Friday, July 10, 2026

Arévalo: el “psicótico inverso”, la inacción y el desencanto democrático.


Fernando Cajas, profesor de ingeniería del Centro Universitario de Occidente, tiene una ingeniería de la USAC, una maestría en Matemática en la Universidad de Panamá y un Doctorado en Didáctica de la Ciencia de LA Universidad Estatal de Michigan.

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La actitud del presidente Bernardo Arévalo ante la captura de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) revela un patrón psicológico y político de gran preocupación. Los trabajos del psiquiatra y psicólogo español Iñaki Piñuel, especialmente en Mi jefe es un psicópata y Amor Zero, ofrecen un marco revelador. Piñuel describe al psicópata organizacional de “guante blanco” como un depredador sutil que conquista el poder mediante manipulación, simulación de empatía y destrucción sistemática de la institución, transformándola en un feudo personal donde la lealtad ciega reemplaza la excelencia.

Walter Mazariegos encarna con claridad este perfil. En contraste, Bernardo Arévalo representa la figura complementaria que Piñuel denomina “psicótico inverso” o facilitador pasivo: un líder cuya evitación patológica del conflicto, miedo a la confrontación y posible narcisismo vulnerable terminan legitimando y consolidando al psicópata activo. Lejos de confrontarlo, el “psicótico inverso” habilita la captura mediante inacción, silencio cómplice y, en ocasiones, uso selectivo de la fuerza pública contra quienes sí resisten.

Esta dinámica dual –psicópata activo y psicótico inverso– no es solo un diagnóstico individual. Diversos autores en psicología organizacional y psicopatología del poder (como los estudios de Robert Hare sobre psicopatía y trabajos sobre liderazgo tóxico de autores como Manfred Kets de Vries) coinciden en que esta pareja destructiva genera climas de miedo, división y ausencia de pensamiento crítico, destruyendo desde dentro las organizaciones y, por extensión, las instituciones democráticas. Ojalá los colegas de la lastimada y usurpada Escuela de Ciencias Psicológicas de nuestra universidad, la Usac, pudieran confirmar o refutar esta hipótesis. 

La naturaleza del psicótico inverso en Arévalo se refleja en una administración presidencial ineficiente, incapaz en todo. Incapaz en: ejecutar obras, en medio ambiente, en educación, en relaciones internacionales, en salud no digamos en infraestructura. Es un gobierno de incapaces en todo. Son autodenominados honestos, pero incompetentes, lo que casi da lo mismo que los anteriores corruptos.  Para muestra un botón. 

Al cierre del primer semestre de 2026, el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) reportó una ejecución presupuestaria de apenas el 23% de su presupuesto. Las carreteras principales del país están en mal estado y las rutas clave abandonadas y un rezago en infraestructura que obliga al sector privado a suplir las funciones del Estado. Los puertos son un hazme reír del mundo. Las colas de los barcos no son desarrollo (Raúl Barrera), son como repetidamente lo ha denunciado Emilio Matta aquí en La Hora, por ejemplo, el 29 de abril de 2026: «No dan con la tecla del Puerto Quetzal», son incapacidad. Bueno, creo que no leen nuestras columnas y ni las de nadie. La lectura no parece ser una capacidad del Ejecutivo de Arévalo ni de su niña exploradora que se especializa en lo superficial, no digamos la esposa, la primera dama que solamente aparece cuando mal usa el presupuesto estatal en alguna que otra fiestecita de lujo.  

Esto ilustra la parálisis y la incapacidad más ampliamente. Pero es en la Usac donde el daño resulta más profundo y simbólico. El daño que ha cometido el usurpador y de quienes miran a otro lado, se hacen los ciegos, los mudos y los sordos, hablo particularmente de Bernardo Arévalo y Karin Herrera. 

Bernardo Arévalo no ha defendido con determinación la autonomía universitaria –pilar histórico de la resistencia democrática guatemalteca–. Mientras defensores del cambio enfrentan judicialización, exilio o prisión, su distancia ha facilitado la consolidación de Mazariegos. Este último, además, tuvo el atrevimiento de fundar una universidad privada con el nombre del padre de Arévalo, Juan José Arévalo. El diputado José Chic ha denunciado en diferentes medios de comunicación que dicha universidad utiliza fondos estatales para su funcionamiento. Esto, de ser verdad, sería el colmo de la corrupción y del silencio de Bernardo Arévalo que ni la memoria de su señor padre ha podido defender. 

Este fenómeno guarda paralelismos inquietantes con el análisis de Anne Applebaum en su importante libro: El ocaso de la democracia (Twilight of Democracy). Applebaum explica cómo intelectuales, élites y líderes democráticos terminan traicionando los principios que alguna vez defendieron, ya sea por oportunismo, resentimiento, seducción del autoritarismo o, simplemente, por debilidad ante el conflicto. 

En el caso guatemalteco, la combinación del psicópata organizacional (Mazariegos) y el psicótico inverso (Arévalo) acelera el ocaso democrático: se captura una universidad pública emblemática, se erosiona la autonomía, se sustituye la meritocracia por la lealtad personal y se debilita uno de los últimos contrapesos institucionales frente al “Pacto de Corruptos”. En ese sentido, la traición de Arévalo y Herrera no es solo política; es moral e intelectual. Resulta especialmente dolorosa viniendo del hijo de un intelectual que simbolizó esperanza democrática. La Usac, nuestra Universidad, que resistió dictaduras y represiones, hoy es debilitada desde dentro por esta dupla destructiva.

En varias columnas anteriores advertí, mediante recursos narrativos, sobre esta deriva. La realidad ha superado la ficción. El desencanto de los guatemaltecos es profundo en un país que anhelaba un verdadero cambio tras décadas de corrupción y autoritarismo.

¿Qué diría hoy Juan José Arévalo? 

Hipotéticamente, el padre del presidente, Juan José Arévalo Bermejo, observaría con profundo dolor los errores, miedos e incapacidades de su hijo. Él, que escribió La Fábula del Tiburón y las Sardinas para denunciar cómo las grandes potencias devoran a las naciones pequeñas, vería ahora con tristeza cómo su propio hijo, en lugar de defender a las “sardinas” (el pueblo, la universidad pública y las instituciones democráticas), ha optado por la inacción y el temor al tiburón. En esta versión trágica de su propia fábula, el tiburón no solo es externo: ha encontrado aliados internos. 

El legado de dignidad, soberanía y defensa de los débiles que Juan José Arévalo encarnó se ve comprometido por la parálisis y el silencio de quien debería haberlo continuado con valentía.

Guatemala merece mucho más. Nosotros merecemos mucho más. La defensa de la democracia exige confrontar con claridad estos mecanismos psicológicos e institucionales de captura, esto es mecanismos psicosociales. Ojalá que los sociólogos, economistas, auditores, historiadores, psicólogos y psiquiatras de nuestra Usac analicen este fenómeno. Lo cierto es que para mejorar a Guatemala no basta con cambiar personas; es necesario transformar estructuras y recuperar la praxis –esa unidad de reflexión y acción– capaz de modificar tanto la realidad objetiva como la conciencia colectiva, según Althusser. 

El ocaso no es inevitable. Reaccionar ahora, con unidad, evidencia y propuestas concretas, sigue siendo posible y urgente. El momento es hoy. Hagámoslo ahora, porque si no es ahora, no será nunca. 

Wednesday, July 8, 2026

La emergencia de Quetzaltenango: de Tecún Umán a Huitzitzil Tzunún.

 Fernando Cajas.


Escribo desde Zunil, uno de los bastiones del pueblo (quiché) k’iche’. Cada vez que regreso a estas montañas escucho nuevamente la voz de papá, quien cada mañana iniciaba el día con un grito que todavía resuena en mi memoria: «¡Arriba Tecún valiente, no temáis al enemigo, recordad que estoy contigo, que soy Huitzitzil Tzunún!».

Durante muchos años pensé que aquel grito pertenecía únicamente a la tradición familiar. Hoy comprendo que era parte de una memoria colectiva mucho más profunda, una memoria que sobrevivió cinco siglos y que quedó plasmada en uno de los documentos indígenas más importantes para comprender la historia del occidente de Guatemala: el Título del Ajpop Huitzitzil Tzunún, transcrito y estudiado por Francis Gall a partir del manuscrito conservado en la Biblioteca Newberry de Chicago.

La historia no se construye con una sola voz. Se construye dialogando entre memorias, documentos y evidencias. Por eso el Título del Ajpop Huitzitzil Tzunún posee un valor extraordinario. No porque constituya una verdad absoluta, sino porque nos permite escuchar la versión de los propios principales k’iche’ apenas cuarenta y tres años después de la llegada de los españoles. Es una memoria política, histórica y territorial escrita desde quienes vivieron las consecuencias de la conquista.

Francis Gall abordó este documento con el rigor que exige toda investigación histórica. Reconoció su enorme valor, pero también advirtió que la tradición oral había fusionado acontecimientos ocurridos en distintos momentos, particularmente las campañas militares de 1524 con la rendición definitiva del altiplano occidental en 1529. Esa observación no disminuye la importancia del manuscrito; por el contrario, nos enseña cómo funciona la memoria de los pueblos. La memoria no es una cronología perfecta. Conserva aquello que una comunidad considera esencial para explicar su origen, su identidad y su continuidad histórica.

En ese diálogo entre memoria e historia emerge con claridad la figura de Huitzitzil Tzunún. Mientras la tradición nacional convirtió a Tecún Umán en el gran símbolo de la resistencia indígena, el Título rescata a Huitzitzil Tzunún como uno de sus principales capitanes y cabeza de uno de los calpules de Quetzaltenango. Los calpules eran comunidades autónomas que funcionaban como barrios, cantones o parcialidades dentro de los grandes señoríos. Según este documento, acompañó a Tecún Umán durante la campaña contra las tropas de Pedro de Alvarado y, tras la muerte del capitán k’iche’, desempeñó un papel decisivo en la reorganización y protección de su pueblo bajo las nuevas condiciones impuestas por la conquista.

Esta es la versión que conserva el Título. Las cartas de Pedro de Alvarado no mencionan a Huitzitzil Tzunún. Tampoco aparece en la crónica de Bernal Díaz del Castillo. Sin embargo, esas fuentes españolas coinciden con el documento indígena en aspectos fundamentales del recorrido militar hacia Quetzaltenango, el paso por la región de Palajunoj y la importancia estratégica de Olintepeque durante los años posteriores. Precisamente es en el diálogo entre fuentes, y no en la aceptación acrítica de una sola de ellas, donde se fortalece el conocimiento histórico.

El Título del Ajpop Huitzitzil Tzunún fue elaborado, además, para legitimar los derechos políticos y territoriales de don Martín Velásquez, descendiente del linaje de Huitzitzil Tzunún y Ajpop de su calpul, entendiéndose Ajpop como el título de gobernante. Es, al mismo tiempo, memoria histórica y documento jurídico. Defiende tierras, linajes y autoridad política. Esa doble naturaleza explica que exalte las virtudes de sus protagonistas y presente a Huitzitzil como un líder valiente, prudente y capaz de garantizar la continuidad de su comunidad después de la guerra.

Algo semejante ocurre con la figura de Tecún Umán. El Título conserva episodios cargados de simbolismo: el guerrero que vuela como quetzal, las tres coronas, el caballo decapitado y la muerte en los Llanos del Pinal. Discutir si esos acontecimientos ocurrieron exactamente como fueron narrados puede resultar menos importante que comprender su significado cultural: La Conquista. Los pueblos construyen sus héroes mediante símbolos. Así lo hicieron los griegos con Aquiles y los guatemaltecos con Tecún Umán. El símbolo no reemplaza a la historia; expresa los valores que una sociedad considera dignos de ser transmitidos de generación en generación.

Sin embargo, quizá la enseñanza más profunda del Título aparece después de la batalla. La resistencia no terminó con la muerte de Tecún Umán. Continuó mediante la preservación de los calpules, la reorganización de las comunidades, la defensa del territorio, la transmisión de la memoria y la capacidad de reconstruir la vida colectiva. Huitzitzil Tzunún simboliza precisamente esa otra forma de valentía: la de quienes, después de la derrota militar, hicieron posible la supervivencia de su pueblo.

Aquí es importante aclarar que, hace años ya, a mi primera lectura del Título del Ajpop Huitzitzil Tzunún percibí una traición de parte de quien en mi infancia había sido el amigo cercano, el compañero de batalla de Tecún Umán: Huitizil Tzunúm. Con el tiempo empecé a entender que la transición de Hutizil Tzunúm a Martín Velásquez, era parte del proceso de mestizaje que ha construido a la nueva Guatemala que en el Siglo XVI aún no existía como tal. 

Esta lectura también dialoga con uno de los aportes intelectuales más sugerentes de Mario Roberto Morales. En La articulación de las diferencias nos recuerda que Guatemala nunca ha sido una sociedad homogénea. Su riqueza histórica proviene precisamente del encuentro, muchas veces conflictivo, entre pueblos, culturas, lenguas e identidades diversas. Comprender esa complejidad exige abandonar las explicaciones simples y reconocer que nuestra historia siempre ha sido el resultado de múltiples voces que se confrontan, dialogan y terminan construyendo nuevas formas de convivencia.

Desde esa perspectiva adquiere especial sentido su reflexión sobre el llamado «síndrome de Maximón»: la permanente tentación de buscar un héroe absoluto o un caudillo providencial que resuelva por sí solo las profundas contradicciones del país. Esa búsqueda termina empobreciendo la historia porque invisibiliza a las comunidades, las instituciones y los procesos colectivos que hacen posible la continuidad de una nación. El propio Título del Ajpop Huitzitzil Tzunún propone una enseñanza diferente. Junto al heroísmo de Tecún Umán aparece la prudencia política de Huitzitzil Tzunún; junto al liderazgo individual emergen los calpules, los linajes y la organización comunitaria. No existe un único protagonista. Existe un pueblo entero que encuentra distintas formas de resistir, adaptarse y reconstruirse.

Porque entre estas montañas comprendí que la historia no pertenece únicamente a los archivos. Vive en las palabras de nuestros padres, en las tradiciones de nuestras comunidades, en los documentos que sobrevivieron al tiempo y en la investigación crítica que permite distinguir, sin enfrentarlas, la memoria, el símbolo y la historia.

Quetzaltenango no es únicamente el territorio donde cayó Tecún Umán. Es también el pueblo que decidió vivir y no solo sobrevivir. Quizá esa sea la lección más profunda que nos lega el Título del Ajpop Huitzitzil Tzunún: las naciones no se sostienen únicamente sobre las hazañas de sus grandes héroes, sino sobre la capacidad de sus pueblos para preservar la dignidad, articular sus diferencias, convertir la memoria en conocimiento y hacer de su diversidad la fuerza con la que construyen el futuro.

Friday, July 3, 2026

El recurso del miedo: El lastre de la inacción.

 Fernando Cajas.


La consolidación del segundo período rectoral de Walter Mazariegos en la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac), mediante procesos electorales fraudulentos y en medio de recursos judiciales que la Corte de Constitucionalidad (CC) anula sistemáticamente para proteger al destazador de universidades, ha evidenciado una marcada inacción del profesorado sancarlista. Esta parálisis, caracterizada por el temor y la ausencia de pronunciamientos públicos colectivos, menos individuales, no representa un fenómeno coyuntural, sino que se enraíza en una crisis estructural de larga data de la institución.

Hoy he revisado varios artículos míos y de colegas sobre el porqué los docentes –y ni qué decir de los pocos investigadores– no dicen ni pío ante la captura de la Universidad Pública. En mi serie La perpetua crisis de la Usac (2026), publicada en La Hora, he descrito esta crisis como una expresión concentrada de la crisis del Estado guatemalteco, marcada por patrones de captura institucional, normalización de la corrupción y uso patrimonial del poder.

Esta cooptación no es accidental, sino el resultado de un diseño institucional obsoleto que convirtió a la universidad –con su rol en la integración de órganos de justicia– en un botín político apetecible.

En mi columna Crisis universitaria (2025), documento episodios concretos de control autoritario, como la visita del usurpador del cargo de rector a campus regionales, acompañado de guardaespaldas armados, desalojos de estudiantes y restricciones a la prensa, violando principios básicos de autonomía y libertad de expresión. Estos eventos ilustran cómo la institución ha sido permeada por lógicas de poder que priorizan el control sobre la misión académica. Ni que decir sobre el ataque a los estudiantes y profesores en resistencia que se opusieron al primer fraude de 2022. 

En columnas anteriores sobre la primera pseudoelección del pseudorrector, he señalado cómo la captura de la Usac forma parte de un patrón más amplio de erosión institucional, en el que la universidad pública ha perdido progresivamente su capacidad de innovación, investigación y crítica social. La “eterna crisis” no es solo interna, sino reflejo de desigualdades estructurales y legados históricos de exclusión que facilitan la cooptación.

Para profundizar en las raíces de la inacción de los docentes sancarlistas, es importante revisar el marco de análisis de Carlos Figueroa Ibarra en su libro El recurso del miedo: Estado y terror en Guatemala. Figueroa Ibarra argumenta que, tras el golpe de 1954, el terror estatal se constituyó como un mecanismo estructural de gobernabilidad, generando un consenso pasivo y desarticulando resistencias a través del miedo internalizado.

En el caso universitario, este legado se manifiesta en formas contemporáneas: temor a represalias, aislamiento profesional y una cultura de silencio que inhibe la agencia colectiva. La parálisis del profesorado es, en este sentido, un síntoma de la persistencia de ese “recurso del miedo” en la vida institucional.

Esto ha producido, por diseño, la ausencia de pensamiento crítico en la Usac, lo que le impide cumplir sus funciones constitucionales (formación, investigación, difusión cultural y solución de los problemas nacionales). Una universidad que “deja de pensar” reproduce estructuras de exclusión y forma profesionales acríticos, perpetuando el ciclo de captura. En este punto, los argumentos de Mariano González en su columna “El fracaso de Walter Mazariegos” (Plaza Pública, 30 de junio), resultan fundamentales.

Sin embargo, este diagnóstico histórico y estructural no implica fatalismo. Debemos impulsar una reforma profunda de la gobernanza universitaria: superar el monopolio institucional, introducir mecanismos de rendición de cuentas, evaluar la eficiencia terminal y la calidad, y priorizar la autonomía académica sobre el control político. Cada uno de estos elementos debe desarrollarse en grupos de trabajo que replanteen un nuevo sistema de educación superior para Guatemala, despolitizado y resistente a futuras capturas por parte de mafias.

El cambio no vendrá exclusivamente desde adentro –donde predominan el silencio y la manipulación–, sino que requiere un impulso decidido desde la sociedad civil, las autoridades y una redefinición del rol de la educación superior. Tenemos una responsabilidad ética y epistémica: transitar del temor heredado a la reconstrucción de espacios de debate plural, al apoyo de las resistencias estudiantiles y a la defensa de la universidad como bien público.

La coyuntura actual en la Usac constituye un momento crítico para la educación superior guatemalteca. Debemos superar esta parálisis no solo con diagnósticos rigurosos, sino con acción colectiva informada que restaure la vocación crítica y transformadora de la universidad pública. Hagámoslo guatemaltecos. Salvemos a nuestra Universidad Pública. Hagámoslo ahora, porque si no es ahora, no será nunca.

 

Wednesday, July 1, 2026

La SOBERANIA es una construcción social.

Sandra Cantoral. 

Nuestra SOBERANÍA personal, nacional e intercontinental hoy en día, es una protección real, en el SENTIDO del BIENESTAR desde una filosofía de la Identidad Humana; por tanto se necesita cimentar los Principios humanitarios, para reflexionar el bienestar vivido por cada niña (o) en el Hogar / Madre Naturaleza, que implica un logro o conquista subjetiva / objetiva milenaria y actual, en tantos PROCESOS de COMUNICACIÓN entre los miembros de una Familia Comunitaria, con APRENDIZAJES RECÍPROCOS de este Sujeto Social en Transformación, así sucede en la Comunidad pueblerina, nacional, continental o internacional, en su Dimensión Humanitaria de UNIDAD, que INTENTA el EQUILIBRIO armonioso de nuestras Condiciones Materiales y Espirituales, en la búsqueda de una "Vida Digna", entrando así, al campo de la POLÍTICA / PEDAGÓGICA, para valorar las diferencias humanitarias y sus dificultades en cada Contexto de COMUNAGOGÍA a construir, como se nombra en Colombia.

El principal Bienestar Humano es, por tanto, una EDUCACIÓN transformadora DIGNA, lo que implica desear una Buena COMUNICACIÓN, libre, autónoma, SEGURA, cariñosa, respetuosa y soberana, para seguir Reconstruyéndonos Socialmente como Seres Humanos Íntegros, es decir DIGNOS, como Principio Humanitario; justo, porque somos tan distintos entre todos nosotr@s, en términos de nuestra Civilización Cultural, que nos muestra SABER PULIR la tolerancia, sin permitir la CRUELDAD; lo valoro hoy, que vivimos una fase del narco-IMPERIALISMO en decadencia, con un comportamiento muy VIOLENTO, pero a la vez, existe Otro intento de Transformación del mundo / Madre Naturaleza como un Bien Común a proteger, lo que es, un proceso largo y tortuoso a recorrer. 

Por supuesto esta familia HUMANITARIA en su Construcción Social Soberana, puede ser sui generis y el Bienestar  puede entenderse como una FORMA -Formación Humana Sensible o no-, que es Particular del SER SOCIAL existenciario, con Independencia, Autodeterminación y Soberanía SEGURA, en ésa búsqueda de Protección y de Formación Comunitaria, y no sólo como una forma única o acabada en las formalidades del Sistema Capitalista, a través del 'ente ESTATAL', porque éste va cobrando formaciones SOCIALES distintas también, ya que el Estado, como síntesis de PODERES, no es monolítico ni eterno, sino que también puede SER un Estado Comunal a construirse, en el tono de Nuestras Necesidades Humanas Radicales.

En este sentido, RECONOCEMOS al Movimiento Social Histórico que atraviesa la Ira, la Vergüenza y la Felicidad,  como un ir siendo de constantes y múltiples expresiones valorativas, asumidas libremente por el SUJETO SOCIAL que constituye orgánicamente las diversas historias de vida Particulares / Universales; pero tenemos que sabernos diferenciar y unir a la vez, en ese RECONOCIMIENTO, que es, la pertenencia consciente o inconsciente de nuestra Clase Social, históricamente labrada, de Capacidades Humanitarias, compartidas en el trabajo conjunto, en un horizonte de valores cada vez más amplio, que es en sí, la CONSTITUCIÓN de una determinada CONCIENCIA del Sujeto Social Educativo, que va evolucionando desde esta  posible Transformación Humana, o no, Valorándonos así en el Movimiento Social, como una Construcción Social más.

Se pretende la Construcción Consciente de Soberanía Nacional y/o Personal, lo cual conlleva toda una construcción social humanitaria, hasta SER este SUJETO SOCIAL EDUCATIVO, autónomamente CONSCIENTE de su sentido de pertenencia como Ser Humano Existenciario en tiempo espacial inacabado en sus afecciones políticas, morales, estéticas, religiosas e ideológicas para PODER DIALOGAR, o no; en tal búsqueda de Justicia, Libertad, Felicidad y Satisfacción COMUNITARIA o meramente individualista, como un FUNDAMENTO y principio a la vez; pero sabiendo el Pueblo de Trabajo, que está SEGURO e informado desde su situación contextuada, en torno a QUÉ ESTÁ PASANDO en la Defensa de esa Sabiduría de raíz histórica legendaria, labrada en el esfuerzo de nuestro trabajo honrado permanente, de buena cepa; en donde TODAS LAS VOCES VALEN lo mismo, con libertad de expresión, abriendo nuestras hipótesis en un Proyecto de Futuro con fundamentos concretos humanitarios; por ello, las DEMANDAS SOCIALES organizadas y contextuadas en Espacio y en Tiempo de nuestra CLASE SOCIAL TRABAJADORA, resultan en sí, la esencia del ESPÍRITU SOBERANO, que Ojalá pronto sea tanto como el espíritu navideño cultivado, por ejemplo.

El Espíritu Soberano es muy importante cultivarlo, tanto para uno mismo como para todos nosotr@s,  es decir, de FORMA autoconsciente / responsable, al RECONOCERNOS cada uno, en la Existencia de ésa nuestra Otredad HUMANITARIA SEGURA, pero también en falta, a partir de una satisfacción: SOMOS NOSOTROS los mismos[1]  desde esa historicidad recorrida en común, que nos ubica en la Vida Buena o no, con Integridad de Búsqueda y de Deseo, en la Construcción Social Soberana compartida en COMUNIDAD, en medio de tantas contradicciones en las Relaciones de Poder, que encierran el vínculo irresoluble entre el amo y el esclavo.

En los gérmenes del sentido de Soberanía Comunitaria, se destacan las figuras del placer y del displacer, delegadas en el espacio y temporalidad familiar Particular / Universal -en donde la parte es síntesis del todo-, por ser la parte familiar el lugar más íntimo y emotivo para un Ser Humano, pensando en cualquier tipo de familia, y no precisamente, en el prototipo formal del Capitalismo Salvaje (Piketty), en donde priva la competitividad y el individualismo conciente/inconsciente; también sucede por el contrario, el sentido de Vida Buena Integral, del SER, en un Espacio de Hermandad Comunitaria que se construye históricamente y, que es justo el sitio  en donde se vive la capacidad de objetivación más simple,  pero a la vez compleja, en el tono de la reproducción de los afectos y del PODER -de sometimiento o de emancipación- de la Especie Humana, en esta Construcción Social Soberana de autonomía y de libre determinación del ente social humanitario, en un espacio global complejo de grandes cambios, decadencias SOCIO-CULTURALES y transformaciones posibles, en un proceso de enseñanza y de aprehendizaje; sea tal proceso consciente o no en el Sujeto Social. Por ello 'lo profundamente Humano' y la búsqueda de Soberanía van hermanados en nuestra sobrevivencia.

De modo que, muchas veces el Sentido de PERTENENCIA y de RECONOCIMIENTO humano recíproco, en el Tiempo Biológico Social de cada quien, es vivido con una intencionalidad de SensibilidadRacional acuñada en la raíz de nuestra NATURALEZA que nos da UNIDAD o no, justo como construcción social, al sabernos intuitivamente parte de nuestra Madre Naturaleza, igual, seamos conscientes o no de ello, así vamos aprehendiendo unos de otros, hasta PODER pasar de un SER Social conciente a otro Sujeto Social Histórico Consciente, de su Responsabilidad Comunitaria y de su CALIDAD moral, elevándose ahí, los Hilos Culturales de toda una Época, que se tejen con cuidado y con cariño en la Mentalidad del sujeto de la historia, así cultivado.

Porque todas estas Relaciones Existenciales, van fundiendo gérmenes del sentido de SOBERANÍA en el propio cuerpo con justicia, respeto, entereza, independencia y  autonomía solidaria, a través de la pertenencia, la prudencia, la fraternidad y el reconocimiento del Sujeto Social-Histórico Educativo, en esa búsqueda íntima, para labrar nuestra condición de VIDA BUENA COMUNITARIA, o no. De manera que El SER CULTO por tanto, como construcción social, se conforma y oscila entre el Consciente-Inconsciente del Sujeto Histórico Social- Educativo, expresándose subjetivamente desde sus  Valores Culturales en distintas dimensiones de Identidad y de Organización, en la División del Trabajo; que detonan nuestras frustraciones, anhelos, privilegios, temores, expresiones políticas, COMPLEJOS, degradación violenta y el derecho a Ser Reconocidos como Seres Sociales-Humanos Íntegros, con cariño y con cuidado. Ya que, se matizan esas ENTRAÑAS literarias, de acuerdo a la FORMA en que se viven los AFECTOS desde la figura que compromete al propio cuerpo del Sujeto, atravesando su más Íntima Condición Humana: que es la imagen de un bebé pegado al pecho materno, es decir, a NUESTRA MADRE NATURALEZA.

Nuestra Madre Naturaleza nos constituye con DIGNIDAD incanjeable, por eso se siembran gérmenes de SOBERANÍA, hasta ir tejiendo un vínculo, que COMPRENDA la Integridad Humanitaria, en un Proceso Educativo Transformador, para pensar por sí mism@ y entre tod@s nosotr@s con SEGURIDAD Y SATISFACCIÓN, en Otra Construcción Social Humana Intergeneracional, que urge Construir para la defensa de nuestra Soberanía Nacional y Latinoamericana hoy en día.

De manera que, en el proceso de constitución de símbolos históricos del Sujeto Social de Aprehendizaje antropomórfico, me pregunto cómo ha construido socialmente, el maestro o la maestra,  el ámbito escolar de educación básica; en su concepción acerca de la Formación del Sujeto Histórico Social, a partir del establecimiento que atraviesa un raport pedagógico de Equidad Comunitaria -como sugiere Gramsci-. En este aspecto tendríamos que preguntarnos a la vez, si en la concepción de los maestros acerca de su propia formación, existe la intención/deseo, de COMPRENDER la Conciencia Social Histórica del Sujeto RESPONSABLE de su COMUNIDAD Nosótrica, en cuanto al conocimiento escolar y su formación humanitaria, para lograr SER Sujetos Sociales / Históricos; en este sentido, NECESITO indicar que, efectivamente los profesores y profesoras son los constructores de esta realidad social, que tod@s necesitamos construir, como Maestros de una Vida Buena Comunitaria, para que el Aula, nos signifique recrear círculos de la palabra y la TOLERANCIA, como algo asumido o no; lo que implica saber, cuál es el carácter de la sociedad como “facticidad objetiva” y como complejo de “significado subjetivo / intersubjetivo comunicativo[2], es decir, implica saber qué es lo posible de realizarse, es decir, de construirse socialmente: 

Vemos cómo, a partir de una Multiplicidad  Multicultural de Significados de Vida en la articulación social de Soberanía, dentro de las garras del Narco-Imperio del Capital, aparecen todas  las Culturas Civilizatorias, diciendo algo de forma milenaria y, algo por hacer, desde sus condiciones materiales y subjetivas, para la Construcción Social de una Realidad Soberana con Sentido Humanitario; insisto de que ésa es una tarea prioritaria y psicoanalítica, ya que América Latina (A.L.) está en peligro bajo la mira del capitalismo trompista, que representa al Sionismo Imperial que se cuela por toda hendidura con gran violencia fascista, en esta nueva Construcción Social del Conocimiento, acerca de una posible Soberanía de respetos recíprocos. ¿Cómo lograrlo?.

Desde el Aquí y el Ahora, vamos comprendiendo, paulatinamente, el Tiempo Biológico Social de cada uno de nosotros, de nuestra Realidad Mexicana y Latinoamericana, en donde necesariamente existe un vínculo entre lo posible de realizarse y lo complejo de los diversos significados de la Economía Política Financiera, Militar y Mediática de Propaganda -que siguen privatizados-, en el Proceso de Producción Sociocultural, envuelto este entramado aún, por el Narco-Imperio yanqui como Patrón de los Cárteles de la delincuencia organizada, siendo enrolados nuestros jóvenes por la fuerza o por la manipulación ideológica, en este mundo al revés -Galeano-.

Ahí ubicamos la NECESIDAD URGENTE de formar nuestras relaciones de PODER POPULAR, para enfrentar el ABUSO DE PODER AUTORITARIO de las Oligarquías nacionales e internacionales, que asechan nuestra Soberanía y Justicia Social; así valoramos al Sujeto Social Docente, en lo particular, desde  una relación humana cara a cara, como hoy lo ha enfrentando la CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación), al ser vanguardia de lucha nacional en México; lo digo porque hoy, ser radical es un problema en las teorías del conocimiento o en el mundo de las ideas, justo, por la formación que reciben los sujetos sociales, cada vez más cosificados en un mar de contradicciones, sin COMPRENDER  NUESTRAS DIFERENCIAS económico-políticas en completud, en esta búsqueda  LIBERADORA de CONTEXTOS HISTÓRICOS y de RAÍZ HUMANITARIA, seamos conscientes o no, como Sujetos Sociales de la Historia recorrida, con ilusión, deseo y fantasía.

Sin embargo, las palabras: PUEBLO SOCIAL SOBERANO, llevan encarnadas y acuñadas nuestra raíz de Respeto a los Derechos Humanos nacionales, latinoamericanos, internacionales y universales, para la INTEGRIDAD de una Vida Buena Comunitaria, lo que, puede despertar Consciencia Humanitaria ante tanta injusticia Social / Individual, ahí complementadas, en nuestra DIGNA RABIA; contextuada ésta, al ya no querer seguir siendo sometidos, ignorados y simbólicamente INVISIBILIZADOS y/o cosificados en el mundo del capitalismo dominante y depredador con toda su mentalidad estructurante que está muriendo; y así, en este simple y complejo contexto de la Conciencia Histórica Social, vamos percibiendo nuestra Transformación Humanitaria en las DIMENSIONES de la lucha de clases mundial, nacional y local, en donde hoy la ONU es el propio gobierno de EUA en lo esencial, como su gran Resort-Cueva de Alibaba, en cuanto a las decisiones sustantivas. Me pregunto en este sentido: 

¿Cómo lograr construir un país COMUNITARIO, con NATURALEZA MADRE de Principios Soberanos/Solidarios?. Reflexionándolo en términos de una BUENA COMUNICACIÓN COMUNITARIA, construida con confianza, fluidez, SEGURIDAD y autorreconocimiento NOSÓTRICO SOCIAL HUMANITARIO recíproco; ahí podemos valorar éticamente quiénes nos gobiernan y quien no, distinguiendo que una cosa es el gobierno y otra el PUEBLO de trabajo, porque GANAR no es lo mismo que gobernar; ya que de ello depende, que  se vaya construyendo un Futuro Comunitario de largo alcance; que oscila entre la duda, la dificultad y una comprensión más profunda del Proceso de Transformación Humana, sin huir del pensamiento crítico; sino por el contrario, afrontando con grandes dificultades, el mal tiempo, el costo y la paciencia, para PODER resistir y SUPERAR las contradicciones, creando nuevos escenarios que propicien la UNIDAD SOCIAL HUMANITARIA en las relaciones de poder y de ABUSO de poder; lo que significa estar sujetado socialmente a una emancipación posible, en términos Educativos de Transformación Social Justa, o sujetado socialmente a una opresión objetiva, en estos gérmenes del Sentido Social de búsqueda humanitaria. 

De manera que intersubjetivamente, como un todo inescindible, vamos siendo  regidos por relaciones de Poder Político internas y externas, con abuso o no, en la correlación de fuerzas, lo que también es una Construcción Cultural Civilizatoria continúa y cotidiana, en la Comunidad de Pertenencia; teniendo que estar atrincherados, frente a las elites como sucede en América Latina, autoproduciéndonos como Clase Trabajadora y como Humanidad DESCOLONIZADA; aunque aún padezcamos, la lógica de explotación, con una producción netamente capitalista desde esta Modernidad de mentalidad Colonialista, con asecho sionista.

Lo importante hasta aquí, en el tono de la formación del Sujeto Social-Histórico Educativo, como hoy lo valoramos en Cuba con el bloqueo genocida que padecen por parte de EUA, a pesar de ser el pueblo más solidario en A.L.; igual lo RazonamosSentimos con el SECUESTRO de Maduro y de Cilia Flores en Venezuela, por eso comprendemos nuestra responsabilidad compartida, al lado de nuestra hermandad con Cuba, Venezuela y Latinoamérica, para que seamos capaces de Construir Soberanía Social, Nacional y Latinoamericana CONSCIENTE, desde todos sus matices y posibilidades humanitarias, es decir, con intención y necesidad de Clase Trabajadora Digna y Creativa en un PARTIDO / MOVIMIENTO EN UNIDAD, ya que hoy, el pueblo cubano es EJEMPLAR para los demás pueblos de Latinoamérica. Sabiendo que, lo que se logre en esta lucha por su SOBERANÍA, es la nuestra también históricamente; por lo que se necesita conocer si algún Sujeto Social es capaz de pensarlo como un proceso de Autoreconocimiento Social Humanitario en medio de todas nuestras contradicciones; puesto que, como Marx plantea, la Conciencia del hombre está determinada por su Ser Social”[3] 

Porque en la visión de la diversidad de conocimientos[4], de tantos procesos de formación de los Sujetos Históricos, vamos imbuidos, los Sujetos de la Historia, con nuestros propios contextos económico-políticos, según lo que Producimos, o cómo Valoramos nuestro Trabajo y, cómo apreciamos nuestras Tradiciones y Costumbres y, obvio, también las diferentes; lo que nos ubica como SERES Histórico Sociales en Transformación Consciente y responsable, de nuestros PROCESOS EDUCATIVOS presentes y por venir, por lo que tenemos que REORGANIZARNOS POLÍTICAMENTE, es decir, humanamente.

Sabemos cómo cada proceso está mediado necesariamente por las Relaciones y las Organizaciones del Trabajo-MOVIMIENTO, con lo cual al Sujeto Histórico-Social Educativo, lo podemos valorar, DIMENSIONÁNDOLO así, -sólo como herramienta de trabajo- en el tono de esta TRANSFORMACIÓN HUMANITARIA

Persona; Individuo; Grupo Social; Comunidad; Pueblo; Estado nación y/o un nuevo Defensor y Cuidador de nuestra Madre Naturaleza Soberana, como ACTOR GLOBAL HUMANIZADO, el cual es síntesis vital del SER SOCIAL HUMANO COMUNITARIO hasta hoy en día, que puede objetivarse históricamente en un HORIZONTE DE VALORES abierto, para volver a encontrarnos con nuestra Cultura Comunitaria Milenaria, que está presente desde nuestras infancias felices, es decir, de nuestras vidas SEGURAS o no, ya que ésa es hoy, nuestra búsqueda más urgente, para caminar y trabajar con libertad sin que nadie nos anule, al sabernos humanos compartidos.

Por tanto, Necesitamos unirnos en puntos convergentes de emancipación vital con un Proyecto Social Educativo SOBERANO de libre determinación y de comunicación entre todas las voces, autónomas e independientes en la toma de decisiones intergeneracionales, ya sea en México o en A.L., destacando sus diferencias sociales e históricas concretas, para LOGRAR recrear nuestra Cultura Soberana socialmente; ello nos sucede como seres críticos de aprehendizaje, pensando en un Proyecto de Futuro; porque seguimos en Resistencia Comunitaria, desde nuestra propia   actividad   humana  del mundo que hemos Producido y Construido Socialmente -plantean Berger y Luckmann-.

Para ir ENCARNANDO NUESTRA SOBERANÍA, como un Derecho Humano más. Necesitamos comprender esta doble dimensión: 1. De la Construcción Social en México y 2. En A.L. Dados los procesos de Formación o de Creación del Sentido Humano Pluricultural, apreciándose que, la concepción  de formación formal que hoy la maestra o el maestro tienen de su contexto histórico social, puede parecer aún, una idea muy abstracta, que se realiza solamente en su dimensión ejecutiva de TRANSFORMACIÓN CONCRETA profunda, cuando esa vida se llena de Interés Significativo / NECESARIO, con RESPONSABILIDAD COMUNITARIA, por el “ ´aquí´ de mi cuerpo y el ´ahora´ de mi presente ”[5] 

De manera que se abre una lucha permanente por lograr la autonomía de SOBERANÍA DEMOCRÁTICA como Construcción Social Intergeneracional, al ya NO aceptar una alienación "voluntaria" y acrítica, bajo el emblema de un PODER DOMINANTE genocida, que nos cuarta nuestra libertad de expresión vital, en la disidencia de pensamiento, aunque sólo sea una hipótesis propositiva, frente a tanta injusticia cometida y valorada como NATURAL; sin reconocer que es Histórica, desde el mundo común de la vida cotidiana, en donde existe una expresión infinita de significados ético-morales, de tradiciones y costumbres y de formas distintas de producción social; porque, en tales relaciones del Poder Humano auténtico, o no, aprehendemos a valorar, la SITUACIÓN de nuestra Clase Trabajadora con todos sus matices y posibilidades, PARA DAR EL PASO SIGUIENTE.

Ya que, ello tiene que ver con la Germinación de Soberanía en el Sujeto Histórico-Social Educativo, pero parece que aún no se alcanza a comprender por la mayoría de sujetos en nuestra América Latina (A.L.), ni en México. Reflexionemos por tanto, cómo Podemos diferenciarnos por nuestra Ideología y por la relación que tenemos con la Propiedad Privada, con la Organización de Clase Social, o no; o de plano, vamos ignorando la historia del racionalismo burgués.  A pesar de seguir siendo tan explotados y humillados, en esta FORMA / formación, donde seguimos al asecho del Narco-Imperialismo Sionista y Colonizador de nuestros días, en la IMPOTENCIA DE NO PODERLES PONER FRENO aún, a su crueldad, cinismo y abuso. 

Cómo ir arropando a nuestra SOBERANÍA en construcción, en México y en A.L., sin culpas ortodoxas que nos llegan de una teoría filosófica silenciada; para vislumbrar esta situación de Poder dominante narco-imperial, en un mundo que ya no podemos subvertir entre víctimas y victimarios; pero sí PODEMOS impulsar una  formación POPULAR COMUNITARIA y, crear Otros Nuevos Sentidos de Formación Cualitativa y Cuantitativa Civilizatoria, que no sean visiones lineales, sino valoradas socialmente, como la búsqueda de Otra Libertad Dialéctica en la correlación de fuerzas, quizá ecléctica o acartonada, en sus Roles Funcionales / Financieros desde la Institución de la Clase Hegemónica Privatizadora de una Vida Buena Comunitaria. A pesar de que aquí, hay pueblos valientes que cuidan y defienden nuestra Soberanía, porque no somos patio trasero de nadie.

Sin embargo para delinear el sentido de SOBERANÍA, es necesario saber cuál es la relación existente entre el conocimiento Escolar, Familiar, Clerical, con los Medios de Comunicación Publicitarios o por el contrario,  en la búsqueda de la verdad. También el conocimiento verdadero, que sucede en la calle, según sea el caso, en esa formación de los Sujetos Sociales-Históricos, que tienen una postura clara frente a la desigualdad histórico-social; para ello se tiene que hacer explícito que se proviene de un Contexto Histórico/Socio-Cultural, fundamentado en una Identidad de Economía Política Moderna, signada por el Temor y la Culpa desde las leyes divinas impuestas por la Neocolonización abusiva, que viene de antaño. Por eso hoy tratamos de enfrentar al Monstruo del Narco, al ser, el principal negocio del Narco-Imperio, junto con sus guerras genocidas y armamentistas, porque:  

Si nos Valoramos Humanamente para el servicio de nuestra SOBERANÍA HUMANITARIA. No permitiremos, someter y aniquilar a los millones de pobladores sobrantes, que tiene pensado la clase dominante  (De 8,000' de población mundial que somos, deben quedar 2', indicado por los Acuerdos de Davos, Suiza en el Fondo Económico Mundial), e igual planean ir robotizándonos con el denominado Transhumanismo; para convertirnos en los nuevos esclavos de las oligarquías, como lo hacen con sus limpiezas étnicas y sus actos genocidas. Por tanto, Tendremos que ser coherentes para dar un buen USO COMUNITARIO a estos avances Tecnológicos y Científicos actuales -que provienen del trabajo humano comunitario explotado- para lograr, ponerlos al servicio de nuestra SOBERANÍA NACIONAL y LATINOAMERICANA.  En la próxima entrega reflexionaremos sobre la Soberanía y las dimensiones del Sujeto Social en la lucha de clases.

¡  La Soberanía de los pueblos ni se rinde ni se vende  !


Notas:

[1] Vid. Heller, Á. Sociología de la vida cotidiana. op. cit…. Precisa el momento de una racionalidad sensible en donde “Entendemos por agradable simplemente un sentimiento del sí que acompaña la condición física o psíquica... Ver una armonía de colores produce placer, pero no suscita necesariamente alegría. Puedo estar sinceramente contento de que el objeto de mi amor haya encontrado su felicidad con otra persona, pero éste no será ciertamente un sentimiento agradable. No obstante, la alegría contiene también en general la sensación de agradabilidad, mientras que esta última a menudo está ligada a alegrías pasadas o futuras... Se puede sentir dolor frente al ser-así del mundo, frente al destino del hombre, mientras que suscitan alegría el conocimiento, la revolución, el llevar a término una obra, etcétera... Lo que no se limita al denominado <útil material>, sino que comprende también el ejercicio del poder, la satisfacción de la vanidad, etc. Pero nada sería más erróneo que hacer derivar de lo <útil personal> todo esfuerzo cuyo resultado sea la realización y el desarrollo de la propia personalidad. Pp. 398, 399 y 401.

[2] Vid. Berger L. Peter y Thomas Luckmann. La construcción social de la realidad, Ed. Amorrortu, B.A. 1995. Tr. Silvia Zuleta. P 54.

[3] Vid. P. 18.  Marx, Carlos. Los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844 está en pp. 225 y ss..

[4] Vid. Kosik, Karel. Dialéctica de lo concreto. Ed. Grijalbo, México 1983. 269 pp. En las Pp. 40-41, indica “El conocimiento no es contemplación. La contemplación del mundo se basa en los resultados de la praxis humana. El hombre sólo conoce la realidad en la medida en que crea la realidad humana y se comporta ante todo como ser práctico (…) Cada peldaño del conocimiento humano, sensible o racional, y cada modo de asimilación de la realidad es una actividad basada en la praxis objetiva de la humanidad, y, por ello,  está vinculada, en uno u otro grado, a todas las demás. El hombre ve siempre más de lo que percibe directamente”.

[5] Marx, Carlos. Los Manuscritos económicos y filosóficos... Op. Cit. P. 39.


Friday, June 26, 2026

Lo que es y hace un buen maestro.

Fernando Cajas.


Hoy, 25 de junio, celebramos el Día del Maestro en Guatemala. Es un día para honrar a quienes, con vocación y coraje, construyen identidades, humanizan generaciones y siembran las semillas del futuro de nuestra patria. Pero más que una celebración, debe ser un momento de reflexión colectiva sobre lo que realmente significa ser un buen maestro en un país que enfrenta enormes desafíos educativos, sociales y democráticos.

Un maestro es, ante todo, un artesano de la construcción de identidades. Trabaja con las emociones, las relaciones humanas y el conocimiento como una construcción social compartida. No es un simple transmisor de información, sino un guía y humanizador que acompaña temporalmente a sus estudiantes para ayudarles a descubrir quiénes son, quiénes fueron y quiénes pueden llegar a ser. Como bien expresa el poema de Antonio Machado, inmortalizado por Joan Manuel Serrat: “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. El buen maestro no impone sus experiencias ni sus miedos; facilita que cada estudiante construya su propio sendero.

Esta visión se enriquece con investigaciones como la de Rosana Santiago García y César Darío Fonseca Bautista, en su artículo “Ser un buen profesor. Una mirada desde dentro” (EDETANIA 50). A través de las percepciones de docentes mexicanos, destacan que las cualidades del buen profesor surgen de la práctica diaria y del contexto, más allá de listas burocráticas: dimensiones éticas, relacionales y profesionales que van mucho más allá de la mera entrega de contenidos.

Ser maestro es una vocación sagrada que exige rigor y compromiso ético. No se improvisa. De esta labor depende el futuro de las personas y, en última instancia, el de la humanidad. En Guatemala, donde solo uno de cada diez estudiantes domina operaciones básicas de matemáticas, los bajos resultados educativos no son casualidad: son el costo de una formación docente improvisada, desvinculada de la práctica reflexiva, la investigación didáctica y la realidad de nuestras comunidades.

Un buen maestro es un profesional humano y preparado. Muestra curiosidad genuina por la vida y el aprendizaje de sus alumnos. Motiva, corrige con justicia, establece límites claros y ayuda a soñar en grande. No se encierra entre las cuatro paredes del aula: dialoga con colegas, comparte experiencias y utiliza la evaluación como herramienta para mejorar el aprendizaje, nunca para generar temor o exclusión.

Especialmente en matemáticas y ciencias, el buen maestro promueve el pensamiento crítico y la construcción activa del conocimiento. Aquí adquiere relevancia central el concepto de Mathematical Knowledge for Teaching (MKT) de Deborah Loewenberg Ball (Universidad de Michigan, mi profesora), enriquecido con los aportes de Ricardo Cantoral del CINVESTAV-IPN y líder histórico del Comité Latinoamericano de Matemática Educativa (CLAME). Este enfoque permite:

  • Explicar conceptos de manera clara y adaptada, partiendo del Discurso Matemático Escolar.
  • Anticipar errores comunes de los estudiantes.
  • Emplear representaciones potentes (visuales, manipulativas y contextuales).
  • Responder en tiempo real a las ideas y confusiones de los alumnos.
  • Reconocer las prácticas sociales de la ciencia y matemática —modelar, predecir, describir, explicar, diseñar— que dan sentido al contenido escolar.

Coincidiendo con la mirada “desde dentro” de Santiago García y Fonseca Bautista, debemos escuchar y fortalecer las voces de los propios maestros. Urge reconstruir las Escuelas Normales con programas rigurosos, práctica intensiva en campo y estrecha vinculación con investigación didáctica. Las reformas recientes representan un primer paso, pero deben ir acompañadas de inversión real, preparación adecuada de formadores y protección frente a la politización y el clientelismo que tanto daño han causado a nuestra educación pública.

Necesitamos mejores maestros, sí, pero también mejores líderes educativos. Hay que invertir en formación continua basada en evidencia, que forme docentes reflexivos, críticos y competentes, es una prioridad nacional impostergable. Esta tarea forma parte de la lucha más amplia por recuperar la autonomía universitaria y la misión académica de la USAC, frente a las fuerzas que pretenden capturarla.

Como sociedad, estamos en deuda con nuestros maestros. Reconocerlo y actuar en consecuencia es la mejor manera de construir el Guatemala que soñamos: más justo, más culto y verdaderamente democrático.

Thursday, June 25, 2026

Un maestro para humanizar: Ser maestro en este siglo.

 Fernando Cajas.


Cada 25 de junio, Guatemala celebra el Día del Maestro en homenaje a María Chinchilla y a miles de educadores que, con vocación y sacrificio, entregan su vida a la más noble de las tareas humanas: La docencia. En 2026, esta fecha nos obliga a una reflexión profunda y honesta: ¿qué significa ser un buen maestro en medio de la crisis educativa estructural, la captura institucional y los desafíos del siglo XXI?

Para mí, un buen maestro o maestra es, ante todo, un guía y humanizador. Es el ser humano que nos acompaña temporalmente para ayudarnos a descubrir quiénes somos, quiénes fuimos y quiénes podemos llegar a ser. No impone sus experiencias ni miedos; nos permite construir nuestro propio camino. Es un artesano de identidades, de las emociones, de las relaciones humanas y del conocimiento entendido como construcción social como pensaba y actuaba mi maestro de matemática Hugo Pineda y mi maestro de sociología Erminio García en el Centro Universitario de Occidente, CUNOC, en 1978. 

Ser maestro es una vocación, un llamado y una formación rigurosa. No se puede improvisar la sagrada tarea de la enseñanza, porque de ella depende el futuro de la humanidad. Esta responsabilidad exige un alto rigor ético: no se puede tomar a la ligera ni puede ser reducida a la buena voluntad. Cualquiera no puede pararse frente a un aula e improvisar. Los bajos resultados educativos en Guatemala —donde apenas uno de cada diez estudiantes domina operaciones básicas de matemáticas— son la factura de una formación docente improvisada, cooptada y desvinculada de la investigación seria.

Ser maestro no es una actividad individual, como nos han querido vender las visiones idealistas. Fundamentalmente, es una actividad social que se realiza a través de prácticas sostenidas en el tiempo, contingentes según lo que se enseña. Lo que más condiciona la práctica educativa son las concepciones de aprendizaje que predominan en la comunidad donde el maestro o la maestra trabaja. Históricamente, hemos transitado por diferentes modelos que moldean cómo entendemos el aprendizaje y, por tanto, cómo enseñamos:

El modelo conductista ve el aprendizaje como un reflejo mecánico: enseñar es hablar y aprender es repetir. Su metáfora es el espejo. De allí provienen los dictados interminables, la memorización de tablas de multiplicar sin comprensión y el énfasis excesivo en algoritmos vacíos. Aunque algunos aprendizajes requieren memorización (como un número de teléfono), reducir la educación a esto es limitante y deshumanizador.

El modelo cognitivo representa un avance importante. Su metáfora es el computador: el aprendizaje como conexiones internas. Destacan aquí los mapas conceptuales de Joseph Novak y el Modelo de Cambio Conceptual desarrollado por investigadores como Edward Smith y Charles Anderson (a quienes tuve el honor de tener como profesores en Michigan). Este enfoque estructura el conocimiento escolar, incorpora los errores conceptuales de los estudiantes (misconceptions) —como confundir fuerza con una propiedad intrínseca de los objetos o velocidad con aceleración— y propone secuencias didácticas que generan contradicciones cognitivas para promover una comprensión más profunda.

En esa área el trabajo de Ricardo Cantoral en el CINVESTAV del Instituto Politécnico Nacional, IPN, y de sus colegas en América Latina a través del Comité Latinoamericano de Matemática Educativa, CLAME, es esencial. Al mismo tiempo, el trabajo de Deborah Ball de la Universidad de Michigan resulta iluminador. Ball desarrolla el concepto de Mathematical Knowledge for Teaching (MKT), un conocimiento matemático especializado para la enseñanza que va más allá del dominio común de los contenidos. Permite al docente desempaquetar conceptos, anticipar errores frecuentes, elegir representaciones potentes adaptadas a la edad y capacidad de los alumnos, y responder en tiempo real a sus ideas y confusiones. No se trata de asignar listas interminables de ejercicios mecánicos, sino de construir comprensión real.

Sin embargo, tanto el modelo conductista como el cognitivo tienen límites profundos. El cognitivo, aunque más sofisticado, mantiene una posición idealista que separa el mundo de las ideas del mundo real y social. Por eso, en columnas anteriores como “El aprendizaje es social”, he propuesto y desarrollado el modelo social. En este enfoque, el aprendizaje no es solo un reflejo ni una conexión interna individual, sino una propiedad social: una construcción colectiva mediada por el lenguaje, la cultura, las interacciones y las prácticas comunitarias. 

El conocimiento se co-construye en el tejido de las relaciones humanas, en el diálogo y en la praxis compartida. El maestro deja de ser solo transmisor o facilitador cognitivo para convertirse en un actor social que humaniza, acompaña y ayuda a construir identidades en comunidad.

Esta reflexión cobra urgencia dramática en Guatemala. La actual captura de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) por el Pacto de Corruptos es una afrenta directa a los maestros y profesores universitarios, y a todos los maestros de primaria y secundaria que se forman en sus aulas. En condiciones precarias, sin investigación científica seria sobre cómo aprenden realmente las personas —que integre y supere los modelos conductistas, cognitivo y especialmente el social—, se reproduce la improvisación y se condena a generaciones enteras a una educación deshumanizadora.

La Usac, que debería ser el motor de la investigación didáctica, del Pedagogical Content Knowledge (PCK) y de la formación de formadores basada en evidencia, está siendo destazada. Esto afecta toda la cadena educativa del país.

Necesitamos recuperar la autonomía universitaria, reconstruir las Escuelas Normales con rigor, invertir en investigación didáctica de calidad (especialmente en el modelo social) y proteger la formación docente de la politización y el clientelismo. Exijamos mejores maestros y mejores dirigentes educativos y no la escoria de Jovial Acevedo o Walter Mazariegos, símbolos de lo que no debe ser un maestro.

En este Día del Maestro 2026, rendimos homenaje sincero a quienes, pese a las dificultades, humanizan, acompañan y construyen futuro. Pero también hacemos un llamado claro: como sociedad debemos valorar a los docentes, formarlos con seriedad ética y científica, y defender las instituciones públicas que los preparan.

El futuro de Guatemala se forja en las aulas, con maestros reflexivos, éticos y profundamente sociales. Hagámoslo ahora, porque si no es ahora, no será nunca.