando tiemble no suframos tanto, para que tengamos casas sismorresistentes, diseñadas por ingenieras e ingenieros conocedores de la realidad guatemalteca.