Arturo Almazán Cantoral
El reinado de los visigodos en Hispania se caracterizó por las luchas y asesinatos dinásticos, es decir, por la inestabilidad monárquica. De hecho muchos terratenientes se sublevaron en contra de la realeza durante el siglo VI y este malestar social fue aprovechado por el Emperador bizantino Justiniano I para ocupar la costa este del sur de Hispania, el norte de África y las islas Baleares. La invasión bizantina aunada a las constantes rebeliones de los terratenientes y la hostilidad del reino suevo, trajo consigo una mayor inestabilidad de las dinastías reales visigodas, fue hasta el año 620 que el general visigodo Suintila logró expulsar a los bizantinos de la costa, pero las luchas dinásticas continuaron y alcanzaron su auge durante la contienda por el reinado entre Agila II y Roderico, el primero aceptará ayuda de los musulmanes -que ya habitaban del otro lado de Gibraltar- para derrotar a su contrincante, el cual será vencido en la Batalla de Guadalete en el año de 711. Pero los árabes no se limitarían a auxiliar a Agila II sino que aprovecharían la debilidad del reino para expandirse por toda la península Ibérica, la cual invadirían casi en su totalidad en tan solo 15 años; la expansión del islamismo era imparable y fue en Hispania donde se comenzó a replegar el avance de los islamitas islamitas, pero sería una ardua lucha que duraría más de VII siglo para poder expulsarlos totalmente de la península.
Los visigodos tendrían que replegarse al norte de la península cerca de los montes Cántabros, donde se mezclarían racialmente con las tribus nativas del lugar[1]. Desde las montañas planearían la reconquista de su antiguo territorio y sería ahí donde fundarían el nuevo reino de Asturias aproximadamente en el 790. El avance de los asturianos contra los invasores árabes se haría lentamente y por ello las fronteras de la Antigua Hispania estuvieron en constante cambio durante los más de VII siglos que duro la reconquista española; de hecho para el año 900 asturiano se habían expandido territorialmente más hacia el sur y se había dividido en diversos reinos como Galicia, Castilla, Pamplona, Aragón y el Condado de Barcelona. Para el 1150 la reconquista ya echaba frutos, el reino de Asturias se expandió aun más al sur y se dividió en los reinos de Castilla y León, nació el reino de Portugal, Galicia siguió en sus fronteras, se gestó el reino de Navarra, Aragón se expandió y del condado de Barcelona nació el reino de Cataluña. La reconquista hispana era incontenible ya volvían a ocupar más de la mitad de la península y fue para el año de 1300 que solo quedaría el reino de Granada[2] en manos de los musulmanes.
Hay que tener en cuantas que las alianzas matrimoniales entre dinastías reales era algo muy común de la época en toda Europa y por ello muchos reinos aumentaban sus fronteras al unir sus territorios. Este es el caso de León, que para el año 1300 se unió al reino de Galicia para hacer competencia a la poderosa Castilla, Portugal ya había crecido casi a las fronteras que tiene en la actualidad, Navarra había permanecido casi estática en su posición fronteriza con Francia y en cambio los reinos de Aragón y Cataluña habían crecido en gran medida, pero no solo territorialmente, sino que se convertían en potencias navales del Mediterráneo. Durante más de 150 años lo hispanos toleraron la presencia del reino musulmán de Granada, pero serían los reyes Católicos, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla los que terminen por expulsar totalmente a los árabes de la península. Para ese siglo XV los reinos de Aragón y Castilla eran los más poderosos, los castellanos habían absorbido el territorio de los leoneses y los aragoneses el de los catalanes, de este modo dos de las coronas más poderosas de toda la cristiandad unían sus fuerzas sin unir sus territorios[3].
La reconquista española es un episodio de la historia muy importante, debido a que no solo es un nuevo choque de culturas y nuevas guerras religiosas, sino que por primera vez los pueblos de Europa occidental entraron en contacto con los valiosos conocimientos orientales que los árabes trajeron consigo. Fue gracias a este contacto cultural que los europeos conocieron la brújula, el papel, los números de la India[4], las matemáticas más desarrolladas, la pólvora, las armas de fuego, nuevas técnicas arquitectónicas y artísticas, la vela triangular para una navegación más eficaz y la planificación de mapas más desarrollados. Se puede decir que de entre los pueblos latinos, fueron los hispanos y los portugueses de los más afortunados a pesar de la larga guerra que sostuvieron contra los musulmanes, ya que fue por Gibraltar donde se dio este contacto único del conocimiento grecorromano con el antiguo conocimiento del lejano oriente. Esta es la razón por la cual durante el siglo XV y XVI fueron los hispanos y los portugueses los principales navegantes del globo; fueron los hispanos los primeros en cruzar el Océano Atlántico para encontrar nuevos territorios isleños y sobre todo un nuevo continente que llamaron América; y fueron los portugueses los primeros en darle la vuelta al continente africano por el cabo de Buena Esperanza, para así encontrar una ruta directa hacia el Lejano Oriente[5].
Pero además del enriquecimiento cultural que se dio gracias a la conquista árabe y la reconquista española, fueron estas guerras las que forjaron el ser y espíritu de los habitantes de los reinos hispanos y claros está, de los conquistadores de México. Hay que tener en cuenta que durante esos más de 700 años de guerra, el papel de los nobles caballeros y los aguerridos soldados fue muy importante para el desarrollo histórico; los tiempos de la reconquista se caracterizaron por la búsqueda del ascenso social por medio de títulos nobiliarios, muchas eran las familias que buscaban ser reconocidas socialmente por medio de la guerra, muchos eran los caballeros que esperaban recibir mercedes y títulos gracias a sus grandes hazañas y actos heroicos, y fueron muchos los que lo lograron. Por otro lado, es importante ver que los españoles se convirtieron en el pueblo más devoto y fiel al catolicismo, y de hecho fue esa devoción la que les exaltó ese espíritu bélico que heredaron de sus diversos antepasados.
Para finales del siglo XV y principios del XVI eran muchos los hidalgos[6] que buscaban el ascenso social por medio de la participación en las guerras, sin embargo la reconquista había terminado y por ello la guerra y la expansión territorial se llevarían al exterior de los reinos hispanos, por ello fue clave el descubrimiento de América, ya que fue este territorio en el que los reinos de Castilla y Aragón pusieron sus ojos; fue para ellos como la tierra prometida que se describía en la Biblia, tierra maravillosa llena de riquezas naturales, fue esta la tierra que los españoles se aferraron a conquistar y en la que buscaban riquezas metalíferas. Por ello fueron muchos los hidalgos que se enlistaron y gastaron sus recursos para realizar las expediciones al Nuevo Mundo en busca de riqueza y propiedades. Con estas expediciones se dio un nuevo episodio de la historia, un nuevo choque de culturas que nunca habían sabido nada de la otra y fue un choque cultural del que surgió una nueva raza, una nueva sociedad llamada novohispana, la cual contó con características propias que nos heredaron a todos los actuales mexicanos.
Así la conquista de México marca un hito histórico en la lucha de clases, de lo cual se ocupará esta página.
[1] Astures, Cántabros y Vascones.
[2] Ubicado en la punta más sureña de España a la altura del estrecho de Gibraltar.
[3] En 1469 el rey Fernando de Aragón y la reina Isabel de Castilla contrajeron matrimonio, pero esta fue una alianza matrimonial muy especial en Europa, ya que no se siguió la costumbre medieval de que la mujer no podía reinar y por tanto el hombre se adueñaba de sus posesiones, sino que Isabel mantuvo dividido el reino de Castilla del de Aragón, y aunque eran aliados nunca fueron un reino unificado.
[4] Mejor conocidos como números arábigos, aunque en verdad provienen de la India y su nombre se debe a que los árabes los difundieron por los alrededores del Mediterráneo.
[5] La palabra Lejano Oriente se refiere a los territorios de India, China, Japón, Tailandia, Indonesia y Australia; mientras que el término Cercano Oriente se refiere al actual Israel, Palestina, Líbano, Jordania, Irak, Irán, Afganistán, etc.
[6] Personas que están a punto de ascender a la nobleza debido a sus actos bélicos en pro de la Corona de su reino. Estos hidalgos o hijos de algo, tienen un prestigioso nombre que han heredado por los actos de sus padres, son hábiles en el uso de las armas y es por medio de sus hazañas en batalla que buscan hacerse de importantes títulos nobiliarios y adquirir riquezas.
Saturday, May 7, 2011
Tuesday, April 26, 2011
LAS CLASES SOCIALES EN LA EDAD MEDIA.
Arturo Almazán Cantoral
En la primera mitad de la Edad Media los reyes de origen germánico eran la principal autoridad y la de mayor poder e influencia política en su reino, ellos eran los encargados de ceder los títulos nobiliarios a las familias de buen linaje y a los hombres que sobresalían por sus actos. Sin embargo con el tiempo estos reyes fueron cediendo tierras en propiedad a sus vasallos, dividiéndose el reino en principados, condados y ducados, de este modo los señores feudales se fueron haciendo de mayor cantidad de tierras en propiedad, más medios de producción y siervos, con el tiempo estos señores feudales no dependieron de una autoridad mayor que no fuera la Iglesia y así fue como los reyes fueron perdiendo su poder e influencia política para pasar a un segundo plano como autoridad. Los señores feudales eran los dueños de la riqueza -la cual acumulaban sin invertirla- y controlaban la mano de obra en general; ahora las guerras no solo eran entre reinos sino que también se daban entre feudos, por el control de más tierras, bosques y pantanos. Al ser el señor feudal dueño de la mayor parte de los medios de producción y transporte, era él quien más se enriquecía ya que cobraba rentas o cuotas por el uso de caminos, molinos, caballos, viviendas y demás herramientas.
Para el primer milenio después de Cristo todas las tierras de cultivo tenían dueño, el aumento poblacional seguía ascendiendo en los reinos romano germánicos de occidente y había una gran necesidad de obtener productos lujosos de Oriente a mejor precio[1], por ello, fueron los señores feudales y la Iglesia Católica los que impulsaron la expansión a tierra santa[2] bajo la justificación de recuperar los territorios que les pertenecían por su herencia cristiana; estas fueron las llamadas Cruzadas en contra de los infieles musulmanes, las cuales se desarrollaron durante los siglos XI al XIII. De estas guerras los que mayormente salieron beneficiados fueron los mercaderes venecianos y posteriormente los genoveses, ya que ellos se encargaron de rentar sus barcos para transportar a los soldados y sus bastimentos, además de que al final de la guerra fueron estos hombres de negocios los que se encargaron del comercio directo de los productos orientales.
Estos hombres de negocios eran una clase social que venía en ascenso en toda Europa, esta fue la llamada burguesía, la cual se asentaba en las ciudades o burgos y desde ahí dirigían la producción de manufacturas y a los gremios de trabajadores, era un estrato de la sociedad que por medio de los negocios como el comercio y la usura se enriqueció rápidamente, pero no se enriqueció específicamente de tierras[3], sino de metales preciosos que los señores feudales pagaron a estos navegantes para que los transportaran por mar al Cercano Oriente, aunado a los metales acuñados que recibían a cambio de sus productos de comercio y tratos usureros. Fue de hecho la burguesía la que cambió la estructura de la sociedad occidental, ya que fue ella la que apoyó económicamente a los empobrecidos reyes de la época para que recuperasen su antiguo poder absoluto, eso sí, a cambio de ascender a la clase nobiliaria. Así la burguesía fue ascendiendo en las jerarquías sociales, introduciéndose en la corte del rey y fue acabando lentamente con las limitaciones que el sistema feudal le imponía para desarrollar su comercio y negocios plenamente.
Durante el siglo XIV y XV los reyes recuperaron su poder absoluto en detrimento del poder de los señores feudales, los cuales se veían nuevamente supeditados al poder real y a la vez todos estos señores nobles sentían la competencia de la nueva nobleza burguesa que ascendía rápidamente a los cargos políticos. Como podemos ver la Edad Media se caracteriza por la búsqueda del ascenso social, los clérigos la buscaron por medio de la santidad, la influencia y la piedad, los señores feudales por la acumulación de riqueza, la nobleza en general por la adquisición de más títulos nobiliarios, los caballeros por el honor y la valía, los siervos por vía del trabajo, el esfuerzo y el desempeño en la guerra, pero a final de cuentas fue la burguesía la que más ascendería en los estratos sociales, y eso gracias a su desarrollo científico y económico. En suma se puede notar que durante el Medioevo se da una constante competencia entre las clases sociales y sin embargo es irónico que solo la realeza fuera la única autoridad capaz de permitir el ascenso social, mientras que su poder, influencia y jerarquía nunca fueron cuestionados, ya sea por ser vistos como seres divinos y privilegiados o demasiado poderosos para meterse con ellos[4].
Como se puede ver a lo largo de esta recapitulación histórica, el ser humano ha pasado por procesos similares a lo largo del tiempo, procesos en los que ha habido reacomodos en las estructuras de la sociedad, choques y mezclas culturales, supremacías de poderío imperial, malestares sociales por desigualdades, levantamientos armados, revoluciones ideológicas, poderíos absolutos de monarquías o dinastías, decadencia de imperios, surgimiento de nuevas culturas y nuevas guerras por el control territorial y la riqueza que esto conlleva. Eso es la historia, una constante reestructuración del ámbito en el que se desarrolla el ser humano, un cambio constante que es paulatino pero que llega a explotar con gran energía en un hecho específico, la historia es un choque cultural de contrarios de lo que surge una nueva cultura, es el sincretismo que se ha dado a lo largo del tiempo, es el enriquecimiento del conocimiento, es el cambio de horizontes culturales y sobre todo el trascurso de las acciones humanas a lo largo del tiempo.
Ahora situemos qué pasó desde Hispania a la Nueva España, ya que Hispania es el nombre que los cartagineses o fenicios usaron para nombrar a la península Ibérica y que posteriormente los romanos utilizarían para llamar a esta provincia de su Imperio. Para conquistar Hispania los romanos pasaron grandes penas, tardaron dos siglos en someter a los habitantes de esta península, ya que en este territorio siempre hubo una gran diversidad cultural y un aguerrido espíritu de sus habitantes. Fue aquí donde las tribus celtas se mezclaron con los iberos para formar una nueva raza, los bélicos celtiberos que se asentaron en la zona central de Hispania, pero esta no era la única cultura beligerante de la península, más al norte existían tribus autóctonas que habían habitado la región desde épocas prehistóricas, estas tribus eran las de vascones, astures y cántabros; estas tribus fueron las que resistieron con mayor fuerza la dominación romana y aunque fueron sometidas nunca fueron eliminadas del todo. Por otra parte el sur de la península también estaba habitada por otro pueblo guerrero que había emigrado desde oriente, los cartagineses de origen fenicio, los cuales estuvieron cerca de vencer a los romanos durante las guerras púnicas[5].
Fue así como Hispania fue habitada por tribus autóctonas como los vascones, astures, cántabros y celtiberos, así como por pueblos extranjeros como los cartagineses y los romanos. Todas estas culturas convivieron y se desarrollaron en un periodo simultáneo, sin embargo no faltaron los enfrentamientos bélicos, de los que finalmente saldrían victoriosos los romanos después de muchos esfuerzos y penas. Pero estas no son los únicos pueblos de los que descienden los actuales españoles, a principios del siglo V llegaron las invasiones germánicas a Hispania, primeramente cruzaron los Pirineos los suevos, los vándalos y los alanos, los cuales se distribuyeron en la península Ibérica, posteriormente los visigodos -también germanos- pactaron con los romanos para expulsar a estas tribus a cambio de obtener tierras en Hispania, fue así como se gestó el reino visigodo o visigótico en el actual territorio español a mediados del siglo V y perduró hasta los primeros años del siglo VIII.
[1] Occidente conseguía los lujosos productos orientales por medio de intermediarios bizantinos o árabes, por ello para el año 1000 aproximadamente se busca crear nuevas rutas de navegación y medios de transporte para comerciar directamente con Oriente.
[2] La Tierra Santa es el territorio geográfico que comprende todos los sitios en los cuales se desarrollaron escenas bíblicas tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Tales territorios serían actualmente Israel, Palestina, Jordania, Irak, Siria, Turquía, Egipto y Grecia.
[3] Hay que tener en cuenta que la mayor parte de la Edad Media la principal riqueza fue la posesión de tierras, pero después de las cruzadas la riqueza se fundamentó en los metales preciosos y en el intercambio de éstos; estas son los principios del bullonismo y el mercantilismo.
[4] De hecho del siglo XV al XVIII es el periodo de las monarquías absolutas en Europa, época en la que se pensaba que los reyes eran divinos y hasta podían llegar a curar males con solo tocarte; fueron tiempos en los que nadie se atrevía a cuestionar las decisiones y autoridad del rey. Pero las revoluciones en contra de la realeza no se hicieron esperar en algunas regiones progresistas como Inglaterra y Francia, en la primera se decapitó al rey inglés Carlos I en 1649 por querer actuar sin consentimiento del parlamento y en la segunda se dio la Revolución Francesa de 1792; estas fueron revoluciones que cambiaron la concepción de los europeos en cuanto al poder absoluto de los reyes.
[5] Guerras que se desarrollaron entre los años 246 y 146 a.C. y en las que los cartagineses vencieron en grandes batallas dentro de Italia a tal grado que estuvieron a punto de tomar la ciudad de Roma.
En la primera mitad de la Edad Media los reyes de origen germánico eran la principal autoridad y la de mayor poder e influencia política en su reino, ellos eran los encargados de ceder los títulos nobiliarios a las familias de buen linaje y a los hombres que sobresalían por sus actos. Sin embargo con el tiempo estos reyes fueron cediendo tierras en propiedad a sus vasallos, dividiéndose el reino en principados, condados y ducados, de este modo los señores feudales se fueron haciendo de mayor cantidad de tierras en propiedad, más medios de producción y siervos, con el tiempo estos señores feudales no dependieron de una autoridad mayor que no fuera la Iglesia y así fue como los reyes fueron perdiendo su poder e influencia política para pasar a un segundo plano como autoridad. Los señores feudales eran los dueños de la riqueza -la cual acumulaban sin invertirla- y controlaban la mano de obra en general; ahora las guerras no solo eran entre reinos sino que también se daban entre feudos, por el control de más tierras, bosques y pantanos. Al ser el señor feudal dueño de la mayor parte de los medios de producción y transporte, era él quien más se enriquecía ya que cobraba rentas o cuotas por el uso de caminos, molinos, caballos, viviendas y demás herramientas.
Para el primer milenio después de Cristo todas las tierras de cultivo tenían dueño, el aumento poblacional seguía ascendiendo en los reinos romano germánicos de occidente y había una gran necesidad de obtener productos lujosos de Oriente a mejor precio[1], por ello, fueron los señores feudales y la Iglesia Católica los que impulsaron la expansión a tierra santa[2] bajo la justificación de recuperar los territorios que les pertenecían por su herencia cristiana; estas fueron las llamadas Cruzadas en contra de los infieles musulmanes, las cuales se desarrollaron durante los siglos XI al XIII. De estas guerras los que mayormente salieron beneficiados fueron los mercaderes venecianos y posteriormente los genoveses, ya que ellos se encargaron de rentar sus barcos para transportar a los soldados y sus bastimentos, además de que al final de la guerra fueron estos hombres de negocios los que se encargaron del comercio directo de los productos orientales.
Estos hombres de negocios eran una clase social que venía en ascenso en toda Europa, esta fue la llamada burguesía, la cual se asentaba en las ciudades o burgos y desde ahí dirigían la producción de manufacturas y a los gremios de trabajadores, era un estrato de la sociedad que por medio de los negocios como el comercio y la usura se enriqueció rápidamente, pero no se enriqueció específicamente de tierras[3], sino de metales preciosos que los señores feudales pagaron a estos navegantes para que los transportaran por mar al Cercano Oriente, aunado a los metales acuñados que recibían a cambio de sus productos de comercio y tratos usureros. Fue de hecho la burguesía la que cambió la estructura de la sociedad occidental, ya que fue ella la que apoyó económicamente a los empobrecidos reyes de la época para que recuperasen su antiguo poder absoluto, eso sí, a cambio de ascender a la clase nobiliaria. Así la burguesía fue ascendiendo en las jerarquías sociales, introduciéndose en la corte del rey y fue acabando lentamente con las limitaciones que el sistema feudal le imponía para desarrollar su comercio y negocios plenamente.
Durante el siglo XIV y XV los reyes recuperaron su poder absoluto en detrimento del poder de los señores feudales, los cuales se veían nuevamente supeditados al poder real y a la vez todos estos señores nobles sentían la competencia de la nueva nobleza burguesa que ascendía rápidamente a los cargos políticos. Como podemos ver la Edad Media se caracteriza por la búsqueda del ascenso social, los clérigos la buscaron por medio de la santidad, la influencia y la piedad, los señores feudales por la acumulación de riqueza, la nobleza en general por la adquisición de más títulos nobiliarios, los caballeros por el honor y la valía, los siervos por vía del trabajo, el esfuerzo y el desempeño en la guerra, pero a final de cuentas fue la burguesía la que más ascendería en los estratos sociales, y eso gracias a su desarrollo científico y económico. En suma se puede notar que durante el Medioevo se da una constante competencia entre las clases sociales y sin embargo es irónico que solo la realeza fuera la única autoridad capaz de permitir el ascenso social, mientras que su poder, influencia y jerarquía nunca fueron cuestionados, ya sea por ser vistos como seres divinos y privilegiados o demasiado poderosos para meterse con ellos[4].
Como se puede ver a lo largo de esta recapitulación histórica, el ser humano ha pasado por procesos similares a lo largo del tiempo, procesos en los que ha habido reacomodos en las estructuras de la sociedad, choques y mezclas culturales, supremacías de poderío imperial, malestares sociales por desigualdades, levantamientos armados, revoluciones ideológicas, poderíos absolutos de monarquías o dinastías, decadencia de imperios, surgimiento de nuevas culturas y nuevas guerras por el control territorial y la riqueza que esto conlleva. Eso es la historia, una constante reestructuración del ámbito en el que se desarrolla el ser humano, un cambio constante que es paulatino pero que llega a explotar con gran energía en un hecho específico, la historia es un choque cultural de contrarios de lo que surge una nueva cultura, es el sincretismo que se ha dado a lo largo del tiempo, es el enriquecimiento del conocimiento, es el cambio de horizontes culturales y sobre todo el trascurso de las acciones humanas a lo largo del tiempo.
Ahora situemos qué pasó desde Hispania a la Nueva España, ya que Hispania es el nombre que los cartagineses o fenicios usaron para nombrar a la península Ibérica y que posteriormente los romanos utilizarían para llamar a esta provincia de su Imperio. Para conquistar Hispania los romanos pasaron grandes penas, tardaron dos siglos en someter a los habitantes de esta península, ya que en este territorio siempre hubo una gran diversidad cultural y un aguerrido espíritu de sus habitantes. Fue aquí donde las tribus celtas se mezclaron con los iberos para formar una nueva raza, los bélicos celtiberos que se asentaron en la zona central de Hispania, pero esta no era la única cultura beligerante de la península, más al norte existían tribus autóctonas que habían habitado la región desde épocas prehistóricas, estas tribus eran las de vascones, astures y cántabros; estas tribus fueron las que resistieron con mayor fuerza la dominación romana y aunque fueron sometidas nunca fueron eliminadas del todo. Por otra parte el sur de la península también estaba habitada por otro pueblo guerrero que había emigrado desde oriente, los cartagineses de origen fenicio, los cuales estuvieron cerca de vencer a los romanos durante las guerras púnicas[5].
Fue así como Hispania fue habitada por tribus autóctonas como los vascones, astures, cántabros y celtiberos, así como por pueblos extranjeros como los cartagineses y los romanos. Todas estas culturas convivieron y se desarrollaron en un periodo simultáneo, sin embargo no faltaron los enfrentamientos bélicos, de los que finalmente saldrían victoriosos los romanos después de muchos esfuerzos y penas. Pero estas no son los únicos pueblos de los que descienden los actuales españoles, a principios del siglo V llegaron las invasiones germánicas a Hispania, primeramente cruzaron los Pirineos los suevos, los vándalos y los alanos, los cuales se distribuyeron en la península Ibérica, posteriormente los visigodos -también germanos- pactaron con los romanos para expulsar a estas tribus a cambio de obtener tierras en Hispania, fue así como se gestó el reino visigodo o visigótico en el actual territorio español a mediados del siglo V y perduró hasta los primeros años del siglo VIII.
[1] Occidente conseguía los lujosos productos orientales por medio de intermediarios bizantinos o árabes, por ello para el año 1000 aproximadamente se busca crear nuevas rutas de navegación y medios de transporte para comerciar directamente con Oriente.
[2] La Tierra Santa es el territorio geográfico que comprende todos los sitios en los cuales se desarrollaron escenas bíblicas tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Tales territorios serían actualmente Israel, Palestina, Jordania, Irak, Siria, Turquía, Egipto y Grecia.
[3] Hay que tener en cuenta que la mayor parte de la Edad Media la principal riqueza fue la posesión de tierras, pero después de las cruzadas la riqueza se fundamentó en los metales preciosos y en el intercambio de éstos; estas son los principios del bullonismo y el mercantilismo.
[4] De hecho del siglo XV al XVIII es el periodo de las monarquías absolutas en Europa, época en la que se pensaba que los reyes eran divinos y hasta podían llegar a curar males con solo tocarte; fueron tiempos en los que nadie se atrevía a cuestionar las decisiones y autoridad del rey. Pero las revoluciones en contra de la realeza no se hicieron esperar en algunas regiones progresistas como Inglaterra y Francia, en la primera se decapitó al rey inglés Carlos I en 1649 por querer actuar sin consentimiento del parlamento y en la segunda se dio la Revolución Francesa de 1792; estas fueron revoluciones que cambiaron la concepción de los europeos en cuanto al poder absoluto de los reyes.
[5] Guerras que se desarrollaron entre los años 246 y 146 a.C. y en las que los cartagineses vencieron en grandes batallas dentro de Italia a tal grado que estuvieron a punto de tomar la ciudad de Roma.
Saturday, April 16, 2011
LA LUCHA DE CLASES se oculta con el imperio y la religión. Arturo Almazán Cantoral. Todo el siglo III en Roma se caracterizo por las constantes persecuciones, de las cuales destaca la de Diocleciano en el 303 al 313, quien mando a quemar iglesias y libros sagrados, así como arrasar ciudades enteras pro cristianas y obligó a muchos cristianos a realizar sacrificios paganos. Sin embargo el número de cristianos ya ascendía a 7 millones aproximadamente y a su muerte Diocleciano publicó un edicto de tolerancia en el que se hacía lícita la religión cristiana con algunas restricciones; con esto, el Emperador reconoció su propia derrota. Posteriormente el Emperador pagano, Constantino, empezó a creer paulatinamente en la doctrina cristiana o tal vez hizo creer eso porque se daba cuenta de la imposibilidad de vencer al cristianismo, por ello en 313 publicó el edicto de Milán, en el que se establecía la libertad de culto y religión, y se autorizaba la restituciones de los bienes confiscados a los cristianos. Antes de Morir en 337 fue bautizado y traslado la capital del Imperio de Roma a Bizancio, la cual sería llamada Constantinopla en su honor[1]. Los siguientes Emperadores con excepción de Juliano serían cristianos y con Teodosio quien gobernó del 378 al 395 se haría al cristianismo la única religión oficial y legal del Imperio. Así el cristianismo tendría una victoria esporádica, ya que las autoridades romanas solo se cambiarían de mascara o apariencia, trasladando sus antiguas instituciones religiosas al cristianismo, así surgió la Iglesia Católica en Roma y la Ortodoxa en Constantinopla; los antiguos sacerdotes romanos se convirtieron en las autoridades religiosas e intermediarios de Dios, dejando a al populacho cristiano en el olvido. De hecho los valores que Cristo había difundido también se habían deformado y olvidado, valores como el amor al prójimo, el trabajo digno y honesto, la solidaridad, la humildad, el respeto y la búsqueda de la paz; en cambio se reprodujeron los defectos del decadente Imperio romano y su Iglesia, tales como la desigualdad, la injusticia, el individualismo, la violencia y el autoritarismo. En cuanto a la desigualdad de clase, este se hizo notar en la ostentosidad de la vida de los obispos y sacerdotes, y en la suntuosidad de las Iglesias, esto contrastado con la pobreza en la que se vio sumida el resto de la sociedad que no descendía de una estirpe noble. Esto fue una ironía, el cristianismo se había convertido en la base del catolicismo, una institución más que una religión, pero una institución que fue en contra de los principios que Cristo había establecido, sobre todo contra la humildad y la pobreza, ya que las altas jerarquías del clero eran lo que menos representaban. En el siglo V el Antiguo Imperio romano había quedado fragmentado en dos partes, una oriental y otra occidental, pero ahora las dos Iglesias (La romana y la ortodoxa) eran las que se discutían la hegemonía ya no territorial solamente, sino espiritual, era como una competencia por adquirir mayor cantidad de seguidores para ser reconocidas como las Iglesias oficiales de mayor autoridad divina y sobre los demás obispados. La Iglesia Católica nunca reconoció la autoridad de la Iglesia Ortodoxa y viceversa, de hecho con el tiempo hubo ciertos roces entre ambas, los cuales ocasionaron un conflicto irreconciliable. Pero sería la parte occidental del Imperio la que sucumbiría ante las invasiones de las tribus germánicas, más no sería el fin de la Iglesia católica occidental. A mediados del siglo V la sobrepoblación en el norte de Europa ocasionó una emigración masiva de las tribus germanas hacia el sur. Estas tribus empezaron asentándose a las orillas del río Danubio y sostuvieron relaciones diplomáticas con el Imperio Bizantino de Oriente[2], el cual les permitió el paso y acceso a los territorios imperiales del centro y occidente de Europa a cambio de que trabajaran la tierra. Pero esta paz no fue duradera ya que llego una emigración de una tribu muy beligerante que se cree procedía de las estepas de Asía, los Hunos. Éste pueblo tenía la intención y el afán de hacerse de territorios de la legendaria Roma, sin importar el costo. Por ello tuvieron que atacar a las tribus germánicas que ya estaban establecidas en las fronteras del Danubio, para así poder penetrar hasta Roma en la península Itálica. De este modo las tribus germanas fueron desplazadas más hacia occidente, los francos y burgundios se establecieron en la Galia[3], los suevos, vándalos y alanos en Hispania[4], los hérulos en la península itálica tras destituir al último Emperador romano de occidente, Rómulo Augústulo y los anglos se mesclaron con los sajones y emigraron a la provincia de Britania[5], aunque algunos se quedaron a orillas del Mar Báltico. En cuanto a los godos se dio una situación especial, ya que ellos negociaron y se aliaron con las autoridades imperiales, y a cambio de territorios en Hispania se comprometieron a expulsar a los suevos, vándalos y alanos de esta península. Pero no todos los godos fueron tan diplomáticos, de hecho esta tribu término por dividirse en dos, los que fueron a Hispania fueron los visigodos y en cambio los otros invadieron la península Itálica y se hicieron con el control de Roma, éstos fueron llamados ostrogodos. Fue gracias a la alianza de los visigodos, los burgundios, los francos y los restos del Imperio romano de Occidente que se logro derrotar a las hordas de hunos en la Batalla de los Campos Cataláunicos en 451. De este modo se acabo con la principal amenaza del momento, para dar paso a una nueva transformación estructural, social y cultural en el continente Europeo. Ya no quedo resto del Imperio de Occidente, ahora éste se había fragmentado en diversos reinos que nacieron de la fusión cultural de romanos con germanos, pero en donde los germanos habían adquirido las mayores jerarquías sociales, las cuales se habían ganado a punta de espada, y en cambio los romanos pasaban a un segundo plano en los estratos sociales, para llegar a convertirse en siervos en plena Edad Media[6]. Aunque la estructura administrativa y de gobierno estaba destruida en occidente, una institución fue la que continuo con vida, la Iglesia Católica Apostólica Romana, la cual se iría haciendo de fieles seguidores de entre esos reinos germanos que paulatinamente se convirtieron al cristianismo, fusionando sus antiguas creencias y religiones con el cristianismo católico. Con la caída del Imperio romano de occidente se da paso a los reinos romano germánicos, los cuales tenían su propia cultura y estructuras sociales y políticas, pero sin embargo todos estos reinos estaban interrelacionados por un mismo elemento, el cristianismo; fue por ello que la Iglesia Católica jugó un papel muy importante durante toda la Edad Media, ya que era ella la intermediaría en los asuntos diplomáticos entre los diversos reinos, la autoridad máxima en cuestiones religiosas y por tanto la dirigente de las almas creyentes en la fe cristiana. De este modo la Iglesia Católica se hizo de su propio territorio sin ser un reino, los Estados Pontificios[7], y desde Roma se encargo de tener una gran influencia política dentro de todos los reinos de occidente, así fue como los integrantes del clero adquirieron una gran jerarquía dentro de los estratos sociales. Como vimos anteriormente, en las sociedades de la antigüedad siempre existieron clases y jerarquías sociales, -aunque con diferente denominación en cada cultura- tales como la realeza, sacerdotes, guerreros, comerciantes, artesanos, campesinos, hombres libres y esclavos. Pues tenemos que en el Medioevo las cosas no han cambiado del todo ya que los estratos dentro de la sociedad siguen muy marcados y desiguales, por un lado en la cúspide de la pirámide se encuentra el rey y la familia real, por debajo de la realeza esta la nobleza o vasallos del rey, los cuales adquirieron sus títulos nobiliarios[8] por ordenanza del rey. En ese mismo nivel se encuentran los eclesiásticos o clérigos, los cuales también tienen divisiones jerárquicas, en la cabeza está el papa o pontífice, después los arzobispos y obispos, y finalmente los sacerdotes. Por debajo de la nobleza y el alto clero se encontraban los caballeros[9] y los señores feudales[10]. En el nivel más bajo de los estratos sociales se encontraban los siervos, que eran campesinos y artesanos que no tenían propiedades, por lo que se veían obligados a entregar su fuerza de trabajo a cambio de vivienda y alimento; los siervos vivían dentro de las fortalezas de los señores feudales, ellos eran los encargados de trabajar las tierras, cuidar el ganado, formar parte de la milicia feudal y demás tareas del hogar. [1] Se piensa que la conversión de Constantino al cristianismo fue una estrategia política, ya que el pudo haber sido consciente de la inevitable expansión de esta religión que venía desde Oriente; es por ello que tomo la decisión de trasladar la capital a la parte oriental del Imperio, ya que ahí se concentraba la riqueza metalífera acuñada en moneda y en cambio la parte del Imperio de Occidente se encontraba en una inevitable decadencia. [2] Con el nombre de Imperio Bizantino se designa al Imperio Romano de Oriente, que a diferencia del de occidente no sucumbió ante las invasiones germánicas, sino que sobrevivió y se desarrollo durante toda la Edad Media hasta la invasión de los turcos otomanos en 1453, los cuales saquearan Constantinopla y fundaran un nuevo Imperio, el Otomano. [3] Lo que sería hoy la actual Francia, Suiza y parte del sur de Alemania. [4] Actual España. [5] Actual Gran Bretaña y parte del norte de Francia. [6] La Edad Media es un periodo muy largo que comienza con la caída del Imperio Romano de Occidente en el año de 476 y termina con la caída del Imperio Bizantino de Oriente a manos de los turcos en 1453 o en 1492 con el descubrimiento de América. Esta es la periodización que la historia maneja, pero esto no quiere decir que haya sido un cambio drástico de estructuras, sino que la llegada de la Edad Media fue un proceso paulatino que se fue gestando desde finales del Imperio Romano y comienzos del Imperio Bizantino. [7] Este territorio se ubicaba en el actual centro de Italia dentro de los alrededores de Roma, pero su división geográfica fue cambiando con el paso del tiempo. [8] Títulos tales como: príncipe, conde, duque, señor o clérigo. [9] Guerreros a caballo que eran fieles al rey y devotos cristianos; estos se caracterizaban por sus actos heroicos y sus finos modales. [10] Personas adineradas que adquirieron tierras o feudos por merced del rey y que dentro de estos territorios rurales construyeron castillos o fortalezas para protegerse de los peligros del exterior; fue dentro de estos fuertes que muchos campesinos y artesanos se resguardaron a cambio de dar sus servicios al señor feudal, estos son los llamados siervos.
Sunday, March 20, 2011
CULTURA DEL DOMINIO, CREENCIAS, CLASES Y DOMINACIÓN.
Por Arturo Almazán Cantoral
Todo el siglo III en Roma se caracterizó por las constantes persecuciones, de las cuales destaca la de Diocleciano en el 303 al 313, quien mandó quemar iglesias y libros sagrados, así como arrasar ciudades enteras por ser cristianas, y obligó a muchos cristianos a realizar sacrificios paganos. Sin embargo el número de cristianos ya ascendía a 7 millones aproximadamente y a su muerte Diocleciano publicó un edicto de tolerancia en el que se hacía lícita la religión cristiana con algunas restricciones; con esto, el Emperador reconoció su propia derrota. Posteriormente el Emperador pagano, Constantino, empezó a creer paulatinamente en la doctrina cristiana o tal vez hizo que la creía, eso porque se daba cuenta de la imposibilidad de vencer al cristianismo, por ello en 313 publicó el edicto de Milán, en el que se establecía la libertad de culto y religión, y se autorizaba la restitución de los bienes confiscados a los cristianos. Antes de Morir en 337 fue bautizado y trasladó la capital del Imperio de Roma a Bizancio, la cual sería llamada Constantinopla en su honor . Los siguientes Emperadores con excepción de Juliano serían cristianos y con Teodosio quien gobernó del 378 al 395 se haría al cristianismo la única religión oficial y legal del Imperio.
Así el cristianismo tendría una victoria esporádica como poder político real, ya que las autoridades romanas solo se cambiarían de máscara o apariencia, trasladando sus antiguas instituciones religiosas al cristianismo, así surgió la Iglesia Católica en Roma y la Ortodoxa en Constantinopla; los antiguos sacerdotes romanos se convirtieron en las autoridades religiosas e intermediarios de Dios, dejando al populacho cristiano en el olvido. De hecho los valores que Cristo había difundido también se habían deformado y olvidado, valores como el amor al prójimo, el trabajo digno y honesto, la solidaridad, la humildad, el respeto y la búsqueda de la paz; en cambio se reprodujeron los defectos del decadente Imperio romano y su Iglesia empoderada por la propiedad de bienes y medios de producción, a costa de la clase trabajadora de la época, naturalizándose la desigualdad, la injusticia, el individualismo, la violencia y el autoritarismo. En cuanto a la desigualdad de clase, ésta se hizo notar en la ostentosidad de la vida de los obispos y sacerdotes, y en la suntuosidad de las Iglesias, esto contrastado con la pobreza en la que se vio sumida el resto de la sociedad que no descendía de una estirpe noble. Resultando una ironía: el cristianismo se había convertido en la base del catolicismo, una institución más que una religión, pero una institución que fue en contra de los principios que Cristo había establecido, sobre todo contra la humildad y la pobreza, ya que las altas jerarquías del clero eran lo que menos representaban en su doble discurso de hipocrecía.
En el siglo V el Antiguo Imperio romano había quedado fragmentado en dos partes, una oriental y otra occidental, pero ahora las dos Iglesias (La romana y la ortodoxa) eran las que se discutían la hegemonía ya no territorial solamente, sino espiritual, era como una competencia por adquirir mayor cantidad de seguidores para ser reconocidas como las Iglesias oficiales de mayor autoridad divina y sobre los demás obispados. La Iglesia Católica nunca reconoció la autoridad de la Iglesia Ortodoxa y viceversa, de hecho con el tiempo hubo ciertos roces entre ambas, los cuales ocasionaron un conflicto irreconciliable. Pero sería la parte occidental del Imperio la que sucumbiría ante las invasiones de las tribus germánicas, más no sería el fin de la Iglesia católica occidental.
A mediados del siglo V la sobrepoblación en el norte de Europa ocasionó una emigración masiva de las tribus germanas hacia el sur. Estas tribus empezaron asentándose a las orillas del río Danubio y sostuvieron relaciones diplomáticas con el Imperio Bizantino de Oriente , el cual les permitió el paso y acceso a los territorios imperiales del centro y occidente de Europa a cambio de que trabajaran la tierra. Pero esta paz no fue duradera ya que llegó una emigración de una tribu muy beligerante que se cree procedía de las estepas de Asía, los Hunos. Este pueblo tenía la intención y el afán de hacerse de territorios de la legendaria Roma, sin importar el costo. Por ello tuvieron que atacar a las tribus germánicas que ya estaban establecidas en las fronteras del Danubio, para así poder penetrar hasta Roma en la península Itálica. De este modo las tribus germanas fueron desplazadas más hacia occidente, los francos y burgundios se establecieron en la Galia , los suevos, vándalos y alanos en Hispania , los hérulos en la península itálica tras destituir al último Emperador romano de occidente, Rómulo Augústulo y los anglos se mezclaron con los sajones y emigraron a la provincia de Britania , aunque algunos se quedaron a orillas del Mar Báltico.
En cuanto a los godos se dio una situación especial, ya que ellos negociaron y se aliaron con las autoridades imperiales, y a cambio de territorios en Hispania se comprometieron a expulsar a los suevos, vándalos y alanos de esta península. Pero no todos los godos fueron tan diplomáticos, de hecho esta tribu terminó por dividirse en dos, los que fueron a Hispania fueron los visigodos y en cambio los otros invadieron la península Itálica y se hicieron con el control de Roma, éstos fueron llamados ostrogodos.
Fue gracias a la alianza de los visigodos, los burgundios, los francos y los restos del Imperio romano de Occidente que se logró derrotar a las hordas de hunos en la Batalla de los Campos Cataláunicos en 451. De este modo se acabó con la principal amenaza del momento, para dar paso a una nueva transformación estructural, social y cultural en el continente Europeo. Ya no quedó resto del Imperio de Occidente, ahora éste se había fragmentado en diversos reinos que nacieron de la fusión cultural de romanos con germanos, pero en donde los germanos habían adquirido las mayores jerarquías sociales, las cuales se habían ganado a punta de espada, y en cambio los romanos pasaban a un segundo plano en los estratos sociales, para llegar a convertirse en siervos en plena Edad Media . Aunque la estructura administrativa y de gobierno estaba destruida en occidente, una institución fue la que continuó con vida, la Iglesia Católica Apostólica Romana, la cual se iría haciendo de fieles seguidores de entre esos reinos germanos que paulatinamente se convirtieron al cristianismo, fusionando sus antiguas creencias y religiones con el cristianismo católico.
Con la caída del Imperio romano de occidente se da paso a los reinos romano germánicos, los cuales tenían su propia cultura y estructuras sociales y políticas, pero sin embargo todos estos reinos estaban interrelacionados por un mismo elemento, el cristianismo; fue por ello que la Iglesia Católica jugó un papel muy importante durante toda la Edad Media, ya que era ella la intermediaria en los asuntos diplomáticos entre los diversos reinos, la autoridad máxima en cuestiones religiosas y por tanto la dirigente de las almas creyentes en la fe cristiana. De este modo la Iglesia Católica se hizo de su propio territorio sin ser un reino, los Estados Pontificios , y desde Roma se encargó de tener una gran influencia política dentro de todos los reinos de occidente, así fue como los integrantes del clero adquirieron una gran jerarquía dentro de los estratos sociales.
Como vimos anteriormente, en las sociedades de la antigüedad siempre existieron clases y jerarquías sociales, -aunque con diferente denominación en cada cultura- tales como la realeza, sacerdotes, guerreros, comerciantes, artesanos, campesinos, hombres libres y esclavos. Pues tenemos que en el Medioevo las cosas no han cambiado del todo ya que los estratos dentro de la sociedad siguen muy marcados y desiguales, por un lado en la cúspide de la pirámide se encuentra el rey y la familia real, por debajo de la realeza está la nobleza o vasallos del rey, los cuales adquirieron sus títulos nobiliarios por ordenanza del rey. En ese mismo nivel se encuentran los eclesiásticos o clérigos, los cuales también tienen divisiones jerárquicas, en la cabeza está el papa o pontífice, después los arzobispos y obispos, y finalmente los sacerdotes. Por debajo de la nobleza y el alto clero se encontraban los caballeros y los señores feudales . En el nivel más bajo de los estratos sociales se estaban los siervos, que eran campesinos y artesanos que no tenían propiedades, por lo que se veían obligados a entregar su fuerza de trabajo a cambio de vivienda y alimento; los siervos vivían dentro de las fortalezas de los señores feudales, ellos eran los encargados de trabajar las tierras, cuidar el ganado, formar parte de la milicia feudal y demás tareas del hogar.
Todo el siglo III en Roma se caracterizó por las constantes persecuciones, de las cuales destaca la de Diocleciano en el 303 al 313, quien mandó quemar iglesias y libros sagrados, así como arrasar ciudades enteras por ser cristianas, y obligó a muchos cristianos a realizar sacrificios paganos. Sin embargo el número de cristianos ya ascendía a 7 millones aproximadamente y a su muerte Diocleciano publicó un edicto de tolerancia en el que se hacía lícita la religión cristiana con algunas restricciones; con esto, el Emperador reconoció su propia derrota. Posteriormente el Emperador pagano, Constantino, empezó a creer paulatinamente en la doctrina cristiana o tal vez hizo que la creía, eso porque se daba cuenta de la imposibilidad de vencer al cristianismo, por ello en 313 publicó el edicto de Milán, en el que se establecía la libertad de culto y religión, y se autorizaba la restitución de los bienes confiscados a los cristianos. Antes de Morir en 337 fue bautizado y trasladó la capital del Imperio de Roma a Bizancio, la cual sería llamada Constantinopla en su honor . Los siguientes Emperadores con excepción de Juliano serían cristianos y con Teodosio quien gobernó del 378 al 395 se haría al cristianismo la única religión oficial y legal del Imperio.
Así el cristianismo tendría una victoria esporádica como poder político real, ya que las autoridades romanas solo se cambiarían de máscara o apariencia, trasladando sus antiguas instituciones religiosas al cristianismo, así surgió la Iglesia Católica en Roma y la Ortodoxa en Constantinopla; los antiguos sacerdotes romanos se convirtieron en las autoridades religiosas e intermediarios de Dios, dejando al populacho cristiano en el olvido. De hecho los valores que Cristo había difundido también se habían deformado y olvidado, valores como el amor al prójimo, el trabajo digno y honesto, la solidaridad, la humildad, el respeto y la búsqueda de la paz; en cambio se reprodujeron los defectos del decadente Imperio romano y su Iglesia empoderada por la propiedad de bienes y medios de producción, a costa de la clase trabajadora de la época, naturalizándose la desigualdad, la injusticia, el individualismo, la violencia y el autoritarismo. En cuanto a la desigualdad de clase, ésta se hizo notar en la ostentosidad de la vida de los obispos y sacerdotes, y en la suntuosidad de las Iglesias, esto contrastado con la pobreza en la que se vio sumida el resto de la sociedad que no descendía de una estirpe noble. Resultando una ironía: el cristianismo se había convertido en la base del catolicismo, una institución más que una religión, pero una institución que fue en contra de los principios que Cristo había establecido, sobre todo contra la humildad y la pobreza, ya que las altas jerarquías del clero eran lo que menos representaban en su doble discurso de hipocrecía.
En el siglo V el Antiguo Imperio romano había quedado fragmentado en dos partes, una oriental y otra occidental, pero ahora las dos Iglesias (La romana y la ortodoxa) eran las que se discutían la hegemonía ya no territorial solamente, sino espiritual, era como una competencia por adquirir mayor cantidad de seguidores para ser reconocidas como las Iglesias oficiales de mayor autoridad divina y sobre los demás obispados. La Iglesia Católica nunca reconoció la autoridad de la Iglesia Ortodoxa y viceversa, de hecho con el tiempo hubo ciertos roces entre ambas, los cuales ocasionaron un conflicto irreconciliable. Pero sería la parte occidental del Imperio la que sucumbiría ante las invasiones de las tribus germánicas, más no sería el fin de la Iglesia católica occidental.
A mediados del siglo V la sobrepoblación en el norte de Europa ocasionó una emigración masiva de las tribus germanas hacia el sur. Estas tribus empezaron asentándose a las orillas del río Danubio y sostuvieron relaciones diplomáticas con el Imperio Bizantino de Oriente , el cual les permitió el paso y acceso a los territorios imperiales del centro y occidente de Europa a cambio de que trabajaran la tierra. Pero esta paz no fue duradera ya que llegó una emigración de una tribu muy beligerante que se cree procedía de las estepas de Asía, los Hunos. Este pueblo tenía la intención y el afán de hacerse de territorios de la legendaria Roma, sin importar el costo. Por ello tuvieron que atacar a las tribus germánicas que ya estaban establecidas en las fronteras del Danubio, para así poder penetrar hasta Roma en la península Itálica. De este modo las tribus germanas fueron desplazadas más hacia occidente, los francos y burgundios se establecieron en la Galia , los suevos, vándalos y alanos en Hispania , los hérulos en la península itálica tras destituir al último Emperador romano de occidente, Rómulo Augústulo y los anglos se mezclaron con los sajones y emigraron a la provincia de Britania , aunque algunos se quedaron a orillas del Mar Báltico.
En cuanto a los godos se dio una situación especial, ya que ellos negociaron y se aliaron con las autoridades imperiales, y a cambio de territorios en Hispania se comprometieron a expulsar a los suevos, vándalos y alanos de esta península. Pero no todos los godos fueron tan diplomáticos, de hecho esta tribu terminó por dividirse en dos, los que fueron a Hispania fueron los visigodos y en cambio los otros invadieron la península Itálica y se hicieron con el control de Roma, éstos fueron llamados ostrogodos.
Fue gracias a la alianza de los visigodos, los burgundios, los francos y los restos del Imperio romano de Occidente que se logró derrotar a las hordas de hunos en la Batalla de los Campos Cataláunicos en 451. De este modo se acabó con la principal amenaza del momento, para dar paso a una nueva transformación estructural, social y cultural en el continente Europeo. Ya no quedó resto del Imperio de Occidente, ahora éste se había fragmentado en diversos reinos que nacieron de la fusión cultural de romanos con germanos, pero en donde los germanos habían adquirido las mayores jerarquías sociales, las cuales se habían ganado a punta de espada, y en cambio los romanos pasaban a un segundo plano en los estratos sociales, para llegar a convertirse en siervos en plena Edad Media . Aunque la estructura administrativa y de gobierno estaba destruida en occidente, una institución fue la que continuó con vida, la Iglesia Católica Apostólica Romana, la cual se iría haciendo de fieles seguidores de entre esos reinos germanos que paulatinamente se convirtieron al cristianismo, fusionando sus antiguas creencias y religiones con el cristianismo católico.
Con la caída del Imperio romano de occidente se da paso a los reinos romano germánicos, los cuales tenían su propia cultura y estructuras sociales y políticas, pero sin embargo todos estos reinos estaban interrelacionados por un mismo elemento, el cristianismo; fue por ello que la Iglesia Católica jugó un papel muy importante durante toda la Edad Media, ya que era ella la intermediaria en los asuntos diplomáticos entre los diversos reinos, la autoridad máxima en cuestiones religiosas y por tanto la dirigente de las almas creyentes en la fe cristiana. De este modo la Iglesia Católica se hizo de su propio territorio sin ser un reino, los Estados Pontificios , y desde Roma se encargó de tener una gran influencia política dentro de todos los reinos de occidente, así fue como los integrantes del clero adquirieron una gran jerarquía dentro de los estratos sociales.
Como vimos anteriormente, en las sociedades de la antigüedad siempre existieron clases y jerarquías sociales, -aunque con diferente denominación en cada cultura- tales como la realeza, sacerdotes, guerreros, comerciantes, artesanos, campesinos, hombres libres y esclavos. Pues tenemos que en el Medioevo las cosas no han cambiado del todo ya que los estratos dentro de la sociedad siguen muy marcados y desiguales, por un lado en la cúspide de la pirámide se encuentra el rey y la familia real, por debajo de la realeza está la nobleza o vasallos del rey, los cuales adquirieron sus títulos nobiliarios por ordenanza del rey. En ese mismo nivel se encuentran los eclesiásticos o clérigos, los cuales también tienen divisiones jerárquicas, en la cabeza está el papa o pontífice, después los arzobispos y obispos, y finalmente los sacerdotes. Por debajo de la nobleza y el alto clero se encontraban los caballeros y los señores feudales . En el nivel más bajo de los estratos sociales se estaban los siervos, que eran campesinos y artesanos que no tenían propiedades, por lo que se veían obligados a entregar su fuerza de trabajo a cambio de vivienda y alimento; los siervos vivían dentro de las fortalezas de los señores feudales, ellos eran los encargados de trabajar las tierras, cuidar el ganado, formar parte de la milicia feudal y demás tareas del hogar.
Saturday, March 12, 2011
FLORECIMIENTO CULTURAL Y LUCHA POR EL PODER POLÍTICO
El caso de Roma es excepcional debido a al florecimiento cultural y del conocimiento que llevaron a todos los alrededores del Mediterráneo; fundada según la tradición en 753 a.C. comenzó rigiéndose -al igual que Grecia- por una Monarquía, la cual fue derrocada por conflictos de dinastía en el año de 509 a.C. De este modo, imitando a los griegos fundaron un sistema de gobierno democrático llamado República, en el cual, lo que hoy día es el poder ejecutivo recaía en dos cónsules, pero no solo eso, ya que eran ellos también los que dirigían anualmente a los ejércitos en la guerra. Cada año los romanos hacían nuevas conquistas y de este modo fueron expandiendo su dominio sobre todos los alrededores del Mediterráneo, vencieron a los cartagineses en la península Ibérica y el norte de África, acabaron con la hegemonía macedónica y los reinos helenísticos en oriente y pasaron sobre los restos de la debilitada Grecia, se enfrentaron y replegaron a las tribus celtas o galas, reprimieron salvajemente a los astures y vascones del norte de la actual España y ya en épocas del Imperio romano replegarían a las tribus germanas y las mantendrían a ralla, finalmente conquistarían al Imperio persa sasánida y así adquirirían la mayor extensión territorial del momento, para después fragmentarse y entrar en decadencia.
En tiempos de la República romana la lucha por el poder político entre patricios y plebeyos fue característica de este periodo. Los plebeyos al adquirir la ciudadanía romana empezaron a aumentar en número y paulatinamente buscaron ampliar sus derechos políticos y el ascenso a los puestos de gobierno, lo cual lograron en la última parte del periodo republicano, pero este ascenso social no impidió que los conflictos entre ambas clases se reflejaran en el senado y la tribuna. Fue así como la burocracia romana se fue fragmentando cada vez más, y cada facción se inclinaba a apoyar al general que más le convenía a sus intereses. Así empezaron las luchas militares al interior de los territorios romanos y con ello el poder se concentro en las principales figuras en la guerra, formándose el primer triunvirato dirigido por Julio Cesar, Pompeyo y Craso.
Estos tres cónsules batallaron entre sí y dividieron el imperio de acuerdo a sus zonas de influencia, fue una sangrienta guerra entre romanos de la cual saldrá victorioso el sobrino de Cesar, Augusto, el cual unificaría los territorios para dar paso al Imperio. Es durante estos años del triunvirato que se desarrollan varias revueltas civiles debido al malestar social, pero una muy relevante es la del 73 al 71 a.C. conocida como la Tercera Guerra Servil o la Guerra de Espartaco, un esclavo gladiador que arto de la represión y el mal trato se rebeló a sus amos y organizo a 70 gladiadores para escapar por las armas y adquirir la libertad, sin embargo este reducido grupo pronto aumento a una banda de 120 mil hombres, mujeres y niños, los cuales deambularon por la península itálica, asaltando y saqueando las poblaciones a su paso; según la historiográfica romana, se piensa que estos esclavos buscaban huir para adquirir su libertad o que tal vez querían conquistar la ciudad de roma, sin embargo, después de varias victorias contra las legiones romanas, fueron aplastados por 8 legiones al mando de Licinio Craso.
Aunque esta revuelta de esclavos no cumplió su cometido, estos hechos son un hito que marco la historia de Roma y que ejemplifican el descontento social de los esclavos debido a sus deplorables condiciones de vida y como esta denigración a su persona exploto en el momento que las condiciones históricas lo permitieron. Espartaco fue crucificado junto con muchos esclavos más, este castigo era el más doloroso y penitente del momento y servía para poner el ejemplo e infundir el miedo entre el resto de la sociedad. Pero el gladiador Espartaco no fue el único crucificado relevante en la historia, tenemos el caso de Cristo, personaje que trascendió de tal forma que cambio la mentalidad y la estructura de la sociedad mediterránea.
En los territorios romanos existía una gran libertad de cultos religiosos no romanos, que eran permitidos siempre y cuando no afectaran a la administración, leyes y gobierno del estado. Este es el caso de los judíos, que aunque practicaban sus cultos religiosos, nunca fueron muy bien vistos por los romanos, ya que como hombres de negocios se negaban o resistían a pagar tributaciones y a someterse totalmente al yugo romano. A pesar de estas diferencias convivieron ambas culturas con algunos roces y con el tiempo Judea paso a ser otra provincia romana. Fue ahí donde Cristo en el año 30 aproximadamente empezó a hacer sus profecías acerca del regreso del rey de los judíos y a expandir entre sus seguidores las ideas de amor al prójimo y solidaridad dentro de la comunidad. Muy pronto estas ideas fueron muy radicales para los mismos judíos, que no podían aceptar que existiera la posibilidad de la llegada del hijo de Dios, ya que esta cosmovisión se desviaba de su arraigado monoteísmo.
Fue por ello que los mismos judíos se encargaron de aplacar a Jesús crucificándolo y martirizándolo, sin darse cuenta que ese martirio sería el motor de una nueva religión que se expandiría por toda la parte oriental del imperio. Desde la muerte de Cristo los judíos empezaron a realizar persecuciones en contra de los cristianos para acabar con su existencia y este odio acérrimo fue pasado a los romanos, que se daban cuenta del peligro que corrían ante esta nueva corriente religiosa derivada del judaísmo. En un primer momento los judíos aprendían y encarcelaban a los cristiano, pero fueron los romanos los que fortalecieron las medidas represoras en contra de éstos.
Durante los primeros años del Imperio se empezó a colocar estatuas de los Emperadores en las diversas ciudades de provincia, de hecho se acostumbro adorar o arrodillarte frente a estas estatuas, ya que se relacionaba a la figura del Emperador con la de las divinidades. Esta fue una práctica que los devotos cristianos se negaban a realizar, debido a que sus creencias se basaban en un solo Dios y su hijo como señor de la tierra, por ello no podían aceptar que otro hombre fuera venerado como Dios terrenal. Así los romanos empezaron a realizar un censo en el que la población era obligada a arrodillarse frente a la estatua del Emperador y declararle lealtad, de este modo descubrían a los cristianos, que se negaban a realizar este acto debido a que su fe en Cristo no se los permitía.
Estos cristianos preferían el martirio a traicionar su fe con palabras vanas, y de hecho, martirizarse fue la herramienta más eficaz para la resistencia cristiana, ya que los no cristianos se quedaban impresionados de estos actos de fe y voluntad, por lo que empezaban a dudar acerca de la verdadera religión y muchas veces terminaban por convertirse al cristianismo. Así fue como el cristianismo se expandió rápidamente como una ola por oriente, no sin antes pasar por varias persecuciones por parte de los Emperadores. La primera de estas fue realizada por Nerón en el año 64 al 68, después la de Domiciano del 81 al 96, en la que se crucificaron y desterraron a muchos cristianos por no renunciar a su religión. Trajano ordeno persecuciones del 109 al 111, después Séptimo Severo los reprimió fuertemente del 202 al 210, se sabe que diariamente muchos mártires eran quemados, torturados y decapitados, perseguidos en el norte de África y Egipto, además de que fueron expulsados de ciudades como Roma, Cartago, Corinto y Alejandría, debido a que la Iglesia romana tomaba gran influencia y poderío, y el odio a los cristianos se expandía a la sociedad romana en general.
En tiempos de la República romana la lucha por el poder político entre patricios y plebeyos fue característica de este periodo. Los plebeyos al adquirir la ciudadanía romana empezaron a aumentar en número y paulatinamente buscaron ampliar sus derechos políticos y el ascenso a los puestos de gobierno, lo cual lograron en la última parte del periodo republicano, pero este ascenso social no impidió que los conflictos entre ambas clases se reflejaran en el senado y la tribuna. Fue así como la burocracia romana se fue fragmentando cada vez más, y cada facción se inclinaba a apoyar al general que más le convenía a sus intereses. Así empezaron las luchas militares al interior de los territorios romanos y con ello el poder se concentro en las principales figuras en la guerra, formándose el primer triunvirato dirigido por Julio Cesar, Pompeyo y Craso.
Estos tres cónsules batallaron entre sí y dividieron el imperio de acuerdo a sus zonas de influencia, fue una sangrienta guerra entre romanos de la cual saldrá victorioso el sobrino de Cesar, Augusto, el cual unificaría los territorios para dar paso al Imperio. Es durante estos años del triunvirato que se desarrollan varias revueltas civiles debido al malestar social, pero una muy relevante es la del 73 al 71 a.C. conocida como la Tercera Guerra Servil o la Guerra de Espartaco, un esclavo gladiador que arto de la represión y el mal trato se rebeló a sus amos y organizo a 70 gladiadores para escapar por las armas y adquirir la libertad, sin embargo este reducido grupo pronto aumento a una banda de 120 mil hombres, mujeres y niños, los cuales deambularon por la península itálica, asaltando y saqueando las poblaciones a su paso; según la historiográfica romana, se piensa que estos esclavos buscaban huir para adquirir su libertad o que tal vez querían conquistar la ciudad de roma, sin embargo, después de varias victorias contra las legiones romanas, fueron aplastados por 8 legiones al mando de Licinio Craso.
Aunque esta revuelta de esclavos no cumplió su cometido, estos hechos son un hito que marco la historia de Roma y que ejemplifican el descontento social de los esclavos debido a sus deplorables condiciones de vida y como esta denigración a su persona exploto en el momento que las condiciones históricas lo permitieron. Espartaco fue crucificado junto con muchos esclavos más, este castigo era el más doloroso y penitente del momento y servía para poner el ejemplo e infundir el miedo entre el resto de la sociedad. Pero el gladiador Espartaco no fue el único crucificado relevante en la historia, tenemos el caso de Cristo, personaje que trascendió de tal forma que cambio la mentalidad y la estructura de la sociedad mediterránea.
En los territorios romanos existía una gran libertad de cultos religiosos no romanos, que eran permitidos siempre y cuando no afectaran a la administración, leyes y gobierno del estado. Este es el caso de los judíos, que aunque practicaban sus cultos religiosos, nunca fueron muy bien vistos por los romanos, ya que como hombres de negocios se negaban o resistían a pagar tributaciones y a someterse totalmente al yugo romano. A pesar de estas diferencias convivieron ambas culturas con algunos roces y con el tiempo Judea paso a ser otra provincia romana. Fue ahí donde Cristo en el año 30 aproximadamente empezó a hacer sus profecías acerca del regreso del rey de los judíos y a expandir entre sus seguidores las ideas de amor al prójimo y solidaridad dentro de la comunidad. Muy pronto estas ideas fueron muy radicales para los mismos judíos, que no podían aceptar que existiera la posibilidad de la llegada del hijo de Dios, ya que esta cosmovisión se desviaba de su arraigado monoteísmo.
Fue por ello que los mismos judíos se encargaron de aplacar a Jesús crucificándolo y martirizándolo, sin darse cuenta que ese martirio sería el motor de una nueva religión que se expandiría por toda la parte oriental del imperio. Desde la muerte de Cristo los judíos empezaron a realizar persecuciones en contra de los cristianos para acabar con su existencia y este odio acérrimo fue pasado a los romanos, que se daban cuenta del peligro que corrían ante esta nueva corriente religiosa derivada del judaísmo. En un primer momento los judíos aprendían y encarcelaban a los cristiano, pero fueron los romanos los que fortalecieron las medidas represoras en contra de éstos.
Durante los primeros años del Imperio se empezó a colocar estatuas de los Emperadores en las diversas ciudades de provincia, de hecho se acostumbro adorar o arrodillarte frente a estas estatuas, ya que se relacionaba a la figura del Emperador con la de las divinidades. Esta fue una práctica que los devotos cristianos se negaban a realizar, debido a que sus creencias se basaban en un solo Dios y su hijo como señor de la tierra, por ello no podían aceptar que otro hombre fuera venerado como Dios terrenal. Así los romanos empezaron a realizar un censo en el que la población era obligada a arrodillarse frente a la estatua del Emperador y declararle lealtad, de este modo descubrían a los cristianos, que se negaban a realizar este acto debido a que su fe en Cristo no se los permitía.
Estos cristianos preferían el martirio a traicionar su fe con palabras vanas, y de hecho, martirizarse fue la herramienta más eficaz para la resistencia cristiana, ya que los no cristianos se quedaban impresionados de estos actos de fe y voluntad, por lo que empezaban a dudar acerca de la verdadera religión y muchas veces terminaban por convertirse al cristianismo. Así fue como el cristianismo se expandió rápidamente como una ola por oriente, no sin antes pasar por varias persecuciones por parte de los Emperadores. La primera de estas fue realizada por Nerón en el año 64 al 68, después la de Domiciano del 81 al 96, en la que se crucificaron y desterraron a muchos cristianos por no renunciar a su religión. Trajano ordeno persecuciones del 109 al 111, después Séptimo Severo los reprimió fuertemente del 202 al 210, se sabe que diariamente muchos mártires eran quemados, torturados y decapitados, perseguidos en el norte de África y Egipto, además de que fueron expulsados de ciudades como Roma, Cartago, Corinto y Alejandría, debido a que la Iglesia romana tomaba gran influencia y poderío, y el odio a los cristianos se expandía a la sociedad romana en general.
Tuesday, March 1, 2011
LUCHA DE CLASES
Los caldeos se preocuparon por la reconstrucción y embellecimiento de la ciudad de Babilonia, ya que había sido destruida por los asirios. Sin embargo esta constante preocupación los llevaría a su ruina ante otro nuevo invasor, otro pueblo indoeuropeo, los persas. En el 555 a.C. el rey Nabonido, en su afán de embellecer Babilonia, relego sus mandos a su corregente, Belshazar, famoso por su crueldad, lo que permitió ante el descontento general de los habitantes de Babilonia, el avance de los persas, los cuales se apoderaron de la ciudad en 539 a.C., bajo el mando de Ciro el Grande, el cual se autoproclamo rey de reyes.
Con este ejemplo es de hacerse notar, el hecho, de que en muchas ocasiones los malestares sociales o civiles en una sociedad, no trascendían en una revolución, sino que eran un síntoma de debilidad de un reino, debilidad que era aprovechada por un vecino poderoso, para apoderarse de esa ciudad con mayor facilidad. Este tipo de situación se repite a lo largo de la historia, así es como una cultura y un reino más fuerte absorbe a otro, imponiendo sus costumbres y tradiciones, y adoptando las que le parecen conveniente, generando así nuevas estructuras sociales y económicas, en las que él que tiene las armas y los cargos de gobierno domina sobre los conquistados y los oprime para beneficiarse de su trabajo artístico.
Los persas serían los herederos del poder imperial de la antigua Mesopotamia, y al igual que sus antecesores, expandirían su dominio por medio de la fuerza. Sin embargo ellos no se limitaron a las clásicas conquistas en Medio Oriente y Egipto, sino que fueron más allá, hacia el Mediterráneo. Conquistaron las ciudades jonias del Asía Menor y pretendían ir hasta el corazón de la antigua Grecia en el Peloponeso. Pero esta no fue una conquista como las anteriores, ya que por primera vez, un reino oriental se topaba con un pueblo libre que ya se había expandido por todo el Mediterráneo y parte del Mar Negro, un pueblo para el que era inimaginable caer en la esclavitud, y en cambio, estaba acostumbrado a ser él quien diera las ordenes y estableciera las leyes de convivencia, este pueblo era el griego o helenístico.
Los griegos siempre tuvieron claro que era mejor conservar la libertad, el honor y la dignidad antes que caer en la esclavitud, preferían morir con honor que vivir en deshonra; y de hecho fue esta ideología la que choco con el Imperio persa, el cual creía tener la misión divina de llevar el bien a todos los pueblos existentes. Estas cosmovisiones chocaron desde un primer momento, por lo que fue inevitable la guerra entre ambos pueblos, una guerra desigual en muchos aspectos, ya que los persas contaban con un ejército de miles de soldados y con una flota fenicia muy superior a la griega; sin embargo los griegos tenían una civilización y tecnología más desarrollada, eran grandes estrategas en el campo de batalla, ya usaban cascos y armaduras para proteger las extremidades , escudos, espadas y lanzas más elaboradas, sandalias y además tenían la ventaja de que la guerra se desarrollaría en su territorio, el cual conocían a la perfección y era inhóspito para los extranjeros por sus grandes riscos, montañas y falta de puertos naturales.
En efecto, la guerra llego a la península de los Balcanes, y fue ahí donde los griegos, con su reducido número de soldados resistieron el ataque persa hasta la muerte. Las polis de Esparta y Atenas fueron las protagonistas de las batallas; mientras que los espartanos, con sus hábiles soldados, luchaban por tierra, los atenienses aplicaban sus estrategias navales para derrotar a las flotas fenicias que los invadía. Estos griegos supieron utilizar las cualidades de su territorio para crear las mejores estrategias de resistencia y gracias a ello, el gran número de las fuerzas persas fue contraproducente para ellos mismos, ya que fácilmente sus barcos chocaban entre sí, y sus caballos, carros de guerra y soldados se desbordaban por los riscos; fue así como los persas no pudieron superar a la poderosa falange griega ni a las hábiles estrategias militares y navales.
Para mediados del s. V a.C. los griegos acabaron con el poderío persa de una vez por todas y así conservaron su libertad. Especialmente Atenas se aferro a formar una liga militar entre las diversas polis griegas del Mar Egeo para expulsar definitivamente a los persas de Asia Menor, y lo consiguieron, pero a un alto precio, ya que estas polis se verían subyugadas al dominio ateniense e impedidas para poder desertar de la Liga de Delos, por lo que fueron obligadas a pagar un constante tributo y entregar sus naves para formar parte de la flota, la cual era controlada por Atenas.
Atenas aprovecho esa acumulación de ricos tributos para expandir su nuevo Imperio y embellecer su propia polis, pero este derroche de suntuosidad y la concentración del poder en pocas manos, pronto trajo un gran malestar social de las diversas polis del Imperio, ya que estas nunca contaron con los mismos beneficios que el pueblo ateniense. Muchas de estas regiones del Egeo trataron de retirarse de la Liga e independizarse, pero prontamente los atenienses reprimían a todo desertor con el castigo de derrumbar sus murallas y confiscar sus naves, con lo que los dejaban totalmente desprotegidos.
De este modo Atenas se convertiría en la principal flota mercante y de guerra de todo el Mediterráneo, era ella la encargada del comercio y la seguridad del mar, pero pronto la recelosa Esparta formo su propia Liga para competir con la ateniense y fue así como inicio la guerra del Peloponeso (431-404 a.C.), la cual se desarrollo al interior del territorio griego y entre los propios griegos. Fue una larga guerra en la que Esparta y Atenas seguidas de sus polis aliadas, se pelearon por obtener la hegemonía entre las polis y expandir sus influencias territoriales. Sin embargo estos conflictos internos solo ocasionaron el desgaste de ambas potencias y la derrota de los atenienses, para dar pasa a un corto periodo de hegemonía espartana, luego tebana y finalmente macedónica con Alejandro Magno.
En el caso de Atenas como polis hegemónica de la Liga de Delos es de hacerse notar que fue por esa excesiva acumulación de poder y riqueza, aunados a su prepotencia y abusos sobre las demás polis griegas, lo que ocasiono la caída de su Imperio. Como toda estructura imperial en la historia, Atenas tuvo su nacimiento, su desarrollo, su auge y su decadencia, porque como cualquier imperio, tanta desigualdad, injusticias y abusos al prójimo fueron acumulando descontento en la comunidad, hasta que llego el momento propicio para que esta energía estallara y se saliera de las manos de la hegemonía ateniense. Muchos son los casos al interior de una nación o gobierno, en los que la injusticia y la pobreza traen un gran malestar social que a la larga se refleja en rebeliones; a continuación expresare un caso similar que es muy importante en la historia, el de los romanos.
Con este ejemplo es de hacerse notar, el hecho, de que en muchas ocasiones los malestares sociales o civiles en una sociedad, no trascendían en una revolución, sino que eran un síntoma de debilidad de un reino, debilidad que era aprovechada por un vecino poderoso, para apoderarse de esa ciudad con mayor facilidad. Este tipo de situación se repite a lo largo de la historia, así es como una cultura y un reino más fuerte absorbe a otro, imponiendo sus costumbres y tradiciones, y adoptando las que le parecen conveniente, generando así nuevas estructuras sociales y económicas, en las que él que tiene las armas y los cargos de gobierno domina sobre los conquistados y los oprime para beneficiarse de su trabajo artístico.
Los persas serían los herederos del poder imperial de la antigua Mesopotamia, y al igual que sus antecesores, expandirían su dominio por medio de la fuerza. Sin embargo ellos no se limitaron a las clásicas conquistas en Medio Oriente y Egipto, sino que fueron más allá, hacia el Mediterráneo. Conquistaron las ciudades jonias del Asía Menor y pretendían ir hasta el corazón de la antigua Grecia en el Peloponeso. Pero esta no fue una conquista como las anteriores, ya que por primera vez, un reino oriental se topaba con un pueblo libre que ya se había expandido por todo el Mediterráneo y parte del Mar Negro, un pueblo para el que era inimaginable caer en la esclavitud, y en cambio, estaba acostumbrado a ser él quien diera las ordenes y estableciera las leyes de convivencia, este pueblo era el griego o helenístico.
Los griegos siempre tuvieron claro que era mejor conservar la libertad, el honor y la dignidad antes que caer en la esclavitud, preferían morir con honor que vivir en deshonra; y de hecho fue esta ideología la que choco con el Imperio persa, el cual creía tener la misión divina de llevar el bien a todos los pueblos existentes. Estas cosmovisiones chocaron desde un primer momento, por lo que fue inevitable la guerra entre ambos pueblos, una guerra desigual en muchos aspectos, ya que los persas contaban con un ejército de miles de soldados y con una flota fenicia muy superior a la griega; sin embargo los griegos tenían una civilización y tecnología más desarrollada, eran grandes estrategas en el campo de batalla, ya usaban cascos y armaduras para proteger las extremidades , escudos, espadas y lanzas más elaboradas, sandalias y además tenían la ventaja de que la guerra se desarrollaría en su territorio, el cual conocían a la perfección y era inhóspito para los extranjeros por sus grandes riscos, montañas y falta de puertos naturales.
En efecto, la guerra llego a la península de los Balcanes, y fue ahí donde los griegos, con su reducido número de soldados resistieron el ataque persa hasta la muerte. Las polis de Esparta y Atenas fueron las protagonistas de las batallas; mientras que los espartanos, con sus hábiles soldados, luchaban por tierra, los atenienses aplicaban sus estrategias navales para derrotar a las flotas fenicias que los invadía. Estos griegos supieron utilizar las cualidades de su territorio para crear las mejores estrategias de resistencia y gracias a ello, el gran número de las fuerzas persas fue contraproducente para ellos mismos, ya que fácilmente sus barcos chocaban entre sí, y sus caballos, carros de guerra y soldados se desbordaban por los riscos; fue así como los persas no pudieron superar a la poderosa falange griega ni a las hábiles estrategias militares y navales.
Para mediados del s. V a.C. los griegos acabaron con el poderío persa de una vez por todas y así conservaron su libertad. Especialmente Atenas se aferro a formar una liga militar entre las diversas polis griegas del Mar Egeo para expulsar definitivamente a los persas de Asia Menor, y lo consiguieron, pero a un alto precio, ya que estas polis se verían subyugadas al dominio ateniense e impedidas para poder desertar de la Liga de Delos, por lo que fueron obligadas a pagar un constante tributo y entregar sus naves para formar parte de la flota, la cual era controlada por Atenas.
Atenas aprovecho esa acumulación de ricos tributos para expandir su nuevo Imperio y embellecer su propia polis, pero este derroche de suntuosidad y la concentración del poder en pocas manos, pronto trajo un gran malestar social de las diversas polis del Imperio, ya que estas nunca contaron con los mismos beneficios que el pueblo ateniense. Muchas de estas regiones del Egeo trataron de retirarse de la Liga e independizarse, pero prontamente los atenienses reprimían a todo desertor con el castigo de derrumbar sus murallas y confiscar sus naves, con lo que los dejaban totalmente desprotegidos.
De este modo Atenas se convertiría en la principal flota mercante y de guerra de todo el Mediterráneo, era ella la encargada del comercio y la seguridad del mar, pero pronto la recelosa Esparta formo su propia Liga para competir con la ateniense y fue así como inicio la guerra del Peloponeso (431-404 a.C.), la cual se desarrollo al interior del territorio griego y entre los propios griegos. Fue una larga guerra en la que Esparta y Atenas seguidas de sus polis aliadas, se pelearon por obtener la hegemonía entre las polis y expandir sus influencias territoriales. Sin embargo estos conflictos internos solo ocasionaron el desgaste de ambas potencias y la derrota de los atenienses, para dar pasa a un corto periodo de hegemonía espartana, luego tebana y finalmente macedónica con Alejandro Magno.
En el caso de Atenas como polis hegemónica de la Liga de Delos es de hacerse notar que fue por esa excesiva acumulación de poder y riqueza, aunados a su prepotencia y abusos sobre las demás polis griegas, lo que ocasiono la caída de su Imperio. Como toda estructura imperial en la historia, Atenas tuvo su nacimiento, su desarrollo, su auge y su decadencia, porque como cualquier imperio, tanta desigualdad, injusticias y abusos al prójimo fueron acumulando descontento en la comunidad, hasta que llego el momento propicio para que esta energía estallara y se saliera de las manos de la hegemonía ateniense. Muchos son los casos al interior de una nación o gobierno, en los que la injusticia y la pobreza traen un gran malestar social que a la larga se refleja en rebeliones; a continuación expresare un caso similar que es muy importante en la historia, el de los romanos.
Wednesday, February 23, 2011
DE LA PREHISTORIA A LA EDAD MEDIA
Han sido muchas las guerras y revoluciones a lo largo de la historia, por lo que podemos utilizar algunas de ellas para ejemplificar la variedad de luchas sociales en el mundo. En un primer momento, cuando el ser humano era nómada y estaba en plena evolución aproximadamente hace 30 mil años, éste trabajaba en grupos pequeños para sobrevivir a las hostilidades del clima y el ambiente, solo en sociedad podía subsistir, porque solo, era débil e indefenso. Este hombre prehistórico se dedicaba a la caza y llego a desarrollar la pintura mural o rupestre, pero muchas veces la falta de recursos naturales, lo hacía estar en constante movimiento, en busca de zonas más fértiles y de rica biodiversidad.
Este espécimen, que se considera uno de los más cercanos a la especie humana actual, es conocido como el Neandertal, el cual habitaba la actual Europa y parte de Asia Menor, llegando a habitar la península Ibérica y la actual Francia. Fue en estas dos últimas regiones donde se piensa que el Neandertal se encontró con un pariente lejano, el Cromagnon, un ser más parecido fisiológicamente al ser humano actual y con la habilidad de las manos más desarrollada. El Cromagnon ya creaba pigmentos minerales para pintar su rostro, elaboraba collares y mejores herramientas de caza, como lanzas arrojadizas.
Estas dos especies al encontrarse, se piensa, que no pudieron convivir, sino que se enfrentaron mutuamente por las armas, a causa de la falta de recursos naturales para ambos y su instinto humano egoísta de marcar su territorio. En esta lucha de especies, sería vencedor el Cromagnon, debido al mayor desarrolló de su cerebro y de su armamento; siguiendo esta teoría tan estudiada, sería esta especie la que extinguiría al Neandertal y se establecería a lo largo de Europa, para gestar una gran diversidad de razas y culturas.
Éste, aunque un ejemplo muy antiguo y que solo existe la teoría de haber sucedido, pone de manifiesto los instintos del ser humano, instintos que lo han llevado a imponerse por la fuerza sobre otros seres vivientes u otros humanos más débiles que él. A lo largo de la historia son muchos los ejemplos de esta lucha entre opresores y oprimidos, entre propietarios y no propietarios; porque a final de cuentas, así es como se puede clasificar a ambos bandos, ya que en todas las sociedades mundiales, siempre hay una división social de esta índole, en la que se diferencian claramente las diferencias y desigualdades de los diversos estratos de la sociedad.
Durante la antigüedad se vivió normalmente bajo regímenes o monarquías absolutistas, en las que el poder recaía en las manos de una sola persona de estirpe noble. Esta nobleza era la que tenía acceso al conocimiento, se entrenaba en el arte de la guerra y accedía a los cargos de gobierno más representativos. Ejemplos de ello se pueden ver en la cultura egipcia, fenicia, mesopotámica y griega, las cuales se venían desarrollando desde el s. XXV a.C. aproximadamente. Fue dentro de estos reinos antiguos donde se empezó a estratificar más marcadamente a la sociedad, donde la división del trabajo se volvió más desigual y la opresión por las armas de volvió cosa de la vida cotidiana.
Esta opresión se ve representada en los beligerantes pobladores de Asiria, ubicada en Mesopotamia. Este pueblo al igual que sus vecinos contemporáneos, estaba regido por diversas divinidades, pero de las cuales destacaba una divinidad principal, en el caso de los asirios era el dios Assur, “rey de los dioses”. Así como en el mundo celestial existía un rey de las divinidades, esta idea se trasladaba al plano terrenal, en él que el rey era visto como el representante mortal de los dioses y por tanto gozaba de una mayor jerarquía entre los mortales, ejerciendo el poder político, judicial, administrativo y religioso. Era este rey sacerdote el intermediario de los dioses con su pueblo, así que era él quien guiaba a la sociedad en todos sus aspectos, así como guiaba en la guerra.
Los asirios, realizaban alianzas matrimoniales con reinos vecinos, así fue como se emparentaron con los kasitas de Babilonia en el s. VIII a.C., y aprovecharon el desorden interno de la ciudad para reprimirlo y hacerse del control de esta antigua urbe. Con esta adquisición, pronto iniciaron un proceso de expansión que transformo sus dominios en un gran imperio, el cual se desarrollo bajo el reinado de la dinastía de los sargónidas, conquistando Siria, Fenicia, Palestina, Egipto, Babilonia y el sur de la Mesopotamia. Utilizando el terror como arma de guerra, sembraban la desolación y el pánico en los pueblos conquistados, parte de cuyos integrantes eran deportados a otras zonas del imperio, para impedir rebeliones, trayendo como consecuencia la fusión o la desintegración de culturas.
De este modo los asirios preveían los levantamientos civiles, poniendo ejemplos sanguinarios para aquellos que pensaran en revelarse. Fueron los asirios los primeros en utilizar el equipo de asedio (arietes, escaleras y catapultas), las armas de hierro, las armaduras de metal, los caballos y los carros de guerra. Con estas eficaces herramientas expandieron su poderío por el actual Medio Oriente y parte de Egipto, aprovechando su desarrollo tecnológico, la cantidad de su ejército y sus métodos sanguinarios como: empalar cabezas, emparedar pieles de cuerpos y lanzar cráneos en las catapultas a sus enemigos.
El Imperio, estaba dividido en provincias, a cargo de gobernadores, designados por el rey, que eran los recaudadores de impuestos y reclutaban soldados, ya que el ejército se formaba principalmente por levas, debiendo cada ciudad proporcionar determinado número de hombres. Del mismo modo las clases más bajas de la sociedad, los deportados y conquistados, eran utilizados como mano de obra para construir los templos, los palacios, viviendas comunes, canales y demás estructuras, quedando así imposibilitados de poder revelarse en contra de sus amos opresores.
Por ello, en esta época no son tan comunes los levantamientos civiles o simplemente son fácilmente reprimidos, más bien lo que sí es común, son los asesinatos dinásticos que suceden en el seno familiar, ya sea por envidias, afán de poder y resentimientos. Así es como algunas dinastías quedan sin sucesor al trono y suben al poder otras dinastías emparentadas por lazos matrimoniales o que imponen su poder por las armas; sin embargo esta sucesión dinástica cambia poco la estructura de los estratos sociales, solamente las jerarquías más altas cambian de mando, pero los obreros y campesinos continúan supeditados a un poder regido por la nobleza.
Otra forma de sucesión de poder real, es la conquista de un pueblo por otro, claro ejemplo de ello es el desenlace de la historia del Imperio Asirio, el cual fue desintegrado y dominado por un pueblo semita más fuerte que se rebeló en su cont5ra, el de los caldeos de Babilonia, los cuales, aliados con los medos indoeuropeos de la meseta del actual Irán, atacaron y destruyeron en el año de 612 a.C. la capital asiria de Nínive. Fue así como los caldeos construyeron un Imperio semejante al asirio, ya que también se dedicaron a la expansión territorial y a la conquista de Egipto, Siria, Palestina y Fenicia, para supeditar estar regiones a su poderío y control.
Era un pueblo guerrero y conquistador, al igual que sus predecesores, los asirios, pero no alcanzaron su grado de crueldad. También deportaban a los pobladores de los territorios conquistados, con la finalidad de evitar rebeliones, pero al contrario de los asirios, los exiliados podían permanecer juntos, conservando su identidad cultural.
Este espécimen, que se considera uno de los más cercanos a la especie humana actual, es conocido como el Neandertal, el cual habitaba la actual Europa y parte de Asia Menor, llegando a habitar la península Ibérica y la actual Francia. Fue en estas dos últimas regiones donde se piensa que el Neandertal se encontró con un pariente lejano, el Cromagnon, un ser más parecido fisiológicamente al ser humano actual y con la habilidad de las manos más desarrollada. El Cromagnon ya creaba pigmentos minerales para pintar su rostro, elaboraba collares y mejores herramientas de caza, como lanzas arrojadizas.
Estas dos especies al encontrarse, se piensa, que no pudieron convivir, sino que se enfrentaron mutuamente por las armas, a causa de la falta de recursos naturales para ambos y su instinto humano egoísta de marcar su territorio. En esta lucha de especies, sería vencedor el Cromagnon, debido al mayor desarrolló de su cerebro y de su armamento; siguiendo esta teoría tan estudiada, sería esta especie la que extinguiría al Neandertal y se establecería a lo largo de Europa, para gestar una gran diversidad de razas y culturas.
Éste, aunque un ejemplo muy antiguo y que solo existe la teoría de haber sucedido, pone de manifiesto los instintos del ser humano, instintos que lo han llevado a imponerse por la fuerza sobre otros seres vivientes u otros humanos más débiles que él. A lo largo de la historia son muchos los ejemplos de esta lucha entre opresores y oprimidos, entre propietarios y no propietarios; porque a final de cuentas, así es como se puede clasificar a ambos bandos, ya que en todas las sociedades mundiales, siempre hay una división social de esta índole, en la que se diferencian claramente las diferencias y desigualdades de los diversos estratos de la sociedad.
Durante la antigüedad se vivió normalmente bajo regímenes o monarquías absolutistas, en las que el poder recaía en las manos de una sola persona de estirpe noble. Esta nobleza era la que tenía acceso al conocimiento, se entrenaba en el arte de la guerra y accedía a los cargos de gobierno más representativos. Ejemplos de ello se pueden ver en la cultura egipcia, fenicia, mesopotámica y griega, las cuales se venían desarrollando desde el s. XXV a.C. aproximadamente. Fue dentro de estos reinos antiguos donde se empezó a estratificar más marcadamente a la sociedad, donde la división del trabajo se volvió más desigual y la opresión por las armas de volvió cosa de la vida cotidiana.
Esta opresión se ve representada en los beligerantes pobladores de Asiria, ubicada en Mesopotamia. Este pueblo al igual que sus vecinos contemporáneos, estaba regido por diversas divinidades, pero de las cuales destacaba una divinidad principal, en el caso de los asirios era el dios Assur, “rey de los dioses”. Así como en el mundo celestial existía un rey de las divinidades, esta idea se trasladaba al plano terrenal, en él que el rey era visto como el representante mortal de los dioses y por tanto gozaba de una mayor jerarquía entre los mortales, ejerciendo el poder político, judicial, administrativo y religioso. Era este rey sacerdote el intermediario de los dioses con su pueblo, así que era él quien guiaba a la sociedad en todos sus aspectos, así como guiaba en la guerra.
Los asirios, realizaban alianzas matrimoniales con reinos vecinos, así fue como se emparentaron con los kasitas de Babilonia en el s. VIII a.C., y aprovecharon el desorden interno de la ciudad para reprimirlo y hacerse del control de esta antigua urbe. Con esta adquisición, pronto iniciaron un proceso de expansión que transformo sus dominios en un gran imperio, el cual se desarrollo bajo el reinado de la dinastía de los sargónidas, conquistando Siria, Fenicia, Palestina, Egipto, Babilonia y el sur de la Mesopotamia. Utilizando el terror como arma de guerra, sembraban la desolación y el pánico en los pueblos conquistados, parte de cuyos integrantes eran deportados a otras zonas del imperio, para impedir rebeliones, trayendo como consecuencia la fusión o la desintegración de culturas.
De este modo los asirios preveían los levantamientos civiles, poniendo ejemplos sanguinarios para aquellos que pensaran en revelarse. Fueron los asirios los primeros en utilizar el equipo de asedio (arietes, escaleras y catapultas), las armas de hierro, las armaduras de metal, los caballos y los carros de guerra. Con estas eficaces herramientas expandieron su poderío por el actual Medio Oriente y parte de Egipto, aprovechando su desarrollo tecnológico, la cantidad de su ejército y sus métodos sanguinarios como: empalar cabezas, emparedar pieles de cuerpos y lanzar cráneos en las catapultas a sus enemigos.
El Imperio, estaba dividido en provincias, a cargo de gobernadores, designados por el rey, que eran los recaudadores de impuestos y reclutaban soldados, ya que el ejército se formaba principalmente por levas, debiendo cada ciudad proporcionar determinado número de hombres. Del mismo modo las clases más bajas de la sociedad, los deportados y conquistados, eran utilizados como mano de obra para construir los templos, los palacios, viviendas comunes, canales y demás estructuras, quedando así imposibilitados de poder revelarse en contra de sus amos opresores.
Por ello, en esta época no son tan comunes los levantamientos civiles o simplemente son fácilmente reprimidos, más bien lo que sí es común, son los asesinatos dinásticos que suceden en el seno familiar, ya sea por envidias, afán de poder y resentimientos. Así es como algunas dinastías quedan sin sucesor al trono y suben al poder otras dinastías emparentadas por lazos matrimoniales o que imponen su poder por las armas; sin embargo esta sucesión dinástica cambia poco la estructura de los estratos sociales, solamente las jerarquías más altas cambian de mando, pero los obreros y campesinos continúan supeditados a un poder regido por la nobleza.
Otra forma de sucesión de poder real, es la conquista de un pueblo por otro, claro ejemplo de ello es el desenlace de la historia del Imperio Asirio, el cual fue desintegrado y dominado por un pueblo semita más fuerte que se rebeló en su cont5ra, el de los caldeos de Babilonia, los cuales, aliados con los medos indoeuropeos de la meseta del actual Irán, atacaron y destruyeron en el año de 612 a.C. la capital asiria de Nínive. Fue así como los caldeos construyeron un Imperio semejante al asirio, ya que también se dedicaron a la expansión territorial y a la conquista de Egipto, Siria, Palestina y Fenicia, para supeditar estar regiones a su poderío y control.
Era un pueblo guerrero y conquistador, al igual que sus predecesores, los asirios, pero no alcanzaron su grado de crueldad. También deportaban a los pobladores de los territorios conquistados, con la finalidad de evitar rebeliones, pero al contrario de los asirios, los exiliados podían permanecer juntos, conservando su identidad cultural.
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