Thursday, June 18, 2026

Guatemala sigue a oscuras en ciencia y tecnología: Parte 2.

 Fernando Cajas.


La producción científica guatemalteca ha crecido lentamente desde inicios de los 2000, pero desde niveles tan bajos que seguimos ocupando posiciones marginales a nivel mundial y regional (alrededor del puesto 123 en la región latinoamericana). La mayoría de esa producción sale de la Usac y unas pocas instituciones. Sin embargo, en lugar de consolidarse como motor nacional de investigación, la universidad pública ha entrado en un proceso de decadencia preocupante.

En América Latina los mayores índices de innovación los tiene Chile, Brasil y México, países que invierten en ciencia, tecnología e innovación. Guatemala aparece en la parte baja con el número 123. En este rubro Suiza invierte 100 veces lo que Guatemala invierte y así los países en desarrollo invierten muchísimo más.

La Universidad de San Carlos poco a poco viene produciendo menos y menos ciencia y tecnología. De hecho, las crisis institucionales recurrentes –incluyendo cuestionamientos a procesos electorales, inestabilidad en la rectoría, tomas de instalaciones y priorización de luchas políticas internas sobre la agenda académica– han erosionado la capacidad de investigación. La falta crónica de inversión presupuestaria, el deterioro de infraestructura, el abuso de la modalidad virtual sin calidad y la debilidad en la formación de nuevos investigadores han convertido lo que debería ser un centro de excelencia en un reflejo más de los problemas nacionales.

Recientemente el embajador de Alemania en Guatemala, Hardy Boeckle, calificó la elección y reelección de Walter Mazariegos como rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) como “un problema real” y una “elección fraudulenta”, señalando que esta situación ha afectado directamente la cooperación académica entre ambos países. Como medida concreta a la usurpación de Mazariegos, Alemania relocalizó la oficina del DAAD de la Usac a una universidad privada. Boeckle lamentó el impacto negativo en los estudiantes de la Usac –quienes pierden oportunidades de becas e intercambios–, pero enfatizó que resulta “muy difícil” trabajar con la actual administración.

A pesar de que la Usac tiene investigadores que han producido investigación científica de alta calidad, las condiciones actuales afectan negativamente la producción científica. En mi propia experiencia en el Centro Universitario de Occidente (Cunoc), hemos generado conocimiento relevante, por ejemplo: modelos hidrogeológicos tras la tormenta Stan, diagnósticos de gobernabilidad del agua en la cuenca del Samalá y propuestas multidisciplinarias para problemas reales de las comunidades y de la sociedad quetzalteca, así como programas de posgrados de investigación científica. Pero estos proyectos de a poco irán sufriendo las consecuencias de una universidad cooptada por la corrupción.

Sí los investigadores siguen el ejemplo del silencio de los profesores, el camino es la aniquilación de la poca investigación científica y tecnológica existente y futura. El problema es que, así como la docencia y su aprendizaje, la investigación requiere largos periodos de formación. Formar al equipo de investigación en agua actual de ingeniería Cunoc-Usac requirió casi 20 años, desde su graduación a licenciatura, cursos de formación de investigadores, estancia en alguna de las universidades con las que hemos tenido proyectos, realización de maestrías, doctorado y post doctorados. En la medida en que la Usac siga cooptada, sus relaciones internacionales decaerán y finalmente sus investigadores emigrarán en el mejor de los casos. El otro escenario es que sus investigadores simplemente parasitarán haciéndole compañía al destazador de universidades Walter Mazariegos o al corrupto que lo sustituya. Ese es el precio del silencio cómplice y del miedo a liberar la Usac. 

Como argumenté en trabajos anteriores, el aprendizaje de la ciencia y la tecnología requiere tanta atención como su realización. Hoy, en 2026, seguimos sin una agenda nacional clara de investigación, sin incentivos fiscales reales para que el sector privado invierta en I+D y sin una universidad pública que lidere con autoridad moral e intelectual. El PLANDECYT 2026-2032 que se discute con apoyo de CEPAL es una oportunidad, pero sin un compromiso presupuestario real (al menos acercarnos al 0.5% del PIB) y sin reformas profundas en gobernanza universitaria, corre el riesgo de convertirse en otro documento bienintencionado, pero inútil como nuestros gobernantes del Ejecutivo.

La decadencia de la Usac no es solo un problema interno: es un lastre para el desarrollo del país entero. Una universidad pública debilitada significa profesionales menos preparados, menos innovación para resolver problemas como el acceso al agua potable, la seguridad alimentaria o la adaptación al cambio climático, y una élite técnica que emigra. Todo eso produce la usurpación a la rectoría del destazador de universidades Walter Mazariegos y sus 40 ladrones del pseudo Consejo Superior Universitario. 

Regresando al artículo de Alfonso Mata de La Hora de la semana pasada, hay que reconocer que él tiene razón: no invertir en investigación tiene un costo económico, social y humano brutal. Pero ese costo se multiplica cuando la principal casa de estudios superiores del Estado también decae y es capturada por ladrones, corruptos, usurpadores y destazadores de universidades que de ciencia no saben nada y de innovación tecnológica saben menos, de honradez no digamos. 

Es hora de que gobierno, universidad, sector privado y sociedad civil reconozcan que la ciencia y la tecnología no son un lujo, sino una necesidad urgente. Necesitamos:

  • Aumentar drásticamente la inversión en I+D.
  • Recuperar la gobernabilidad y el enfoque académico en la Usac.
  • Reconstruir al Consejo de Universidades Privadas, CEPS, para que no sea solamente un grupo de rectores corruptos que se reúnen para beneficio personal, sino un sistema de gobierno universitario para priorizar la investigación científica y tecnológica. 
  • Desarrollar programas intensivos de formación de investigadores científicos no esas maestrías y doctorados patito que de ciencia no tienen nada sino más bien son parte del problema de fingir que hacen investigación cuando sus resultados no se publican en ningún medio creíble de la comunidad científica internacional. Esa farsa debe terminar Hay que priorizar los pocos programas de maestría y doctorado reales que tiene el país. 
  • Crear incentivos reales para que los profesores de las universidades, especialmente San Carlos, hagan investigación científica guatemalteca, así como incentivos para que las empresas inviertan en investigación y contraten científicos.
  • Priorizar el aprendizaje situado de la ciencia en todos los niveles educativos.

De lo contrario, seguiremos condenados a ser consumidores eternos de conocimiento ajeno, pagando el alto costo de nuestra propia ceguera.

Guatemala merece algo mejor, no estos pseudo líderes del Ejecutivo, un presidente marioneta, temeroso y cobarde y una vicepresidenta que confunde sus funciones como líder nacional y que al final no desarrolla a la ciencia y tecnología y que terminan entregando a la Universidad de San Carlos en manos del corrupto usurpador a la rectoría. ¡Vaya destino el nuestro! Eso es, si no escogemos corruptos, escogemos incompetentes.  

A la fecha ni el presupuesto de inversión en Ciencia y Tecnología se ha logrado aumentar. Pero aún peor, si la principal fuente de investigación está cooptada y cerrada, si los investigadores ni siquiera pueden ingresar a sus laboratorios y si los alumnos son sometidos a clases virtuales de malísima calidad, lo que están haciendo es matar las pocas posibilidades de hacer investigación científica y tecnológica en Guatemala. Por eso hay que recuperar a la Usac.

La investigación no es un gasto: es la inversión más rentable en nuestro futuro. La captura de la Usac también es la captura y la destrucción de la poca investigación científica y tecnológica que se hace en Guatemala. Por eso y por mucho más, el silencio y el miedo no son opciones. Salvemos a la Usac.

Véase: Cajas, F. (2008). Los retos de las políticas de ciencia y tecnología. Revista Cubana de Educación Superior. Número 1, pp 145-156. 

Monday, June 15, 2026

Guatemala sigue a oscuras en ciencia y tecnología: Parte 1.

 Fernando Cajas.


La inoperancia de este gobierno no solamente se observa en las carreteras abandonadas, los puertos olvidados y la entrega de la Universidad de San Carlos a los corruptos, sino también en el subdesarrollo de la ciencia y la tecnología nacional. Al frente del gobierno hay un tipo cobarde, tibio y ahora mentiroso que quería aparentar ser demócrata y realmente mostró ser inútil. Lo mismo es válido para su vicepresidente, Karin Herrera, que se la pasa en silencio o hablando superficialidades o jugando a niña exploradora de clubes de ciencia, quitándole al Ministerio de Educación esa función.

Dentro de los no logros de este gobierno de ineptos está que los indicadores de producción científica y tecnológica están igual o peor que a su llegada. La inversión en ciencia y tecnología en el 2023 era 0.030% del PIB y en el 2026 es 0.029%, realmente la misma o un poco menor: La más baja de la región. 

En un país que enfrenta sequías e inundaciones recurrentes, donde no hay tratamiento de agua, donde no existe reúso del agua, un país caracterizado por desnutrición crónica infantil, altísima pobreza, vulnerabilidad climática y una economía que depende de remesas, commodities y mano de obra barata, la ciencia y la tecnología deberían ser herramientas de supervivencia y progreso. Sin embargo, como bien señala Alfonso Matta en su reciente artículo “Guatemala y su costo de no investigar” (La Hora, 8 de junio de 2026), seguimos pagando un precio altísimo por nuestra indiferencia colectiva hacia la investigación. Realmente es incapacidad gubernamental de darle prioridad a la investigación científica y tecnológica, así como indiferencia de la mayoría de las universidades, especialmente la San Carlos, de promover la investigación científica y tecnológica. 

Estos rectorcitos corruptos tienen intereses politiqueros, no académicos; así que tienen abandonada a la ciencia y a la tecnología nacional. 

Matta lo resume con crudeza y precisión: Guatemala invierte apenas alrededor del 0.03% del PIB en Investigación y Desarrollo (I+D), una de las cifras más bajas de América Latina —unas 25 veces por debajo del promedio regional—. Esta inversión mínima está sostenida casi exclusivamente por el sector público y las universidades, mientras el sector privado prácticamente brilla por su ausencia. Los dueños de la finca quieren una economía extractiva, repetitiva, por lo que no invierten en innovación en sus monopolios y empresas. 

Hay que aclarar que existen escasos ejemplos de investigación en Guatemala desde la iniciativa privada: CENCICAÑA, el centro de investigaciones tecnológicas para la mejora de la productividad de la caña en Guatemala es una de ellas. De hecho, la caña guatemalteca es un producto muy eficiente que ha introducido innovación tecnológica. Lástima que este centro de investigaciones no estudia los efectos negativos de los monocultivos porque con esa visión miope quiere llenar de caña a todo el territorio, destruyendo toda diversidad biológica y ecológica, no digamos el sobre y mal uso de agua que hacen. 

Otro buen ejemplo era el ICTA, Instituto de Ciencia y tecnología Agricola, era. Aunque ahora de nuevo está realizando investigación tecnológica, esperemos que avancen. Otro buen ejemplo era el INCAP, Instituto de Nutrición de Centro America y Panamá, era. Ojalá este importante instituto pueda volver a brillar, pero esto no parece ser prioridad de la secretaria de Ciencia y tecnología de Guatemala, SENACYT, la Doctora Karin Herrera, que hace poco y lo hace mal, no digamos la burocracia detrás del desfinanciado e impertinente Consejo de Ciencia y Tecnología, CONCYT, que tiene tan poco presupuesto que parece no existir. 

En resumen, en Guatemala no hay científicos en las empresas y casi no se generan patentes locales y seguimos comprando conocimiento extranjero, subsidiando el desarrollo de otros países.

Ciertamente hay muchas universidades que ofrecen programas de ingeniería, decenas de programas. En Guatemala existen más de 40 programas de ingeniería distribuidos entre las diferentes universidades del país, abarcando desde las ramas clásicas (Civil, Industrial) hasta especialidades tecnológicas y ambientales. Sin embargo, tanto los profesores de esos programas de ingeniería como los alumnos en general no crean, no desarrollan, no diseñan nuevos sistemas, nuevos artefactos, nuevas soluciones a los problemas económicos o sociales del país. No son realmente ingenieros, son técnicos, tecnócratas que se especializan en adaptar, reparar y utilizar innovación científica y tecnológica de otros países, esto es, de países que sí hacen ingeniería de verdad y sí desarrollan ciencia y tecnología.

El resultado de no invertir en ciencia, tecnología e innovación es baja competitividad, bajísima productividad, salarios bajos, fuga de cerebros y una desigualdad que se profundiza. Los efectos de esta actitud y cultura de ausencia de investigación científica y tecnológica los analizaré en la siguiente entrega. 

Thursday, June 11, 2026

La educación, su captura y su futuro: Parte 2, formación docente.

 Fernando Cajas.


«Ser maestro es una vocación, un llamado y una formación. No se puede improvisar la sagrada tarea de la enseñanza porque de ella depende el futuro de la humanidad».

En la Parte 1 de esta serie señalé cómo cualquiera cree que puede pararse frente a un aula e “improvisar” una clase. Los resultados están a la vista: en evaluaciones de matemática, apenas uno de cada diez estudiantes guatemaltecos aprueba operaciones básicas. Esa es la factura que pagamos por una formación docente cooptada, improvisada y desvinculada de la investigación seria sobre cómo aprenden realmente los niños y los jóvenes y sobre todo de la investigación empírica sobre formación docente, investigaciones que no parecen entrar al Ministerio de Educación. Ahora, en esta segunda entrega, analizo el reciente Decreto 4-2026, Ley de Escuelas e Institutos Normales con Especialidades, que busca restituir el magisterio en el nivel diversificado.

Hasta el 2012, las Escuelas Normales fueron el corazón de la preparación de maestros en Guatemala. Ofrecían una formación práctica, desde temprana edad, orientada directamente al aula.  Las normales enseñaban en el saber propio de las maestras y los maestros, ese saber que les permite orientar los procesos de formación de los y las estudiantes. Empezaron en la Revolución Liberal, el (INVO), Instituto Normal para Varones de Occidente, en 1871, en Quetzaltenango fue uno de los primeros. Tenía tan buena fama que venían estudiantes del sur de México y de todos los departamentos de Guatemala a formarse. Muchos jóvenes, especialmente del interior del país, se formaron allí y regresaron a sus comunidades a enseñar. Fernando Mollinedo lo ha recordado con claridad aquí en La Hora: aquellas instituciones no solo transmitían conocimientos, sino que forjaban una preparación integral en pedagogía, psicología infantil, didáctica, valores y organización escolar. Formaban maestros autónomos, con criterio propio y sentido de su misión.

La reforma de 2012, impulsada bajo una visión de “profesionalización” universitaria, reemplazó ese modelo por un Bachillerato en Ciencias y Letras con Orientación en Educación, seguido de tres años más en la universidad. El resultado fue previsible y lamentable: disminución drástica del interés juvenil por la docencia, deserción de aspirantes y una percepción de que la formación se había desconectado de las necesidades reales del aula.

Virgilio Álvarez Aragón, en su análisis “La ilegal reforma normalista” publicado en Plaza Pública, advirtió con lucidez y profundidad sobre los riesgos de decisiones tomadas sin diálogo, sin planificación seria y sin medir consecuencias. Denunció cómo el traslado apresurado a las universidades generó caos administrativo, legal y pedagógico, sabatizó la formación docente y no mejoró perceptiblemente la calidad del sistema. Sus reflexiones fueron proféticas: sin bases sólidas, el cambio estructural terminó afectando a los aspirantes a docentes y, sobre todo, a los niños del sistema educativo. Hoy, frente al Decreto 4-2026, sus advertencias cobran nueva vigencia: restaurar las Normales exige mucho más que un cambio normativo; requiere evitar que la politización y el clientelismo vuelvan a capturar el proceso.

Esta nueva ley devuelve al Ministerio de Educación (Mineduc) la rectoría principal de la formación inicial docente. Crea Escuelas e Institutos Normales con Especialidades (públicas, privadas y cooperativas) para preparar maestros en educación inicial, preprimaria, primaria y otras áreas. Sus rasgos principales son:

  • Cuatro años de duración en el nivel diversificado: dos de formación común y dos de especialización.
  • 210 días efectivos de clase al año (30 más que el calendario habitual), lo que fortalece la inmersión práctica.
  • Requisito de ingreso: haber completado la educación básica con al menos 75 puntos; quienes no alcancen podrán hacer un curso propedéutico.
  • Titulación: el Mineduc otorga el título de Maestro de Educación Primaria con la especialidad cursada.

Es un retorno al modelo que Mollinedo celebra como “bienvenido nuevamente”, porque recupera la formación temprana y práctica que tantas generaciones valoraron.

Esta reforma tiene fortalezas evidentes: restituye el magisterio como profesión digna desde el nivel medio, enfatiza la especialización y aumenta el tiempo de formación. Responde, en parte, a la crítica que he venido haciendo en mis artículos previos en La Hora sobre la necesidad de formar docentes que realmente entiendan cómo aprenden los estudiantes, especialmente en áreas críticas como la matemática y las ciencias.

Sin embargo, como advierte la trayectoria de análisis de Virgilio Álvarez Aragón, no basta con cambiar la estructura. Devolver la formación a las Normales no será sencillo: se requiere infraestructura adecuada, formación de los propios formadores, articulación real con universidades (no confrontación) y, sobre todo, un compromiso serio contra la politización y la captura que ha caracterizado al sistema educativo guatemalteco.

Aquí la investigación internacional resulta iluminadora. Deborah Loewenberg Ball, de la Universidad de Michigan, ha dedicado décadas a estudiar qué conocimiento específico necesitan los profesores para enseñar matemáticas con efectividad. En su influyente trabajo junto a Heather Hill y Hyman Bass, Ball define el Mathematical Knowledge for Teaching (MKT) –Conocimiento Matemático para la Enseñanza– como un conocimiento especializado que va más allá del dominio común de los contenidos.

En el artículo “Knowing Mathematics for Teaching: Who Knows Mathematics Well Enough to Teach Third Grade, and How Can We Decide?” (2005), Ball y sus colegas argumentan que los docentes deben poseer un conocimiento que les permita no solo resolver problemas, sino desempaquetar conceptos matemáticos para los estudiantes: comprender por qué funcionan los procedimientos, anticipar errores conceptuales frecuentes, elegir representaciones potentes y responder en tiempo real a las ideas y confusiones infantiles. No se trata de dejar de «tarea» una retahíla de problemas insolubles sin sentido que ni siquiera han sido adaptados a la edad psicológica de los estudiantes. 

Posteriormente, en “Content Knowledge for Teaching: What Makes It Special?” (2008), Ball, Thames y Phelps profundizan en esta distinción: el MKT incluye Conocimiento Especializado del Contenido (Specialized Content Knowledge) y Conocimiento del Contenido y los Estudiantes (Knowledge of Content and Students), elementos que no se adquieren fácilmente en cursos universitarios tradicionales de matemáticas puras. Este conocimiento surge del análisis de la práctica docente real y es clave para mejorar la calidad de la instrucción.

Sin incorporar esta perspectiva basada en evidencia, incluso con cuatro años en las Normales y más días de clase, corremos el riesgo de reproducir las mismas debilidades que explican los bajos resultados actuales en matemáticas.

En mis escritos anteriores sobre educación técnica y formación docente he insistido: sin investigación en didáctica de las disciplinas, sin modelos basados en evidencia y sin evaluación honesta de fortalezas y debilidades del pasado, repetiremos errores. La “captura” de la educación —por intereses políticos, clientelismo o improvisación— sigue siendo el mayor obstáculo. No podemos permitir que esta reforma sea solo un cambio de nombre o un nuevo reparto de plazas.

En el siguiente número sobre este tema analizaré el futuro que merecen los estudiantes de las escuelas guatemaltecas. 

Monday, June 8, 2026

La educación, su captura y su futuro: Parte 1, formación docente.

 Fernando Cajas.


Cualquiera cree que puede ser maestro, que puede ser profesor. La educación es una práctica cotidiana y a cualquiera se le ocurre que se puede parar frente a un grupo de niños, de jóvenes y hasta de adultos a decir lo que en ese momento improvisa. A eso le llama «dar» una clase. Así que hemos llenado las escuelas, los institutos y las universidades con personas que creen que pueden enseñar, que pueden dar clases y que no problematizan su función docente porque nunca se formaron como docentes.

A juzgar por los resultados de las evaluaciones de matemática los que dan clases están mal y los que las reciben están peor. En Guatemala solamente uno de cada diez alumnos aprueba exámenes elementales de matemática, operaciones aritméticas. Realmente, la gran mayoría de los estudiantes guatemaltecos no aprenden matemática en la escuela, pública o privada. Quienes toman este examen son los graduandos, los que han pasado más de diez años tomando cursos de matemática y no aprendieron lo más importante: Sumar, restar, multiplicar y dividir con números naturales y números racionales (fracciones). Seguro que los maestros de estos jóvenes dieron las «clases» pero no fueron capaces de preparar a sus alumnos. Ese es el precio que como sociedad tenemos que pagar por un sistema de educación cooptado, en principio por un rector usurpador cuya universidad se encarga de formar profesores, léase el usurpador a la rectoría de mi Alma Mater: Universidad de San Carlos. 

La falsa creencia de que cualquiera puede ser maestro hay que atacarla. Si alguien sabe sumar, restar o multiplicar no es que sepa enseñar a niños cómo hacerlo. Saber matemática no significa saber enseñar matemática. Y esto es a todo nivel: desde la preprimaria hasta la universidad. Lo peor, es que muchos maestros y profesores ni matemática saben. 

Suponga que usted desea enseñar a un niño de primaria a sumar, multiplicar o dividir fracciones. El contenido matemático escolar hay que adaptarlo psicológica y filosóficamente al nivel del niño (epistemológicamente dicen los investigadores). No solamente es cuestión de ir a «expulsar» en su «clase» un algoritmo que deben memorizar sin entender el significado de las operaciones con las fracciones. No. 

La investigación en aprendizaje de la matemática, matemática educativa, demuestra que los niños aprenden a hacer operaciones con fracciones de manera más efectiva cuando construyen modelos visuales antes de memorizar reglas. Aprender el algoritmo sin comprender el concepto crea conocimientos frágiles, ya que las operaciones con fracciones tienen aspectos contraintuitivos. 

En multiplicación de fracciones, por ejemplo, el producto suele ser menor que los factores, lo que rompe con la intuición de la multiplicación con números naturales. El «maestro» que se para sin preparación alguna frente a un grupo de inocentes niños de diez años y les describe un algoritmo y que no sabe nada sobre investigación en aprendizaje de la matemática y que jamás se formó como docente solo les hará daño, quizá un daño irreversible. De hecho, la gran mayoría le tiene temor a la matemática. Eso se lo debemos a profesores que han sembrado miedo e incapacidad. 

Para que los niños aprendan, ya sea matemática o ciencias, o historia, o aprendan a leer y entender, entonces requieren profesores que se formen bien. La formación docente fue muchos años en las normales del país donde se graduaban todos los profesores de primaria y luego de secundaria. Pero a partir de hace unas tres décadas en el mundo la formación docente se trasladó a nivel universitario, en parte, por las más altas demandas de contenidos cada vez más profundos. También emerge la investigación científica sobre el aprendizaje de las ciencias, la matemática, la historia y la forma en que los niños deben aprender a leer para que comprendan los textos. 

Estas transformaciones de a poco han llegado a Guatemala, pero no entran al Ministerio de Educación donde la formación docente se ha mantenido en la prehistoria, en la «época de piedra» metafóricamente hablando. Se cerraron arbitrariamente las normales sin hacer un estudio profundo sobre sus fortalezas y sus debilidades. Se inventaron que las universidades debían hacer la formación docente y vino la Torre de Babel en la preparación de maestros. Ahora vino este gobierno y de un plumazo, como los otros, les quita a las universidades la formación docente, sin presentar una evaluación de lo hecho. A la fecha no se sabe qué irá a pasar con la formación de los maestros. 

Los maestros, a todo nivel, son esenciales en nuestra formación. Por eso hay que invertir en formarlos y formarlos bien, con modelos de formación comprobados, con investigación científica en aprendizaje y principalmente con programas de formación docente basados en teoría y evidencia. Esto de la primaria hasta la universidad. Todo quien dé clases debe previamente estar capacitado. 

En el próximo número analizaré el estatus de la formación docente en Guatemala, desde la preprimaria hasta la universidad. 

Thursday, June 4, 2026

Nuestra falsa creencia en un sistema de justicia cooptado.

 Fernando Cajas.


Voy de regreso a Quetzaltenango. Parece que he escogido la peor hora del peor día. Son casi las cuatro de la tarde de un fin de mes. Vengo pensando en las partes sustantivas de la reunión y la forma en que vamos a escribir una de las propuestas de investigación más grandes y complejas que hemos escrito en el instituto de investigaciones. Esta será una intervención compleja en el occidente de Guatemala, donde hemos escogido, estadísticamente, más de 40 municipios para mejorar: su gestión de agua, producción de alimentos, mejora de su educación técnica y sus capacidades de venta de productos dentro y fuera de Guatemala. Su presupuesto será mayor que el presupuesto anual de mi universidad cuando de repente siento que un motorista golpea el retrovisor derecho, doblándolo.

Las motos me rebasan por la izquierda, por la derecha, se cruzan en el frente con movimientos aleatorios brownianos que parecen moscas. Casi que me llevo a una moto que se cruza perpendicularmente a mi trayectoria. Mi acompañante exclama: “parecen locos estos suicidas”. Continúa: “El problema es que no hay una ley que les obligue a usar un solo carril”. Eso refleja algo profundo de la sociedad guatemalteca: la creencia de que las leyes son capaces de resolver nuestros problemas sociales.

Esa creencia no solamente es sobre los motoristas y sus locas motos. Creemos que cualquier problema social se resolverá con una ley. En muchas colonias de la ciudad de Guatemala no llega agua sino un par de veces por semana. La solución: “Hay que hacer una ley”. El ministerio de medio ambiente se ha metido en un largo proceso de crear la ley de agua, o de aguas —aún no aclaran si será en singular o en plural—. La creencia es que la ley proveerá agua donde no hay, que a los grandes terratenientes de los monocultivos se les moverá el corazón y con la ley ya ahorrarán agua, pagarán por el agua, ya no desviarán ríos, participarán en la mejora del ciclo social del agua. Es la ley la que nos resolverá el problema.

Hay, entonces, una creencia generalizada de que las leyes resolverán nuestros problemas. Eso es increíble en una sociedad que se especializa en no cumplir las leyes de la cabeza a los pies. Somos esclavos de una falsa creencia en las leyes, en los sistemas legales, en creer que la justicia la dan los jueces, cuando sabemos que no. Muchas de las decisiones legales del sistema de justicia de Guatemala no son justas porque no proveen justicia. Esto no solo es en Guatemala.

El viernes recién pasado, un juez abrió la puerta para que por fin se hiciera justicia ante el más descarado fraude cometido en la Universidad de San Carlos de Guatemala por su propio rector, el destazador de universidades, Walter Mazariegos. Ni siquiera los dictadores militares durante el conflicto armado y antes: ni Jorge Ubico, ni Manuel Estrada Cabrera, ni el propio Justo Rufino Barrios —todos corruptos— fueron tan cínicos como este campeón de la corrupción del Siglo XXI. La alegría de la decisión del juez que le dio un amparo definitivo al grupo de defensa universitaria Dignidad y Rescate Universitario (DIRE) duró un fin de semana porque el lunes la más alta Corte de Guatemala, de forma cínica y arrogante, fue capaz de defender al mismísimo usurpador de la rectoría.

La ley no importa en un país donde el poder económico y político dispone qué es lo bueno y qué es lo malo, qué es lo justo y qué es lo injusto. Los treinta años de guerra civil, donde murieron más de doscientos mil guatemaltecos, no parecen un pago suficiente para tener una sociedad justa. Nos siguen gobernando los corruptos que se apoderaron del sistema de justicia y ahora no se les mueve un músculo de la cara para dictar sus estúpidas órdenes legales, pero injustas.

Como bien lo ha expresado el jurista Gustavo Galindo: La historia de Guatemala no es la de una democratización fallida, sino la de una metamorfosis exitosa del autoritarismo. La transición del Conflicto Armado Interno a la era de la “paz institucional” no desmanteló las estructuras de exclusión; por el contrario, las dotó de una sofisticada arquitectura legal de cooptación. Lo que en el pasado se lograba mediante la eliminación física del opositor, hoy se ejecuta a través de un marco normativo que ha canibalizado el interés público en favor de agendas corporativas y criminales.

Frente a esta realidad de impunidad y cooptación, hay que dejar de lado la estúpida fe ciega en las leyes que denuncia C. L. Skach en su libro: Cómo ser un ciudadano: Seis lecciones para un mundo nuevo de paz. Skach, una de las mayores expertas en derecho constitucional, quien recorrió lugares fracturados por la guerra como Bagdad, llegó a una conclusión dolorosa pero liberadora: «una buena sociedad no se impone desde arriba por más constituciones y leyes que se escriban». Se construye desde abajo, confiando más en las personas que en las normas formales.

Skach desafía nuestra esclavitud mental a la ley y nos propone seis lecciones poderosas para construir “pequeñas sociedades” de dignidad: no seguir ciegamente a los líderes, ejercer nuestros derechos con responsabilidad, frecuentar las plazas y espacios públicos para reconstruir el tejido social, asumir responsabilidad individual ante la injusticia (y no ser meros espectadores), practicar la ayuda mutua cotidiana y rechazar la obediencia ciega cuando la “legalidad” se convierte en herramienta de opresión.

En Guatemala, y especialmente en la tragedia de la Universidad de San Carlos —que he denunciado una y otra vez en estas páginas de La Hora—, vemos la prueba viviente de que las leyes cooptadas no salvan. La Usac es el espejo más cruel del Estado capturado: un fraude electoral descarado, un rector impuesto, una Corte que lo protege. Pero Skach nos enseña que la respuesta no es pedir más leyes ni más amparos que luego son revocados por los mismos corruptos.

La respuesta es dejar de ser espectadores obedientes. Vuelvo y repito: La respuesta es dejar de ser espectadores. Construir, desde los municipios, las comunidades, las aulas y las calles, esas pequeñas sociedades donde la dignidad no se mendiga ante un juez comprado, sino que se ejerce cada día: compartiendo conocimiento, defendiendo la universidad pública, organizándonos sin pedir permiso, ejerciendo responsabilidad ante la injusticia, aunque la “ley” diga lo contrario. Ese es el camino, hagámoslo ahora porque si no es ahora, no será nunca. 

Monday, June 1, 2026

Era Cultural de Resistencia: somos Seres Humanos.

Sandra Cantoral.

Recapitulamos las aportaciones de Marx sobre su concepción del Sujeto Particular / Universal; para revalorarnos hoy en esta IRA y EGOISMO HISTÉRICO de nuestros días en pleno Siglo XXI, al tener que afirmarnos como Seres Humanos. Aclaramos que en este debate conceptual e interpretativo sobre una nueva ERA, valoro las FORMAS de expresión y de representación en Resistencia, revalorando las Ideas ilustradas y románticas que nos constituyen aún, como un Sujeto Particular / Universal de ésta nuestra historicidad COMÚN entreverada en la Era Moderna, con rupturas y grandes Transformaciones Materiales y Espirituales, en donde se encubre al TRABAJO COMUNITARIO no reconocido, en ocasiones ni por el propio trabajador (a)
Así valoramos cómo es Kant ciertamente, quien nos aclara que: el Entendimiento Racional no es una función más en la CATEGORÍA del Sujeto para su Integridad Moral, sino sólo una FORMA de expresar la Sensibilidad del ser sensible, en su razón práctica o razón autónoma; con esa idea, Kant articula la propuesta ilustrada del Idealismo Racionalista de Descartes, sumándose a  la postura idealista de Hegel, Fichte y Schelling en el Romanticismo de su Época, nombrado este periodo como una gran expresión de nuestra Revolución Cultural en la Conciencia hegemónica de Occidente, de acuerdo a la perspectiva que la humanidad ha tenido de sí misma, justo en ese espacio y tiempo -según Isaiah Berlin-; pero ahora sabemos algo más, sobre la historicidad de tantos matices dialécticos del  PODER dominante y/o emancipador, como seres humanos en resistencia.

Pues en este sentido, lo que importa es saber ¿Cómo se pasa del Espíritu Idealista Romántico, a Otro Espíritu Crítico del Materialismo Histórico en la IDENTIDAD DEL SER SOCIAL / Particular humanitario, siendo SERES DE TRABAJO conscientes o no, y al RECONOCERNOS en el contexto de nuestra nueva / vieja Época de: Neoconquistas, agresiones, con guerras interminables, intervencionismos, genocidios, con crímenes de lessa humanidad e impunidades por doquier y con una inauguración del PLAN CÓNDOR hoy, contra nuestra América Latina (A.L.) por ejemplo; es decir, contra los pueblos de nuestros países, pues aún no hemos comprendido que: ‘No es la conciencia la que determina al Ser Social, sino por el contrario el Ser Social el que determina su consciencia’, como lo sostiene Marx.

Necesitamos por tanto, PODER reflexionar ahora sobre el contexto histórico de ésa  Sensibilidad del Ser, y no sólo por su supuesta racionalidad, lo cual está en permanente formación  en un determinado Espacio y Tiempo Histórico-Cultural, a partir de: 1. Su Producción, 2. Su Valoración ético-moral y, 3. Sus Usos y costumbres tradicionales y sagradas; por tanto hoy, ello implica en nuestras relaciones de PODER abusivas o humanitarias, espacios para Emanciparnos o para Sojuzgarnos desde ese origen llevado a cuestas, entre el AMO y el ESCLAVO; ya que en tales relaciones contradictorias infinitas y concretas a la vez, de PODER, entre lo humano y lo no humano, lo reflexionamos en nuestras FORMAS filosóficas, científicas, artísticas, tecnológicas o ideológicas de pensamiento; veamos entonces, cómo todo está regulado por  Nuestras Condiciones Materiales de Vida; pero se cree que es, de acuerdo a las Representaciones que el Sujeto va teniendo del mundo / Madre Tierra, a través de nosotros mismos y, de tod@s como tal, sin valorar nuestro TRABAJO humanitario en esas relaciones de abuso de poder.

Tal representación de Sensación Intuitiva es, nuestra diferencia con una Otredad que nos refleja en el ideal que se tiene de sí, según lo que los demás dicen de cada uno y de todos, de nosotros y de ello, además de lo que ese Sujeto es  verdaderamente en su proceso de transformación humana, que es en sí el TRABAJO realizado. En este sentido, el Sujeto es valorado en cuanto a sus actos responsables o no, al estar sujetado a su mundo por principios de Emancipación Social o de Alienación cosificada en movimiento, cambio y contradicción, siendo reproducidas mecánicamente nuestras vidas como algo NATURALIZADO, en tales actos sociales. Sin valorar que, según la Cultura de Pertenencia, el hecho mismo, nos ubica en una Actitud Enajenada-IRREFLEXIVA de tal "Cosificación instintiva del sujeto".

La contradicción puede ser una ACTITUD de superación humana consciente o no, plasmada en ésa lucha Económico-CULTURAL, como PROYECTO DE VIDA digna; es decir, de emancipación social desde nuestra propia Naturaleza, compréndase, en nuestra naturaleza de pertenencia, siendo consciente nuestro comportamiento o, velado aún, porque oscila entre el consciente y el inconsciente en las Relaciones del Poder Humanitario o del Abuso de Poder Autoritario, en donde ya no existe ley.

En este sentido recupero para resignificar dicho Poder dual, revalorar la propia propuesta marxista, desde lo que nos humaniza, que es el Trabajo; por ejemplo: “...el método de El Capital está completamente fundido con la investigación; la misma estructura lógica de la investigación sólo puede ser extraída mediante el ‘análisis lógico’ del trabajo realizado por Marx...”[1], conociendo que la categoría de TRABAJO, aparece de manera muy simple desde la antigüedad, y lo que Marx aporta es: “...la diferencia entre  el Trabajo Abstracto que forma el valor, y el Trabajo Concreto que crea el valor de uso...”[2].

En este proceso de Sensibilización de Autorreconocimiento del Sujeto en FORMACIÓN permanente, nos reconocemos por nuestro Trabajo Cooperativo, pues todo tiene un VALOR CULTURAL, según un determinado espacio y tiempo, aunque en esencia cada época conserva, reproduce o supera  sus propias contradicciones en la diversidad de esos matices, que implican las Relaciones de Poder y de la consciencia de Clase -esencia de nuestra IDENTIDAD Humanitaria, en su cambio, movimiento, contradicción y transformación para nuestra superación infinita/finita-; porque para nombrarnos como seres humanos en RESISTENCIA, valoramos que:

... el primer derecho de un Ser Humano, es la VIDA DIGNA. En este sentido, Marx, opina que: “... el Socialismo, en 1847, era un movimiento de la clase burguesa y del comunismo, lo que correspondía a la clase obrera enfrentar. Porque el Socialismo era, al menos en el continente, cosa ‘respetable’; el Comunismo, todo lo contrario... era un comunismo rudimentario y tosco, puramente instintivo; sin embargo, Marx supo percibir lo más importante, que se mostró suficientemente fuerte en la clase obrera para producir el Comunismo Utópico...”[3], reivindicando las sencillas leyes de la MORAL y de la JUSTICIA en el orden de su propio espacio y temporalidad vital, resignificando así a una nueva ERA Civilizatoria.

En este sentido, de acuerdo con la propuesta filosófica de Schopenhauer, éste considera que el ESPACIO es algo externo al Sujeto, y ahí   se ubican los cuerpos contiguamente; mientras que  el TIEMPO corresponde a lo interno del Sujeto, en donde el cambio se da sucesivamente, y ambas representaciones mentales son simultáneas en la Constitución del Sujeto Histórico, en su posible AUTORRECONOCIMIENTO, al definir la identidad de clase en un proyecto político educativo como forma de vida digna, es decir, de Capacidad Humanitaria, de Calidad Moral y de Sensibilidad Racional, para PODER actuar de manera concreta en el tenor de aquellas NECESIDADES sociales e individuales de una época; ya que, con base en la identidad del Autorreconocimiento Sensible, el Sujeto se va asumiendo como un Ser Histórico Particular y Universal, que se desarrolla justo a la par, en el proceso de AUTOFORMACIÓN del Sujeto en  espacio y  tiempo diferenciados, en donde “...los ‘sujetos’ de la historia son las sociedades humanas dadas...”[4], para lo cual tendremos que aclarar que la palabra CULTURA comprende  las diversas formas de PRODUCCIÓN[5, las formas de los  Valores ético-morales y  la formación de sus Tradiciones y Costumbres, que corresponden con un  momento de autoformación histórico social del sujeto, es decir se reconoce, como Productor y Producto a la vez de nuestra Cultura,  de acuerdo a un  determinado estadio del desarrollo social alcanzado -Gramsci-. 

Marx plantea  en el Manifiesto del Partido Comunista, “...toda la historia de la humanidad ha sido una historia de lucha de clases, de lucha entre explotadores y explotados, entre clases dominantes y clases oprimidas; que la historia de esas luchas de clases es una serie de evoluciones, que ha alcanzado en el presente un grado tal de desarrollo en que la clase explotada y oprimida -el proletariado- no puede ya emanciparse del yugo de la clase explotadora y dominante -la burguesía- sin emancipar, al mismo tiempo y para siempre, a TODA LA SOCIEDAD de toda explotación, opresión, división en clases y lucha de clases...”[6], lo cual es una relación de Superación Cultural-Material, en donde la premisa máxima de la CULTURA es la eticidad -según plantea Hegel-, que se complejiza entre el miedo y la soberbia, en medio de la Modernidad Genocida y Supremacista que padecemos, aún actualmente.

La palabra Cultura designa entonces, ‘la reja del arado’...también ha significado por mucho tiempo una actividad, antes de que pasara a designar una entidad. Ya que etimológicamente hablando, la expresión ‘materialismo cultural’ resulta algo tautológico, al haber pasado del aspecto material al asunto del espíritu. De manera que en términos marxistas, <Cultura> abarca Base y Superestructura en un solo concepto... De ahí la SensibilidadRacional indígena que existe sin separación. Así la raíz latina proviene de la palabra colere, que desemboca del latín cultus, en el término religioso <culto>; luego, en la Era Moderna, la idea de Cultura va adquiriendo un valor religioso y trascendente, pero cada vez más apagado y decaído “...Las verdades culturales -sean las del arte o las de tradiciones populares- a veces resultan sagradas, o sea, algo que hay que proteger y adorar. La Cultura pues, hereda el majestuoso  manto de la autoridad religiosa, pero también sus incómodas afinidades con la Ocupación y la Invasión. Entre esos dos polos, uno positivo y uno negativo, queda localizado el concepto de Cultura, en una de esas raras ideas que han resultado tan decisivas para la izquierda como vitales para la derecha; razón por la que su historia social resulta extraordinariamente enredada y ambivalente...[7].

Es interesante ver en el Manifiesto Inaugural de la Asociación Internacional de los Trabajadores en 1864, que se abrió una pregunta muy amplia de identificación del Sujeto, asumido en su particularidad histórica, al cuestionarse que: “Si la emancipación de la clase obrera exige su fraternal unión y colaboración, ¿Cómo van a poder cumplir esta gran misión con una política exterior que persigue designios criminales, que pone en juego prejuicios nacionales y dilapida en guerras de piratería la sangre y las riquezas del pueblo? Así se define la Política Exterior, a la que hoy aspiramos en lo Internacional; Marx lo preciso en la siguiente tesis: 

"...Reivindicar que las sencillas leyes de la Moral y de la Justicia, que deben presidir las relaciones entre los individuos, sean las leyes supremas de las relaciones entre las naciones[8]. Por ello, inicié planteando en el presente ensayo, que  el mundo de las Representaciones Individuales y Sociales,  da cuenta de la idea, de la imagen o, del objeto de conocimiento, en el Interés  del Sujeto; de manera que, con base en los pensamientos filosóficos de la Época Ilustrada, abrimos ahora la pregunta que nos propicie saber, sobre nuestra Cultura Soberana e Independiente, sin embargo, la duda radica en:

¿Con qué fundamento filosófico PODEMOS proponer  una Alternativa Educativa[9, en esta correlación de fuerzas,  para asumir Otra  Identidad Cultural Sensible, en espacio y en tiempo, para poder NOMBRARNOS COMO SERES HUMANOS?.

Ya que, sí Reconocemos nuestra RESISTENCIA, como ahora mismo está sucediendo en México; en donde nuevamente vemos a la Coordinadora de Trabajadores de la Educación (La CNTE), siendo estos Maestr@s democráticos, quienes siguen luchando para abrogar la 'Ley de pensiones del ISSSTE', pues en 2007, ésta pasó de ser una jubilación Colectiva a Otra Privada, en el entramado ideológico de la Cultura Hegemónica opresora, desde su abuso de poder en contra de la clase trabajadora; quedando nuestro ímpetu de trascendencia social humanista como Sujeto Particular / Universal en espera y en resistencia, sin ser escuchados en esos matices de la hegemonía del poder dominante en otra nueva correlación de fuerzas. Ya que, todo va aconteciendo en una debacle económico-política en A.L., frente al contexto del INTERVENCIONISMO ejercido por el Imperio Gringo, que pretende someternos desde el conocido 'Plan Cóndor', del cual son expertos y, los pueblos de trabajo, seguimos en acecho.

Para contestar esta duda tendremos que preguntarnos a la vez acerca del contexto histórico de la ubicación ideológica del Sujeto particular concreto, es decir:

 ¿En dónde,  con quién,  cuándo, para qué y para quién proponer una Educación  de Identidad Cultural del SER con su mundo / Madre Naturaleza, como un acto de Reconocimiento Histórico, en dicho contexto de la Hegemonía del Poder, desde todas sus expresiones posibles?

Al respecto, Carlos Marx en sus obras filosóficas[10] toma en cuenta, la esencia del poder para la reproducción de la explotación del trabajador: “El Estado es un producto de la división de la sociedad en clases, un instrumento de consolidación, de manutención y reproducción de la dominación de una clase determinada. -Esta es la tercera tesis central del materialismo histórico-: El Estado no es consustancial a la ‘Sociedad Organizada’ o a la ‘Civilización’ en el sentido amplio del término. No existió desde siempre. No existirá siempre. El análisis de los orígenes, el desarrollo específico y la desaparición posible del Estado es una de las principales contribuciones del marxismo a las ciencias de la sociedad”[11].

Por ello Marx, plantea acerca del Comportamiento Político Cultural, que: el Hombre siendo la Síntesis  más compleja del Universo -lo cual recupera de la dialéctica hegeliana-, no ejecuta ACCIONES INNECESARIAS, ni desarrolla su capacidad creativa sin que medie algo que lo mueva,  lo que  hace más difícil, el saber sobre  sí mismo; de manera que, tiene que existir una Necesidad Social que lo integre a todo lo que  históricamente, él ha estado generando como humanidad en sus diferencias Civilizatorias y Culturales, a través del dominio, la exclusión, las formas de organización de la producción, el consumo, la distribución y el cambio -dice Marx-; así como el racismo y la pertenencia en las relaciones de Poder político, social, militar, colectivo, grupal o individual. 

Y hoy en pleno SIGLO XXI CON LA DECADENCIA DEL CAPITALISMO IMPERIAL, ya están acumuladas todas sus impunidades y, por ello se le denomina capitalismo "EPSTEIN"; así vemos cómo se nos presentan modos de producción en Red, en Línea, invadidos por drones, ships, misiles, energías renovables y genocidios Colonialistas; aunque lo único que Necesitamos es SER Autosuficientes y Soberanos en A.L. y en nuestra Madre Naturaleza; por tanto, se está dando la lucha entre China, Estados Unidos, Rusia y los demás continentes de Oriente y Occidente desde un Contexto Civilizatorio, como es el caso de México, deseando luchar como en China, con Diplomacia y con Cartas Legales contra las invasiones del imperio gringo, que encabeza a la Tecnoburguesía. Por ello NECESITAMOS de bienes desde una lógica civilizatoria con otro PODER humanitario que ha estado en resistencia; porque el reto es 'PODER romper el Monopolio' de esa tecnoburguesía, nos plantea Jesús Escobar. 

Así al referirnos al CONOCIMIENTO, a la experiencia y a la memoria CULTURAL intuitiva, es decir, a la CONSCIENCIA humanitaria, constituida y expresada en los pensamientos, lenguajes y  formas de vida digna en la organización de nuestro TRABAJO, que tenemos los  pueblos específicos en esta temporalidad moderna y, que es constituyente, según la crítica del Materialismo Histórico en nuestra búsqueda  urgente de SOBERANÍA, pues ello significa incidir en: 1. La Economía Federal. 2. La Política Pública y 3. El Poder Militar; ya que el Marxismo como producto de nuestra época, propone:

Comprender el PROCESO HISTÓRICO que conlleva, tener que  hacernos  Seres Humanos en lo Particular y en lo Universal, a través de las mediaciones de esta Formación Cultural Civilizatoria, justo en la relación de Libertad y de Pertenencia de Clase y, para ello, hemos RESISTIDO todo tipo de injusticias en la presente lucha de clases. 

Lo cual significa un largo proceso de transformación social específico, de acuerdo al grado de Consciencia Social asumido, en la defensa de la tradición y de la continuidad revolucionaria en nuestra FORMACIÓN EDUCATIVA HUMANITARIA, véase así, el sentido de que:

“el capital" es un elemento necesario del proceso laboral humano en general, abstracción hecha de toda forma histórica del mismo; y por lo tanto de que  el capital es algo eterno y condicionado por la Naturaleza del Trabajo Humano como una negociación a fuego, hoy en esta Misión Comercial entre China, India y Arabia, peleando también contra Irán, EUA e Israel;, resultan ser, ejemplos didácticos, para PODER RECONOCERNOS en lo VITAL y NECESARIO como SERES HUMANOS libres y dignos en resistencia, es decir, con integridad superadora del odio y de la vileza del bloque burgués y oligárquico, que "también tiene que humanizarse" en esta Transformación Socio-Cultural y Económico-Política lúdica y feliz que está en construcción en la Era Cultural de Resistencia

¡ Sin duda hacemos camino al andar... para PODER nombrarnos como Seres Humanos Integrales en resistencia  !

VIVA CUBA LIBRE EN LA RECONSTRUCCIÓN DE NUESTRA AMÉRICA BOLIVARIANA contra el imperio del capital intervencionista.


Notas


[1] Vid. Dobb, Maurice et. al. Estudios sobre el capital. Ed. Siglo XXI, México 1981. P. 32.

[2] Vid. Rozemberg, D.I. El capital de Carlos Marx.  Ed. de Cultura Popular, México 1979. P. 52.

[3] Cfr. Marx y Engels. Manifiesto del Partido Comunista.  Ediciones de Cultura Popular, México  N.d. P. 14.

[4] Cfr. Althusser, Louis et al. Polémica sobre marxismo y humanismo... op. cit. P. 19.

[5] En la primera “Tesis sobre Feuerbach: en antítesis con el materialismo tradicional, el moderno idealismo burgués ha desarrollado el aspecto activo, la praxis, pero no como actividad humana sensible. La burguesía, a diferencia del clásico señor feudal, está por cierto atrapada en la producción, pero ante todo a partir de la circulación. Ella no entiende el trabajo como intercambio orgánico concreto entre hombre y naturaleza, sino más bien como trabajo meramente intelectual, como trabajo abstracto: abstracto justamente respecto del intercambio orgánico. Así puede desacreditar el trabajo físico concreto del asalariado y hacer pasar el trabajo del espíritu como trabajo auténtico. El principio de la producción es aquí reconocido, porque los medios de producción, al contrario de cuanto sucedía en el feudalismo, se han convertido en productos. Y también porque la relación entre el trabajador libre y el capitalista ya no representa una relación personal de esclavitud o de servilismo de la gleba, sino que se trata de una relación reglada por un contrato libre” Vid. Marx, Karl. Introducción general a la crítica de la economía política (1857). Ed. Cuadernos de Pasado y Presente No. 1, México 1977. P. 25.

[6] El marxismo ha representado entre otras cosas una aportación significativa a la historia de las ideas y a la vida contemporánea, el mismo marxismo se nutrió a su vez de distintas contribuciones. Tres son las fuentes que convencionalmente se han identificado para el pensamiento marxista: la Filosofía clásica alemana, entre cuyos representantes están Hegel y Feuerbach; la Economía política clásica inglesa, representada principalmente por Smith y Ricardo; y también la sociología francesa clásica, en la cual Montesquieu, Rousseau y Diderot tienen representación.  Es necesario destacar que las funciones en las representaciones sociales tienen sentido, a través de su 1) Función cognitiva: esquema de percepción. 2) Función de identificación: definen la identidad social: 3) Función de orientación: guías potenciales del comportamiento y 4) Función de legitimación: permiten justificar las tomas de posición. Consúltese Dr. Gilberto Giménez.

[7] Vid. Eagleton, Terry. La idea de cultura. Una mirada política sobre los conflictos culturales. Ed. Paidós, B.A., 2000. Pp. 12-13.

[8] Cfr. Marx, Karl. La guerra civil en Francia. Ed. Progreso, Moscú 1977. P. 21.

[9]Vid. Gramsci, Antonio.  La alternativa pedagógica. Ed. Fontamara,  México, 1981.

[10]Consúltese. Marx, Karl. Manuscritos económico-filosóficos de 1844. Ed.  Grijalbo, México, 1968.

[11]Vid. Mandel, Ernest. El lugar del marxismo en la historia.  Ed. y Distribuciones Hispánicas, S.A. de C.V., México 1986. P. 20.

Saturday, May 30, 2026

Sombras de una traición: primeros elementos de una novela política.

 Fernando Cajas.


En las sombras del antiguo paraninfo de la Universidad de San Carlos, el padre creía haber observado o haber soñado cómo Bernardo Arévalo firmaba, con mano temblorosa, los decretos que entregaban la autonomía de la casa de estudios superiores a un Pacto de Corruptos. Aquellos que habían devorado presupuestos durante décadas ahora recibían las llaves del templo del conocimiento guatemalteco. El párroco murmuraba para sí: “No es valentía gobernar, es cobardía disfrazada de pragmatismo permitir que los lobos cuiden el rebaño”.

La universidad, símbolo de resistencia histórica, se convertía en botín político mientras el presidente, con discursos vacíos de “diálogo”, traicionaba la esperanza de una generación que aún creía en la educación como arma contra la mediocridad, elemento clave para el desarrollo y la movilidad social.

Otro día, bajo el calor asfixiante de la selva petenera, el padre vio los helicópteros norteamericanos surcar el cielo. Arévalo había abierto las puertas del país entero para que Estados Unidos realizara “ejercicios militares” contra el narcotráfico. Esta acción escribía la naturaleza real de Arévalo: Soberanía cedida a cambio de migajas y fotos sonrientes con embajadores. “¿Dónde está la dignidad nacional?”, se preguntaba el sacerdote mientras las comunidades indígenas veían sus tierras convertidas en escenarios de guerra ajena. Bernardo, el hijo del intelectual, prefería ser el anfitrión obediente antes que el líder que defendiera la autodeterminación. La traición se vestía de cooperación internacional, pero olía a sumisión.

En su despacho, rodeado de banderas, el presidente pronunciaba palabras tibias de apoyo al Estado de Israel en su guerra contra los palestinos, una guerra que por fin terminó. El padre, que había leído los informes de bombardeos y sufrimiento civil en Palestina, no podía creer el silencio cómplice ante lo que muchos llamaban genocidio. Arévalo, que en campaña hablaba de derechos humanos, ahora guardaba un mutismo calculado o enviaba mensajes ambiguos que legitimaban la fuerza desproporcionada. “Cobardía moral”, susurraba el párroco frente al altar vacío. En el fondo, mientras hacía su oración matutina de agradecimiento de estar vivo se decía: traicionar los principios de justicia universal por no incomodar a aliados poderosos era el nuevo sello de la administración del timorato de Arévalo de León.

En esa época del lejano pasado guatemalteco de inicios de Siglo XXI, el escándalo de la minería lo golpeaba con mayor fuerza. Mientras mineras rusas y chinas extraían metales, minerales y tierras raras de las entrañas guatemaltecas, contaminando ríos y desplazando pueblos enteros, Bernardo Arévalo guardaba un silencio sepulcral. Tierras entregadas a cambio de promesas vacías, comunidades arrasadas y líderes locales comprados o amenazados. El padre caminaba por los cerros afectados, oliendo el aroma del agua envenenada, y pensaba: “Este presidente no solo entrega el presente, entrega el futuro de la tierra sagrada”. Su cobardía consistía en mirar hacia otro lado mientras el país era desangrado por intereses extranjeros.

El párroco miraba la destrucción casi total de las fuentes de agua, de las zonas de recarga hídrica porque Arévalo jamás escuchó a su entonces ministra de medio ambiente de que debía ponerle un alto a los grandes empresarios que literalmente se robaban el agua para sus monocultivos. El gobierno de Semilla de aquel lejano gobierno sembró sequias con una ley que no fue consensuada correctamente y que no fue capaz de crear la base y el apoyo de la investigación científica y tecnológica sobre el agua. Han pasado casi veinte años de aquel gobierno de Semilla y el país ahora fue capaz de recuperar su agua por la lucha de las comunidades indígenas y urbanas de la última década. 

Así transcurría la novela de una nación que esperaba cambio y recibía, una vez más, la decepción envuelta en retórica progresista de los años 2020. En aquella noche obscura de mediados del 2026, el padre encendía una vela por Guatemala, sabiendo que la verdadera traición no era solo política, sino al alma misma del pueblo.

De toda esta historia la gente aún recuerda la traición de Arévalo, así como de su vicepresidente a  la Universidad Nacional. En campaña Arévalo fue capaz de ir a despotricar en contra de un usurpador a la rectoría de entonces, un miembro clave del Pacto de Corruptos. A la fecha aún no se sabe si Arévalo negoció la continuidad de un tal Mazariegos en la Universidad de San Carlos a cambio de tener un poco de estabilidad en su cobarde gobierno. Ahora que se tienen cuatro universidades publicas y un sistema de institutos tecnológicos superiores, la lucha de entonces por la verdadera autonomía universitaria ha quedado en el olvido. Ha pasado ya un par de décadas de aquel gobierno neutro, timorato e indeciso. Afortunadamente los guatemaltecos fueron capaces de reponerse de ese confuso episodio y ahora respiran una nueva democracia cuando se aproximan al 2044, año del centenario de la Revolución de octubre de 1944, fecha que sigue siendo historia en la larga y dura historia del valiente pueblo del «lugar de árboles», Quauhtlemallan, Guatemala, en su original náhuatl.