Monday, June 1, 2026

Era Cultural de Resistencia: somos Seres Humanos.

Sandra Cantoral.

Recapitulamos las aportaciones de Marx sobre su concepción del Sujeto Particular / Universal; para revalorarnos hoy en esta IRA y EGOISMO HISTÉRICO de nuestros días en pleno Siglo XXI, al tener que afirmarnos como Seres Humanos. Aclaramos que en este debate conceptual e interpretativo sobre una nueva ERA, valoro las FORMAS de expresión y de representación en Resistencia, revalorando las Ideas ilustradas y románticas que nos constituyen aún, como un Sujeto Particular / Universal de ésta nuestra historicidad COMÚN entreverada en la Era Moderna, con rupturas y grandes Transformaciones Materiales y Espirituales, en donde se encubre al TRABAJO COMUNITARIO no reconocido, en ocasiones ni por el propio trabajador (a)
Así valoramos cómo es Kant ciertamente, quien nos aclara que: el Entendimiento Racional no es una función más en la CATEGORÍA del Sujeto para su Integridad Moral, sino sólo una FORMA de expresar la Sensibilidad del ser sensible, en su razón práctica o razón autónoma; con esa idea, Kant articula la propuesta ilustrada del Idealismo Racionalista de Descartes, sumándose a  la postura idealista de Hegel, Fichte y Schelling en el Romanticismo de su Época, nombrado este periodo como una gran expresión de nuestra Revolución Cultural en la Conciencia hegemónica de Occidente, de acuerdo a la perspectiva que la humanidad ha tenido de sí misma, justo en ese espacio y tiempo -según Isaiah Berlin-; pero ahora sabemos algo más, sobre la historicidad de tantos matices dialécticos del  PODER dominante y/o emancipador, como seres humanos en resistencia.

Pues en este sentido, lo que importa es saber ¿Cómo se pasa del Espíritu Idealista Romántico, a Otro Espíritu Crítico del Materialismo Histórico en la IDENTIDAD DEL SER SOCIAL / Particular humanitario, siendo SERES DE TRABAJO conscientes o no, y al RECONOCERNOS en el contexto de nuestra nueva / vieja Época de: Neoconquistas, agresiones, con guerras interminables, intervencionismos, genocidios, con crímenes de lessa humanidad e impunidades por doquier y con una inauguración del PLAN CÓNDOR hoy, contra nuestra América Latina (A.L.) por ejemplo; es decir, contra los pueblos de nuestros países, pues aún no hemos comprendido que: ‘No es la conciencia la que determina al Ser Social, sino por el contrario el Ser Social el que determina su consciencia’, como lo sostiene Marx.

Necesitamos por tanto, PODER reflexionar ahora sobre el contexto histórico de ésa  Sensibilidad del Ser, y no sólo por su supuesta racionalidad, lo cual está en permanente formación  en un determinado Espacio y Tiempo Histórico-Cultural, a partir de: 1. Su Producción, 2. Su Valoración ético-moral y, 3. Sus Usos y costumbres tradicionales y sagradas; por tanto hoy, ello implica en nuestras relaciones de PODER abusivas o humanitarias, espacios para Emanciparnos o para Sojuzgarnos desde ese origen llevado a cuestas, entre el AMO y el ESCLAVO; ya que en tales relaciones contradictorias infinitas y concretas a la vez, de PODER, entre lo humano y lo no humano, lo reflexionamos en nuestras FORMAS filosóficas, científicas, artísticas, tecnológicas o ideológicas de pensamiento; veamos entonces, cómo todo está regulado por  Nuestras Condiciones Materiales de Vida; pero se cree que es, de acuerdo a las Representaciones que el Sujeto va teniendo del mundo / Madre Tierra, a través de nosotros mismos y, de tod@s como tal, sin valorar nuestro TRABAJO humanitario en esas relaciones de abuso de poder.

Tal representación de Sensación Intuitiva es, nuestra diferencia con una Otredad que nos refleja en el ideal que se tiene de sí, según lo que los demás dicen de cada uno y de todos, de nosotros y de ello, además de lo que ese Sujeto es  verdaderamente en su proceso de transformación humana, que es en sí el TRABAJO realizado. En este sentido, el Sujeto es valorado en cuanto a sus actos responsables o no, al estar sujetado a su mundo por principios de Emancipación Social o de Alienación cosificada en movimiento, cambio y contradicción, siendo reproducidas mecánicamente nuestras vidas como algo NATURALIZADO, en tales actos sociales. Sin valorar que, según la Cultura de Pertenencia, el hecho mismo, nos ubica en una Actitud Enajenada-IRREFLEXIVA de tal "Cosificación instintiva del sujeto".

La contradicción puede ser una ACTITUD de superación humana consciente o no, plasmada en ésa lucha Económico-CULTURAL, como PROYECTO DE VIDA digna; es decir, de emancipación social desde nuestra propia Naturaleza, compréndase, en nuestra naturaleza de pertenencia, siendo consciente nuestro comportamiento o, velado aún, porque oscila entre el consciente y el inconsciente en las Relaciones del Poder Humanitario o del Abuso de Poder Autoritario, en donde ya no existe ley.

En este sentido recupero para resignificar dicho Poder dual, revalorar la propia propuesta marxista, desde lo que nos humaniza, que es el Trabajo; por ejemplo: “...el método de El Capital está completamente fundido con la investigación; la misma estructura lógica de la investigación sólo puede ser extraída mediante el ‘análisis lógico’ del trabajo realizado por Marx...”[1], conociendo que la categoría de TRABAJO, aparece de manera muy simple desde la antigüedad, y lo que Marx aporta es: “...la diferencia entre  el Trabajo Abstracto que forma el valor, y el Trabajo Concreto que crea el valor de uso...”[2].

En este proceso de Sensibilización de Autorreconocimiento del Sujeto en FORMACIÓN permanente, nos reconocemos por nuestro Trabajo Cooperativo, pues todo tiene un VALOR CULTURAL, según un determinado espacio y tiempo, aunque en esencia cada época conserva, reproduce o supera  sus propias contradicciones en la diversidad de esos matices, que implican las Relaciones de Poder y de la consciencia de Clase -esencia de nuestra IDENTIDAD Humanitaria, en su cambio, movimiento, contradicción y transformación para nuestra superación infinita/finita-; porque para nombrarnos como seres humanos en RESISTENCIA, valoramos que:

... el primer derecho de un Ser Humano, es la VIDA DIGNA. En este sentido, Marx, opina que: “... el Socialismo, en 1847, era un movimiento de la clase burguesa y del comunismo, lo que correspondía a la clase obrera enfrentar. Porque el Socialismo era, al menos en el continente, cosa ‘respetable’; el Comunismo, todo lo contrario... era un comunismo rudimentario y tosco, puramente instintivo; sin embargo, Marx supo percibir lo más importante, que se mostró suficientemente fuerte en la clase obrera para producir el Comunismo Utópico...”[3], reivindicando las sencillas leyes de la MORAL y de la JUSTICIA en el orden de su propio espacio y temporalidad vital, resignificando así a una nueva ERA Civilizatoria.

En este sentido, de acuerdo con la propuesta filosófica de Schopenhauer, éste considera que el ESPACIO es algo externo al Sujeto, y ahí   se ubican los cuerpos contiguamente; mientras que  el TIEMPO corresponde a lo interno del Sujeto, en donde el cambio se da sucesivamente, y ambas representaciones mentales son simultáneas en la Constitución del Sujeto Histórico, en su posible AUTORRECONOCIMIENTO, al definir la identidad de clase en un proyecto político educativo como forma de vida digna, es decir, de Capacidad Humanitaria, de Calidad Moral y de Sensibilidad Racional, para PODER actuar de manera concreta en el tenor de aquellas NECESIDADES sociales e individuales de una época; ya que, con base en la identidad del Autorreconocimiento Sensible, el Sujeto se va asumiendo como un Ser Histórico Particular y Universal, que se desarrolla justo a la par, en el proceso de AUTOFORMACIÓN del Sujeto en  espacio y  tiempo diferenciados, en donde “...los ‘sujetos’ de la historia son las sociedades humanas dadas...”[4], para lo cual tendremos que aclarar que la palabra CULTURA comprende  las diversas formas de PRODUCCIÓN[5, las formas de los  Valores ético-morales y  la formación de sus Tradiciones y Costumbres, que corresponden con un  momento de autoformación histórico social del sujeto, es decir se reconoce, como Productor y Producto a la vez de nuestra Cultura,  de acuerdo a un  determinado estadio del desarrollo social alcanzado -Gramsci-. 

Marx plantea  en el Manifiesto del Partido Comunista, “...toda la historia de la humanidad ha sido una historia de lucha de clases, de lucha entre explotadores y explotados, entre clases dominantes y clases oprimidas; que la historia de esas luchas de clases es una serie de evoluciones, que ha alcanzado en el presente un grado tal de desarrollo en que la clase explotada y oprimida -el proletariado- no puede ya emanciparse del yugo de la clase explotadora y dominante -la burguesía- sin emancipar, al mismo tiempo y para siempre, a TODA LA SOCIEDAD de toda explotación, opresión, división en clases y lucha de clases...”[6], lo cual es una relación de Superación Cultural-Material, en donde la premisa máxima de la CULTURA es la eticidad -según plantea Hegel-, que se complejiza entre el miedo y la soberbia, en medio de la Modernidad Genocida y Supremacista que padecemos, aún actualmente.

La palabra Cultura designa entonces, ‘la reja del arado’...también ha significado por mucho tiempo una actividad, antes de que pasara a designar una entidad. Ya que etimológicamente hablando, la expresión ‘materialismo cultural’ resulta algo tautológico, al haber pasado del aspecto material al asunto del espíritu. De manera que en términos marxistas, <Cultura> abarca Base y Superestructura en un solo concepto... De ahí la SensibilidadRacional indígena que existe sin separación. Así la raíz latina proviene de la palabra colere, que desemboca del latín cultus, en el término religioso <culto>; luego, en la Era Moderna, la idea de Cultura va adquiriendo un valor religioso y trascendente, pero cada vez más apagado y decaído “...Las verdades culturales -sean las del arte o las de tradiciones populares- a veces resultan sagradas, o sea, algo que hay que proteger y adorar. La Cultura pues, hereda el majestuoso  manto de la autoridad religiosa, pero también sus incómodas afinidades con la Ocupación y la Invasión. Entre esos dos polos, uno positivo y uno negativo, queda localizado el concepto de Cultura, en una de esas raras ideas que han resultado tan decisivas para la izquierda como vitales para la derecha; razón por la que su historia social resulta extraordinariamente enredada y ambivalente...[7].

Es interesante ver en el Manifiesto Inaugural de la Asociación Internacional de los Trabajadores en 1864, que se abrió una pregunta muy amplia de identificación del Sujeto, asumido en su particularidad histórica, al cuestionarse que: “Si la emancipación de la clase obrera exige su fraternal unión y colaboración, ¿Cómo van a poder cumplir esta gran misión con una política exterior que persigue designios criminales, que pone en juego prejuicios nacionales y dilapida en guerras de piratería la sangre y las riquezas del pueblo? Así se define la Política Exterior, a la que hoy aspiramos en lo Internacional; Marx lo preciso en la siguiente tesis: 

"...Reivindicar que las sencillas leyes de la Moral y de la Justicia, que deben presidir las relaciones entre los individuos, sean las leyes supremas de las relaciones entre las naciones[8]. Por ello, inicié planteando en el presente ensayo, que  el mundo de las Representaciones Individuales y Sociales,  da cuenta de la idea, de la imagen o, del objeto de conocimiento, en el Interés  del Sujeto; de manera que, con base en los pensamientos filosóficos de la Época Ilustrada, abrimos ahora la pregunta que nos propicie saber, sobre nuestra Cultura Soberana e Independiente, sin embargo, la duda radica en:

¿Con qué fundamento filosófico PODEMOS proponer  una Alternativa Educativa[9, en esta correlación de fuerzas,  para asumir Otra  Identidad Cultural Sensible, en espacio y en tiempo, para poder NOMBRARNOS COMO SERES HUMANOS?.

Ya que, sí Reconocemos nuestra RESISTENCIA, como ahora mismo está sucediendo en México; en donde nuevamente vemos a la Coordinadora de Trabajadores de la Educación (La CNTE), siendo estos Maestr@s democráticos, quienes siguen luchando para abrogar la 'Ley de pensiones del ISSSTE', pues en 2007, ésta pasó de ser una jubilación Colectiva a Otra Privada, en el entramado ideológico de la Cultura Hegemónica opresora, desde su abuso de poder en contra de la clase trabajadora; quedando nuestro ímpetu de trascendencia social humanista como Sujeto Particular / Universal en espera y en resistencia, sin ser escuchados en esos matices de la hegemonía del poder dominante en otra nueva correlación de fuerzas. Ya que, todo va aconteciendo en una debacle económico-política en A.L., frente al contexto del INTERVENCIONISMO ejercido por el Imperio Gringo, que pretende someternos desde el conocido 'Plan Cóndor', del cual son expertos y, los pueblos de trabajo, seguimos en acecho.

Para contestar esta duda tendremos que preguntarnos a la vez acerca del contexto histórico de la ubicación ideológica del Sujeto particular concreto, es decir:

 ¿En dónde,  con quién,  cuándo, para qué y para quién proponer una Educación  de Identidad Cultural del SER con su mundo / Madre Naturaleza, como un acto de Reconocimiento Histórico, en dicho contexto de la Hegemonía del Poder, desde todas sus expresiones posibles?

Al respecto, Carlos Marx en sus obras filosóficas[10] toma en cuenta, la esencia del poder para la reproducción de la explotación del trabajador: “El Estado es un producto de la división de la sociedad en clases, un instrumento de consolidación, de manutención y reproducción de la dominación de una clase determinada. -Esta es la tercera tesis central del materialismo histórico-: El Estado no es consustancial a la ‘Sociedad Organizada’ o a la ‘Civilización’ en el sentido amplio del término. No existió desde siempre. No existirá siempre. El análisis de los orígenes, el desarrollo específico y la desaparición posible del Estado es una de las principales contribuciones del marxismo a las ciencias de la sociedad”[11].

Por ello Marx, plantea acerca del Comportamiento Político Cultural, que: el Hombre siendo la Síntesis  más compleja del Universo -lo cual recupera de la dialéctica hegeliana-, no ejecuta ACCIONES INNECESARIAS, ni desarrolla su capacidad creativa sin que medie algo que lo mueva,  lo que  hace más difícil, el saber sobre  sí mismo; de manera que, tiene que existir una Necesidad Social que lo integre a todo lo que  históricamente, él ha estado generando como humanidad en sus diferencias Civilizatorias y Culturales, a través del dominio, la exclusión, las formas de organización de la producción, el consumo, la distribución y el cambio -dice Marx-; así como el racismo y la pertenencia en las relaciones de Poder político, social, militar, colectivo, grupal o individual. 

Y hoy en pleno SIGLO XXI CON LA DECADENCIA DEL CAPITALISMO IMPERIAL, ya están acumuladas todas sus impunidades y, por ello se le denomina capitalismo "EPSTEIN"; así vemos cómo se nos presentan modos de producción en Red, en Línea, invadidos por drones, ships, misiles, energías renovables y genocidios Colonialistas; aunque lo único que Necesitamos es SER Autosuficientes y Soberanos en A.L. y en nuestra Madre Naturaleza; por tanto, se está dando la lucha entre China, Estados Unidos, Rusia y los demás continentes de Oriente y Occidente desde un Contexto Civilizatorio, como es el caso de México, deseando luchar como en China, con Diplomacia y con Cartas Legales contra las invasiones del imperio gringo, que encabeza a la Tecnoburguesía. Por ello NECESITAMOS de bienes desde una lógica civilizatoria con otro PODER humanitario que ha estado en resistencia; porque el reto es 'PODER romper el Monopolio' de esa tecnoburguesía, nos plantea Jesús Escobar. 

Así al referirnos al CONOCIMIENTO, a la experiencia y a la memoria CULTURAL intuitiva, es decir, a la CONSCIENCIA humanitaria, constituida y expresada en los pensamientos, lenguajes y  formas de vida digna en la organización de nuestro TRABAJO, que tenemos los  pueblos específicos en esta temporalidad moderna y, que es constituyente, según la crítica del Materialismo Histórico en nuestra búsqueda  urgente de SOBERANÍA, pues ello significa incidir en: 1. La Economía Federal. 2. La Política Pública y 3. El Poder Militar; ya que el Marxismo como producto de nuestra época, propone:

Comprender el PROCESO HISTÓRICO que conlleva, tener que  hacernos  Seres Humanos en lo Particular y en lo Universal, a través de las mediaciones de esta Formación Cultural Civilizatoria, justo en la relación de Libertad y de Pertenencia de Clase y, para ello, hemos RESISTIDO todo tipo de injusticias en la presente lucha de clases. 

Lo cual significa un largo proceso de transformación social específico, de acuerdo al grado de Consciencia Social asumido, en la defensa de la tradición y de la continuidad revolucionaria en nuestra FORMACIÓN EDUCATIVA HUMANITARIA, véase así, el sentido de que:

“el capital" es un elemento necesario del proceso laboral humano en general, abstracción hecha de toda forma histórica del mismo; y por lo tanto de que  el capital es algo eterno y condicionado por la Naturaleza del Trabajo Humano como una negociación a fuego, hoy en esta Misión Comercial entre China, India y Arabia, peleando también contra Irán, EUA e Israel;, resultan ser, ejemplos didácticos, para PODER RECONOCERNOS en lo VITAL y NECESARIO como SERES HUMANOS libres y dignos en resistencia, es decir, con integridad superadora del odio y de la vileza del bloque burgués y oligárquico, que "también tiene que humanizarse" en esta Transformación Socio-Cultural y Económico-Política lúdica y feliz que está en construcción en la Era Cultural de Resistencia

¡ Sin duda hacemos camino al andar... para PODER nombrarnos como Seres Humanos Integrales en resistencia  !

VIVA CUBA LIBRE EN LA RECONSTRUCCIÓN DE NUESTRA AMÉRICA BOLIVARIANA contra el imperio del capital intervencionista.


Notas


[1] Vid. Dobb, Maurice et. al. Estudios sobre el capital. Ed. Siglo XXI, México 1981. P. 32.

[2] Vid. Rozemberg, D.I. El capital de Carlos Marx.  Ed. de Cultura Popular, México 1979. P. 52.

[3] Cfr. Marx y Engels. Manifiesto del Partido Comunista.  Ediciones de Cultura Popular, México  N.d. P. 14.

[4] Cfr. Althusser, Louis et al. Polémica sobre marxismo y humanismo... op. cit. P. 19.

[5] En la primera “Tesis sobre Feuerbach: en antítesis con el materialismo tradicional, el moderno idealismo burgués ha desarrollado el aspecto activo, la praxis, pero no como actividad humana sensible. La burguesía, a diferencia del clásico señor feudal, está por cierto atrapada en la producción, pero ante todo a partir de la circulación. Ella no entiende el trabajo como intercambio orgánico concreto entre hombre y naturaleza, sino más bien como trabajo meramente intelectual, como trabajo abstracto: abstracto justamente respecto del intercambio orgánico. Así puede desacreditar el trabajo físico concreto del asalariado y hacer pasar el trabajo del espíritu como trabajo auténtico. El principio de la producción es aquí reconocido, porque los medios de producción, al contrario de cuanto sucedía en el feudalismo, se han convertido en productos. Y también porque la relación entre el trabajador libre y el capitalista ya no representa una relación personal de esclavitud o de servilismo de la gleba, sino que se trata de una relación reglada por un contrato libre” Vid. Marx, Karl. Introducción general a la crítica de la economía política (1857). Ed. Cuadernos de Pasado y Presente No. 1, México 1977. P. 25.

[6] El marxismo ha representado entre otras cosas una aportación significativa a la historia de las ideas y a la vida contemporánea, el mismo marxismo se nutrió a su vez de distintas contribuciones. Tres son las fuentes que convencionalmente se han identificado para el pensamiento marxista: la Filosofía clásica alemana, entre cuyos representantes están Hegel y Feuerbach; la Economía política clásica inglesa, representada principalmente por Smith y Ricardo; y también la sociología francesa clásica, en la cual Montesquieu, Rousseau y Diderot tienen representación.  Es necesario destacar que las funciones en las representaciones sociales tienen sentido, a través de su 1) Función cognitiva: esquema de percepción. 2) Función de identificación: definen la identidad social: 3) Función de orientación: guías potenciales del comportamiento y 4) Función de legitimación: permiten justificar las tomas de posición. Consúltese Dr. Gilberto Giménez.

[7] Vid. Eagleton, Terry. La idea de cultura. Una mirada política sobre los conflictos culturales. Ed. Paidós, B.A., 2000. Pp. 12-13.

[8] Cfr. Marx, Karl. La guerra civil en Francia. Ed. Progreso, Moscú 1977. P. 21.

[9]Vid. Gramsci, Antonio.  La alternativa pedagógica. Ed. Fontamara,  México, 1981.

[10]Consúltese. Marx, Karl. Manuscritos económico-filosóficos de 1844. Ed.  Grijalbo, México, 1968.

[11]Vid. Mandel, Ernest. El lugar del marxismo en la historia.  Ed. y Distribuciones Hispánicas, S.A. de C.V., México 1986. P. 20.

Saturday, May 30, 2026

Sombras de una traición: primeros elementos de una novela política.

 Fernando Cajas.


En las sombras del antiguo paraninfo de la Universidad de San Carlos, el padre creía haber observado o haber soñado cómo Bernardo Arévalo firmaba, con mano temblorosa, los decretos que entregaban la autonomía de la casa de estudios superiores a un Pacto de Corruptos. Aquellos que habían devorado presupuestos durante décadas ahora recibían las llaves del templo del conocimiento guatemalteco. El párroco murmuraba para sí: “No es valentía gobernar, es cobardía disfrazada de pragmatismo permitir que los lobos cuiden el rebaño”.

La universidad, símbolo de resistencia histórica, se convertía en botín político mientras el presidente, con discursos vacíos de “diálogo”, traicionaba la esperanza de una generación que aún creía en la educación como arma contra la mediocridad, elemento clave para el desarrollo y la movilidad social.

Otro día, bajo el calor asfixiante de la selva petenera, el padre vio los helicópteros norteamericanos surcar el cielo. Arévalo había abierto las puertas del país entero para que Estados Unidos realizara “ejercicios militares” contra el narcotráfico. Esta acción escribía la naturaleza real de Arévalo: Soberanía cedida a cambio de migajas y fotos sonrientes con embajadores. “¿Dónde está la dignidad nacional?”, se preguntaba el sacerdote mientras las comunidades indígenas veían sus tierras convertidas en escenarios de guerra ajena. Bernardo, el hijo del intelectual, prefería ser el anfitrión obediente antes que el líder que defendiera la autodeterminación. La traición se vestía de cooperación internacional, pero olía a sumisión.

En su despacho, rodeado de banderas, el presidente pronunciaba palabras tibias de apoyo al Estado de Israel en su guerra contra los palestinos, una guerra que por fin terminó. El padre, que había leído los informes de bombardeos y sufrimiento civil en Palestina, no podía creer el silencio cómplice ante lo que muchos llamaban genocidio. Arévalo, que en campaña hablaba de derechos humanos, ahora guardaba un mutismo calculado o enviaba mensajes ambiguos que legitimaban la fuerza desproporcionada. “Cobardía moral”, susurraba el párroco frente al altar vacío. En el fondo, mientras hacía su oración matutina de agradecimiento de estar vivo se decía: traicionar los principios de justicia universal por no incomodar a aliados poderosos era el nuevo sello de la administración del timorato de Arévalo de León.

En esa época del lejano pasado guatemalteco de inicios de Siglo XXI, el escándalo de la minería lo golpeaba con mayor fuerza. Mientras mineras rusas y chinas extraían metales, minerales y tierras raras de las entrañas guatemaltecas, contaminando ríos y desplazando pueblos enteros, Bernardo Arévalo guardaba un silencio sepulcral. Tierras entregadas a cambio de promesas vacías, comunidades arrasadas y líderes locales comprados o amenazados. El padre caminaba por los cerros afectados, oliendo el aroma del agua envenenada, y pensaba: “Este presidente no solo entrega el presente, entrega el futuro de la tierra sagrada”. Su cobardía consistía en mirar hacia otro lado mientras el país era desangrado por intereses extranjeros.

El párroco miraba la destrucción casi total de las fuentes de agua, de las zonas de recarga hídrica porque Arévalo jamás escuchó a su entonces ministra de medio ambiente de que debía ponerle un alto a los grandes empresarios que literalmente se robaban el agua para sus monocultivos. El gobierno de Semilla de aquel lejano gobierno sembró sequias con una ley que no fue consensuada correctamente y que no fue capaz de crear la base y el apoyo de la investigación científica y tecnológica sobre el agua. Han pasado casi veinte años de aquel gobierno de Semilla y el país ahora fue capaz de recuperar su agua por la lucha de las comunidades indígenas y urbanas de la última década. 

Así transcurría la novela de una nación que esperaba cambio y recibía, una vez más, la decepción envuelta en retórica progresista de los años 2020. En aquella noche obscura de mediados del 2026, el padre encendía una vela por Guatemala, sabiendo que la verdadera traición no era solo política, sino al alma misma del pueblo.

De toda esta historia la gente aún recuerda la traición de Arévalo, así como de su vicepresidente a  la Universidad Nacional. En campaña Arévalo fue capaz de ir a despotricar en contra de un usurpador a la rectoría de entonces, un miembro clave del Pacto de Corruptos. A la fecha aún no se sabe si Arévalo negoció la continuidad de un tal Mazariegos en la Universidad de San Carlos a cambio de tener un poco de estabilidad en su cobarde gobierno. Ahora que se tienen cuatro universidades publicas y un sistema de institutos tecnológicos superiores, la lucha de entonces por la verdadera autonomía universitaria ha quedado en el olvido. Ha pasado ya un par de décadas de aquel gobierno neutro, timorato e indeciso. Afortunadamente los guatemaltecos fueron capaces de reponerse de ese confuso episodio y ahora respiran una nueva democracia cuando se aproximan al 2044, año del centenario de la Revolución de octubre de 1944, fecha que sigue siendo historia en la larga y dura historia del valiente pueblo del «lugar de árboles», Quauhtlemallan, Guatemala, en su original náhuatl. 

Friday, May 29, 2026

De la autocracia corporativa en la Usac hacia un verdadero Estado democrático: El urgente rescate de nuestra Universidad.

 Fernando Cajas.


La Universidad de San Carlos de Guatemala, la única universidad pública del país, fundada en el espíritu de la Revolución de 1944 como faro de progreso, movilidad social y pensamiento crítico, hoy se encuentra capturada por una autocracia corporativa. Walter Mazariegos, el rectorcito usurpador y su red de leales, la han convertido en un botín político y económico. Pero la captura de la Usac no viene desde adentro ni viene desde ahora. No es una captura de un rector que desea quedarse en el poder académico para mejorar a la universidad. No. Se trata de la punta de lanza de la cínica captura de una institución clave para el Pacto de Corruptos. La Usac es capturada no porque es universidad sino porque tiene poder político en la elección de Altas Cortes. Quien controla la Usac controla al sistema de justicia. 

No se trata de un problema aislado de mala administración: es el núcleo de una estrategia sistemática para controlar el Estado guatemalteco desde sus instituciones clave. Como describe Anne Applebaum en su análisis de las autocracias modernas, esta captura no requiere tanques en las calles ni ideologías grandiosas. Basta con un pequeño grupo que coloniza instituciones —en este caso la Usac— para usarlas como maquinaria de poder: colocar magistrados afines, blindar la impunidad y perpetuar un sistema de clientelismo y corrupción. 

Lo hecho por Walter Mazariegos no tiene nombre jurídico porque rebasa los límites éticos de la misma cultura de los ladrones. Es, simplemente, como lo he llamado desde hace años: Un destazador de universidades con tal de servir de alfombra, de peón, de cholero del Pacto de Corruptos. Es la forma en que las élites de los ricos ladrones de la oligarquía guatemalteca han manejado al Estado, con sus sirvientes. Así lo han hecho no por décadas, sino por cientos de años. Han colocado a presidente tras presidente, desde Gabino Gaínza, Rafael Carrera, Justo Rufino Barrios, Manuel Estrada Cabrera, Jorge Ubico y el listado de chafarotes que nos impusieron durante el conflicto armado. 

Después del conflicto armado (1960-1990) vinieron los civiles presidentes que consolidaron la corrupción quitándole unas migajas a la corrupción de los militares genocidas y robándole algunos quetzales a los dueños de la finca que para entonces de agricultores huevones ya se habían convertido en empresarios. Crearon una serie de empresas que en el discurso abrían el camino al capitalismo, pero en la realidad eran monopolios defendidos a capa y espada por una visión feudal de la economía. Y de ajuste eran religiosos rematados capaces de hacer sus saqueos al Estado, a quien dominaban, bendiciendo al pueblo que por siglos han explotado. 

Luego del conflicto armado, donde a cualquier disidente lo mataban acusándolo de comunista para irlo a tirar al río Motagua, testigo de los miles de asesinatos perpetrados por el glorioso ejército de Guatemala y sus asesinos kaibiles, sin dejar atrás a los «orejas» y a los judiciales, que se encargaban de llevar los chismes de los que querían a un mejor país para tildarlos de guerrilleros o peor aún de comunistas, luego vino la «democracia». 

La democracia guatemalteca realmente es una autocracia corporativa que se vale de la “autonomía” como escudo para evitar rendición de cuentas, mientras crea universidades de papel que sirven para copar Comisiones de Postulación y extender su influencia hacia la Contraloría, el Organismo Judicial y otros órganos del Estado. La Usac, que debió ser motor del desarrollo nacional, hoy es destazada: exclusiones arbitrarias, opacidad en el manejo de recursos, priorización de lealtades personales sobre mérito académico y conversión de extensiones y facultades en fábricas de votos y títulos de baja calidad. 

Esta no es la universidad popular de 1944. Es una institución cooptada que debilita la democracia guatemalteca desde sus cimientos. El rescate de la Usac es imperativo no solo por su potencial académico, sino que es la lucha central para recuperar la misma República. Sin una universidad pública fuerte, autónoma de verdad, meritocrática y al servicio del pueblo, no habrá contrapeso real al poder de los corruptos, ni formación de profesionales íntegros, ni investigación que responda a las necesidades del país.

El rescate debe comenzar ya, antes de que la captura se consolide y se vuelva irreversible. Exige acción inmediata y reformas estructurales profundas. Aquí describo algunas de estas acciones.

Primero, hay que anular los procesos fraudulentos que mantuvieron al usurpador en la Rectoría. Esto tiene una serie de consecuencias en la misma conformación de la Corte de Constitucionalidad, la Corte Suprema de Justicia y el Tribunal Electoral toda vez que Mazariegos ha ubicado en estas instancias a sus perritos obedientes para que mantengan el estado corrupto de cosas. 

Segundo, hay que reformar la Ley Orgánica de la Usac y la Constitución para garantizar una autonomía responsable: transparencia total en presupuestos, evaluación externa de calidad académica y mecanismos reales de rendición de cuentas. Eso significa la transformación radical de las Comisiones de Postulación: reducir drásticamente el peso de universidades capturadas o de papel, priorizar el mérito, sorteo calificado y veeduría ciudadana permanente.

Todo lo anterior debe preparar el camino para crear un verdadero sistema de educación pública superior de Guatemala. Ya no es posible vivir con UNA sola universidad pública. Debemos tener una mayor y mejor oferta de educación pública superior con al menos cuatro nuevas universidades regionales diseñadas para cuatro diferentes contextos, así como programas cortos técnicos de educación superior. Debemos recuperarnos de esta enfermedad que varias veces he llamado licenciatitis, carreras eternas e impertinentes. Urgen tecnológicos de educación superior que en uno o dos años formen pertinentemente a los guatemaltecos para el trabajo y la vida cívica que requiere una verdadera democracia, no esta mentira en la que vivimos. 

Finalmente, hay que regular con mano firme las universidades privadas a través del CEPS. Al quitar a las universidades de las Comisiones de Postulación, quitaremos el incentivo de tener rectores politiqueros, decanos ladrones, más bien las universidades privadas deben enfocarse en sus objetivos académicos. Hay que cerrar las universidades “patito”, exigir estándares mínimos reales de calidad y prohibir el uso político de sus “facultades fantasmas”.  Esto significa una reconstrucción académica y cultural de las universidades. Si, es mucho trabajo que parece imposible, pero es el único camino de la recuperación de la educación pública superior. Ojalá que el presidente Arévalo salga del silencio sobre la cooptación de la Usac y la ministra Giracca vea que también le concierne el futuro de la educación pública superior guatemalteca. Ojalá. 

Tuesday, May 26, 2026

La (in)justicia constitucional en Guatemala y el sacrificio de la Usac.

 Fernando Cajas.


La Corte de Constitucionalidad (CC) de Guatemala nació con una promesa republicana: ser el último baluarte contra el abuso de poder. Hoy, esa promesa yace enterrada bajo los escombros de la captura institucional del Pacto de Corruptos. El 25 de mayo de 2026, la CC rechazó 16 amparos contra las graves irregularidades de la fraudulenta elección de rector de la Usac del 8 de abril en Antigua Guatemala. Una vez más, no defendió la Constitución: defendió al orden corrupto que la devora.

Ciertamente, los abogados dirán que eran amparos provisionales que “quedaron sin materia”. Pero si la Corte hubiese buscado justicia real, en el sentido profundo que C.L. Skach expone en Outlaw: Six Lessons for a Brave New World, habría actuado diferente. Skach, después de años escribiendo constituciones en zonas de guerra, llegó a una conclusión dolorosa: la ley formal y las instituciones impuestas desde arriba no bastan para crear una sociedad justa.

En Guatemala, la CC se ha convertido precisamente en ese outlaw, fuera de la verdadera ley constitucional porque no provee justicia. 

No se trata de una resolución técnica. Es un episodio más en la destrucción sistemática de la universidad pública y de la democracia misma. En columnas anteriores he denunciado cómo Walter Mazariegos, el rectorcito destazador, no es un accidente, sino la expresión de una estructura que usa a la Usac como botín político: exclusiones masivas, opacidad, ausencia de requisitos y complicidad de poderes fácticos.

En su obra sobre las autocracias modernas, Anne Applebaum explica que el mayor peligro para la democracia ya no es el golpe de Estado clásico, sino la erosión interna: mantener las formas democráticas mientras se vacía su contenido. Las élites crean redes (lo que ella llama Autocracy, Inc.) que operan con y por la corrupción, control de instituciones y propaganda, mientras atacan el lenguaje mismo de la democracia. Eso es exactamente lo que vivimos en Guatemala: una autocracia híbrida donde el Pacto de Corruptos y su hija putativa, la Alianza Criminal, controlan la CC a través de magistrados como Roberto Molina Barreto —defensor de Ríos Montt, aliado de Zury Ríos— para legitimar fraudes y perpetuar privilegios.

La cooptación de la CC no fue casual. Vino de diputados mafiosos, de un Ejecutivo inepto y cobarde, y de la solapada influencia de grupos económicos tradicionales hechos de cemento. Bernardo Arévalo y su equipo decidieron, al parecer, sacrificar la Usac en el altar de la “gobernabilidad”. Bola de inútiles, les he llamado. Cada día parece que son algo peor.

Debe quedar claro que Guatemala no sufre ausencia de leyes. Guatemala sufre una terrible e intensa captura constitucional. Las instituciones conservan la forma, pero sirven a redes de poder, tal como advierte Pablo Pérez Tremps. Cuando los tribunales constitucionales dejan de fortalecer la democracia material y se convierten en extensiones de intereses políticos, pierden toda legitimidad.

En esta triste historia, la Usac ha sido la gran sacrificada. Esa universidad que debió ser faro de pensamiento crítico, investigación y movilidad social, hoy es administrada como finca y destazada en el rastro del operador político del Pacto de Corruptos Walter Mazariegos. Ya Boaventura de Sousa Santos lo advirtió: muchas universidades latinoamericanas han pasado de producir ciudadanía a fabricar obediencia. Con Mazariegos al frente, esa transformación se acelera mientras los docentes bajan la cabeza y se aferran a sus aburridas clases magistrales en un mundo que ya cambió.

Frente a esto, las preguntas son: ¿Vale la pena mantener una universidad pública que traiciona su misión histórica? ¿Tiene sentido conservar una Corte de Constitucionalidad que protege la corrupción en lugar de la Constitución?

La lucha por recuperar la Usac no es solo universitaria. Es una batalla por recuperar la democracia real frente a la autocracia de traje y toga. Seguiré profundizando estos temas en las columnas de esta semana.


Saturday, May 23, 2026

Qué es un nacimiento de agua.

Fernando Cajas.


Un nacimiento de agua es el lugar preciso donde el agua subterránea brota de forma natural hacia la superficie terrestre. Usamos el verbo brotar pocas veces en el habla cotidiana; casi siempre lo hacemos en el lenguaje poético: cuando “brotan” las ideas, cuando “de tus ojos brotan versos tristes”. Lo empleamos para dar vida a sentimientos, recuerdos o pensamientos, otorgándoles la capacidad de emerger. Por eso, decir que un nacimiento es el lugar donde brota el agua subterránea es, en sí mismo, un poema.

Los hidrogeólogos y muchos ingenieros hidráulicos prefieren ser más precisos: el agua no “nace” en ese punto. Tiene razón la ciencia. Sin embargo, la palabra nacimiento captura con belleza poética el milagro de ver surgir agua limpia de la Tierra.

Un nacimiento (o manantial) es la descarga natural de un acuífero. El agua proviene de las lluvias que se infiltran en el suelo en las zonas de recarga, viajan lentamente a través de poros, fracturas y grietas en las rocas, y emergen donde el nivel freático —la superficie superior de la zona saturada— intercepta el terreno.

Por debajo del nivel freático se encuentra la zona saturada, donde todos los espacios entre sedimentos y rocas están completamente llenos de agua. Por encima está la zona no saturada, donde coexisten agua y aire. El agua subterránea fluye siguiendo variaciones de presión y gravedad, y sale a la superficie en forma de manantial, alimentando luego ríos, arroyos o lagos como caudal base.

En mi infancia, en Quetzaltenango, la Ciénaga, actual zona 2 de la ciudad, era un lugar mágico lleno de nacimientos de agua. Durante las vacaciones escolares caminábamos hasta allí y encontrábamos pozas de agua tibia rodeadas de un verde intenso. El agua parecía brotar, nacer del suelo mismo como en el Recreo, un tanque de natación similar al Chirríez, otro tanque de natación que fue testigo de nuestra infancia acuática, que dejó marcada no solo nuestra piel, sino nuestra conciencia con agua subterránea. Alrededor de esas pozas todo era verde, verde. Había helechos, musgo y había gente bañándose en las madrugadas frías de Quetzaltenango.

Con los años aprendí la explicación científica: no era un nacimiento en sentido literal. Se trataba de la descarga de un acuífero libre, una especie de palangana geológica que almacena y libera agua. Según estudios hidrogeológicos en la ciudad de Quetzaltenango, esta zona se encuentra sobre un acuífero volcánico libre, cuya parte más baja está en la zona 2 de la ciudad.

La antigua Quetzaltenango fue habitada por los pueblos mames, quienes la llamaban Culajú, Kulajá o Tqul Já, que significa “Garganta de Agua”. Un nombre preciso: un lugar receptor de agua superficial y subterránea, de escorrentía y de ríos ocultos bajo la tierra.

Hoy, Quetzaltenango depende en gran medida del agua subterránea. Se estima que alrededor del 70% de su abastecimiento proviene de pozos que penetran los acuíferos locales. El otro porcentaje importante viene de “nacimientos” que se encuentran en aldeas cercanas de San Juan Ostuncalco, particularmente de Varsovia y Monrovia. Los ríos superficiales se aprovechan poco por su alto grado de contaminación.

Esta historia se repite en casi todas las ciudades guatemaltecas: zonas rurales de recarga —bosques y montañas— alimentan con sus acuíferos a centros urbanos que, cubiertos de cemento impermeable, ya no permiten que el agua se infiltre, bloqueando el ciclo del agua para mal. Es una inequidad profunda. Las comunidades rurales producen el agua, pero muchas veces carecen de ella para su propio consumo, mientras las ciudades la consumen sin cuidar las zonas de origen.

El agua subterránea es vital para la vida de plantas, animales y humanos. Pero hay que conocerla. No se puede cuidar lo que no se conoce. Esa es la clave. Urge que universidades, centros de investigación y autoridades inviertan en estudios hidrogeológicos detallados: mapas de acuíferos, mediciones de niveles freáticos, análisis de calidad y modelos de flujo, como actualmente lo hace el programa de ingeniería de la Universidad de San Carlos de Guatemala en Quetzaltenango, CUNOC, con sus equipos de investigación en agua y sus programas de posgrado en ciencia y tecnología del agua e ingeniería sanitaria ambiental, pero se requiere mucho, mucho más trabajo de investigación. Solo con conocimiento científico, tecnológico y humanístico sólido podremos tomar decisiones informadas.

La economía depende de ella para la agricultura, la industria y el consumo doméstico. Sin embargo, la tendencia actual es el sobreuso, el desperdicio y la contaminación por aguas negras, agroquímicos, industrias y minería. Hay que hacer un replanteamiento profundo sobre nuestra relación cultural con el agua, a la cual hemos maltratado, mal usado y sobre usado sin conocer siquiera su ciclo social.

Para empezar nuestra nueva relación con el agua, especialmente el agua subterránea, sus manantiales y sus “nacimientos”, debemos, en principio:

• Controlar la extracción: extraer solo el volumen que el acuífero puede recargar naturalmente. Para eso hay que monitorear cada nacimiento, cada pozo, cada fuente, lo que es viable con las nuevas tecnologías y sus sensores digitales.

• Proteger nuestras zonas de recarga: conservar bosques, declarar zonas de veda y evitar el asfaltado y construcciones masivas en áreas de infiltración, y no permitir el ecocidio que se da en el Palajunoj, en el Siete Orejas, donde mineras de materiales de construcción decapitan la zona más importante de recarga hídrica del valle de Quetzaltenango.

• Hacer plantas de tratamiento para sanear las aguas usadas. Mantener letrinas, fosas sépticas y plantas de tratamiento para evitar filtraciones contaminantes.

• Manejar responsablemente nuestros residuos: no arrojar basura, aceites, medicamentos ni químicos al suelo o desagües y no usar a los ríos como depósitos, como drenajes de nuestras heces. Este es el problema más delicado y más triste de nuestra relación con el agua. En el Valle de Quetzaltenango nuestros ríos, Xequijel y Samalá, los hemos convertido en drenajes. Eso debe cambiar inmediatamente.

• Usar eficientemente el agua: reparar fugas, recolectar agua de lluvia y fomentar el ahorro cotidiano.

El agua que brota en un nacimiento no es solo un recurso técnico, ni solo un recurso hidráulico, ni solamente un recurso económico. Es memoria, poesía, vida, cultura local y justicia social, como lo hemos adelantado con nuestro grupo APA: Acción por el Agua y su intensa participación en la discusión de la nueva ley de aguas del Ministerio de Ambiente, con sus luces y sombras. Cuidarla significa entender su ciclo completo —el hidrológico y el social— y actuar con responsabilidad hacia las generaciones futuras. Ese es el único camino para que la vida en este planeta pueda ser posible. Ha sido medio siglo de un mal uso del agua, como se documenta en mi nuevo libro: *La Naturaleza Social del Ciclo del Agua*, Editorial Piedrasanta, 2026.

Debemos replantear nuestra relación con el agua y cuidarla, entender su ciclo social e iniciar el camino de su recuperación, de nuestra recuperación. Hagámoslo ahora, porque si no es ahora, no será nunca.

Nota: Este lunes 25 de mayo a las 7 a. m. estaremos hablando sobre el cuidado de los nacimientos de agua en Estéreo Cien Radio, en el programa *Redes Ciudadanas* con Maynor Hernández.


Wednesday, May 20, 2026

Libro al Viento en Retalhuleu: leer

 Fernando Cajas.


Leer no es natural. Es un acto artificial, arduamente aprendido, que exige instrucción, disciplina y una buena dosis de valentía. Leer es verbo; lectura, el sustantivo que nombra esa práctica social compleja, orientada a fines, que nos permite apropiarnos del conocimiento y reproducirlo en el tiempo.

Desde la invención de la escritura hace unos diez mil años, los seres humanos construimos una nueva forma de relacionarnos con el mundo y entre nosotros. La imprenta del siglo XV democratizó esa relación: hizo posible el libro como artefacto versátil, barato y dinámico que transporta verdades, amores, desencuentros y memorias. Pero el libro solo cobra vida cuando existe una comunidad de lectores que domina sus normas. El texto es, en esencia, un diálogo pospuesto: el escritor habla y espera que un lector, en otro tiempo y lugar, construya sus propios mundos posibles a partir de esas palabras.

En mi reciente libro La Naturaleza Social del Ciclo del Agua, Editorial Piedrasanta, 2026, en el capítulo titulado El lago de Atitlán, constructor de identidades, en la página 114 escribo: «Es tan profunda la capacidad del lago, del agua y sus pueblos, que su cultura, su identidad, va más lejos que la vida y que la muerte». 

Un lector puede interpretar la frase como una referencia al vínculo profundo entre identidad y territorio emocional. El lago funciona como un “objeto psíquico colectivo”, un espacio que habita dentro de las personas incluso cuando ellas ya no están físicamente en él. Otro lector podría interpretar que la muerte biológica no destruye completamente al individuo porque la cultura y la memoria colectiva sobreviven en los paisajes, en las costumbres, en las narraciones y en las prácticas comunitarias ligadas al agua. Habrá tantas interpretaciones como lectores críticos lean esta frase o este libro. 

Leer no emerge biológicamente como el habla. Requiere maestros, currículo y esfuerzo sostenido. Por eso, leer es un acto de valentía: quien no lee libros no entiende del todo; quien no escribe, corre el riesgo de mentir con interpretaciones superficiales. Sin lectura profunda y sin escritura rigurosa no existirían la ciencia, la tecnología ni la educación moderna tal como las conocemos.

Es precisamente por esta razón que la Feria del Libro al Viento Suroccidente 2026 adquiere una importancia fundamental. Del 27 al 30 de mayo, en Casa Fátima de Retalhuleu, se materializa una estrategia real de descentralización cultural. Lejos de la concentración capitalina, o la misma concentración de las urbes cercanas como de la ciudad de Quetzaltenango, esta iniciativa de la Asociación Gremial de Editores de Guatemala (AGEG) junto al Ministerio de Cultura y Deportes lleva libros, autores y mediadores a territorios con menor acceso editorial.

Esta cuarta edición, dedicada a la maestra y escritora Leonor Alicia Friely Taracena —referente educativa y cultural del suroccidente—, no es solo una feria más. Es un espacio de encuentro entre comunidades de lectores y escritores, editoriales y libreros, con más de 50 actividades gratuitas: presentaciones, conversatorios, talleres y cuentacuentos especialmente diseñados para niñez y juventud. Horario: de 9:00 a 19:00 horas. La entrada y la salida es libre.

La literatura aquí cumple un doble rol poderoso: actúa como espejo que valida nuestra identidad local, nuestras geografías y realidades (luchando contra estereotipos), y como ventana al mundo que amplía horizontes sin necesidad de viajar, aunque siempre hay que viajar. En un país donde los índices de comprensión lectora siguen siendo alarmantemente bajos, estas ferias itinerantes se convierten en laboratorios vivos de esa práctica social que tanto necesitamos.

Guatemala necesita miles de estas comunidades de lectores. Cada libro leído es un paso hacia una ciudadanía más empática, crítica y capaz de construir un mejor país. Por eso invito a familias, maestros, estudiantes y a todos los que estén de paso por Retalhuleu: asistan a Libro al Viento Suroccidente. Lleven a sus hijos, nietos, sobrinos, amigos, amigas, novio o novia, discutan lo leído, anótenlo, conversen. Nos vemos en Retalhuleu, capital del mundo. 

Sunday, May 17, 2026

El destazador de la Usac: de rastro pobre a usurpador de la rectoría.

 Fernando Cajas.

Se sabe que Walter Mazariegos fue, y sigue siendo, destazador de rastro pobre. Ese trabajo puede ser digno, como todo trabajo honrado, pero de ahí a esperar que un hombre sin formación académica sólida, que “estudió” humanidades en una farsa universitaria promovida por el exdecano Calderón, haya aprendido algo de ciencia, de rigor humanístico o de ética institucional, hay un abismo.

Mazariegos se infiltró en la Facultad de Humanidades no para elevarla, sino para destazarla. Fortaleció las “extensiones universitarias”, esa maquinaria de títulos baratos, de baja calidad académica y muchas veces ilegales, cuya verdadera función no es formar profesionales, sino capturar votos y lealtades políticas. Porque para él y sus 40 ladrones del Consejo Superior, la Universidad de San Carlos no es una casa de estudios superior: es un botín, un mercado politiquero desde donde se venden puestos en las Altas Cortes y la Fiscalía General a cambio de impunidad.

Bajo su gestión, la Usac ha caído estrepitosamente en los rankings internacionales: de alrededor del puesto 150 en 2010 a cerca del 200 o fuera de los principales listados en 2025. Es como pasar de un 50 sobre 100 a un 37 reprobado. Véase el reportaje de Heidi Loarca del 12 de octubre de 2025 aquí en La Hora sobre el QS World University Rankings 2025. Junto a eso, todo es opaco en la Usac. Desde su primera elección fraudulenta, defendida a capa y espada por Alejandro Giammattei a cambio de tener control sobre las cortes, hasta esta segunda farsa del 8 de abril de 2026 en Antigua Guatemala.

Las universidades privadas no se quedaron atrás en esta misa negra. La Universidad de Occidente dio el voto clave para mantener a Consuelo Porras como fiscal general. Muchas facultades de Derecho de cartón, sin estudiantes reales, fueron creadas solo para fabricar electores en las Comisiones de Postulación. Y Porras, a su vez, protegió a Mazariegos y a su círculo. El Pacto de Corruptos encontró en la Usac su filial perfecta.

Pero mayo de 2026 ya huele a cambio. Este pseudo-rectorcito ya repartió las coimas y los puestos que podía. Ahora lo atacan hasta instituciones que antes callaban: la Contraloría General de Cuentas le exige finiquito que no tiene y que difícilmente obtendrá por las denuncias pendientes. Varios juzgados honestos han admitido amparos y suspendido provisionalmente la elección fraudulenta, donde se borraron arbitrariamente decenas de electores universitarios, se anularon votos de oposición y se impidió participar a colegios profesionales y docentes enteros. En Ingeniería, por ejemplo, el decano marioneta Francisco Gómez simplemente se negó a abrir las urnas cuando vio que perdía su jefecito destazador.

Mientras tanto, valientes reportajes de La Hora y otros medios documentan los desfalcos, los lujos, los puyazos, lomitos y ceviches pagados con millonarios recursos públicos. Y el campus central de la zona 12 sigue cerrado bajo la excusa de un viaducto sin permisos claros, obligando a más de 100 mil estudiantes a una “educación virtual” paupérrima, con profesores poniendo sus propias computadoras y alumnos sin equipo ni internet decente. Todo para que no protesten.

Ya se oye en el ambiente: Mazariegos va a caer. Las gotas de abril se están convirtiendo en lluvia de mayo. Pero no basta con sacarlo a él. El problema es estructural. Necesitamos replantear de raíz el sistema de educación pública superior en Guatemala.

Urge que los docentes tomemos conciencia de nuestro rol como formadores de participación cívica, no de clientelismo. Necesitamos nuevas opciones: carreras técnicas y tecnológicas universitarias pertinentes, que formen de verdad y no solo repartan títulos. Programas de investigación científica, tecnológica y humanística reales y también pertinentes. Estudiantes participativos y con voz. Urge una universidad que incluya, que rompa el clasismo, el machismo y el racismo de la tradición oligárquica, y se convierta en una verdadera Universidad del Pueblo.

La Usac debe recuperar su autonomía, su excelencia y su pertinencia: No para excluir, sino para incluir, para educar, para formar, para investigar. Hagámoslo ahora, porque si no es ahora, no será nunca.