Monday, September 7, 2026

¿Para qué vamos a la universidad? Parte 1.

 Fernando Cajas.

Si les preguntara a mis alumnos para qué vienen a la universidad, seguro me dirían: para conseguir un mejor trabajo. Creo que esa sería la respuesta más frecuente. Pero hay muchas posibles respuestas. Aunque esta visión utilitarista es la que domina, algunos dirán que la universidad es divertida: hay muchas clases interesantes para elegir, muchas más que en la escuela secundaria. La universidad también ofrece la oportunidad de conocer personas de distintos lugares, con orígenes y experiencias diferentes. Es valioso conectarse, debatir y aprender de los demás, tanto en clase como en los eventos sociales.

Otra visión de por qué estudiar en la universidad podría ser ampliar la perspectiva. La universidad ayuda a expandir el conocimiento de varias formas y mejora la comprensión del mundo. Las oportunidades de estudiar en el extranjero expanden horizontes y permiten hacer amigos de otras latitudes. De nuevo regresamos a una de las razones más repetidas: los graduados universitarios, por lo general, ganan más que las personas con menos educación formal. Un salario más alto permite comprar cosas, ahorrar para el futuro y ayudar a personas o causas que tengan necesidad.

Esas tres respuestas —el empleo, el encuentro con otros, el horizonte más ancho— no son falsas. Son incompletas. Y cuando se quedan solas, convierten a la universidad en un catálogo de promesas, muchas veces, promesas falsas. 

Ayer viernes, Michael S. Roth escribe en The New York Times un ensayo que parece hablarle a esos alumnos. Tres vítores (hurras) dice, para quienes empiezan pese a todo: pese a la duda de si vale la pena, pese a Silicon Valley, que asegura que la inteligencia artificial ya les dará toda la información —y toda la desinformación— que quieran, pese al costo. Las universidades, como casi todas las instituciones, han perdido confianza. Pese a la captura de un usurpador de la rectoría. Aun así, las familias reúnen dinero, los padres se emocionan y los estudiantes van a las universidades. 

Roth separa lo que el Estado quiere de lo que el estudiante busca. El gobierno de Trump, por ejemplo, que suele increpar a las universidades, pidió a los rectores “avanzar los intereses de seguridad de Estados Unidos, entregar programas que atiendan necesidades urgentes de la fuerza laboral y contribuir de modo material a la prosperidad nacional”. Metas loables. Nada de lo que uno deba ser neutral. Pero no son las metas de los estudiantes.

El gobierno de Arévalo abandona totalmente a los estudiantes de la San Carlos al permitir que sea usurpada por un criminal: Walter Mazariegos. Mientras tanto, Arévalo pide que su programa de Becas para el Futuro se convierta en política de Estado. Algo realmente ridículo, si no estúpido, a menos que quiera pagar solo a las universidades privadas porque la San Carlos está cooptada. En otras palabras, ¿por qué no defender a la San Carlos y solo echarla a los leones? ¿Por qué? ¿Qué arreglos hizo Arévalo para no decir ni pío por la San Carlos a diferencia de cuando vociferaba como candidato dentro del campus, gritando que Mazariegos era un usurpador?

En Estados Unidos, una parte de los estudiantes opta por carreras cortas en los llamados «community college», buscando una especie de técnicos de educación superior de carreras cortas. Optan por alternativas de trabajo: enfermería, tecnologías de la información, oficios eléctricos, educación. Otra parte —y es la más numerosa en áreas de estudio— elige las artes liberales, no por capricho, sino porque permiten ser flexibles cuando el mercado se mueve. Y se moverá porque la inteligencia artificial está reescribiendo las tareas. Por eso el estudiante no solo debe aprender a usar modelos de lenguaje: debe desarrollar discernimiento, saber cuándo y cómo usar esa potencia; esto es lo que mi colega Luis Fernando Plaza de Colombia llama Pensamiento Crítico. Oficios, sí. Pero también se requiere valor humano en un mercado embelesado con la automatización.

Roth lleva el argumento más lejos, y ahí se pone interesante para Guatemala. En su curso de humanidades este otoño empieza con Confucio, Aristóteles, Tomás de Aquino y otros filósofos. Casi ninguno de sus alumnos se especializará en filosofía. Casi todos, espera, se acercarán con curiosidad. ¿Por qué? Porque están descubriendo quiénes son como lectores, como interlocutores, como personas. Están averiguando qué trabajo les resulta fecundo, qué aman hacer. Y todo eso también es válido para Guatemala. 

Acá, de este lado del mundo, los estudiantes van a la universidad por muchas razones. Un diagnóstico nuestro en ingeniería de la USAC refleja que el interés es mejorar su vida. Pero las universidades realmente no ofrecen lo que ellos buscan. En Guatemala, las universidades han abandonado al país y, en particular, la Universidad Nacional no va a ningún lado sino a los intereses mezquinos del usurpador de la rectoría. Aquí, los estudiantes de la universidad pública han sido abandonados a su suerte, con un Consejo Superior Universitario totalmente capturado que no prioriza a los estudiantes y menos a la investigación.

Por eso, cuando Bernardo Arévalo sale a decir que desea convertir su programa de becas en política de Estado, no solo es una estupidez, es una ironía. ¿Para qué van a financiar becas si estamos perdiendo a la misma Universidad Nacional? Y las privadas, muchas, no todas, son farsas. No digamos las últimas: la Regional y la Juan José Arévalo de Mazariegos, hija putativa de la indiferencia de Bernardo Arévalo.

Roth, enseguida, corta el romanticismo que tanto nos gusta: descubrir la pasión no basta. Hay que practicar con vigor, trabajar más duro y mejor, ir más lejos de lo que uno creía posible. Si usan la inteligencia artificial para no esforzarse, aprenderán poco. La inflación de notas es perniciosa: le señala al joven que ya dominó una tarea cuando apenas empieza a entenderla. El profesor debe dejar de temer exigir. El estudiante debe aprender sin dependencia excesiva de la máquina. Para esto hay investigación científica sobre el aprendizaje. Esa investigación debe ser conocida por los profesores para mejorar su docencia. 

Roth también defiende lo que mis alumnos llaman “divertido”: las amistades que nacen en un laboratorio, en un equipo, en una discusión que sigue en la cafetería o en el campo de juego. Cada año, dice, se encuentra con egresados que siguen siendo amigos —o cónyuges— de alguien conocido en las primeras semanas. Hay algo, sostiene, en abrirse a lo nuevo a esa edad que deja cimiento duradero. De aquí vienen mis amistades más profundas, más duraderas: Mi amigo Migue Pagliara Valz, también ingeniero químico de la USAC, y Marta Centeno Orantes, la primera ingeniera en electrónica de la USAC. Abrazo al cielo, Marta, que sigues siendo mi amiga. 

El cierre de Roth es filosófico y político a la vez. La universidad es menos asequible de lo que debería. Falta diversidad intelectual. Es fácil burlarse del alboroto juvenil. Desde Jefferson hasta Nixon y Trump, dice Roth, se ha quejado de los estudiantes. Igual aquí en Guatemala. Al fin y al cabo, esos estudiantes están aprendiendo a practicar la libertad: lo contrario de calcular cómo encajar en el mundo que les dejan. Están tratando de averiguar qué significa ser humanos decentes en un mundo cada vez más hostil y, a veces, más desalmado. Hay que alentarlos. 

Hasta ahí, Roth y yo podemos sentarnos en la misma mesa. El desacuerdo empieza cuando esa libertad se predica como si el campus ya estuviera dado, financiado y abierto. En Guatemala, la pregunta no puede quedarse en el primer semestre de exploración ni en el asombro ante un programa universitario que incluye a Platón, a Maquiavelo y a Karl Marx. Aquí hay que preguntar para qué vamos a la universidad cuando la universidad no va al país.

En la próxima entrega estudiaré la función económica y la función política de la universidad. El salario que se promete, los años que se cobran y la universidad capturada que no forma ciudadanos. Hasta entonces, queridos lectores. 

Sunday, September 6, 2026

Nuevo orden mundial y local.

 Fernando Cajas.

Ubicado en 1980 como estudiante de ingeniería de la Universidad de San Carlos, podía percibir un ambiente de esperanza, a pesar de que nuestra universidad estaba inserta en un intenso conflicto social armado que ya tenía entonces unos veinte años y llevaba miles de muertos inocentes. Muchos de ellos, universitarios sancarlistas. Era una universidad pública en todo el significado de la palabra público. Tenía entonces rectores excelentes: excelentes en todo, excelentes académicos, excelentes administradores públicos, excelentes personas. Mis profesores, los profesores de la San Carlos en los años 80, eran excelentes. Cuento con los dedos de la mano izquierda a los pocos malos, poquísimos, de aquella época. Todo eso cambió.

La universidad nacional se convirtió en otra institución, en una especie de lo contrario de lo que era en los 70 y los 80. Vivimos en un ambiente sin esperanza, a pesar de los adelantos científicos y tecnológicos. Estamos insertos en una sociedad desconectada donde lo público es sinónimo de ineficiente, de malo. Ya no tenemos al profesor de la San Carlos educado, participativo, comprometido con su sociedad, ni siquiera formado para ser profesor universitario. De los rectores, no digamos. Los últimos han sido una caricatura de rector comparados con los de la Usac del siglo XX, excluyendo a Meyer y Cabrera. Pero el último, el autodenominado rector, el usurpador actual, es el colmo del cinismo, el rey de la antiintelectualidad, el representante de la corrupción. Tiene todo lo que no debe tener un rector.

Pareciera que vivo en dos mundos diferentes. Ciertamente, en los años 80 no teníamos la tecnología de la que disponemos ahora: sin teléfonos inteligentes, sin inteligencia artificial, sin internet. Pero había conversaciones pertinentes, inteligencia real, y sin necesidad de red. Sabíamos que no vivíamos en democracia. Lo sabíamos porque estábamos en guerra. La democracia era un anhelo real. Ahora nos autoengañamos de que vivimos en democracia, cuando realmente no vivimos en democracia alguna.

¿Hablamos de presidentes de nuestra falsa democracia?

Hablemos. Porque el autoengaño no empieza en el Campus Central. Empieza en la fábula de que hay gobierno del pueblo y para el pueblo cuando lo que hay es etiqueta, discursito y miedo. Un presidente que no ejecuta, que amaga, que tarda, que teme, no sostiene una democracia: la administra como paisaje. Carolina Escobar Sarti lo dijo con precisión cruel: esto no es un país, es un paisaje. En el paisaje cabe el viaje al Vaticano de Palomo, el Miguelito de Arévalo, la fuga del último reo con el visto bueno del ministro de Gobernación de entonces, hoy prófugo apoyado por Arévalo. Cabe la cena diplomática y el defensor de la democracia en el exilio o en la cárcel. Cabe el “somos democráticos” mientras el Ministerio Público dicta quién vive en la legalidad y quién no, que luego de la transición de Porras a García Luna se ha vuelto ciego, mudo y sordo. Ya no hay MP, aunque Mazariegos haga lo que le da la gana, cierre el Campus Central, borre la vida académica de estudiantes honestos sin que ni el MP, ni Arévalo, ni la vice encantada en sus clubes de ciencia, digan algo o hagan algo. Cabe una democracia donde todos se rinden ante el usurpador a la rectoría, incluyendo el mismísimo presidente Bernardo Arévalo. 

Margaret MacMillan acaba de advertirlo en The New York Times: se acerca un nuevo orden mundial y no estamos preparados. En ese artículo indica que los regímenes parecen fuertes hasta que dejan de serlo. Las revoluciones internas y las convulsiones del orden internacional casi siempre van de la mano. Camus, en La peste, lo dejó escrito para quienes no quieren ver las ratas en la calle: ha habido en el mundo tantas pestes como guerras, y sin embargo pestes y guerras cogen a las gentes siempre desprevenidas.

En 1980 las ratas estaban a la vista. Había ejército. Había universidad sitiada y, aun así, una idea pública de lo público. Hoy las ratas se visten de institucionalidad. El orden de 1945 —Naciones Unidas, derechos humanos, contrapesos, la pretensión de que el poder no es botín— se deshace. Donald Trump no inventó esa ruptura; la aceleró y la exhibió. Trata al mundo como una cartera de deudas. Mira al hombre fuerte con simpatía y a la institución con desprecio. MacMillan habla de imprevisibilidad, de esferas de influencia, de un sistema que se deshilacha. Nosotros, más modestos y cínicos, insistimos en que esto que vivimos ya es democracia.

Anne Applebaum describió primero el ocaso y después la empresa. En El ocaso de la democracia mostró cómo intelectuales, periodistas y operadores —los clercs de Julien Benda— abandonan la democracia no por hambre, sino por lealtad, venganza, miedo a la diversidad y hambre de reconocimiento. No hace falta ser pobre para traicionar la libertad. Hace falta querer un mundo sin contradicción. En Polonia lo hizo Ley y Justicia. En Hungría, Fidesz. En Guatemala, Vamos, el Partido Patriota, FC-Nación, la UNE y cuanto sello se inventen mañana para lavar dinero y secuestrar la justicia.

En Autocracia, S. A. Applebaum da el paso siguiente. Ya no hay un solo hombre malo en la cima, con ejército y policía. Hay redes. Cleptocracia financiera, servicios de seguridad, expertos en vigilancia y desinformación. China, Rusia, Irán y una cola de regímenes menores no forman un bloque ideológico. Forman una corporación. Lo que los une no es una bandera. Es conservar riqueza y poder, y reescribir las reglas para que “democracia”, “transparencia” y “derechos humanos” suenen a propaganda. El lenguaje es campo de batalla. Quien controla las palabras controla lo que el pueblo cree que está viendo. Por eso el usurpador de la San Carlos puede llamarse rector. Por eso el pacto de corruptos puede llamarse Estado de «derecho».

Manuel Castells lo llamó Ruptura. No es que la gente rechace la democracia. Rechaza la democracia liberal tal como existe: partidos que no nos representan, Estados que no pueden gobernar lo global, desigualdad que crece mientras el discurso habla de mérito. “No nos representan” no es consigna de aula. Es el diagnóstico de una legitimidad que se evapora. Globalización, medios, internet, corrupción de la clase política, aislamiento de quienes mandan respecto de quienes padecen. Del fondo de esa ira salen Trump, Bukele, el cinismo y, si no estamos atentos, la nostalgia de Ubico: “en aquel tiempo no había ladrones”. Como si el orden del capataz fuera justicia.

Ese es el puente entre el nuevo orden mundial y el orden local. Allá, las autocracias se asocian para que nadie les pida cuentas. Aquí, el pacto de corruptos hace lo mismo a escala de finca. Allá se golpea a la ONU. Aquí se captura la fiscalía, se coopta la Corte, se usa el miedo como política y se deja al Ejecutivo de adorno. En los 80 sabíamos que no había democracia porque la guerra no mentía. En 2026 mentimos nosotros. Tenemos internet e inteligencia artificial, y hemos perdido la inteligencia de lo público. La universidad que debió ser semillero de la República es botín. El país que debió nacer en 1944 sigue siendo paisaje. 

Tuesday, September 1, 2026

Enajenación fetichizante.

 Sandra Cantoral.          

En la Formación de un espíritu CRÍTICO, ya no alienado. Ahí la Identidad Cultural Educativa está referida a tener que contestar sobre la situación actual desde la perspectiva del Sujeto, a una Vida Buena, preguntándonos: ¿Quién soy yo, qué hago aquí y qué me caracteriza fundamentalmente como un Ser Humano Social, Nosótrico?, lo cual no es fácil de responder, porque implica, tener que reconocer la NECESIDAD HUMANA de todo un Proceso de Formación y de Autoconciencia del Sujeto Histórico Educativo, en su condición de Ser Integral e identificarse como tal, haciendo una distinción estratégica entre las Formas interiorizadas y las Formas objetivadas de la Cultura -plantea Bourdieu-, es decir, para poder distinguir en la multiplicidad de diferencias culturales, qué es posible  conservar y qué se debe de cambiar en el Contexto Socioeconómico, que impone la Globalización/Privatizadora de Mercados, en esta época del desarrollo y de decadencia del Capitalismo en sus Formas de organización social humanitaria, como Imperio NaziSionista en pleno S. XXI.

Este Imperio NaziSionista enloquecido, Genocida y Cosificado, en todo su esplendor de crueldades, robos y de diferencias, camina a través de la vida cotidiana que nos resulta Enajenada, es decir, extraña e impuesta, porque el PODER HUMANO de la Clase Trabajadora, lo ignoramos y, sólo damos crédito a las MERCANCÍAS que producimos, pero que se nos revierten en contra de nuestra Condición de Necesidades Humanas VITALES en el Mercado Occidental COSIFICADO, vaciándonos de Sentido Solidario Integral, al no COMPRENDER, ni siquiera intuir, la conformación PERVERSA e histórica, entre el CAPITAL y el TRABAJO.

La relación HISTÓRICA de explotación del hombre por el hombre, en la ACUMULACIÓN DE CAPITAL a costa de NO RECONOCER AL TRABAJADOR como un Ser Humano INTEGRAL, sino mirarlo en cambio, como una mercancía más en ese proceso de explotación, que borra su DIGNIDAD HUMANA, lo que es tan injusto y grotesco, al NO reconocernos como SUJETOS DE DERECHO en la Historia transcurrida, valiosos por el TRABAJO REALIZADO, de FORMA natural, social e histórica; por ello, volvemos a intentar una y Otra vez, el cuidado de nuestra MADRE NATURALEZA y de nuestro Padre Universo, de FORMA CONSCIENTE Y RESPONSABLE a pesar de nuestras sombras inconscientes/conscientes, como lo valora Carl Jung, ésa es la peor ENAJENACIÓN FETICHIZANTE padecida.

Por tanto, es urgente en pleno siglo XXI, una FORMACIÓN INTEGRAL HUMANITARIA; lo cual se conforma desde OTRO Nuevo Sentido VITAL Integral, como Seres Independientes y agradecidos, en  la exigencia de las Necesidades Radicales de todos los Sujetos de Derecho, implicados éstos en contextos concretos y particulares, que estamos padeciendo, durante esta Tercera Guerra Mundial con una nueva COLONIZACIÓN de: asesinatos, mentiras, genocidios, invasiones, robos, corrupciones y abusos económico-políticos, militares, mediáticos propagandistas, así como del cáncer permanente del Capital, que va abarcando a todos los subalternos en su condición de explotados, en relación con sus comunidades; porque ya sabemos del Proceso Histórico de la Globalización de la POBREZA material y espiritual, es conocida y vivida multiculturalmente, como está sucediendo en América Latina (A.L.).

El proceso histórico mundial de Privatización y de Despojo, es PÚBLICO y está siendo MEJORADO, desde este Comportamiento Imperial, para el Exterminio Genocida, -intencionado-, como sucede en Gaza o en Cuba (de sus riquezas nacionales, culturales, naturales, sociales en general y hoy en día, del despojo de la Educación Pública y Gratuita como se intenta en Argentina y en Chile); porque los Sujetos de Trabajo no valen sólo  por su personalidad individual, sino de acuerdo con lo logrado en su Tarea Educativa, para que otro llegue a la meta VITAL con mayor Calidad Humana y Felicidad, de manera Ética Profesional: sabiendo escuchar antes de hablar inútilmente, hasta PODER entablar un DIÁLOGO comprensivo entre iguales, para la SUPERACIÓN de los más.

Dicho Proceso de Humanización, se puede lograr a través del Buen Humor,  el Sentido Común, la Confianza, el Optimismo y la Alegría sana, seria y relajada en unidad, porque no sirve castigar y/o atormentar a nadie por sus errores, puesto que de ellos se aprende con coraje y valentía, cuando el Sujeto de Trabajo Educativo se asume transgresor de la enajenación fetichizante, preocupándose de las posibles Soluciones, para no salir huyendo frente a la primera contradicción; ya que todas las dificultades, siempre tienen una solución, y si no es así, se tendrá que enfrentar con mayor Creatividad Responsable y Comunitaria constante -pues de ahí venimos-; sabiendo que son áreas difíciles de aceptación y de resolución en la Correlación de Fuerzas, en torno a esa Enajenación Fetichizante Hegemónica, engendrada en la HISTORIA Dominante e INCONSCIENTE/conciente del Sistema Capitalista de Explotación, padecidas como algo natural, sin serlo, porque son relaciones HISTÓRICAS en el ESFUERZO de hacernos Humanos Integrales.

En este SENTIDO, es necesario actuar  de manera cada vez más disciplinada, valorando nuestro TRABAJO PODUCTIVO, no sólo como Necesario y Comunitario, sino con CAPACIDADES HUMANAS alcanzadas hoy en día, aún con  la IA; lo importante es aprehender -de forma profunda y transformadora- a NO HACER UN MAL USO de esta herramienta, que es utilizada por el Imperio del Capital, para conseguir una mayor Enajenación, sin reconocer al TRABAJO EXPLOTADO, ahí encarnado históricamente en cada uno de nosotros y entre tod@s, en nuestras emociones silenciadas.

Pues aunque se tenga la Razón de Consciencia Histórica -ello no es suficiente-, y no se puede estar  en desventaja, ante la Hegemonía Cultural Dominante, porque casi siempre quedan impunes sus ABUSOS DE PODER, al ser bárbara, corrupta, sinvergüenza, jerárquica y represiva, ahora con la amenaza de la bomba atómica.

Por ello se requiere en los Procesos de Trabajo Liberado y Creativo, es decir, no enajenado-enloquecido en el devenir de la explotación de la Clase Trabajadora, PODER partir de Otra Formación de Valores Humanitarios, para Cuidar/CULTIVAR, en términos EDUCATIVOS TRANSFORMADORES, OTROS PRINCIPIOS de CALIDAD Humana INTEGRAL. Requerimos por tanto, PODER tener Métodos de una Vida Buena, que parta de esos pequeños grupos  organizados que se hagan responsables de la construcción de OTRA Identidad Cultural Humana Comunitaria con cariño y con respeto, que de por sí nos constituye; en donde, los Sujetos de Trabajo, tomemos una Postura Firme y Honesta de Compromisos Serios, con esa seriedad de la vida, como lo plantea Hegel en su Método Dialéctico;  porque es ahí en cada momento-instante justamente en nuestras DIFERENCIAS, en donde vamos reconociendo nuestros Afectos, como sujetos profesionales y empíricos, al Ser: mesero, albañil, arquitecto, biólogo, chofer, fotógrafo, psicólogo, artista, trabajador(a) sexual, vendedor ambulante, científico, etcétera, tomando en cuenta que sólo existe SOLIDARIDAD entre los iguales en términos humanitarios.

Por ello la necesidad de  un Compromiso Honesto, con base en el Conocimiento Justo, haciendo nuestro máximo esfuerzo es vital;  para PODER realizar las tareas de Enseñanza-Aprendizaje del Desarrollo Humanitario; en donde todos tenemos algo que aportar y que refutar en las relaciones de Igualdad y de Respeto, lo cual es una lucha a muerte del Sujeto Educativo, según la concepción hegeliana[11]; al ser reconocida nuestra Dignidad Humana con una condición de Equidad, en las relaciones de Poder, frente a la imposición y la Fuerza, como en un proceso de Autoconsciencia, capaz de desarrollar la SensibilidadRacional, de ese espíritu indígena apabullado, que une el Conocimiento Científico con el Arte Pedagógico Humanitarioa través de las Didácticas, el Cariño por el Conocimiento y la Humildad de la Intercomunicación Dialógica, vivida ésta en nuestro propio Sentido de Vida -de un instante epocal- que hoy es tan especial, único e irrepetible. Tenemos que aprehender mucho de ello con una mirada CRÍTICA de transformación y de superación HUMANITARIA, por medio de la DENUNCIA CRÍTICA, que interroga por el SER INJUSTO, frente a tantas incomprensiones del Imperio Trumpista; por ejemplo hoy en día con Marco Rubio a la cabeza, desde ese Escudo de las Américas odiador de la Vida Buena, es decir, de ENAJENACIÓN fetichizante, dada su Plena Ambición Caótica NEOCOLONIZADORA iracunda.

De modo que el Sujeto Humanitario, se tendrá que asumir como un Ser problemático, en algunos Procesos de Des-enajenación; porque el Sujeto de la Historia requiere COMPRENDER, que puede LOGRAR una Nueva Actitud que trasgreda las condiciones del Desarrollo Desigual y Combinado global -del que hablaba Trostky-; así como también Marx, en su análisis crítico, denunciando la Irracionalidad del Modo de Producción Capitalista, en donde los desiguales por sus condiciones materiales de vida, tienen que entrar en Competencia por el Trabajo y el Desarrollo Humanizado, contraponiéndose ahora mismo, a  los grandes IMPERIOS DEL CAPITAL Nazisionista, como un todo único e irrepetible.

Ello implica que en las relaciones de Desigualdad Social, Afectiva, Cognitiva y Cultural, los desiguales tengan que competir como si fueran iguales, al ser la herencia sociocultural, que nos impone la lógica de la Ilustración Burguesa; de la cual se despliega la ideología ENAJENANTE o REIFICADA / cosificada / FETICHIZADA, de la ideología dominante y  dominada  como una Conciencia Falsa -piensa Georg Lukács[12]-. Para que la gente de TRABAJO jamás se RECONOZCA como: valiosa, feliz, libre, crítica, creativa y, muy productiva, igual sucede para toda la Clase Trabajadora, digna e imaginativa; por el contrario el Imperio del Capital, intenta, que se REPRODUZCAN LOS MONSTRUOS de la Clase Dominante, Déspota, Intolerante, Vengativa e Insensible, para CONTINUAR existiendo y contribuyendo a la ACUMULACIÓN de CAPITAL en la injusta Extracción SILENCIOSA de Plusvalía al trabajador directo.

De manera que, para propiciar Otro Sentido Ético-Moral Humanitario en Equidad Material y Espiritual con principios y libertades humanitarias básicas, de RESPONSABILIDAD COMPARTIDA, TENDREMOS que contribuir a una Formación CRÍTICA y autocrítica. Pues la intención de este ensayo, es DENUNCIAR el CONTENIDO de la Identidad Socio-Cultural en la Economía Política Cotidiana, local, nacional, intercontinental e internacional, que nos permita combatir la Enajenación rampante de la NEO-CONQUISTA IMPERIAL, hoy NaziSionista, desde el mercado de drogas, armas, cárceles y guerras, que arrojan grandes ganancias capitalistas a Israel y a E.U.A. 

Sin embargo, a través del SENTIDO Ético-moral, de las Costumbres y de las Tradiciones, así como de las Formas de Producción en la búsqueda de Identidad mestiza que se niega y, a la vez acepta a la visión centroeuropea en esta debacle de la Ilustración Burguesa, ubicada dicha relación de ese COMPORTAMIENTO contradictorio, en el contexto de la Revitalización del Sujeto, como nuevo Actor Global, para la defensa de nuestra Madre Naturaleza y de nuestro Padre Universo, que parta de una sola VOZ crítica, desde cada cosmovisión cotidiana Cultural-Civilizatoria, en este cruce de INTERSECCIÓN COMPRENSIVA. 

Porque la Propuesta es, Comprender el Sentido de la Búsqueda HUMANITARIA, desde una Postura Hermenéutica Crítica, haciendo la pregunta de: ¿Quien soy Yo y de ahí Nosotros? y desde Nosotros, Yo. En esa catástrofe de una NADA que es a la vez la posibilidad abierta de una RacionalidadSensible -así escrito sin escisión-, de acuerdo a Procesos de Formación Humana, entre la Sabiduría y el Sentido Común Solidario, en un horizonte de virtudes, que se perfilan en el contexto de la Globalización de Mercados, e inciden en el ámbito Escolar y Familiar Comunitario, como parte de una Totalidad Orgánica, es decir, como un todo Histórico-Social unitario, como lo plantea el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN): “Todo para todos, para nosotros nada”, y que hoy en día continua un proyecto Político-Educativo Popular nacional, local e internacional, desde sus posibilidades; por ejemplo, de ell@s, en esa ACTITUD, PODEMOS aprehender a RECONOCERNOS HUMANOS y aprehender a des-enajenarnos de fetiches, al RECONOCER NUESTRO PODER POPULAR compartido, como Gente de Trabajo, con Consciencia Social, teniendo como fundamento la Humildad Didáctica, el Cariño al conocimiento y la Capacidad del ejercicio legal y militar, con base en la razón histórica que asiste nuestra Identidad de Clase Indígena y Urbana, en los Procesos de Resistencia y de Sobrevivencia Lúdico-Cultural.

Reflexionando, la pregunta obligada es: ¿Cómo desde Otro Sujeto Humanizado, desde los años de infancia, se vive la diversidad de Concepciones Globalizantes, reconociéndonos de Forma Concreta y Crítica?, en donde se puede ver al Proceso de Desarrollo del Sujeto con SENTIDO integral como muy importante, y no sólo a la estructura misma, sobre la concepción en sí, de la Lógica Burguesa e Imperialista Neo-colonizadora de Israel y de E.U.A., aún hegemónica, por ejemplo; ya que en este Simbolismo Humano, desplegado en las Políticas del Estado Profundo (Complejo Militar Industrial), interesa discutir en el contexto histórico social, la Acción o Pensamiento de lo Humano en A.L. y en la correlación de fuerzas intercontinental; para reinterpretar cómo se vinculan las luchas de cada uno de los MOVIMIENTOS del Sujeto Educativo, en esta búsqueda de una verdad y de una identidad posible, al enfrentarse a sí mismo, sin autodestruirnos ni AUTODESPRECIARNOS; sino, de Forma Digna, como Trabajador@s de Clase, en torno al DERECHO a la Educación y, a COMPRENDER las Políticas de Privatización Neoliberales, que se perfilan para el presente siglo XXI, ya lo vimos en Venezuela con el secuestro de Maduro y de Cilia su esposa; en Colombia con el fraude electoral a Cepeda, en Honduras, Chile, Argentina, Ecuador, Centroamérica, como en El Salvador. Pues como decía Espartaco: ! lo único que podemos perder, son nuestras cadenas ¡.

Por eso tendremos que reaprehender a resistir en Brasil, México, Nicaragua y Cuba desde las Culturas Comunitarias del Sur Global, en la Resistencia y la Unidad Solidaria, con todas sus contradicciones; lo que nos exige conceptuar  las categorías de Identidad DES-ENAJENADA / DES-FETICHIZADA, para conformar Otra Actualización Educativa Militante DESCOLONIZADORA, a través de Otro Partido-Movimiento en México y en A.L., en la DENUNCIA que interroga por el Ser,  sí, del SER Ético-Moral y en sí, del Proceso de Formación Integral Humanitario, guardián de nuestra Soberanía; sabiendo de nuestro esfuerzo, según lo PRODUCIDO, para educarnos en ¿CÓMO ir socializando los medios de producción?; incluyendo a nuestra Madre Naturaleza, que el capitalista considera su Mercancía de compra-venta, en el saqueo y el robo esquizofrénico. Sin VALORAR a la Madre Tierra como un Ser Sagrado que nos da la Vida Buena: de todo lo existente, desde este Universo de COSAS ENAJENADAS del FETICHISMO simplón, para que no, nos demos cuenta, del PODER REAL DE NUESTRO TRABAJO Cooperativo y Creativo; ya NO VIOLENTO, por favor. 

Tenemos Dignidad y Esperanza Activa, a pesar de que sigamos siendo INVISIBILIZADOS como seres COSIFICADOS al servicio del Cáncer de la Guerra y de la Violencia, de los antros del Burdel y de la Cárcel, pues TODO sigue EN VENTA, COMO UNA GRAN MERCANCÍA MÁS, al servicio de la Acumulación y la Centralización del CAPITAL a costa de la miseria del TRABAJO explotado; en tal contexto de esta Globalización Económica del Proyecto de la Nueva Ilustración Burguesa Financiera; pues es, quien Marca Línea, desde el Sionismo Imperial de los Narco gobiernos como E.U.A., extendido este fenómeno hoy,  en todo el planeta e, impuesto como  Reformas a la Educación  Hegemónica.

Así, se va atravesando a las políticas educativas del Estado  Mexicano, al reproducirse ideológicamente entre las diversas identidades nacionales, regionales y locales, trasminando a  los pueblos y a las comunidades, a los grupos sociales, a las clases y a las personas; quienes intuitivamente aspiran a luchar por la defensa de una Libre Determinación y Autonomía Soberana en los Procesos de Emancipación Social Educativa, lo cual se condensa en Múltiples Expresiones posibles en: la Familia, la Escuela, los Medios de Comunicación, la Iglesia y la Calle, como lugares de contradicción y de trabajo; pues la Educación Político-Cultural ATRAVIEZA TODO, como proceso humanístico de Formación Ético-Moral de los Sujetos Históricos, Creativamente Des-enajenados, luchando contra todo tipo de fetiche, como puede ser el consumo y la ADICCIÓN de ALCOHOL, MARIHUANA o videojuegos; al ser parte de las luchas, las experiencias, los conocimientos e intuiciones referenciales de esta Época y de esta Generación, porque obvio su MERCADO,  SINTETIZA a la guerra entre Irán -en su Digna Autodefensa y Rabia- y al COLONIAJE PIRATA del narco-imperio de E.U.A. SIONISTA. 

De modo que, también como Sujetos de esta Historia, somos parte responsable de los Proyectos Educativos Des-enajenantes, teniendo la NECESIDAD de organizarnos POLÍTICAMENTE, es decir, Actuar con Sentido Humanitario. Así vamos proponiendo creaciones Críticas de ofensiva y de resistencia permanente, ante el despliegue de la Nueva Mentalidad Privatizadora, que no tiene límite ni SensibilidadRacional alguna; sino por el contrario, utiliza las LEYES del derecho y del mercado a su favor;  hasta imponernos por medio del  ejército y el narcotráfico, proyectos neoliberales de la Cultura IMPERIAL NEOCOLONIZADORA, para ser desplegada en esta Nueva Era de la electrónica, del mundo de la informática y de la robótica, con un fundamento inconsciente, de la Violencia Simbólica y la Represión Abierta; así como  de las imágenes virtuales que se reproducen como el único modelo de vida posible, para el Sujeto de Derecho en la Formación desde la infancia;  por lo que, se  tendrá que saber utilizar estos avances tecnológicos y científico-sociales en un proceso de Emancipación DESENAJENANTE amplio y colectivo,  como algo muy concreto y definido,  en lo individual y en lo social, desde OTRA Sensibilidad del Autorreconocimiento del Sujeto Creativo y Solidario, que apunte a una Autoformación Educativa, que perfile la HUELGA GENERAL INTERNACIONAL

Tratemos de comprender, en este Sentido Humanitario, las implicaciones que conllevan las concepciones de los y las Maestras de la VIDA, acerca de Otra Identidad Des-enajenante; en donde se mencionen las Relaciones Sociales de Producción en general y en específico, para PODER  preguntamos: ¿Quién ha de ser probado, ese que todo lo puede, o el que nada pretende?; para contestarnos hay que  tomar en cuenta: la Actualización Docente, la Educación Transformadora Humanitaria, el Ser Ético-Moral y la Formación del Sujeto de Derecho en el contexto globalizador de libre mercado en el mundo,  tomando en cuenta, el proceso de Autorreconocimiento del Sujeto Histórico Educativo Integral; en donde el Poder Jerárquico del Exterminio, es el discurso ideológico contemporáneo desde la Política Privatizadora,  que sólo Censura, Controla y Castiga con un Gobierno Lineal y Autoritario de unos sobre otros[13]; por ello es necesario actuar como Grupos Culturales de Activistas Politizados organizadamente, con base en una Teoría Práctica de Historias Críticas disidentes al Sistema de Explotación, venciendo el Sentimiento Inconsciente de Culpa y, actuando por el Bien Común, con una posición Político-filosófica que trascienda al Mal Gobierno en los Procesos de Enseñanza-Aprendizaje para este Siglo XXI.

Entiendo por Aprehendizaje no a la Acumulación de Conocimiento Competitivo, sino a la capacidad de discernimiento entre lo que es Verdadero y lo que es Falso. Con el reconocimiento de ello, se ve que la MENTE en estado de diálogo, no está sujeta a ninguna opinión o creencia religiosa, ni busca la satisfacción individualista, ni juzga sin elementos, sino con base a preferencias o versiones sobre lo que es un fundamento histórico popular. Para esta mente, cada Experiencia, cada Plática, cada Libro, etcétera, es una Fuente de Profundas Interrogantes. Ya que, el Conocimiento y el Entendimiento son producto de la exploración que puede hacerse de  preguntas[14] que interrogan por el Ser coherente, entre lo pensado, dicho y hecho.

Desde tal perspectiva, el Problema de la Educación DES-ENAJENADA,  requiere de ser reflexionada en programas de estudio, en la Familia, las Iglesias progresistas, los Medios de Comunicación Críticos y en la Calle de la sobrevivencia, para proponer  Otra  Racionalidad con Otro Estatuto Alegórico: “podríamos decir siguiendo a Lewis, que... Amor y Razón tienen aquí, estatuto alegórico. Son si se quiere decir así, fuerzas subjetivas objetivadas, FORMA primera de presentarse, por tanto, la Subjetividad: formas anímicas personificadas. El sujeto se reconoce en ellas y en los conflictos que entre ellas se producen”[15].

Los estatutos en cuanto a los procesos de formación profesional-docente crítica, se PUEDEN constituir en una fuerza contrahegemónica, que enfrenten las prácticas eficientistas, reproductoras y del control de "calidad", en el ámbito de la educación básica; analizando las contradicciones generadas y vividas durante el tránsito que implica el desarrollo  entre el Ser en la Infancia y el Ser  asumido Libre, con Voluntad propia, por medio de sus intuiciones más simples y complejas, con base en una razón de clase.

El sujeto es capaz de RECONOCER su Trabajo Social, ya que el goce, es la transgresión de un límite de esa CULPA ACUMULADA en el proceso de Des-enajenación Fetichizante, que en sí vive como culpa con goce, desde lo que paradójicamente, no se puede evitar en la culpa que está más allá de la razón, como una Representación de  la nada-nihilista, que significa históricamente una Lección de Democracia, para ver en la ‘nacionalidad’ lo que hay detrás, que es la Cultura que se enfrenta al valor mercantil de la apariencia-superflua; por eso, es necesario SER claro, muy evidente, preciso y auténtico en el Compromiso de Respeto a nuestras diferencias; para que, al decir algo desde nuestro interior hacia el exterior, nos VALOREMOS VALIOSOS Y EN Otra UNIDAD COMUNITARIA; dejando la grabadora para escucharnos y, propiciar escribirnos los muchos anhelos, para vivir Libres, Seguros y en Paz, aunque tengamos tantas limitaciones de vida.

Esta propuesta de Formación Ético-Moral, se fundamenta en la Lógica de Eticidad del sistema de ideas, rescatando la Dialecticidad del sentido moral, POLÍTICO, religioso y educativo en torno  a la CONSTITUCIÓN de la Existencia del Ser, en su tránsito cultural DES-ENAJENANTE, para construir una Vida Buena Humanitaria con todos sus matices y contradicciones. Ya que en la  asunción del Sujeto Histórico, se rescata la idea de Bronowski[16], en torno a que la propia Humanidad en el despliegue de su constitución, ha pasado por una Amplia Infancia, que ha sido la CIVILIZACIÓN, la cual tiene que madurar, con base en Otra Racionalidad más Sensible  que parta desde el RECONOCIMIENTO del Sentido Común o Sensación Común (conciencia de los diversos sentires) hasta el concepto más preciso y argumentado, con Otra RacionalidadSensible Humanizada, como posibilidad concreta, para ir entendiendo significativamente la Realidad de las Luchas Sociales vividas, con un horizonte de valores a través del Tiempo Global y del Tiempo Diferencial; cual si fuese un espacio de asunción concreta del Sujeto Histórico Des-enajenado, condensado en su sabiduría o en sus virtudes para el bien común, al ubicarse en su contexto real;  esta  Propuesta  de Búsqueda, a través de una Identidad Cultural Educativa, tiene que ser propuesta por un  Sujeto Responsable de las Aulas de la Vida, desde los niveles de primaria y  secundaria; que en México se  conoce como  educación básica, por lo que es necesario reflexionar a profundidad algunas de sus contradicciones, para repensar y actuar posibles soluciones.

Nuestra postura  es apostar por la Formación Político Pedagógica del Sujeto Multicultural, con base en la realización de resignificarnos con Nuevos Valores Ético Morales; en donde lo ÉTICO se refiere a la concepción subjetiva de la Libertad y de la Responsabilidad Soberana, que engendra el Bien Común Comunitario/POLITIZADO, para luchar justamente por la dignificación del empleo -de entrada-, es decir por la ASUNCIÓN, que se tiene de Sí mismo en los Procesos de Emancipación -C. Jung-; en donde la ACCIÓN MORAL se centra en la objetivación del acto concreto reconocido, y de la asunción del Sujeto, al realizar su máximo esfuerzo, entregado ante la Necesidad Cultural de toda la Comunidad, cuando el Docente de la Vida Buena, es capaz de interpretar y de comprender hermenéuticamente, Otra Concepción Crítica de su realidad histórico social. 

En este sentido es vital, SER  Consciente   de la Existencia y de  la RacionalidadSensible, tanto plurales, como vividas en un amplio multiculturalismo que se IMPONE con los procesos de globalización de mercados, de mercadotecnia, de polivalencias en el trabajo y en el desempleo; por lo que es importante encontrar  los criterios objetivos de realización, para incidir en Otros procesos de DIFERENCIACIÓN SubjetivaObjetiva, es decir, de AUTORRECONOCIMIENTO del Sujeto Docente, expresado en sus Actos Simbólicos Aulísticos, asumiendo un   compromiso histórico social,  en donde ‘lo que es, es’ y ‘lo que no es, no es’; lo cual habla de la Identidad del Sujeto en su determinación de Autoformación / Autoafirmación, lo cual debe ser permanente para actuar en la lucha Político-Pedagógica.

No es una propuesta fácil la Des-enajenación Des-Fetichizante: La esperanza es la niña de la cual me enamoré a los 13 años, y la otra no la conozco..., pues la poesía es la Articulación Crítica de la Emoción, traducida en el suspirar con palabras, en un ritmo preciso, pero sin palabras precisas, que llegan a la Revolución Real,  ÉSA que está en las manos de los Pueblos Des-enajenados, capaces de enfrentar a sus Fetiches, pues nos llegan de historias y de luchas milenarias.


! Aguzar el Proceso Educativo de HUMANIZACIÓN contra el Nazisionismo o Sionazismo ahora mismo ¡


Notas:

[11] Vid. Kojeve, Alexandre. La dialéctica del amo y del esclavo en Hegel. Ed. Pléyade, B.A. 1987. Tr. Juan José Sebreli.  Pp. 11 a  45.

[12] Cfr. Lukács, Georg. Historia y conciencia de clase. Ed. Grijalbo, México 1969, Tr. Manuel Sacristan [11] Vid. Kojeve, Alexandre. La dialéctica del amo y del esclavo en Hegel. Ed. Pléyade, B.A. 1987. Tr. Juan José Sebreli.  Pp. 11 a  45. están. P. 53.

 [13]  Vid. La interpretación que hace Gilles Deleuze y Félix Guattari en Rizoma. Ed. Pre-textos, Valencia, España 1997.

[14]   Cfr. Clark, Eduard et al. El destino indivisible de la educación... Op. Cit. Pp. 1-70.

[15] Consúltese, Trias, Eugenio. Tratado de la pasión. Ed. Amondadori, México 1991. P. 28. Las negritas son nuestras.

[16] Gallegos, Nava Ramón et al. El destino indivisible de la educación. Propuesta holística para redefinir el diálogo humanidad-naturaleza en la enseñanza. Ed. Pax México, S.A., 1977. 209 pp. Ponencia presentada por Bronowski en la II Conferencia Internacional sobre los Nuevos Paradigmas de la Ciencia para el siglo XXI. De corazón universo autónomo y comprensible, que se sabe dentro de sí y que será apreciado toda la vida ¡contra el silencio de todas las voces!.


Sunday, August 30, 2026

La vida y la muerte.

 Fernando Cajas.

«Dejad que los muertos entierren a sus muertos». Mateo 9:22

A la muerte de un ser querido nos resistimos a pensar que sea cierto. Al confirmar su muerte, siempre pensamos o al menos sentimos que tenía más que dar. A la muerte de mi papá, Horacio Cajas Cantoral, un pedazo mío murió. A la muerte de Ricardo Cantoral, mi primo hermano mexicano, otro pedazo mío se fue junto con la ilusión de conformar un verdadero movimiento de aprendizaje de la matemática en América Latina. A la muerte de mi sobrino Luis Alfredo Ramírez García ayer en Quetzaltenango, otro pedazo mío se fue en el alma de un joven que siempre pudo dar más con ese noble, pero débil, corazón. 

La vida desde que emerge en la primera célula tras la unión sistémica de aminoácidos, azúcares, bases nitrogenadas y ácidos grasos tras descargas eléctricas en una atmósfera reductora siempre ha sido un producto emergente inestable. Hoy los científicos añaden otras fuentes a esa vida: micro relámpagos en gotas de agua, química en respiraderos, radiación UV, y aporte de meteoritos y cometas. Sí, igual que el agua: Aporte de meteoritos y cometas. Como he descrito en otras entradas aquí en La Hora, la vida solamente fue posible por el agua, pero también por la luna, el gran mezclador de los océanos. 

Sin embargo, desde que la vida es vida emerge la muerte. Si la vida emerge como organización, cuando esa organización se pierde de forma irreversible viene la muerte. La vida es una cara de la misma moneda donde está la muerte. Pero hay muchos tipos de muerte como muchos tipos hay de monedas. 

La muerte biológica en sentido estricto (celular o molecular) se da, dicen los biólogos, cuando las células ya no metabolizan, no reparan membranas ni mantienen diferencias de concentración de iones. Dejamos de respirar. Pero la muerte humana es mucho más que la ausencia de signos vitales. Nadie con un sistema nervioso central, cerebro, ve la muerte en bruto, ni siquiera los elefantes que tienen rituales de entierros en cementerios. O la muerte de una persona llorada por su perro no digamos sus parientes y sus amigos. Para nosotros los humanos la muerte tiene un profundo significado.

A la muerte le tememos, a la muerte le huimos, pero también a la muerte la nombramos. En las sociedades humanas a la muerte se la ritualiza, se la esconde o se la expone. Lo que cuenta como muerte, el último aliento, el duelo cumplido, el nombre que deja de pronunciarse, es una reconstrucción colectiva. En esta línea, la muerte no es solo biología: es una práctica social. En comunidad nacer es parte de una práctica social como lo es morir. Los vivos producen el significado del muerto –memoria, olvido, culto, archivo y silencio como dice la entrada principal del cementerio de la ciudad de Quetzaltenango: La vida de los muertos está en la memoria de los vivos, también atribuida a Cicerón.  

Durkheim, el padre de la sociología lo dijo sin atajos. La sociedad no es la suma de individuos; es un orden de representaciones y de obligaciones que preexiste a cada uno y le sobrevive. Cuando muere un miembro, no se pierde solo una vida privada: se rasga el tejido de expectativas recíprocas. El duelo no brota como un dato natural del corazón. Es, en buena medida, una obligación social normada para una práctica social. Hay formas correctas e incorrectas de llorar, plazos, vestimentas, visitas, novenarios y silencios. Quien no cumple esa gramática no solo “no siente”: queda mal con el grupo. Por eso es que hasta nuestra propia muerte está condicionada socialmente. 

En el fondo la muerte no solamente rompe con la vida sino también pone en peligro la continuidad de lo cotidiano. Así, el cadáver se vuelve objeto separado, cargado de reglas, porque la muerte y su duelo están mediados por prácticas sociales locales como lo están el trabajo, la escuela y la conversación. Morir, para Durkheim, es un hecho social como lo es para mí. Pero, ¿Quién le explica eso a una madre que llora la repentina partida de su hijo?

Anthony Giddens lleva el mismo problema al mundo que habitamos. En la modernidad tardía la muerte no desaparece: se secuestra. Sale de la casa y entra al hospital, a la funeraria, al experto y a la unidad de cuidados intensivos. El moribundo deja de estar entre los suyos y pasa a ser caso de un sistema abstracto: protocolos, máquinas, certificación de muerte encefálica y formularios. Ese secuestro protege lo que Giddens llama seguridad ontológica. En la modernidad tratamos de tener confianza en el mundo de mañana y por eso en muchas culturas la escondemos. Recuerdo cuando Ricardo, Ricardo Cantoral mi primo, trajo las cenizas de mi tío Ramiro Humberto a Guatemala, pues residía en México y fuimos a dejar sus cenizas al río Xequijel y yo intenté hacer pública su muerte más allá de la familia y me dijo: «No mijo, ese dolor es nuestro, de familia».

En el siguiente número analizaré el significado de la seguridad ontológica que la muerte pone en peligro con los sentimientos asociados vistos como elementos de prácticas sociales locales, contextuales y siempre contingentes. 

Friday, August 28, 2026

Mazariegos no es rector, es un usurpador.

 Fernando Cajas.

La corrupción no es solo el robo de un funcionario, es mucho más. Se reproduce porque el interés particular se impone sobre el interés colectivo y, con el tiempo, la sociedad se acostumbra porque deja de indignarse y pierde el alma. Eso es lo que está ocurriendo en la Universidad de San Carlos de Guatemala.

José Luis Hernández Mota, en su análisis sobre normalización, incentivos y reciprocidad, explica con claridad el mecanismo: cuando la impunidad se vuelve habitual, las prácticas irregulares dejan de parecer excepcionales y se convierten en “lo que se hace”. El poder busca, además, adormecer la preocupación ciudadana. Los corruptos minimizan, niegan o maquillan lo que es visible. El resultado es una cultura de la corrupción que se sostiene no solo por el cálculo del beneficio, sino también por redes de reciprocidad: lealtades, favores, gratitud y compromiso entre quienes participan.

Eso es exactamente lo que vemos en la Universidad de San Carlos, otrora autónoma, otrora libre. Aunque el usurpador quiera fingir que todo está bien y compre acreditadoras de mala muerte que no documentan la mala calidad de la vida académica de la San Carlos, aunque haga actos de toma de posesión, aunque dé órdenes para no pagar el bono 14 a profesores que levantan su voz, aunque borre ilegalmente el registro académico de estudiantes honestos, Mazariegos no es rector. 

Walter Mazariegos no es rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala, es un usurpador. Aunque Mazariegos se vista de seda, mono se queda. Aunque ponga a sus esclavos a escribir artículos académicos con su nombre, Mazariegos no es científico, es simplemente un usurpador. Como dice el dicho: Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Digan lo que digan sus súbditos, digan lo que digan los anuncios pagados, sus intentos estúpidos de normalizar su segundo fraude electoral: Mazariegos no es rector y punto. 

Esa verdad simple se intenta borrar todos los días. Se busca que la sociedad se acostumbre, que deje de indignarse y que acepte como “normal” lo que nació de un fraude. Eso es exactamente lo que describe José Luis Hernández Mota cuando habla de la normalización de la corrupción en América Latina: un dilema social en el que el interés particular se impone sobre el colectivo, la impunidad se vuelve costumbre y las redes de lealtad, favores y gratitud sostienen lo ilegítimo hasta que deja de parecer escandaloso.

Walter del Cid lo ha documentado con claridad en estas mismas páginas a la usurpación y al usurpador. En su columna del 11 de agosto mostró cómo se pretende “normalizar” las irregularidades: el video, la justificación jurídica falsa, la inauguración de una sede de Humanidades en Escuintla con el nombre del usurpador y el sello francés de mala calidad institucional, acreditadora que no es capaz de decir el hecho más elemental de un campus cerrado a los estudiantes para sostener un fraude. 

Todo lo que hace Mazariegos es falso y es corrupto y eso le funciona como ritual de legitimación. Se busca que la gente se acostumbre. Hernández Mota explica el mecanismo: cuando la impunidad se vuelve habitual, la sociedad pierde la alarma. 

Hace falta un cambio profundo en la forma en que escogemos altas cortes para no volver a incluir a las universidades en ese proceso. Ese fue el incentivo perverso que al final vino y destruyó la San Carlos. Es por eso que al frente de la Usac no tenemos a un académico honesto, tenemos a un politiquero perverso. 

Sin embargo, las reformas institucionales solas no bastan. América Latina está llena de leyes anticorrupción y de organismos de control que no detienen el fenómeno. Hernández Mota lo demuestra: muchas veces las reformas se centran en cambiar la percepción más que la realidad. Lo que realmente puede romper la inercia es la acción colectiva basada en confianza e integridad ciudadana. Mientras exista una voz capaz de señalar la contradicción entre el discurso oficial y la realidad de una universidad cooptada, la usurpación no habrá ganado del todo. 

Por eso: No olvidemos, Mazariegos no es rector, es un usurpador. Y mientras lo recordemos y actuemos en consecuencia, la normalización del fraude en la Universidad Nacional permanecerá incompleta y abierta a la transformación.

Friday, August 21, 2026

Amor, amistad y soledad: Parte 1.

 Fernando Cajas.

El amor se presenta en una y ocho mil millones de formas. El amor entre humanos es, fundamentalmente, una práctica social mediada por la cultura del momento. El amor ágape —amor de amistad, amor basado en principios— es la capacidad humana de conectarse, de encontrarse, de complementarse, de construirse y de apoyarse sin caer en el idealismo de la perfección.

Eso lo escribí hace casi un año aquí en La Hora. Hoy lo repito porque los números confirman lo que ya se sentía: la amistad se está desmoronando y el mercado se apresura a venderla como lujo. Las redes sociales en general fingen amistades y el tiempo en nuestros celulares aumenta para quitarle el tiempo a la amistad de antes. Sí, la amistad parece algo de antes. 

En efecto, yo que nací en la década de 1960, con una infancia en escuelas públicas, recuerdo con claridad a mis amigos. Entonces, en la Colonia Molina de Quetzaltenango, justo a las faldas de una montaña llamada Baúl en frente de un campo lleno de viejos pinos y cipreses, que fueron los territorios de exploración y el espacio para hacer amigos. No había soledad, no había tiempo para eso. Los días eran muy cortos. Luego en la secundaria y el bachillerato en el INVO de Quetzaltenango, fue de las épocas más hermosas de mi vida, fue el despertar matemático y la amistad alrededor de las pocas tareas escolares y muchas tareas sociales que nos autoimponíamos. Fue la llegada del amor romántico y de las confidencias, fue el despertar en todo. No había tiempo para la soledad. 

Ya luego la universidad, si, la de San Carlos, fue el despertar total. Años de estudio y parranda, años de tener amigos capaces de guiarme, corregirme, mejorarme. Pero siempre había amigos, siempre. No había tiempo para la soledad. Luego el trabajo y los amigos laborales como en la transición de adolescente a adulto. Luego, en Panamá, en la universidad y fuera de ella, también encontré amigos del alma, mi sorpresa fue en Estados Unidos. Al ya tener un año estudiando, no percibía a amigo alguno. Había uno, y le dije, platiquemos. Él sacó su agenda y me dijo qué día y hora quería. Ya Estados Unidos se percibía como un lugar árido para la amistad nuestra, latinoamericana, nuestra. Los datos lo confirman ahora.

En Estados Unidos, según datos recientes de Gallup, entre el 18% y el 21% de los adultos dicen haber sentido soledad “gran parte del día de ayer”. Entre los jóvenes de 15 a 34 años, el 25% de los hombres reporta esa misma soledad diaria, una cifra más alta que la de las mujeres de su edad y una de las más elevadas entre los países de altos ingresos. La AARP (American Association of Retired Persons) señala que el 40% de los adultos de 45 años o más se siente solo, un aumento respecto al 35% de hace unos años.

¿Y los amigos? Un estudio de Pew Research Center muestra que el 8% de los estadounidenses declara no tener ningún amigo cercano. El 53% dice tener entre uno y cuatro, y solo el 38% afirma tener cinco o más. Hace tres décadas, en 1990, apenas el 3% decía no tener amigos cercanos; hoy esa cifra se ha multiplicado.

Entre los hombres sin título universitario —precisamente el grupo que el informe Nobody to Call de Sam Pressler y Soren Duggan analizó— casi un cuarto reconoce no tener ningún amigo cercano. En las 30 entrevistas en profundidad de ese informe, casi la mitad de los hombres no tenía ninguno y seis solo tenían uno. “No tengo a nadie que me haga sentir que soy importante para esa persona”, dijo uno de ellos.

El tiempo dedicado a los amigos también se ha reducido. Según la American Time Use Survey, el tiempo promedio diario de interacción social con amigos pasó de 60 minutos en 2003 a 34 minutos en 2019, y siguió cayendo. El promedio semanal de socialización con amigos y conocidos ronda las 6 horas (semanal). Muchos hombres reportan invertir apenas unas cuatro horas a la semana en mantener sus amistades, la mayor parte por mensaje o llamada, no en persona.

Estos números no son exclusivos de Estados Unidos. A nivel mundial, Gallup estima que alrededor del 24% de las personas se sienten “muy” o “bastante” solas. La Organización Mundial de la Salud calcula que una de cada seis personas en el planeta sufre de soledad. En Brasil, hasta el 50% de los adultos dice sentirse solo a menudo, siempre o a veces; en Turquía e India las cifras superan el 40%. En Países Bajos, Holanda, o Japón las tasas son mucho más bajas. La soledad no es solo un problema de países ricos: en las naciones de bajos ingresos la prevalencia puede ser aún mayor

En Guatemala no necesitamos importar todos estos datos para reconocernos, aunque sería bueno tenerlos si algún día despiertan los sociólogos guatemaltecos. La precariedad laboral, las horas en el tráfico en las ciudades, los horarios imposibles, la migración y el debilitamiento de las instituciones cívicas producen el mismo efecto: redes que se deshilachan hasta convertirse en silencio. La amistad, que debería ser el amor más libre y menos posesivo, se transforma en producto de pocos. En la siguiente entrada exploraré más detalles de esta triste pérdida: la amistad. 

Nota: Para escribir este artículo me he beneficiado del informe Nobody to Call y del artículo del New York Times del 19 de agosto 2026 de Christian Amba: Status defines friendship for too many Americans.


Tuesday, August 18, 2026

Fingir que todo está bien en la Usac, mentir para normalizar.

 Fernando Cajas.

(Este artículo nace de mí lectura del artículo de Walter del Cid: Normalizar las irregularidades en la Usac, del 11 de agosto 2026 aquí en La Hora).

Hay una forma sutil y peligrosa de ejercer el poder: convertir lo irregular en costumbre. Hacer que lo que empezó como fraude o incumplimiento se vuelva “lo normal”, algo que ya no se discute y simplemente se hace. Eso es lo que ocurre hoy en la Universidad de San Carlos de Guatemala.

El 1 de julio de 2026, Walter Mazariegos apareció en un video anunciando el inicio de su segundo periodo como rector. En ese momento no tenía el finiquito de la Contraloría General de Cuentas. La Dirección de Asuntos Jurídicos de la universidad afirmó que ese documento no era necesario según la Ley Orgánica de la Usac. Sin embargo, la Ley de Probidad y Responsabilidades de los Funcionarios Públicos es clara: es de orden público, de observancia general y aplica también a las entidades autónomas. Solo después, por orden de una sala judicial, Mazariegos “obtuvo” el finiquito.

No se trata solo de un papel. Se trata de un intento de acostumbrarnos a que las reglas se interpreten a conveniencia. Cuando una irregularidad se repite y se defiende con argumentos jurídicos selectivos, deja de parecer un problema y empieza a parecer “la forma en que se hacen las cosas aquí”. Ese es el peligro real: que el fraude se vuelva rutina.

Este precedente no se queda dentro de la universidad. Si hoy se normaliza que un rector asuma sin cumplir requisitos básicos, mañana puede normalizarse que tribunales o salas decidan quiénes son las autoridades “electas”, dejando de lado el voto de la comunidad universitaria y de la ciudadanía. El mal ejemplo del Consejo Superior Universitario se convierte en amenaza para otras instituciones.

Para reforzar esa imagen de normalidad se organizan actos de legitimación. Se inaugura una sede de Humanidades en Escuintla y se le pone el nombre de Mazariegos. Se celebra un reconocimiento francés de “calidad institucional” (HCÉRES) otorgado en febrero de 2026. Ese sello, sin embargo, no homologa automáticamente títulos en Francia y contrasta de forma brutal con los rankings internacionales donde la Usac ha caído de manera sostenida en la última década hasta ocupar casi los últimos lugares de América Latina.

Estas acciones funcionan como rituales. Buscan crear la sensación de que todo está en orden, de que hay calidad e institucionalidad. Pero la realidad cotidiana desmiente el relato: restricciones absurdas de ingreso al campus, desaparición de registros académicos de estudiantes que se opusieron, amenazas a profesores y trabajadores, y un clima de intimidación que limita la libertad de expresión y de cátedra.

Si realmente todo estuviera normal, no harían falta controles tan duros ni el borrado de información académica. El hecho de que se necesiten medidas coercitivas revela que la normalización es incompleta. Todavía hay sectores de la comunidad universitaria que se resisten a aceptar como natural lo que es irregular.

Desde mi trabajo sobre prácticas sociales —incluido el análisis de cómo se construyen las rutinas en ámbitos técnicos y de ingeniería— he visto una y otra vez el mismo mecanismo: cuando una práctica irregular se repite lo suficiente y se rodea de justificación, termina por parecer inevitable. Pero ninguna rutina es irreversible. Las prácticas sociales siempre pueden hacerse de otra manera. Dependen de que las personas sigan reproduciéndolas.

Mientras exista una mirada crítica capaz de señalar la contradicción entre el discurso oficial y la realidad que se vive en los pasillos y aulas, la normalización del fraude en la Usac permanece incompleta. Fingir que todo está bien no es solo una estrategia política. Es un intento de robarnos la capacidad de indignarnos y de imaginar una universidad distinta.

Esa capacidad todavía existe. Y mientras exista, el fraude no habrá ganado del todo.