La pedagogía crítica de Paulo Freire, con un lenguaje significativo de la clase oprimida, traduce cómo la esclavitud histórica, demanda al razonamiento materialista histórico dialéctico, la exaltación consciente del método o comportamiento racional sensible en los procesos educativos, sin dejarse aprisionar por los mecanismos de la composición vocabular de cooptación de los gobiernos que usurpan en el abuso de poder político. Freire busca nuevas palabras, no para coleccionarlas en la memoria, sino para decir y escribir el sujeto educativo, su mundo, su pensamiento, para contar su historia. Pensar el mundo es juzgarlo; la experiencia de los círculos de cultura muestra que el alfabetizando, al comenzar a escribir libremente, no copia palabras sino expresa juicios. Éstos, de cierta manera, intentan reproducir el movimiento de su propia experiencia; el alfabetizando, al darles forma escrita, va asumiendo gradualmente la conciencia de testigo de una historia de que se sabe autor. En la medida en que se percibe testigo de su historia, su conciencia se hace reflexivamente más responsable de esa historia”[1] en la organización de las masas populares que es necesaria pedagógicamente.
Pero lo que en esencia está en juego en un juicio de valor verdadero, y que despliega la Pedagogía Crítica, es precisamente poder recuperar políticamente la soberanía nacional, sindical, o de partido proletario para América Latina y el mundo; es que hoy día se convierte en un proceso multicultural como clase proletaria, relativa a la interdependencia imperialista, así como a la libre expresión en esta lucha de clases entre el CAPITAL y el TRABAJO y en la toma del poder político mundial por la clase proletaria, para hacer frente al régimen de explotación, que hoy se muestra descarnado; despertándose el poder político pedagógico militante con una consciencia histórica amplia en la resistencia y en la educación de autodefensa a pesar de la represión y la política neofascista que se expande desde el narcotráfico hasta las guerras del capital, es decir en la defensa NOSÓTRICA de los valores de origen desde las culturas más nobles indígenas, por ejemplo, por medio de sus ejemplos históricos que hoy son vanguardia de los derechos humanos más nobles, desde su propia identidad de poder político en la sociedad, como superación de la DIGNIDAD educativa militante, que tiene que sistematizar la Pedagogía revolucionaria más sensible de esta época, es decir con integridad física, intelectual y moral de la comunalidad humana, ámbitos de conocimiento que son atendidos por los procesos educativos en procesos de aprehendizaje cautelosamente humanos, por eso dicha razón no podrá ser destruida por la oligarquía financiera y monopolista del imperio del capital.
Valórese en este sentido de la pedagogía crítica, cómo realmente, detrás de toda lucha étnica-indígena; de género; por plazas; por tierras; de religiones; de razas o por DISCRIMINACIÓN de clase en el contexto internacional, nacional y regional, la verdadera causa, es la lógica de explotación entre el capital y el trabajo como ejemplo de aprehendizaje hegemónico, en el abuso de poder político, que se muestra cada vez más descarnado, con tintes fascistas y neocoloniales, en donde el PODER POLÍTICO, es en sí el propio proceso educativo o de humanización, por tal razón ha sido negado su ejercicio entre la sociedad civil históricamente, aún la lucha organizada políticamente; dado que es más abarcativo el poder político como capacidad dialógica y consciente en la defensa de derechos humanos, así en este sentido el poder político es más amplio que cualquier otro poder: como puede ser el poder cultural, el poder económico, el moder militar, el poder social, el poder religioso, el poder fascista, etc.; así los actos históricos en el abuso de poder político, han servido para someter a las masas, por falta de consciencia y de palabra para debatir en ideas claras las formas de organización humanizadas en una sensibilidad racional, sin precedentes, puesto que la clase opresora ha considerado a la clase trabajadora inferior, o en calidad de animales a lo largo de nuestra historicidad, presuponiéndolos como los más débiles; con tal política de clases sociales encubierta, ideológicamente se beneficia a la PROPIEDAD PRIVADA DE MEDIOS DE PRODUCCIÓN con identidades grotescas a costa de la miseria del trabajador directo, el cual va siendo despojado históricamente de sus instrumentos de vida, con base en un multiculturalismo de matices hegemonizados por la cultura burguesa, siendo éste el verdadero opio del terror que se aplica, y que continuará para el pueblo, si éste no cobra consciencia plena de su identidad proletaria, como totalidad política concreta, porque su misma existencia humana-inhumana, ha llegado al grado, donde la desigualdad e injusticia sociales, ya resultan “normales institucionalmente” en la expresión del pueblo trabajador.
Por eso es tan importante desarrollar una formación política-pedagógica militante, es decir que el sujeto educativo esté alerta y consciente de su historia de vida, para que logre enfrentar y derrocar al régimen de producción, en un proceso que norme la abolición de la propiedad privada de medios de producción en una cultura socialista-comunista. En este sentido se tiene que DISCUTIR cómo constituir una CENTRAL SINDICAL internacionalista, que aglutine a todas las fuerzas con capacidad humana revolucionaria, es decir virtuosa, y genere la UNIDAD PROLETARIA[2] con la clase obrera como vanguardia del proceso político emancipador, por las razones histórico-educativas que la clase trabajadora tiene que resignificar con un sentido de vida-muerte emancipador, el cual inicia a sintetizarse en sus consignas de lucha, en diversos espacios de interés social, como puede serlo el Foro Social Mundial por ejemplo.
En la crítica que posibilita la teoría freireana, es posible darse cuenta, de cómo se le hace sentir culpable al proletariado, de la crisis y la catástrofe del sistema capitalista, castigándosele con mayor explotación y violencia, al grado en que el trabajador directo, por ejemplo en los servicios educativos, de investigación en general, etc., o en la fábrica, con los campesinos pobres o con los sectores populares, no se identifican estos trabajadores con los valores culturales de su clase proletaria, por los mitos utilizados para su dominación y control cultural, es decir, debido a la estratificación jerárquica y antidemocrática en sí y de sí implícitas, con la que la cultura burguesa ha impuesto su educación hegemónica en la manipulación de la existencia humana, escindiendo intencionada e ideológicamente el trabajo manual del intelectual en todo tipo de programa de estudio formal e informal, para este conflicto la Pedagogía Crítica de Paulo Freire nos deja una búsqueda internacional para la lucha proletaria.
[1] Cfr. Freire, Paulo. Pedagogía del oprimido. Ed. Siglo XXI, México 1985. P. 8.
[2] Vid. Engels, Federico. Principios del comunismo. Ed. Vanguardia Proletaria, México 2008. P. 2. “El proletariado es la clase social que consigue sus medios de subsistencia exclusivamente de la venta de su trabajo, y no del rédito de algún capital; es la clase, cuyas dicha y pena, vida y muerte y toda la existencia dependen de la demanda de trabajo, es decir, de los períodos de crisis y de prosperidad de los negocios, de las fluctuaciones de una competencia desenfrenada. Dicho en pocas palabras, el proletariado, o la clase de los proletarios, es la clase trabajadora del siglo XXI”. (En subrayado en negritas es nuestro).
Sunday, September 19, 2010
Thursday, September 16, 2010
LA IDENTIDAD DEL SUJETO HISTÓRICO
“El sistema de la igualdad representa no sólo las
mayores ventajas, sino también la estricta justicia...
Cada hombre es un eslabón, y un eslabón
indispensable en la cadena de efectos que parte de una
idea para llegar, tal vez, a la producción de una pieza
de paño”
Karl Marx
En el tránsito entre el pensamiento ilustrado eurocéntrico y las figuras más destacadas del pensamiento romántico alemán, se recuperan algunas tesis de Federico Hegel (1770-1831), que nos permitan entender su propuesta metodológica acerca de la cultura en la identidad del sujeto apreciando las diferencias y relaciones en la constitución consciente e inconsciente del ser; se expone con la intención de contextuar esta identidad histórica particular en una época determinada, que marca al sujeto concreto, en su espacio y tiempo específicos. En este sentido se toman los siguientes referentes, que permitan distinguir, cuáles son algunas de las aportaciones en la teoría hegeliana al respecto, en torno al debate entre el iluminismo y el romanticismo ilustrado, que da cuenta de la identidad cultural del sujeto; desarrollada esta concepción en la dialéctica hegeliana del contexto de la filosofía alemana, lo cual trasciende en la concepción filosófica de la época romántica acerca de la cultura[1].
Es necesario indicar antes, que para Hegel, la cultura representa el sentido del desarrollo de la consciencia del sujeto en sí (como ente individual) en un para sí (el sentido colectivo), a través de la como la eticidad[2] máxima expresión espiritual representado por Lenin y Gramsci, quienes entienden a la cultura como ideología y como “concepción del mundo”.
[1] En distintas disciplinas la Ética, significa: ‘costumbre’ en la tradición empirista; virtudes éticas en los hábitos o tendencias (justicia, amistad, valor etc.), como el modo de ser; se diferencian también las virtudes de la inteligencia o de la razón (sabiduría, prudencia) así es conceptuada la ética por Aristóteles de la cultura de un pueblo, .que encarna su lucha en el reconocimiento del derecho o no, en ese ser como se es. En este entramado vale indicar que Hegel estudió teología con Schelling, otro romántico de su época, que hace una propuesta educativa con base en el sentido del arte.
Lo que caracteriza a Hegel, como pensador romántico, permite apreciar las características concretas de los rasgos del romanticismo, pues el pensamiento hegeliano representa una fuerte tendencia a lo y una decidida afirmación del poder del pensamiento y de la razón frente a la vaga nebulosa del sentimiento y de la intuición intelectual, como sentido cultural que centra la razón del sujeto. Según Hegel la Filosofía es el saber absoluto, pero este saber no es dado de una sola vez en su origen, sino en el final de un desarrollo finito (concreto) e infinito (incierto), que desde las formas inferiores se eleva hasta las superiores dialécticamente, con lo cual refiere al sujeto histórico en su proceso de autoconciencia e identidad en sí, para transitar a una definición para sí, es decir en un ideal colectivo, de universalidad absoluta, condensado en la eticidad del sujeto, como máxima expresión cultural, sólo en el contexto de las ideas.
Es importante destacar que cada uno de los pensamientos filosóficos de la época ilustrada en su producción, valoración, tradiciones y costumbres, dan cuenta del sentido cultural, que marcan un hito en las representaciones sociales, pero a la vez son la síntesis más plena de las formas de vida cotidianas en las relaciones de poder y de lucha por el reconocimiento social del sujeto histórico y sobre todo individual, en el contexto de la cultura romántica del sujeto, por ser esta definición del derecho individual, la punta de lanza de las conquistas de la época moderna, encabezada por la burguesía ilustrada de la época.
Al sistema de ideas hegeliano le interesa mostrar la sucesión de las diferentes formas o fenómenos de la conciencia, hasta llegar al saber absoluto, que es el tema de la Fenomenología del Espíritu como introducción al sistema total de la ciencia. Pues la ciencia para Hegel es esencialmente sistemática; la ciencia consiste en nociones que se derivan unas de otras de un modo necesario en el entramado de la cultura. Porque la única forma en que puede existir la verdad es, dice Hegel,, desde la lógica de la modernidad que le da sentido a las pertenencias del sujeto individual y colectivo de esta totalidad.
El método de esta concepción hegeliana, se fundamenta en el método dialéctico, o método de la evolución interna de los conceptos según el modelo de ‘tesis-antítesis-síntesis’, que recupera de Fichte en el sentido de la identidad como negación y afirmación del sujeto histórico; porque en el método dialéctico el error aparece como un momento evolutivo de la verdad, y ahí se ubica el descentramiento cultural del sujeto de la modernidad, ya que la verdad conserva y a la vez supera el error en el momento del autoreconocimiento, sólo como idea filosófica, pero no como praxis transformadora de sus condiciones de vida. Pues en la expresión cultural hegeliana, sólo es en el mundo de las ideas, que se genera y desarrolla como un ideal interiorizado, en una asunción, si bien responsable del sujeto, sólo está encarnada en el espíritu universal y particular abstracto, como plantea el pensamiento idealista de Hegel, con todo un sentido histórico y filosófico, que plasma las representaciones espirituales del pensamiento de su época interiorizada en las representaciones particulares del sentido de vida y de las estructuras cognitivas captadas y producidas en la cultura idealista de ese espíritu de la época.
Porque para Hegel hablar de Espíritu no está referido a una supra-entidad superior a todas las demás, sino que para él lo espiritual está referido a la forma o formas del ser que no se hayan establecidas de una vez y para siempre, sino en su permanente desarrollo ético, estético, moral, educativo y de derecho, como capacidades de emancipación cultura crítica, quedando plasmado así en el mundo de las ideas, ya que éstas están sometidas a un intenso proceso dialéctico en la identificación del ser, abriendo un nuevo panorama de la identidad del sujeto basada en su diferencia y relación; así el espíritu evoluciona en una serie de, , o de un modo interno, y no puede ser de otro modo, porque no hay nada que sea externo a lo real concreto, que es el propio hombre a través de sus ideas, como síntesis y condensación del todo en la conciencia del sujeto, según Hegel.
La Idea se convierte en una de las nociones capitales del sistema hegeliano (que aspira a ser, no se olvide, el sistema de la verdad como un todo cultural de diferencias y contradicciones que se transforman en su negación y superación; en donde el concepto representa a la razón absoluta y, por tanto, el sistema de la realidad en el proceso de pensarse a sí mismo como el ‘ser yo’ en el espíritu humado del derecho, la moral, la educación y la cultura). Así la Idea es aquello en que alcanza pleno desenvolvimiento el proceso del ser como ser en sí su propia representación ideal, hasta el límite de su ser-otro liberado en su contradicción, resolución y superación dialéctica del concepto con fundamento consciente e histórico del uso del trabajo realizado; por consiguiente, emprende el camino hacia la subjetividadobjetiva, con referencia a la integridad del ser desde esta filosofía idealista que da pauta para la reflexión crítica del mundo histórico material.
De manera que la síntesis del Espíritu subjetivo y objetivo es el Espíritu absoluto del ser, que a su vez también se autodespliega en la intuición de sí mismo como arte, como manejo, dominio y elaboración de la vida en todo el esplendor de sus contradicciones y transformaciones dialécticas, es decir, como naturaleza cultivada por la eticidad del sujeto particular y universal al asumir su capacidad libre y voluntaria de tener que elegir y determinar el mundo historizado en la consciencia práctica del sujeto; valorada la idea, a través de la representación de sí mismo como religión, y en el absoluto conocimiento de sí mismo como filosofía, para encontrarse con la esencia del ser o identidad concreta humanizada, que es lo que Hegel logra apropiarse del entorno político y social en la época de las luces, con su propio sentido de dirección y comprensión dialéctica de la modernidad, pues ahí es en donde el arte y la ciencia forjan un puente de acercamientos comunes, aunque no se tenga una consciencia generalizada de ello, en la asunción histórico-social.
Por eso es que cada uno de los distintos momentos del autodespliegue del Espíritu absoluto es a la vez el propio autodespliegue del yo universal y particular, manifestado en la expresión del horizonte histórico del sujeto, envuelto en la religiosidad que lo identifica.
De modo que en la historia del arte y en la historia de la religión se revela la verdad de los momentos intuitivo y representativo del Espíritu absoluto, en el ser de su existencia. Y en la historia de la filosofía se revela, finalmente, la verdad completa de este Espíritu, que es la Idea absoluta en el gran ciclo de su evolución como concepto; es decir como razón moderna occidental, a partir de que, la realidad se ha explicado ya a sí misma a través de un sistema de ideas en el método dialéctico, que no es nada exterior al sujeto, sino tal y como el sujeto y el objeto de conocimiento son en su totalidad; haciendo la propuesta de que, cada parte es síntesis y condensación de todo lo existente, y el todo universal a su vez es infinito en la expresión diferenciada de sus partes como algo único y especial, pero preciso y concreto en el concepto como autorreconocimiento en la conceptuación de la identidad del sujeto que transita de una conciencia histórica universal a otra particular y concretamente definida en sus múltiples determinaciones culturales, claramente diferenciadas y a la vez como existencia capaz de relacionarse en una multiplicidad de sentidos unidos por vínculos humanos de construcción histórico social, acotados estos vínculos por espacios y tiempos precisos, que se expresan de acuerdo al grado de conciencia que se tiene de lo producido socialmente.
Este encuentro de la identidad del sujeto histórico como ente universal y particular -plantea Hegel-, se va definiendo a través de cada una de sus partes cognoscibles que se relacionan, se identifican y se contradicen en múltiples posibilidades, por sus diferencias definidas en el sentido de la identidad de la cultura del sujeto, así definido y diferenciado del todo universal y particular en la consciencia del sujeto, al saberse éste a sí mismo en su otredad y representación simbólica de ello, lo cual se basa en los principios de una totalidad global y particular contradictoria por sus faltas, la cual está contextuada históricamente en el pensamiento romántico, a través de distintas mediaciones en el cambio, la transformación y el movimiento social y material del sujeto en un espacio y tiempo concretos, como es la temporalidad que abarca desde el siglo XVII al XVIII (época romántica), como una representación ideal entre la intuición y el sentimiento, en procesos epocales infinitos y finitos por la determinación sensible del sujeto, en su percepción, entendimiento, autoconsciencia, razón sensible conceptual y en sí como capacidad del pensamiento filosófico de esa época, gestada y desarrollada en las culturas de ese proceso civilizatorio, en donde el sujeto es producto y productor a la vez de esa representación cultural; lo significativo es la toma de consciencia sobre lo realizado integralmente y en contradicción a la vez, de acuerdo a la concepción hegeliana aquí planteada, pues ello es lo que identifica al sujeto histórico.
Con base en estos argumentos epistemológicos de la filosofía hegeliana, la manera general del sujeto histórico como sujeto particular, es en sí mera sensibilidad, pues el ser en sí está referido a la facultad de recepción de la realidad por medio de los sentidos como un primer momento hegemónico; desde una concepción idealista que envuelve la lógica occidental, dando muestra del contexto de la racionalidad ilustrada que permea el pensamiento ideal abstracto de la época contemporánea, al llegar al extremo de un racionalismo fundamentalista burgués, a través del mundo de las ideas que vienen de la conquista eurocéntica en la cultura moderna que incide en la América hispánica.
Desde ahí Hegel ubica la dimensión histórica de la identidad a partir de la categoría del espíritu, el cual tiene que ser moldeado a través de la racionalidad conceptual en la asunción ética del sujeto como forma abstracta de pensamiento, por medio de la capacidad de decisión y de superación en los procesos de alienación en su expresión cultural concreta; esta situación es una actitud que Hegel entiende como tarea del despliegue cultural del espíritu o concepto universal en la asunción o desarrollo de la conciencia histórica del sujeto; es importante aclarar desde esta concepción de la Fenomenología del espíritu, que “…la práctica material productiva (el trabajo) se presenta como una actividad del hombre en tanto éste es portador del Espíritu. Bajo esta espiritualización del trabajo, podía advertirse su papel, aunque en forma mistificada, en la formación del hombre. Por ello, Marx pudo partir de la Fenomenología al establecer la significación antropológica del trabajo, aunque éste lo presentara Hegel como trabajo del Espíritu dentro del movimiento o historia de la conciencia…”[3]. En este sentido Hegel crea las condiciones para reflexionar en el entramado de las distintas culturas, el vínculo entre la conciencia, el conocimiento y la verdad, por medio de la idea del bien para todos, como principio de identidad en un contexto cultural determinado en los procesos educativos o de humanización, que son infinitos en su pluralidad y a la vez concretos por su determinación contradictoria, como proceso de crecimiento y maduración cultural en una identidad sana, es decir, liberado el sujeto de dogmas en la asunción de una sensibilidad racional, dialécticamente pensada como totalidad inescindible.
En la filosofía poshegeliana se intenta desarrollar las tesis de este filósofo alemán, haciendo referencia al tránsito entre una sensibilidad bruta a otra humanizada, más civilizada (germen de una sensibilidad racional), como forma de unidad teórica y práctica, lo cual implica un proceso educativo consciente del sujeto histórico desde la reflexión de una teoría crítica con principios de autenticidad, es decir, de eticidad como proceso de liberación histórica y formación creativa que define la condición del comportamiento del sujeto histórico; este tránsito se propició al poner Hegel en un sistema de ideas el conocimiento de lo que entendía por verdad, desde el concepto subjetivo que se enfrenta permanentemente a la realidad histórica concreta del sujeto particular y universal, para activarla de alguna manera posible dentro de los límites propios de la época, que sienta las bases de la modernidad en sus relaciones de explotación, dominación y exterminio; que es lo que finalmente tiñe de referentes contextuales la conciencia del sujeto en el momento de autoconciencia al poder reflexionar su pensamiento y su acción en consecuencia, como una totalidad, pero sólo en el mundo de las ideas, es decir, como concepto racional preciso por su sensibilidad humana para dar una respuesta seria y precisa también, argumentando el fundamento del propio pensamiento conceptual, carente aún de coherencia con la acción.
Por lo que la expresión racional como sujeto histórico universal, está referida a la ubicación del hombre singular en el mundo, delegando al pensamiento crítico y creativo la actuación básica superior del conocimiento en el sentido de lo sagrado como bien común, en el ámbito de lo absoluto; que además de sentirse, se conceptúa y se expresa en distintos lenguajes simbólicos de la cultura, como postura humana ante la vida reconocida por su diferencia en un proceso de autoreconocimiento y de emancipación romántica, como identidad única e irrepetible entrañada en el sujeto histórico particular, al saber la necesidad de la existencia en su dimensión universal, tan abarcativa y abstracta, que resulta una nada en su acción concreta; aquí lo interesante es no sólo sentir y defender lo incomprensible de lo sagrado en las distintas expresiones culturales, sino tener el concepto preciso para poder respetar sus diferencias con un sentido de principio y de fin común, como manifestación de desarrollo humanizado.
Esta concepción en Hegel, parte de una actitud con base en la virtud activadora, potenciada por la facultad sensible que ha sido mediada por el entendimiento consciente, que forma los conceptos desde un contexto histórico, religioso, educativo y moral de cada sujeto histórico universal y particular, que hoy día sirve como herramienta de pensamiento para ubicar la relación con la totalidad desde el discurso de la modernidad.
Hegel, como uno de los representantes del movimiento romántico, piensa a la facultad sensible como superación del sujeto particular y universal, es decir en una trascendencia y transformación cultural plena e integral, con características particulares que comprenden la racionalidad de la época de Ilustración, en el periodo de desarrollo de la concepción burguesa de la realidad, como sentido cultural hegemónico de su época; de modo que la identidad del sujeto histórico se ubica de acuerdo al grado de conciencia social constituido en él como sujeto particular, en su comprensión y apropiación del conocimiento abstracto universal; lo importante es destacar que desde esta totalidad es posible que se asuma el pensamiento de una época cultural en la estructura social como sujeto histórico, de acuerdo al grado de conocimiento, de experiencia e intuición desarrollados como capacidades culturales, al identificarse en su otredad reconocida a través de su propia contradicción existencial y humana, en la lucha a muerte por el reconocimiento entre el amo y el esclavo, idealizado en la época cultural de Hegel en el sentido de los derechos humanos, la soberanía, la autonomía y la dignidad.
Por lo que en esta cultura hegemónica del racionalismo como el movimiento ilustrado, ubicado entre los siglos XVII y XVIII en Europa, va connotando estos principios del conocimiento y de la cultura con una jerarquía superior a la razón humana, cuando se trató de reflexionar sobre la obra creada históricamente, y que habla de la cultura del mundo en su totalidad; de ahí se perfiló una estructura esencial en la lógica de pensamiento, centrada por la razón, planteado por Kant, como ruptura con la concepción metafísica de la realidad, en donde Dios era todo, pero aclaramos, a la vez no era ‘dueño’ de nada, ni despoja a nadie de sus bienes materiales y espirituales.
Así en la teoría hegeliana se ven unidos los métodos de inducción y de deducción, como un todo en los procesos del entendimiento, aunque el significado en la comprensión de lo humano quedará borrado entre el alumbramiento de las nuevas ideas, conceptos y nociones generales de lo que era esencial y valioso, dentro de las formas de apropiación de los mismos procesos culturales o ideológicos de la época.
Podemos distinguir, cómo la categoría de identidad cultural en su multiplicidad de expresiones es posible de contextuarse en el periodo ilustrado, entendido éste como el qué hacer -que el hombre debe necesariamente asumir en una época histórica- con base en la sensibilidad racional desarrollada; pensando aquí en la concepción histórico-idealista hegeliana desde un contexto político de praxis concreta, en donde se destaca la generación del arte, la literatura y la religión, como puntos de reflexión y de sublimación histórico social, para perfilar de manera decisiva nuevas formas de creación técnica o cultural, en donde la máxima expresión de la cultura es el pensamiento filosófico como hito de la historia y de la época de ilustración.
Hegel habla en la Fenomenología del Espíritu -que es la obra que aquí se ha recuperado- de una historia evolutiva, filosófica y antropológica, que se funde en el proceso y en el resultado a la vez de un contenido original y creativo que es consumado en la síntesis filosófica de la teoría, que representa a la práctica del sujeto, en donde la praxis transformadora, no es especulación ni retórica, ni tampoco reflexión ni conocimiento ensimismados, sino que es justo la necesidad del conocimiento a partir de la experiencia y de la intuición más aguda, para alcanzar la conciencia social, asumida sobre la necesidad del otro Yo, en su diferencia, en un proceso de autoconciencia o autoreconocimiento, que necesariamente se fundamenta en el reconocimiento de los otros en mi como otredad significativa; sujeto propiciado por la autenticidad y la fuerza espiritual acuñadas en el romanticismo, siendo este movimiento social tan importante como la revolución francesa o la inglesa, plantea Isaiha Berlin; por esa auténtica búsqueda de identidad cultural del otro en su plena diferencia como sujeto particular concreto en las extravagancias y excesos del sentimiento de enamoramiento de la vida, es decir, dentro de otra dimensión social universal más amplia y abarcativa que excedía a la racionalidad occidental materialista, metodológicamente hablando; y captada por el sujeto como representación abstracta general en el proceso de conocimiento y experiencia social, desprendiéndose de ahí la dimensión de las intuiciones del sujeto histórico constituido, que es lo que establece el debate entre el iluminismo y el romanticismo, al ser expresado principalmente en Alemania, Inglaterra y Francia a través de varios autores modernos, como Cervantes o Shakespeare.
[1] Cabe aclarar que la identidad cultural del sujeto, se refiere a su situación desde la propia perspectiva del sujeto, distinguiendo entre sus formas interiorizadas y formas objetivadas de la cultura, como lo refiere Bourdieu actualmente. El concepto de cultura, desde los años 70, rompe con el sentido del espíritu absoluto y del idealismo tradicional con los planteamientos antropológicos de Clifford Geertz, quien considera a la cultura como una “telaraña de significados”, es decir como estructuras de significación socialmente estructuradas (1973); más tarde por los años 80-90, James Clifford lo deriva a la interpretación pos-moderna, entre la crítica desconstruccionista del concepto de cultura. En este trabajo se está recuperando la postura marxista de John Thompson, quien define a la cultura en una concepción estructural, referida ado por Lenin y Gramsci, quienes entienden a la cultura como ideología y como “concepción del mundo”.
[1] En distintas disciplinas la Ética, significa: ‘costumbre’ en la tradición empirista; virtudes a los contextos históricamente específicos y socialmente estructurados en la expresión psíquico-afectiva en la sensibilidad del sujeto. En este sentido se retoma durante todo el trabajo, el concepto de cultura que se desarrolla, bajo el fundamento científico del materialismo histórico de Marx, en el filón marxista, representado por Lenin y Gramsci, quienes entienden a la cultura como ideología y como “concepción del mundo”.
[2] En distintas disciplinas la Ética, significa: ‘costumbre’ en la tradición empirista; virtudes éticas en los hábitos o tendencias (justicia, amistad, valor etc.), como el modo de ser; se diferencian también las virtudes de la inteligencia o de la razón (sabiduría, prudencia) así es conceptuada la ética por Aristóteles. También la ética ha llegado a significar propiamente la ciencia que se ocupa de los objetos morales en todas sus formas, es decir, la filosofía moral como un estudio histórico-filosófico y social, así pueden estudiarse las actitudes morales de diversos pueblos en sus distintas expresiones culturales (modo de producción; valores ético-morales y sus tradiciones-costumbres –según precisa Gramsci-), en este sentido la eticidad, no es más que el ejercicio del poder como derecho de elegir sobre el qué hacer y el qué pensar, de manera libre y voluntaria del sujeto histórico, y ese ejercicio de poder va de acuerdo con el grado de consciencia desarrollada en un proceso epocal de experiencias, intuiciones y conocimientos.
[3] Vid. Sánchez Vázquez. Filosofía de la praxis. Editorial Grijalbo, México 1980. P. 82. El subrayado es nuestro.
mayores ventajas, sino también la estricta justicia...
Cada hombre es un eslabón, y un eslabón
indispensable en la cadena de efectos que parte de una
idea para llegar, tal vez, a la producción de una pieza
de paño”
Karl Marx
En el tránsito entre el pensamiento ilustrado eurocéntrico y las figuras más destacadas del pensamiento romántico alemán, se recuperan algunas tesis de Federico Hegel (1770-1831), que nos permitan entender su propuesta metodológica acerca de la cultura en la identidad del sujeto apreciando las diferencias y relaciones en la constitución consciente e inconsciente del ser; se expone con la intención de contextuar esta identidad histórica particular en una época determinada, que marca al sujeto concreto, en su espacio y tiempo específicos. En este sentido se toman los siguientes referentes, que permitan distinguir, cuáles son algunas de las aportaciones en la teoría hegeliana al respecto, en torno al debate entre el iluminismo y el romanticismo ilustrado, que da cuenta de la identidad cultural del sujeto; desarrollada esta concepción en la dialéctica hegeliana del contexto de la filosofía alemana, lo cual trasciende en la concepción filosófica de la época romántica acerca de la cultura[1].
Es necesario indicar antes, que para Hegel, la cultura representa el sentido del desarrollo de la consciencia del sujeto en sí (como ente individual) en un para sí (el sentido colectivo), a través de la como la eticidad[2] máxima expresión espiritual representado por Lenin y Gramsci, quienes entienden a la cultura como ideología y como “concepción del mundo”.
[1] En distintas disciplinas la Ética, significa: ‘costumbre’ en la tradición empirista; virtudes éticas en los hábitos o tendencias (justicia, amistad, valor etc.), como el modo de ser; se diferencian también las virtudes de la inteligencia o de la razón (sabiduría, prudencia) así es conceptuada la ética por Aristóteles de la cultura de un pueblo, .que encarna su lucha en el reconocimiento del derecho o no, en ese ser como se es. En este entramado vale indicar que Hegel estudió teología con Schelling, otro romántico de su época, que hace una propuesta educativa con base en el sentido del arte.
Lo que caracteriza a Hegel, como pensador romántico, permite apreciar las características concretas de los rasgos del romanticismo, pues el pensamiento hegeliano representa una fuerte tendencia a lo
Es importante destacar que cada uno de los pensamientos filosóficos de la época ilustrada en su producción, valoración, tradiciones y costumbres, dan cuenta del sentido cultural, que marcan un hito en las representaciones sociales, pero a la vez son la síntesis más plena de las formas de vida cotidianas en las relaciones de poder y de lucha por el reconocimiento social del sujeto histórico y sobre todo individual, en el contexto de la cultura romántica del sujeto, por ser esta definición del derecho individual, la punta de lanza de las conquistas de la época moderna, encabezada por la burguesía ilustrada de la época.
Al sistema de ideas hegeliano le interesa mostrar la sucesión de las diferentes formas o fenómenos de la conciencia, hasta llegar al saber absoluto, que es el tema de la Fenomenología del Espíritu como introducción al sistema total de la ciencia. Pues la ciencia para Hegel es esencialmente sistemática; la ciencia consiste en nociones que se derivan unas de otras de un modo necesario en el entramado de la cultura. Porque la única forma en que puede existir la verdad es, dice Hegel,
El método de esta concepción hegeliana, se fundamenta en el método dialéctico, o método de la evolución interna de los conceptos según el modelo de ‘tesis-antítesis-síntesis’, que recupera de Fichte en el sentido de la identidad como negación y afirmación del sujeto histórico; porque en el método dialéctico el error aparece como un momento evolutivo de la verdad, y ahí se ubica el descentramiento cultural del sujeto de la modernidad, ya que la verdad conserva y a la vez supera el error en el momento del autoreconocimiento, sólo como idea filosófica, pero no como praxis transformadora de sus condiciones de vida. Pues en la expresión cultural hegeliana, sólo es en el mundo de las ideas, que se genera y desarrolla como un ideal interiorizado, en una asunción, si bien responsable del sujeto, sólo está encarnada en el espíritu universal y particular abstracto, como plantea el pensamiento idealista de Hegel, con todo un sentido histórico y filosófico, que plasma las representaciones espirituales del pensamiento de su época interiorizada en las representaciones particulares del sentido de vida y de las estructuras cognitivas captadas y producidas en la cultura idealista de ese espíritu de la época.
Porque para Hegel hablar de Espíritu no está referido a una supra-entidad superior a todas las demás, sino que para él lo espiritual está referido a la forma o formas del ser que no se hayan establecidas de una vez y para siempre, sino en su permanente desarrollo ético, estético, moral, educativo y de derecho, como capacidades de emancipación cultura crítica, quedando plasmado así en el mundo de las ideas, ya que éstas están sometidas a un intenso proceso dialéctico en la identificación del ser, abriendo un nuevo panorama de la identidad del sujeto basada en su diferencia y relación; así el espíritu evoluciona en una serie de
La Idea se convierte en una de las nociones capitales del sistema hegeliano (que aspira a ser, no se olvide, el sistema de la verdad como un todo cultural de diferencias y contradicciones que se transforman en su negación y superación; en donde el concepto representa a la razón absoluta y, por tanto, el sistema de la realidad en el proceso de pensarse a sí mismo como el ‘ser yo’ en el espíritu humado del derecho, la moral, la educación y la cultura). Así la Idea es aquello en que alcanza pleno desenvolvimiento el proceso del ser como ser en sí su propia representación ideal, hasta el límite de su ser-otro liberado en su contradicción, resolución y superación dialéctica del concepto con fundamento consciente e histórico del uso del trabajo realizado; por consiguiente, emprende el camino hacia la subjetividadobjetiva, con referencia a la integridad del ser desde esta filosofía idealista que da pauta para la reflexión crítica del mundo histórico material.
De manera que la síntesis del Espíritu subjetivo y objetivo es el Espíritu absoluto del ser, que a su vez también se autodespliega en la intuición de sí mismo como arte, como manejo, dominio y elaboración de la vida en todo el esplendor de sus contradicciones y transformaciones dialécticas, es decir, como naturaleza cultivada por la eticidad del sujeto particular y universal al asumir su capacidad libre y voluntaria de tener que elegir y determinar el mundo historizado en la consciencia práctica del sujeto; valorada la idea, a través de la representación de sí mismo como religión, y en el absoluto conocimiento de sí mismo como filosofía, para encontrarse con la esencia del ser o identidad concreta humanizada, que es lo que Hegel logra apropiarse del entorno político y social en la época de las luces, con su propio sentido de dirección y comprensión dialéctica de la modernidad, pues ahí es en donde el arte y la ciencia forjan un puente de acercamientos comunes, aunque no se tenga una consciencia generalizada de ello, en la asunción histórico-social.
Por eso es que cada uno de los distintos momentos del autodespliegue del Espíritu absoluto es a la vez el propio autodespliegue del yo universal y particular, manifestado en la expresión del horizonte histórico del sujeto, envuelto en la religiosidad que lo identifica.
De modo que en la historia del arte y en la historia de la religión se revela la verdad de los momentos intuitivo y representativo del Espíritu absoluto, en el ser de su existencia. Y en la historia de la filosofía se revela, finalmente, la verdad completa de este Espíritu, que es la Idea absoluta en el gran ciclo de su evolución como concepto; es decir como razón moderna occidental, a partir de que, la realidad se ha explicado ya a sí misma a través de un sistema de ideas en el método dialéctico, que no es nada exterior al sujeto, sino tal y como el sujeto y el objeto de conocimiento son en su totalidad; haciendo la propuesta de que, cada parte es síntesis y condensación de todo lo existente, y el todo universal a su vez es infinito en la expresión diferenciada de sus partes como algo único y especial, pero preciso y concreto en el concepto como autorreconocimiento en la conceptuación de la identidad del sujeto que transita de una conciencia histórica universal a otra particular y concretamente definida en sus múltiples determinaciones culturales, claramente diferenciadas y a la vez como existencia capaz de relacionarse en una multiplicidad de sentidos unidos por vínculos humanos de construcción histórico social, acotados estos vínculos por espacios y tiempos precisos, que se expresan de acuerdo al grado de conciencia que se tiene de lo producido socialmente.
Este encuentro de la identidad del sujeto histórico como ente universal y particular -plantea Hegel-, se va definiendo a través de cada una de sus partes cognoscibles que se relacionan, se identifican y se contradicen en múltiples posibilidades, por sus diferencias definidas en el sentido de la identidad de la cultura del sujeto, así definido y diferenciado del todo universal y particular en la consciencia del sujeto, al saberse éste a sí mismo en su otredad y representación simbólica de ello, lo cual se basa en los principios de una totalidad global y particular contradictoria por sus faltas, la cual está contextuada históricamente en el pensamiento romántico, a través de distintas mediaciones en el cambio, la transformación y el movimiento social y material del sujeto en un espacio y tiempo concretos, como es la temporalidad que abarca desde el siglo XVII al XVIII (época romántica), como una representación ideal entre la intuición y el sentimiento, en procesos epocales infinitos y finitos por la determinación sensible del sujeto, en su percepción, entendimiento, autoconsciencia, razón sensible conceptual y en sí como capacidad del pensamiento filosófico de esa época, gestada y desarrollada en las culturas de ese proceso civilizatorio, en donde el sujeto es producto y productor a la vez de esa representación cultural; lo significativo es la toma de consciencia sobre lo realizado integralmente y en contradicción a la vez, de acuerdo a la concepción hegeliana aquí planteada, pues ello es lo que identifica al sujeto histórico.
Con base en estos argumentos epistemológicos de la filosofía hegeliana, la manera general del sujeto histórico como sujeto particular, es en sí mera sensibilidad, pues el ser en sí está referido a la facultad de recepción de la realidad por medio de los sentidos como un primer momento hegemónico; desde una concepción idealista que envuelve la lógica occidental, dando muestra del contexto de la racionalidad ilustrada que permea el pensamiento ideal abstracto de la época contemporánea, al llegar al extremo de un racionalismo fundamentalista burgués, a través del mundo de las ideas que vienen de la conquista eurocéntica en la cultura moderna que incide en la América hispánica.
Desde ahí Hegel ubica la dimensión histórica de la identidad a partir de la categoría del espíritu, el cual tiene que ser moldeado a través de la racionalidad conceptual en la asunción ética del sujeto como forma abstracta de pensamiento, por medio de la capacidad de decisión y de superación en los procesos de alienación en su expresión cultural concreta; esta situación es una actitud que Hegel entiende como tarea del despliegue cultural del espíritu o concepto universal en la asunción o desarrollo de la conciencia histórica del sujeto; es importante aclarar desde esta concepción de la Fenomenología del espíritu, que “…la práctica material productiva (el trabajo) se presenta como una actividad del hombre en tanto éste es portador del Espíritu. Bajo esta espiritualización del trabajo, podía advertirse su papel, aunque en forma mistificada, en la formación del hombre. Por ello, Marx pudo partir de la Fenomenología al establecer la significación antropológica del trabajo, aunque éste lo presentara Hegel como trabajo del Espíritu dentro del movimiento o historia de la conciencia…”[3]. En este sentido Hegel crea las condiciones para reflexionar en el entramado de las distintas culturas, el vínculo entre la conciencia, el conocimiento y la verdad, por medio de la idea del bien para todos, como principio de identidad en un contexto cultural determinado en los procesos educativos o de humanización, que son infinitos en su pluralidad y a la vez concretos por su determinación contradictoria, como proceso de crecimiento y maduración cultural en una identidad sana, es decir, liberado el sujeto de dogmas en la asunción de una sensibilidad racional, dialécticamente pensada como totalidad inescindible.
En la filosofía poshegeliana se intenta desarrollar las tesis de este filósofo alemán, haciendo referencia al tránsito entre una sensibilidad bruta a otra humanizada, más civilizada (germen de una sensibilidad racional), como forma de unidad teórica y práctica, lo cual implica un proceso educativo consciente del sujeto histórico desde la reflexión de una teoría crítica con principios de autenticidad, es decir, de eticidad como proceso de liberación histórica y formación creativa que define la condición del comportamiento del sujeto histórico; este tránsito se propició al poner Hegel en un sistema de ideas el conocimiento de lo que entendía por verdad, desde el concepto subjetivo que se enfrenta permanentemente a la realidad histórica concreta del sujeto particular y universal, para activarla de alguna manera posible dentro de los límites propios de la época, que sienta las bases de la modernidad en sus relaciones de explotación, dominación y exterminio; que es lo que finalmente tiñe de referentes contextuales la conciencia del sujeto en el momento de autoconciencia al poder reflexionar su pensamiento y su acción en consecuencia, como una totalidad, pero sólo en el mundo de las ideas, es decir, como concepto racional preciso por su sensibilidad humana para dar una respuesta seria y precisa también, argumentando el fundamento del propio pensamiento conceptual, carente aún de coherencia con la acción.
Por lo que la expresión racional como sujeto histórico universal, está referida a la ubicación del hombre singular en el mundo, delegando al pensamiento crítico y creativo la actuación básica superior del conocimiento en el sentido de lo sagrado como bien común, en el ámbito de lo absoluto; que además de sentirse, se conceptúa y se expresa en distintos lenguajes simbólicos de la cultura, como postura humana ante la vida reconocida por su diferencia en un proceso de autoreconocimiento y de emancipación romántica, como identidad única e irrepetible entrañada en el sujeto histórico particular, al saber la necesidad de la existencia en su dimensión universal, tan abarcativa y abstracta, que resulta una nada en su acción concreta; aquí lo interesante es no sólo sentir y defender lo incomprensible de lo sagrado en las distintas expresiones culturales, sino tener el concepto preciso para poder respetar sus diferencias con un sentido de principio y de fin común, como manifestación de desarrollo humanizado.
Esta concepción en Hegel, parte de una actitud con base en la virtud activadora, potenciada por la facultad sensible que ha sido mediada por el entendimiento consciente, que forma los conceptos desde un contexto histórico, religioso, educativo y moral de cada sujeto histórico universal y particular, que hoy día sirve como herramienta de pensamiento para ubicar la relación con la totalidad desde el discurso de la modernidad.
Hegel, como uno de los representantes del movimiento romántico, piensa a la facultad sensible como superación del sujeto particular y universal, es decir en una trascendencia y transformación cultural plena e integral, con características particulares que comprenden la racionalidad de la época de Ilustración, en el periodo de desarrollo de la concepción burguesa de la realidad, como sentido cultural hegemónico de su época; de modo que la identidad del sujeto histórico se ubica de acuerdo al grado de conciencia social constituido en él como sujeto particular, en su comprensión y apropiación del conocimiento abstracto universal; lo importante es destacar que desde esta totalidad es posible que se asuma el pensamiento de una época cultural en la estructura social como sujeto histórico, de acuerdo al grado de conocimiento, de experiencia e intuición desarrollados como capacidades culturales, al identificarse en su otredad reconocida a través de su propia contradicción existencial y humana, en la lucha a muerte por el reconocimiento entre el amo y el esclavo, idealizado en la época cultural de Hegel en el sentido de los derechos humanos, la soberanía, la autonomía y la dignidad.
Por lo que en esta cultura hegemónica del racionalismo como el movimiento ilustrado, ubicado entre los siglos XVII y XVIII en Europa, va connotando estos principios del conocimiento y de la cultura con una jerarquía superior a la razón humana, cuando se trató de reflexionar sobre la obra creada históricamente, y que habla de la cultura del mundo en su totalidad; de ahí se perfiló una estructura esencial en la lógica de pensamiento, centrada por la razón, planteado por Kant, como ruptura con la concepción metafísica de la realidad, en donde Dios era todo, pero aclaramos, a la vez no era ‘dueño’ de nada, ni despoja a nadie de sus bienes materiales y espirituales.
Así en la teoría hegeliana se ven unidos los métodos de inducción y de deducción, como un todo en los procesos del entendimiento, aunque el significado en la comprensión de lo humano quedará borrado entre el alumbramiento de las nuevas ideas, conceptos y nociones generales de lo que era esencial y valioso, dentro de las formas de apropiación de los mismos procesos culturales o ideológicos de la época.
Podemos distinguir, cómo la categoría de identidad cultural en su multiplicidad de expresiones es posible de contextuarse en el periodo ilustrado, entendido éste como el qué hacer -que el hombre debe necesariamente asumir en una época histórica- con base en la sensibilidad racional desarrollada; pensando aquí en la concepción histórico-idealista hegeliana desde un contexto político de praxis concreta, en donde se destaca la generación del arte, la literatura y la religión, como puntos de reflexión y de sublimación histórico social, para perfilar de manera decisiva nuevas formas de creación técnica o cultural, en donde la máxima expresión de la cultura es el pensamiento filosófico como hito de la historia y de la época de ilustración.
Hegel habla en la Fenomenología del Espíritu -que es la obra que aquí se ha recuperado- de una historia evolutiva, filosófica y antropológica, que se funde en el proceso y en el resultado a la vez de un contenido original y creativo que es consumado en la síntesis filosófica de la teoría, que representa a la práctica del sujeto, en donde la praxis transformadora, no es especulación ni retórica, ni tampoco reflexión ni conocimiento ensimismados, sino que es justo la necesidad del conocimiento a partir de la experiencia y de la intuición más aguda, para alcanzar la conciencia social, asumida sobre la necesidad del otro Yo, en su diferencia, en un proceso de autoconciencia o autoreconocimiento, que necesariamente se fundamenta en el reconocimiento de los otros en mi como otredad significativa; sujeto propiciado por la autenticidad y la fuerza espiritual acuñadas en el romanticismo, siendo este movimiento social tan importante como la revolución francesa o la inglesa, plantea Isaiha Berlin; por esa auténtica búsqueda de identidad cultural del otro en su plena diferencia como sujeto particular concreto en las extravagancias y excesos del sentimiento de enamoramiento de la vida, es decir, dentro de otra dimensión social universal más amplia y abarcativa que excedía a la racionalidad occidental materialista, metodológicamente hablando; y captada por el sujeto como representación abstracta general en el proceso de conocimiento y experiencia social, desprendiéndose de ahí la dimensión de las intuiciones del sujeto histórico constituido, que es lo que establece el debate entre el iluminismo y el romanticismo, al ser expresado principalmente en Alemania, Inglaterra y Francia a través de varios autores modernos, como Cervantes o Shakespeare.
[1] Cabe aclarar que la identidad cultural del sujeto, se refiere a su situación desde la propia perspectiva del sujeto, distinguiendo entre sus formas interiorizadas y formas objetivadas de la cultura, como lo refiere Bourdieu actualmente. El concepto de cultura, desde los años 70, rompe con el sentido del espíritu absoluto y del idealismo tradicional con los planteamientos antropológicos de Clifford Geertz, quien considera a la cultura como una “telaraña de significados”, es decir como estructuras de significación socialmente estructuradas (1973); más tarde por los años 80-90, James Clifford lo deriva a la interpretación pos-moderna, entre la crítica desconstruccionista del concepto de cultura. En este trabajo se está recuperando la postura marxista de John Thompson, quien define a la cultura en una concepción estructural, referida ado por Lenin y Gramsci, quienes entienden a la cultura como ideología y como “concepción del mundo”.
[1] En distintas disciplinas la Ética, significa: ‘costumbre’ en la tradición empirista; virtudes a los contextos históricamente específicos y socialmente estructurados en la expresión psíquico-afectiva en la sensibilidad del sujeto. En este sentido se retoma durante todo el trabajo, el concepto de cultura que se desarrolla, bajo el fundamento científico del materialismo histórico de Marx, en el filón marxista, representado por Lenin y Gramsci, quienes entienden a la cultura como ideología y como “concepción del mundo”.
[2] En distintas disciplinas la Ética, significa: ‘costumbre’ en la tradición empirista; virtudes éticas en los hábitos o tendencias (justicia, amistad, valor etc.), como el modo de ser; se diferencian también las virtudes de la inteligencia o de la razón (sabiduría, prudencia) así es conceptuada la ética por Aristóteles. También la ética ha llegado a significar propiamente la ciencia que se ocupa de los objetos morales en todas sus formas, es decir, la filosofía moral como un estudio histórico-filosófico y social, así pueden estudiarse las actitudes morales de diversos pueblos en sus distintas expresiones culturales (modo de producción; valores ético-morales y sus tradiciones-costumbres –según precisa Gramsci-), en este sentido la eticidad, no es más que el ejercicio del poder como derecho de elegir sobre el qué hacer y el qué pensar, de manera libre y voluntaria del sujeto histórico, y ese ejercicio de poder va de acuerdo con el grado de consciencia desarrollada en un proceso epocal de experiencias, intuiciones y conocimientos.
[3] Vid. Sánchez Vázquez. Filosofía de la praxis. Editorial Grijalbo, México 1980. P. 82. El subrayado es nuestro.
Sunday, September 5, 2010
RECONOCIMIENTO DEL PROLETARIADO EN LA EDUCACIÓN
La crisis del sistema capitalista, “responde a una contradicción más profunda y fundamental del sistema económico vigente: a la contradicción existente entre el carácter social de la producción y el carácter privado de la apropiación”
Karl Marx
1. Situación nacional en la educación de masas:
Como intelectual científico en el campo humanista, es Marx quien llama a la unidad del ser humano: ¡Proletarios del mundo uníos!; ¿cómo? formando revolucionarios profesionales, disciplinados y decididos de forma sostenida en un trabajo multidisciplinario y multifacético, en cualquier espacio humanizado, para enfrentar el proceso de privatización y aprehender a organizarse con un poder político agudo de forma autónoma e independiente que transita del en sí al para sí, y así terminar con el régimen de explotación, con el charrismo sindical y con el imperialismo financiero internacional, cobrando una consciencia independiente proletaria, en la toma del poder político-educativo, para instaurar un gobierno provisional, conformado por obreros, campesinos y sectores populares de la clase trabajadora con una formación filosófica-política aguda, siendo estas tareas el sentido histórico en el proceso educativo o de humanización, según lo precisan Gramsci y Freire; en la situación concreta para emanciparnos del capitalismo mexicano, por medio de la educación de masas.
Se requiere por tanto, de esta formación humanizada con valores de clase trabajadora puestos en el acto virtuoso, que lucha por su emancipación definitiva (más allá de las propias contradicciones existenciales, que son secundarias como parte de las dificultades y comportamientos de la existencia humana entre la univocidad y equivocidad de la lucha de clases), y no sólo en luchas reivindicativas económicas o individualizadas, sino ante todo de asunción política-filosófica y colectiva, en donde se pueda comprender el sentido más profundo desde la interpretación hermenéutica del ser humano; porque la supuesta “neutralidad ideológica” que se abroga la concepción pequeñoburguesa o cientificista en el caso de la Teoría Pedagógica, ya implica aunque no pueda reconocerlo el sujeto educativo, una postura política en la defensa de intereses concretos.
Por tales condiciones objetivas de la educación entre las masas, las luchas no podrán ser aisladas ni dispersas; sino que irán avanzando en la alianza de la clase organizada con una estrategia y tácticas definidas en sus diferencias y puntos de encuentro, entre las diversas formas de la clase trabajadora, en corrientes de pensamiento, frentes, gremios, grupos, etc. en un frente unitario y amplio de la clase trabajadora para orientar los intereses y necesidades como sujetos históricos, siendo dicha organización una de las necesidades por construirse en la educación política sensible, haciendo uso del arte, del humanismo, de la cibernética, de la robótica, de la ciencia, de las religiones más auténticas e íntimas, así como de la tecnología (por ser toda esta producción social trabajo histórico condensado en la presente época, que se ofrece mercantilmente como propiedad privada de medios de producción).
Como es posible valorar, se requiere de una educación para sí nosotrica -según propone Lenkersdorf en su filosofía tojolabal-, una filosofía-política y educativa que esté alerta de la situación socio-económica (condiciones objetivas) y político-cultural (condiciones subjetivas) con base en una formación articulada de sentido dialéctico e histórico de la realidad concreta, no fantasiosa ni mística o dogmática, sino que constituya como un todo político-pedagógico al sujeto consciente de su ser de pertenencia proletaria, comprendido tal desarrollo humano como una totalidad concreta humanizada. “Llegamos pues al punto en que debemos visualizar el carácter de sistemas y estructuras que ha desarrollado el capitalismo y las formas en que golpean a las masas hasta terminar con sus recursos para doblegarlas”(1); en este sentido véase el siguiente análisis de la situación de vida al respecto en México, siendo concepciones necesarias del campo educativo para su resignificación pedagógica:
Salario y consumo diario de una familia mexicana promedio
Fecha
Precio de la Canasta Alimenticia Recomendable
Poder Adquisitivo
Índice Salario Real
Tiempo de Trabajo Necesario Horas-minutos
15-Dic-87 3.95 100.00 0.49
31-Dic-94 32.57 -72.38 28.62 4.07
31-Dic-00 64.58 -64.17 35.83 8.07
31-Dic-06 80.83 -63.24 36.72 10.10
31-Dic-06 103.22 -70.10 29.90 12.90
15-Ago-08 115.69 -72.25 27.75 14.46
Fuente: Centro de Análisis Multidisciplinario Facultad de Economía UNAM. Septiembre 2008. Apud. Vanguardia Proletaria, Órgano Central del Partido Comunista de México (marxista-leninista). Año XXXI No. 314 semanario del 02 al 08 de febrero de 2009.
La lógica de explotación incide directamente en el trabajador proletarizado, al tener que trabajar éste cada vez más, con menor salario y con menos posibilidades de consumo y de crecimiento humanizado, dado el sistema capitalista en descomposición y en franca degradación en una crisis de sobreproducción imperialista; el imperialismo como última fase de desarrollo del capitalismo, fundado en la propiedad privada de medios de producción; es en sí la desigualdad social entre naciones, que se desprenden de la 1ª. y 2ª. Guerras Mundiales de rapiña; por eso el enemigo principal de la clase proletaria es la oligarquía financiera y la burguesía, siendo un asunto de orden pedagógico-político, es decir filosófico antropomórfico pero también existencial; ya que esta oligarquía es la expresión más acabada de la burguesía industrial, comercial, agraria y usurera del imperialismo internacional en México; en tal razón, lo que interesa en la educación de masas en sí, de sí y para sí (nosotrica), para atender con quién trabajar, por qué luchar y para qué existir al lado de las mayorías de la clase social trabajadora; identificando cualquier época de esa historicidad humana desplegada; en tal proceso educativo, puede valorarse en la asunción del papel histórico concreto, los obstáculos monopolistas más visibles en el desarrollo del capitalismo y sus leyes de extermino, para superar esta crisis del capitalismo mexicano (2).
Valórese ahora la situación internacional que impide el proceso de humanización sensible para su análisis y superación, a través del desarrollo político-educativo:
Obstáculos monopolistas para salir de la crisis
* Ley de la máxima ganancia impidiendo el uso pleno de los recursos disponibles
* Control de las economías vía los centros financieros del imperialismo
* Manejo de nuestros intereses desde las superpotencias
* Desindustrialización de nuestra economía
* Sujeción al complejo industrial del imperialismo
* Negocio de patentes y dependencia tecnológica
* Decrecimiento del mercado interno
* Importación a gran escala de equipo obsoleto y mercancías baratas
* Sustracción de recursos: pagos de la deuda externa, fuga de capitales y ganancias
* Ruina del campo
Lo importante en el diálogo pedagógico de la lucha de clases, es considerar los matices y contradicciones complejas de la historicidad social recorrida, que se han ido dando en este proceso educativo, el cual es histórico y dialéctico en el aprehendizaje, por medio del ejemplo grotesco y degradante de la cultura burguesa como época hegemónica, consecuencia de otras luchas semejantes en su esencia de abuso de poder, por eso se requiere construir ahora objetivamente, la acción-teórica revolucionaria de la clase proletaria por consciencia, libertad y voluntad, es decir una praxis consecuente, convencida en la eticidad de Pedagogías Críticas, fundadas científicamente en un sentido racional-sensible en el contexto de la lucha de clases, en donde se destaque e identifique el poder proletario como un poder real en la educación de masas.
Resignificándose dicho proceso humanizado por la capacidad de atención, respeto y dialogicidad sincera al lado de los obreros, los campesinos y los sectores populares organizados y los no organizados también, en una amplia esfera multicultural posible del espíritu proletario empoderados por su razón sensible, disminuyendo los procesos de explotación existencial en el fragor de la lucha; que el trabajador en general sólo siente como algo injusto, pero que aún no puede explicarlo con conceptos claros y expresiones planificadas, en ese devenir de emancipación para sí revolucionario, que tiene como imágenes representativas aún, a la ideología dominante y a sus discursos modernizadores, que abarcan la situación de vida como si fuera algo “gracioso” desde lo mítico-religioso hasta lo mágico-imaginativo, por ser formas heredadas de la educación religiosa y militar.
“El contenido de la modernización, vista desde el Estado, es el de darle una nueva racionalidad a las relaciones sociales, en todos los ámbitos de la vida nacional y en la relación con el exterior, sobre la base de el ahorro de recursos y el aumento de la productividad.
Para poder lograr este propósito existen, según Marx en el capítulo VI inédito, dos alternativas:
1) Incrementar la productividad del trabajo por la vía de intensificar el uso de máquinas (incrementando las fuerzas productivas); o
2) Por medio de la desvalorización de la fuerza de trabajo; es decir, que el trabajador produzca más, manteniendo su mismo nivel de ingreso -en el mejor de los casos- o como sucede actualmente, disminuyendo dicho nivel.” (3)
Valórese ahora en el proceso cambiante de la historicidad social recorrida, un ejemplo del despliegue de la dialéctica de la identidad del poder en la lucha de clases, que es en sí el comportamiento del sujeto histórico en dicha época hegemónica neofascista, como totalidad política concreta, para que se aprecie pedagógicamente la necesidad de la contra-hegemonía proletaria, en la articulación de dicha historicidad dialéctica con el proceso de formación crítica y creativa del sujeto histórico-educativo:
“Cuando Lutero vio que las masas iban más lejos de lo que él se pensaba, las traicionó, y no sólo disminuyó su guerra de exterminio contra Roma sino que entró en todas las negociaciones que le impusieron los príncipes que se habían adherido a la Reforma. Servidor de ellos cada vez más, Lutero llegó a afirmar en su Carta a los príncipes de Sajonia contra el espíritu rebelde que Munzer era un instrumento de Satán, y que debía por lo mismo ser arrojado del país, en vista no sólo de que divulgaba enseñanzas nocivas, sino también porque incitaba a la revuelta y a la resistencia armada contra las autoridades” (4). Este hecho da cuenta del entramado multicultural entre dos culturas en las relaciones de abuso de poder político de sometimiento y de poder político de resistencia contra-hegemónico, entre poseedores de los medios de producción históricos y de los desposeídos de estos medios, a través de la violencia y la injusticia presentada como la “ley de las mayorías”, así como de sus intereses y necesidades de clase en sí y de sí como hechos aislados y estáticos, en actos de manipulación y silenciamiento en la historicidad de las distintas épocas.
Diferenciado dicho entramado de existencia humana, como es en sí la condensación de actos educativos en la constitución del sujeto a lo largo de su historicidad social, respecto a la formación política-pedagógica, que está implícita; y que hoy día es una tarea ética hacerla explícita en el entramado de las Pedagogías Críticas, para poder ser potenciada dicha actitud de derechos humanos vitales (5).
2. Correlación de fuerzas en el proceso educativo:
En el proceso de sensibilidad política educativa, es importante destacar “tres elementos generales, que favorecen la lucha por la revolución socialista en nuestro país:
1. Se están multiplicando todas las condiciones para que en los países imperialistas, se genere lucha, organización, y resistencia de la clase obrera y las masas populares. Las recientes huelgas generales en Francia son sólo una muestra de lo que alrededor se está tejiendo.
No todo son los problemas de los monopolios bancarios e industriales, sino también la lucha proletaria al interior de los países imperialistas.
2. Inevitabilidad de que se desarrollen las pugnas inter-imperialistas en la pelea por mercados, ahora de una forma distinta al período anterior, pero igual de aguda, porque se están generando políticas económicas neo-proteccionistas e incluso con ‘economías mixtas’, y el surgimiento de nuevos bloques económicos, con el declive del bloque EU, Japón, Europa Occidental en algunas ramas de la producción, finanzas e inversiones, en contradicción, con el ascenso de China, Rusia, India, Brasil. Dándose la pugna a otros niveles, un escenario de nuevas guerras locales inter-imperialistas se desarrolla.
Pero del lado del pueblo existe resistencia por mantener la soberanía sobre los recursos naturales, materias primas y energéticos, dándose un nuevo empuje a las banderas anti-imperialistas, y anti-fascistas, que en última instancia son tareas de la clase obrera revolucionaria, la burguesía ha tirado estas banderas. En este sentido están ligados los objetivos y las tareas anti-imperialistas, y de la revolución socialista.
3. Avance en un conjunto de países neocoloniales de la indignación y lucha de masas, desarrollándose en mejores condiciones la organización, pero en el contexto actual de la crisis económica y sus repercusiones sobre la clase obrera y las masas populares.
No es descartable que en el próximo período se desenvuelvan fases pre-revolucionarias, y particularmente en América Latina se están creando las condiciones, para que se rompa el eslabón débil de la cadena imperialista, rumbo a la revolución proletaria ¿Qué se desarrollará en México en los próximos años? La respuesta está en la clase obrera y el movimiento de masas, el contexto internacional nos favorece”(6); estos momentos son ejemplos vitales para ser acompañados y potenciados por la educación pedagógica critica.
3. La política del imperialismo como un problema educativo:
En el abuso de poder político que impone el régimen imperialista, se tiene consciencia, y es necesario traducir en un proceso de formación humana, que “Naturalmente se impone la tendencia a emplear todas las reservas del grupo monopólico para apuntalar aquellas áreas que le permitan posicionarse en las condiciones existentes, unas veces con la actividad productiva o improductiva, otras reactivando la producción, o bajándola según corresponda a la satisfacción de sus beneficios en la integración de capitales que presente y los objetivos propuestos.
Particularmente el grupo monopólico, que es la conjunción de fuerzas de una serie de monopolios en casi todas las ramas económicas, resulta ser el elemento de mayor exacerbación de este problema relacionado con la crisis del modo de regulación de los flujos de capital y el sistema de sus relaciones internas, así como de las leyes de la ganancia y su distribución.
Bajo tales preceptos en el extremo de los explotados el capital financiero constriñe continuamente el consumo de las mayorías con la reducción de salarios y reducción de recursos públicos que antes se retribuían en servicios como la salud, vivienda u otros, y ahora son transferidos en su mayoría a solventar los problemas del capital financiero.
Así se llegó también al punto en que las mayorías ya no pudieron tener la anterior capacidad de compra, las empresas acumularon reservas de mercancías, (los denominados stock almacenados: sobreproducción de mercancías), o reducían su producción y servicios hasta que aconteció la paralización económica e industrial y ya la oligarquía financiera tuvo que descartar sus metas de antes y actuar más plenamente en la depredación mutua.
A final de cuentas de la sobreproducción, no se pudo pagar más a los monopolios bancarios, aparecieron las crisis hipotecarias, agrícolas e industriales. Se intentó en 2007 y 2008 contener la crisis atendiendo los intereses de los bancos y especuladores en las bolsas: como es de conocimiento público, fueron empleados 700 mil millones de dólares del presupuesto gringo para rescatar a los especuladores de las hipotecas en Estados Unidos”(7). En dicho contexto concreto de la situación estructural en México, es necesario referir por último su respectiva reflexión en el ámbito sociocultural para combatir a la ideología (8) dominante.
4. Educación de masas:
Finalmente como conclusión y propuesta sobre el reconocimiento del proletariado en la educación de masas, se pone a debate la intención de llevar una voz sensiblemente político-filosófica en la cultura pedagógica para y con el proletariado; pues es claro que el abuso de poder político en la lógica del capital a costa de la vida de la clase trabajadora, se continuará con el ejemplo cada vez más violento y grotesco sobre el arrebato ilegal y anticonstitucional de la educación pública y gratuita en la crisis del capital y de sus leyes principales, explicadas de forma sucinta en este escrito, para valorar de manera concreta las categorías sobre el poder político, la lucha de clases y la sensibilidad político pedagógica en el desarrollo humano o educativo.
En cuanto a la privatización de la educación, se precisa que ésta tiende a generalizarse en México, apoyada dicha privatización por el charrismo sindical; así se puede apreciar políticamente, es decir en la defensa de los derechos humanos del proletariado, de qué modo la privatización de la educación superior, fue frenada de manera estoica, en el movimiento estudiantil del 99-2000 en la UNAM en este contexto de totalidad política concreta contemporánea como un ejemplo pedagógico vital, es decir como ícono internacional en la educación de masas, encarnada en cada uno de los sujetos histórico-educativos que en él participan como un individualcolectivo (9)con consciencia para sí de clase trabajadora, al asumirse proletariamente en los hechos con todas sus diferencias y matices en tal proceso de transición del comportamiento del sujeto histórico ahí constituido y formado para construir su propia emancipación histórico-social, frente a todo tipo de despojo impuesto por la burguesa.
Sin embargo hoy ejerciendo gran violencia, el despojo igual sigue pasando en los demás ámbitos de generación de conocimiento y de producción en general, sostenido este injusto despojo a costa del trabajador directo que sólo tiene su fuerza de trabajo para ponerla en venta, como clase explotada frente a sus opresores, pues la clase hegemónica está ante una lucha a muerte, porque su meta es privatizar todo lo posible de privatizarse: como son energéticos, desde el agua hasta el petróleo, los minerales; alimentación, vivienda, servicios de salud, diversión, medios de comunicación y ahora de forma silenciosa y paulatina, toca a la educación pública y gratuita en todos sus niveles educativos, en este periodo de decadencia del capitalismo internacional y del imperialismo mundial, entendido como última fase de existencia de este régimen de explotación capitalista.
Así va dejando tal periodo de transición reformista en un contundente aprendizaje, con ejemplos concretos del tono neocolonial y neofascista, para someter al trabajador proletarizado, ejemplos de esta represión son la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE), el Plan Puebla Panamá (PPP) o la justificación de militarización del país con la Iniciativa Mérida, que han tenido una gran resistencia para su imposición por sujetos organizados en resistencia y autodefensa de derechos humanos vitales.
Por eso lo primero que hay que expropiar en la educación humanizada en la sensibilidad de sus matices racionales, son los medios de comunicación e información del pueblo trabajador, con un sentido pedagógico-educativo, para seguir dialogando y resignificando el proceso de humanización, con base en una formación científica desde la condición humana más primitiva que es la sobrevivencia por su sensibilidad, de la prole para sí, porque “la necesidad sólo es ciega mientras no se la comprende. Ya que la libertad no es otra cosa que el conocimiento de la necesidad.” (10) En este entramado categórico, para la dialéctica crítica en el contexto histórico de la educación lingüística entre las masas, es vital comprender, de forma significativa el sentido del trabajo humano, pensando en el proceso educativo correspondiente, construido por las relaciones sociales de producción vigentes en el reconocimiento de la lucha de clases, en otras palabras construido en la confianza de la unidad proletaria.
“Este concepto de la educación como una función espontánea de la sociedad mediante la cual la prole se asemeja a los adultos, exacto en la comunidad primitiva, dejó de serlo en cuanto la comunidad primitiva se fue transformando lentamente en sociedad dividida en clases. <…> Semejante transformación tiene para nosotros una importancia grande. En la sociedad primitiva la colaboración entre los hombres se fundaba en la propiedad común y en los vínculos de sangre retrocedieron ante el nuevo vínculo que la esclavitud inauguró: el que engendra el poder del hombre sobre el hombre. Desde ese instante los fines de la educación dejaron de ir implícitos en la estructura total de la comunidad.
O para decirlo en otra forma: con la desaparición de los intereses comunes a todos los miembros iguales de un grupo, y su sustitución por intereses distintos, poco a poco antagónicos, el proceso educativo hasta entonces único se escindió; la desigualdad económica entre los “organizadores” -cada vez más explotadores- y los “ejecutores” -cada vez más explotados- trajo necesariamente la desigualdad en sus educaciones respectivas”. (11)
Lo que da cuenta histórica, desde las diferentes necesidades e intereses de vida, entre la cultura proletaria y la cultura burguesa, se desprende que sus valores acerca de la libertad y la responsabilidad transformadora, son expresiones distintas, por lo que tienen que ser resignificadas permanentemente en la educación de nuevos lenguajes.
Por las razones expuestas es importante en la comunicación dialógica, la formación pedagógica militante por, con y para las masas, que permita cobrar consciencia de clase proletaria para sí, en contra de la propiedad privada de medios de producción.
Notas:
(1) Vid. Arenas, César. La cohesión del proceso. Acerca de la organización del trabajo de masas. Editorial PCM (m-l), México 2008. P. 9.
(2) Vid. Cuevas, Felipe. Crisis de los fundamentos del capitalismo. México 2009. Mimeografiado. P. 6.
(3) Cfr. Valqui Cachi, Camilo (Coord.). El pensamiento de Marx en los umbrales del siglo XXI. Por Mario Aguirre Beltrán. Editorial Comuna, UAG. 1995 México. P. 107.
(4) Vid. Ponce, Anibal. Educación y Lucha de Clases. Editorial Quinto Sol, N.d. México. P. 112.
(5) Según Heinz Dieterich, el terrorismo de Estado “es tan viejo como la sociedad de clases misma, y pese a que constituye uno de los principales modos de operación de muchos Estados nacionales contemporáneos, no ha sido bien analizado. Muchos de los aspectos y legalidades de este siniestro fenómeno están por investigarse o requieren de un estudio más profundo. Entre éstos se encuentra la dimensión legal del problema: desde la falta de definiciones adecuadas en el derecho internacional para el fenómeno de las ‘desapariciones’, por ejemplo, hasta la ausencia de una institución ejecutiva legal de orden supranacional”. Vid. E.U. y el terrorismo internacional. Noam Chomsky, Edward S. Herman, Heinz Dieterich, James Petras, Jan Nederveeen Pieterse. Ed. UAM y Plaza y Valdes, México1988. P. 31.
(6) Cfr. Vanguardia Proletaria. No. 318 del 02 al 08 de marzo de 2009, México. P. 3.
(7) Vid. Cuevas, Felipe. Crisis de los fundamentos del capitalismo. México 2009. Mimeografiado. P. 7.
(8) Para Luis Villoro, la ideología se dimensiona de la siguiente forma: 1. Conjunto de enunciados que tienen como características: a) Presentan los productos de un trabajo como cosas o cualidades independientes de ese trabajo. b) Explican el proceso de producción por esos productos cosificados. 2. Conjunto de enunciados que presentan como un hecho o cualidad objetiva lo que es cualidad subjetiva: a) Enunciados que presentan intereses particulares de clase, como intereses generales. b) Enunciados de valor que se presentan como enunciados de hecho. 3. Conjunto de enunciados que expresan creencias condicionadas en último término, por las relaciones sociales de producción. 4. Conjunto de enunciados que expresan creencias que cumplen una función social. La ideología consiste en una forma de ocultamiento en que los intereses y preferencias propios de un grupo social se disfrazan al hacerse pasar por intereses y valores universales y se vuelven así aceptables para todos. Cfr. El concepto de ideología. Ed. FCE, México N/d. Desde esta concepción es posible distinguir las ideologías con fundamentos científicos tanto para la opresión como para la emancipación social.
Vid. Althusser Louis et al. Polémica sobre marxismo y humanismo. Ed. Siglo XXI, México 1974. Pp. 18-19. “Basta saber muy esquemáticamente que una ideología es un sistema (que posee su lógica y su rigor propios) de representaciones (imágenes, mitos, ideas o conceptos, según los casos), dotadas de una existencia y de un papel históricos en el seno de una sociedad dada. Sin entrar en el problema de las relaciones de una ciencia con su pasado (ideológico), podemos decir que la ideología como sistema de representaciones se distingue de la ciencia en que la función práctico-social es más importante que la función teórica (o de conocimiento).”
(9) Valentina Cantón se refiere a la categoría de individualcolectivo para aclarar “la concepción del sujeto como sujeto descentrado, renunciante al ser y por tanto desposeído de certeza, comodidades y verdades, un sujeto en permanente búsqueda y movimiento, que son, al mismo tiempo, los productos y motores de su extrañamiento sobre sí y sobre las cosas que conoce; extrañamiento que le conduce a la necesidad, al reconocimiento de aquello que le falta, aquello que quiere, al menos como un bien ‘material’ y que puede explicar, crear su definición con palabras como !incluso ‘interés’¡, para después ser consecuentes con ellas en su acción”, por lo que lo individual implica lo colectivo y lo colectivo lo individual, lo cual se sintetiza en la noción de particular desde la concepción hegeliano-marxista, metodológicamente hablando. La categoría de Cantón, atraviesa toda la lógica de la investigación que presentamos. Cfr. Cantón Valentina, 1+1+1 no es igual a 3. Una propuesta de formación de docentes a partir del reconocimiento del particular. Ed. UPN, Colección Textos No. 6, México 1997. 173 pp. P. 140.
(10) Vid. Lenin, I.V. Las tres fuentes y las tres partes integrantes del marxismo. Editorial Progreso, Moscú 1974. P. 20.
(11) Vid. Ponce, Aníbal. Educación y lucha de clases. Editorial Quinto Sol, México N/d. Pp. 12, 16 y 17. En esta obra nuestro autor, sostiene que “Marx tenía razón pues, cuando decía que ‘al principio de la civilización no son personas particulares, sino familias, tribus, etcétera, las que están una enfrente de otras”. Apud. El Capital, T. I. P. 269, aunque se equivocaba al creer que la familia fue anterior a la tribu, como él mismo lo reconoció después”.
Karl Marx
1. Situación nacional en la educación de masas:
Como intelectual científico en el campo humanista, es Marx quien llama a la unidad del ser humano: ¡Proletarios del mundo uníos!; ¿cómo? formando revolucionarios profesionales, disciplinados y decididos de forma sostenida en un trabajo multidisciplinario y multifacético, en cualquier espacio humanizado, para enfrentar el proceso de privatización y aprehender a organizarse con un poder político agudo de forma autónoma e independiente que transita del en sí al para sí, y así terminar con el régimen de explotación, con el charrismo sindical y con el imperialismo financiero internacional, cobrando una consciencia independiente proletaria, en la toma del poder político-educativo, para instaurar un gobierno provisional, conformado por obreros, campesinos y sectores populares de la clase trabajadora con una formación filosófica-política aguda, siendo estas tareas el sentido histórico en el proceso educativo o de humanización, según lo precisan Gramsci y Freire; en la situación concreta para emanciparnos del capitalismo mexicano, por medio de la educación de masas.
Se requiere por tanto, de esta formación humanizada con valores de clase trabajadora puestos en el acto virtuoso, que lucha por su emancipación definitiva (más allá de las propias contradicciones existenciales, que son secundarias como parte de las dificultades y comportamientos de la existencia humana entre la univocidad y equivocidad de la lucha de clases), y no sólo en luchas reivindicativas económicas o individualizadas, sino ante todo de asunción política-filosófica y colectiva, en donde se pueda comprender el sentido más profundo desde la interpretación hermenéutica del ser humano; porque la supuesta “neutralidad ideológica” que se abroga la concepción pequeñoburguesa o cientificista en el caso de la Teoría Pedagógica, ya implica aunque no pueda reconocerlo el sujeto educativo, una postura política en la defensa de intereses concretos.
Por tales condiciones objetivas de la educación entre las masas, las luchas no podrán ser aisladas ni dispersas; sino que irán avanzando en la alianza de la clase organizada con una estrategia y tácticas definidas en sus diferencias y puntos de encuentro, entre las diversas formas de la clase trabajadora, en corrientes de pensamiento, frentes, gremios, grupos, etc. en un frente unitario y amplio de la clase trabajadora para orientar los intereses y necesidades como sujetos históricos, siendo dicha organización una de las necesidades por construirse en la educación política sensible, haciendo uso del arte, del humanismo, de la cibernética, de la robótica, de la ciencia, de las religiones más auténticas e íntimas, así como de la tecnología (por ser toda esta producción social trabajo histórico condensado en la presente época, que se ofrece mercantilmente como propiedad privada de medios de producción).
Como es posible valorar, se requiere de una educación para sí nosotrica -según propone Lenkersdorf en su filosofía tojolabal-, una filosofía-política y educativa que esté alerta de la situación socio-económica (condiciones objetivas) y político-cultural (condiciones subjetivas) con base en una formación articulada de sentido dialéctico e histórico de la realidad concreta, no fantasiosa ni mística o dogmática, sino que constituya como un todo político-pedagógico al sujeto consciente de su ser de pertenencia proletaria, comprendido tal desarrollo humano como una totalidad concreta humanizada. “Llegamos pues al punto en que debemos visualizar el carácter de sistemas y estructuras que ha desarrollado el capitalismo y las formas en que golpean a las masas hasta terminar con sus recursos para doblegarlas”(1); en este sentido véase el siguiente análisis de la situación de vida al respecto en México, siendo concepciones necesarias del campo educativo para su resignificación pedagógica:
Salario y consumo diario de una familia mexicana promedio
Fecha
Precio de la Canasta Alimenticia Recomendable
Poder Adquisitivo
Índice Salario Real
Tiempo de Trabajo Necesario Horas-minutos
15-Dic-87 3.95 100.00 0.49
31-Dic-94 32.57 -72.38 28.62 4.07
31-Dic-00 64.58 -64.17 35.83 8.07
31-Dic-06 80.83 -63.24 36.72 10.10
31-Dic-06 103.22 -70.10 29.90 12.90
15-Ago-08 115.69 -72.25 27.75 14.46
Fuente: Centro de Análisis Multidisciplinario Facultad de Economía UNAM. Septiembre 2008. Apud. Vanguardia Proletaria, Órgano Central del Partido Comunista de México (marxista-leninista). Año XXXI No. 314 semanario del 02 al 08 de febrero de 2009.
La lógica de explotación incide directamente en el trabajador proletarizado, al tener que trabajar éste cada vez más, con menor salario y con menos posibilidades de consumo y de crecimiento humanizado, dado el sistema capitalista en descomposición y en franca degradación en una crisis de sobreproducción imperialista; el imperialismo como última fase de desarrollo del capitalismo, fundado en la propiedad privada de medios de producción; es en sí la desigualdad social entre naciones, que se desprenden de la 1ª. y 2ª. Guerras Mundiales de rapiña; por eso el enemigo principal de la clase proletaria es la oligarquía financiera y la burguesía, siendo un asunto de orden pedagógico-político, es decir filosófico antropomórfico pero también existencial; ya que esta oligarquía es la expresión más acabada de la burguesía industrial, comercial, agraria y usurera del imperialismo internacional en México; en tal razón, lo que interesa en la educación de masas en sí, de sí y para sí (nosotrica), para atender con quién trabajar, por qué luchar y para qué existir al lado de las mayorías de la clase social trabajadora; identificando cualquier época de esa historicidad humana desplegada; en tal proceso educativo, puede valorarse en la asunción del papel histórico concreto, los obstáculos monopolistas más visibles en el desarrollo del capitalismo y sus leyes de extermino, para superar esta crisis del capitalismo mexicano (2).
Valórese ahora la situación internacional que impide el proceso de humanización sensible para su análisis y superación, a través del desarrollo político-educativo:
Obstáculos monopolistas para salir de la crisis
* Ley de la máxima ganancia impidiendo el uso pleno de los recursos disponibles
* Control de las economías vía los centros financieros del imperialismo
* Manejo de nuestros intereses desde las superpotencias
* Desindustrialización de nuestra economía
* Sujeción al complejo industrial del imperialismo
* Negocio de patentes y dependencia tecnológica
* Decrecimiento del mercado interno
* Importación a gran escala de equipo obsoleto y mercancías baratas
* Sustracción de recursos: pagos de la deuda externa, fuga de capitales y ganancias
* Ruina del campo
Lo importante en el diálogo pedagógico de la lucha de clases, es considerar los matices y contradicciones complejas de la historicidad social recorrida, que se han ido dando en este proceso educativo, el cual es histórico y dialéctico en el aprehendizaje, por medio del ejemplo grotesco y degradante de la cultura burguesa como época hegemónica, consecuencia de otras luchas semejantes en su esencia de abuso de poder, por eso se requiere construir ahora objetivamente, la acción-teórica revolucionaria de la clase proletaria por consciencia, libertad y voluntad, es decir una praxis consecuente, convencida en la eticidad de Pedagogías Críticas, fundadas científicamente en un sentido racional-sensible en el contexto de la lucha de clases, en donde se destaque e identifique el poder proletario como un poder real en la educación de masas.
Resignificándose dicho proceso humanizado por la capacidad de atención, respeto y dialogicidad sincera al lado de los obreros, los campesinos y los sectores populares organizados y los no organizados también, en una amplia esfera multicultural posible del espíritu proletario empoderados por su razón sensible, disminuyendo los procesos de explotación existencial en el fragor de la lucha; que el trabajador en general sólo siente como algo injusto, pero que aún no puede explicarlo con conceptos claros y expresiones planificadas, en ese devenir de emancipación para sí revolucionario, que tiene como imágenes representativas aún, a la ideología dominante y a sus discursos modernizadores, que abarcan la situación de vida como si fuera algo “gracioso” desde lo mítico-religioso hasta lo mágico-imaginativo, por ser formas heredadas de la educación religiosa y militar.
“El contenido de la modernización, vista desde el Estado, es el de darle una nueva racionalidad a las relaciones sociales, en todos los ámbitos de la vida nacional y en la relación con el exterior, sobre la base de el ahorro de recursos y el aumento de la productividad.
Para poder lograr este propósito existen, según Marx en el capítulo VI inédito, dos alternativas:
1) Incrementar la productividad del trabajo por la vía de intensificar el uso de máquinas (incrementando las fuerzas productivas); o
2) Por medio de la desvalorización de la fuerza de trabajo; es decir, que el trabajador produzca más, manteniendo su mismo nivel de ingreso -en el mejor de los casos- o como sucede actualmente, disminuyendo dicho nivel.” (3)
Valórese ahora en el proceso cambiante de la historicidad social recorrida, un ejemplo del despliegue de la dialéctica de la identidad del poder en la lucha de clases, que es en sí el comportamiento del sujeto histórico en dicha época hegemónica neofascista, como totalidad política concreta, para que se aprecie pedagógicamente la necesidad de la contra-hegemonía proletaria, en la articulación de dicha historicidad dialéctica con el proceso de formación crítica y creativa del sujeto histórico-educativo:
“Cuando Lutero vio que las masas iban más lejos de lo que él se pensaba, las traicionó, y no sólo disminuyó su guerra de exterminio contra Roma sino que entró en todas las negociaciones que le impusieron los príncipes que se habían adherido a la Reforma. Servidor de ellos cada vez más, Lutero llegó a afirmar en su Carta a los príncipes de Sajonia contra el espíritu rebelde que Munzer era un instrumento de Satán, y que debía por lo mismo ser arrojado del país, en vista no sólo de que divulgaba enseñanzas nocivas, sino también porque incitaba a la revuelta y a la resistencia armada contra las autoridades” (4). Este hecho da cuenta del entramado multicultural entre dos culturas en las relaciones de abuso de poder político de sometimiento y de poder político de resistencia contra-hegemónico, entre poseedores de los medios de producción históricos y de los desposeídos de estos medios, a través de la violencia y la injusticia presentada como la “ley de las mayorías”, así como de sus intereses y necesidades de clase en sí y de sí como hechos aislados y estáticos, en actos de manipulación y silenciamiento en la historicidad de las distintas épocas.
Diferenciado dicho entramado de existencia humana, como es en sí la condensación de actos educativos en la constitución del sujeto a lo largo de su historicidad social, respecto a la formación política-pedagógica, que está implícita; y que hoy día es una tarea ética hacerla explícita en el entramado de las Pedagogías Críticas, para poder ser potenciada dicha actitud de derechos humanos vitales (5).
2. Correlación de fuerzas en el proceso educativo:
En el proceso de sensibilidad política educativa, es importante destacar “tres elementos generales, que favorecen la lucha por la revolución socialista en nuestro país:
1. Se están multiplicando todas las condiciones para que en los países imperialistas, se genere lucha, organización, y resistencia de la clase obrera y las masas populares. Las recientes huelgas generales en Francia son sólo una muestra de lo que alrededor se está tejiendo.
No todo son los problemas de los monopolios bancarios e industriales, sino también la lucha proletaria al interior de los países imperialistas.
2. Inevitabilidad de que se desarrollen las pugnas inter-imperialistas en la pelea por mercados, ahora de una forma distinta al período anterior, pero igual de aguda, porque se están generando políticas económicas neo-proteccionistas e incluso con ‘economías mixtas’, y el surgimiento de nuevos bloques económicos, con el declive del bloque EU, Japón, Europa Occidental en algunas ramas de la producción, finanzas e inversiones, en contradicción, con el ascenso de China, Rusia, India, Brasil. Dándose la pugna a otros niveles, un escenario de nuevas guerras locales inter-imperialistas se desarrolla.
Pero del lado del pueblo existe resistencia por mantener la soberanía sobre los recursos naturales, materias primas y energéticos, dándose un nuevo empuje a las banderas anti-imperialistas, y anti-fascistas, que en última instancia son tareas de la clase obrera revolucionaria, la burguesía ha tirado estas banderas. En este sentido están ligados los objetivos y las tareas anti-imperialistas, y de la revolución socialista.
3. Avance en un conjunto de países neocoloniales de la indignación y lucha de masas, desarrollándose en mejores condiciones la organización, pero en el contexto actual de la crisis económica y sus repercusiones sobre la clase obrera y las masas populares.
No es descartable que en el próximo período se desenvuelvan fases pre-revolucionarias, y particularmente en América Latina se están creando las condiciones, para que se rompa el eslabón débil de la cadena imperialista, rumbo a la revolución proletaria ¿Qué se desarrollará en México en los próximos años? La respuesta está en la clase obrera y el movimiento de masas, el contexto internacional nos favorece”(6); estos momentos son ejemplos vitales para ser acompañados y potenciados por la educación pedagógica critica.
3. La política del imperialismo como un problema educativo:
En el abuso de poder político que impone el régimen imperialista, se tiene consciencia, y es necesario traducir en un proceso de formación humana, que “Naturalmente se impone la tendencia a emplear todas las reservas del grupo monopólico para apuntalar aquellas áreas que le permitan posicionarse en las condiciones existentes, unas veces con la actividad productiva o improductiva, otras reactivando la producción, o bajándola según corresponda a la satisfacción de sus beneficios en la integración de capitales que presente y los objetivos propuestos.
Particularmente el grupo monopólico, que es la conjunción de fuerzas de una serie de monopolios en casi todas las ramas económicas, resulta ser el elemento de mayor exacerbación de este problema relacionado con la crisis del modo de regulación de los flujos de capital y el sistema de sus relaciones internas, así como de las leyes de la ganancia y su distribución.
Bajo tales preceptos en el extremo de los explotados el capital financiero constriñe continuamente el consumo de las mayorías con la reducción de salarios y reducción de recursos públicos que antes se retribuían en servicios como la salud, vivienda u otros, y ahora son transferidos en su mayoría a solventar los problemas del capital financiero.
Así se llegó también al punto en que las mayorías ya no pudieron tener la anterior capacidad de compra, las empresas acumularon reservas de mercancías, (los denominados stock almacenados: sobreproducción de mercancías), o reducían su producción y servicios hasta que aconteció la paralización económica e industrial y ya la oligarquía financiera tuvo que descartar sus metas de antes y actuar más plenamente en la depredación mutua.
A final de cuentas de la sobreproducción, no se pudo pagar más a los monopolios bancarios, aparecieron las crisis hipotecarias, agrícolas e industriales. Se intentó en 2007 y 2008 contener la crisis atendiendo los intereses de los bancos y especuladores en las bolsas: como es de conocimiento público, fueron empleados 700 mil millones de dólares del presupuesto gringo para rescatar a los especuladores de las hipotecas en Estados Unidos”(7). En dicho contexto concreto de la situación estructural en México, es necesario referir por último su respectiva reflexión en el ámbito sociocultural para combatir a la ideología (8) dominante.
4. Educación de masas:
Finalmente como conclusión y propuesta sobre el reconocimiento del proletariado en la educación de masas, se pone a debate la intención de llevar una voz sensiblemente político-filosófica en la cultura pedagógica para y con el proletariado; pues es claro que el abuso de poder político en la lógica del capital a costa de la vida de la clase trabajadora, se continuará con el ejemplo cada vez más violento y grotesco sobre el arrebato ilegal y anticonstitucional de la educación pública y gratuita en la crisis del capital y de sus leyes principales, explicadas de forma sucinta en este escrito, para valorar de manera concreta las categorías sobre el poder político, la lucha de clases y la sensibilidad político pedagógica en el desarrollo humano o educativo.
En cuanto a la privatización de la educación, se precisa que ésta tiende a generalizarse en México, apoyada dicha privatización por el charrismo sindical; así se puede apreciar políticamente, es decir en la defensa de los derechos humanos del proletariado, de qué modo la privatización de la educación superior, fue frenada de manera estoica, en el movimiento estudiantil del 99-2000 en la UNAM en este contexto de totalidad política concreta contemporánea como un ejemplo pedagógico vital, es decir como ícono internacional en la educación de masas, encarnada en cada uno de los sujetos histórico-educativos que en él participan como un individualcolectivo (9)con consciencia para sí de clase trabajadora, al asumirse proletariamente en los hechos con todas sus diferencias y matices en tal proceso de transición del comportamiento del sujeto histórico ahí constituido y formado para construir su propia emancipación histórico-social, frente a todo tipo de despojo impuesto por la burguesa.
Sin embargo hoy ejerciendo gran violencia, el despojo igual sigue pasando en los demás ámbitos de generación de conocimiento y de producción en general, sostenido este injusto despojo a costa del trabajador directo que sólo tiene su fuerza de trabajo para ponerla en venta, como clase explotada frente a sus opresores, pues la clase hegemónica está ante una lucha a muerte, porque su meta es privatizar todo lo posible de privatizarse: como son energéticos, desde el agua hasta el petróleo, los minerales; alimentación, vivienda, servicios de salud, diversión, medios de comunicación y ahora de forma silenciosa y paulatina, toca a la educación pública y gratuita en todos sus niveles educativos, en este periodo de decadencia del capitalismo internacional y del imperialismo mundial, entendido como última fase de existencia de este régimen de explotación capitalista.
Así va dejando tal periodo de transición reformista en un contundente aprendizaje, con ejemplos concretos del tono neocolonial y neofascista, para someter al trabajador proletarizado, ejemplos de esta represión son la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE), el Plan Puebla Panamá (PPP) o la justificación de militarización del país con la Iniciativa Mérida, que han tenido una gran resistencia para su imposición por sujetos organizados en resistencia y autodefensa de derechos humanos vitales.
Por eso lo primero que hay que expropiar en la educación humanizada en la sensibilidad de sus matices racionales, son los medios de comunicación e información del pueblo trabajador, con un sentido pedagógico-educativo, para seguir dialogando y resignificando el proceso de humanización, con base en una formación científica desde la condición humana más primitiva que es la sobrevivencia por su sensibilidad, de la prole para sí, porque “la necesidad sólo es ciega mientras no se la comprende. Ya que la libertad no es otra cosa que el conocimiento de la necesidad.” (10) En este entramado categórico, para la dialéctica crítica en el contexto histórico de la educación lingüística entre las masas, es vital comprender, de forma significativa el sentido del trabajo humano, pensando en el proceso educativo correspondiente, construido por las relaciones sociales de producción vigentes en el reconocimiento de la lucha de clases, en otras palabras construido en la confianza de la unidad proletaria.
“Este concepto de la educación como una función espontánea de la sociedad mediante la cual la prole se asemeja a los adultos, exacto en la comunidad primitiva, dejó de serlo en cuanto la comunidad primitiva se fue transformando lentamente en sociedad dividida en clases. <…> Semejante transformación tiene para nosotros una importancia grande. En la sociedad primitiva la colaboración entre los hombres se fundaba en la propiedad común y en los vínculos de sangre retrocedieron ante el nuevo vínculo que la esclavitud inauguró: el que engendra el poder del hombre sobre el hombre. Desde ese instante los fines de la educación dejaron de ir implícitos en la estructura total de la comunidad.
O para decirlo en otra forma: con la desaparición de los intereses comunes a todos los miembros iguales de un grupo, y su sustitución por intereses distintos, poco a poco antagónicos, el proceso educativo hasta entonces único se escindió; la desigualdad económica entre los “organizadores” -cada vez más explotadores- y los “ejecutores” -cada vez más explotados- trajo necesariamente la desigualdad en sus educaciones respectivas”. (11)
Lo que da cuenta histórica, desde las diferentes necesidades e intereses de vida, entre la cultura proletaria y la cultura burguesa, se desprende que sus valores acerca de la libertad y la responsabilidad transformadora, son expresiones distintas, por lo que tienen que ser resignificadas permanentemente en la educación de nuevos lenguajes.
Por las razones expuestas es importante en la comunicación dialógica, la formación pedagógica militante por, con y para las masas, que permita cobrar consciencia de clase proletaria para sí, en contra de la propiedad privada de medios de producción.
Notas:
(1) Vid. Arenas, César. La cohesión del proceso. Acerca de la organización del trabajo de masas. Editorial PCM (m-l), México 2008. P. 9.
(2) Vid. Cuevas, Felipe. Crisis de los fundamentos del capitalismo. México 2009. Mimeografiado. P. 6.
(3) Cfr. Valqui Cachi, Camilo (Coord.). El pensamiento de Marx en los umbrales del siglo XXI. Por Mario Aguirre Beltrán. Editorial Comuna, UAG. 1995 México. P. 107.
(4) Vid. Ponce, Anibal. Educación y Lucha de Clases. Editorial Quinto Sol, N.d. México. P. 112.
(5) Según Heinz Dieterich, el terrorismo de Estado “es tan viejo como la sociedad de clases misma, y pese a que constituye uno de los principales modos de operación de muchos Estados nacionales contemporáneos, no ha sido bien analizado. Muchos de los aspectos y legalidades de este siniestro fenómeno están por investigarse o requieren de un estudio más profundo. Entre éstos se encuentra la dimensión legal del problema: desde la falta de definiciones adecuadas en el derecho internacional para el fenómeno de las ‘desapariciones’, por ejemplo, hasta la ausencia de una institución ejecutiva legal de orden supranacional”. Vid. E.U. y el terrorismo internacional. Noam Chomsky, Edward S. Herman, Heinz Dieterich, James Petras, Jan Nederveeen Pieterse. Ed. UAM y Plaza y Valdes, México1988. P. 31.
(6) Cfr. Vanguardia Proletaria. No. 318 del 02 al 08 de marzo de 2009, México. P. 3.
(7) Vid. Cuevas, Felipe. Crisis de los fundamentos del capitalismo. México 2009. Mimeografiado. P. 7.
(8) Para Luis Villoro, la ideología se dimensiona de la siguiente forma: 1. Conjunto de enunciados que tienen como características: a) Presentan los productos de un trabajo como cosas o cualidades independientes de ese trabajo. b) Explican el proceso de producción por esos productos cosificados. 2. Conjunto de enunciados que presentan como un hecho o cualidad objetiva lo que es cualidad subjetiva: a) Enunciados que presentan intereses particulares de clase, como intereses generales. b) Enunciados de valor que se presentan como enunciados de hecho. 3. Conjunto de enunciados que expresan creencias condicionadas en último término, por las relaciones sociales de producción. 4. Conjunto de enunciados que expresan creencias que cumplen una función social. La ideología consiste en una forma de ocultamiento en que los intereses y preferencias propios de un grupo social se disfrazan al hacerse pasar por intereses y valores universales y se vuelven así aceptables para todos. Cfr. El concepto de ideología. Ed. FCE, México N/d. Desde esta concepción es posible distinguir las ideologías con fundamentos científicos tanto para la opresión como para la emancipación social.
Vid. Althusser Louis et al. Polémica sobre marxismo y humanismo. Ed. Siglo XXI, México 1974. Pp. 18-19. “Basta saber muy esquemáticamente que una ideología es un sistema (que posee su lógica y su rigor propios) de representaciones (imágenes, mitos, ideas o conceptos, según los casos), dotadas de una existencia y de un papel históricos en el seno de una sociedad dada. Sin entrar en el problema de las relaciones de una ciencia con su pasado (ideológico), podemos decir que la ideología como sistema de representaciones se distingue de la ciencia en que la función práctico-social es más importante que la función teórica (o de conocimiento).”
(9) Valentina Cantón se refiere a la categoría de individualcolectivo para aclarar “la concepción del sujeto como sujeto descentrado, renunciante al ser y por tanto desposeído de certeza, comodidades y verdades, un sujeto en permanente búsqueda y movimiento, que son, al mismo tiempo, los productos y motores de su extrañamiento sobre sí y sobre las cosas que conoce; extrañamiento que le conduce a la necesidad, al reconocimiento de aquello que le falta, aquello que quiere, al menos como un bien ‘material’ y que puede explicar, crear su definición con palabras como !incluso ‘interés’¡, para después ser consecuentes con ellas en su acción”, por lo que lo individual implica lo colectivo y lo colectivo lo individual, lo cual se sintetiza en la noción de particular desde la concepción hegeliano-marxista, metodológicamente hablando. La categoría de Cantón, atraviesa toda la lógica de la investigación que presentamos. Cfr. Cantón Valentina, 1+1+1 no es igual a 3. Una propuesta de formación de docentes a partir del reconocimiento del particular. Ed. UPN, Colección Textos No. 6, México 1997. 173 pp. P. 140.
(10) Vid. Lenin, I.V. Las tres fuentes y las tres partes integrantes del marxismo. Editorial Progreso, Moscú 1974. P. 20.
(11) Vid. Ponce, Aníbal. Educación y lucha de clases. Editorial Quinto Sol, México N/d. Pp. 12, 16 y 17. En esta obra nuestro autor, sostiene que “Marx tenía razón pues, cuando decía que ‘al principio de la civilización no son personas particulares, sino familias, tribus, etcétera, las que están una enfrente de otras”. Apud. El Capital, T. I. P. 269, aunque se equivocaba al creer que la familia fue anterior a la tribu, como él mismo lo reconoció después”.
Saturday, September 4, 2010
Monday, August 23, 2010
Organización política y sus implicaciones
“Proletarios de todos los pueblos uníos”
Manifiesto del Partido Comunista
Karl Marx
Se reflexiona en el proceso educativo del hacerse humano, por medio de la historicidad, tomando en cuenta la relación política, la sensibilidad de clase, y la expresión humana liberada.
La organización política es el fundamento para la valoración de los derechos humanos universales y particulares, véase su significado filosófico formal, que tiene una multiplicidad de lenguajes e interpretaciones posibles, en tantas explicaciones, conjeturas y refutaciones como sujetos históricos existen.
En la relación política, Aristóteles (384-322 a.c.), recuperando a Sócrates, refiere la Filosofía práctica, junto con la ética y la economía; dado que la verdadera política dice Platón (425-347 ó 348 a.c.) se centra en la tarea humana de toda la vida por medio del diálogo -recuperada esa propuesta de la mayéutica, observada en la ética socrática de conocerse a sí mismo (470-399 a.c.)- así se va mostrando a los jóvenes la capacidad dialéctica del poder real, el dialogar, saber escucharse y acordar una solución posible de entendimiento humanizándose así en la resolución de problemas comunes por el bien de la mayoría, en la resistencia y la autodefensa contra la minoría del empresariato monopolista que se privilegia con "su" ley autoritaria moderna.
Con base en este significado, Marx ve científicamente el interés por el trabajo crítico de la economía política en la denuncia de la lógica injusta de la acumulación capitalista; al igual que lo captó la reflexión práctica de Paulo Freire en la dialogicidad de la conscienciación crítica pedagógica en contra de la formación bancaria, pues él luchó por una educación política para América Latina y otras latitudes de pueblos en condición de pobreza como la India; para comprender la dialéctica entre los oprimidos y opresores, que se encuentra en permanente intersubjetividad del comportamiento socio-cultural; por esta relación política se tiene la necesidad educativa de seguir aportando al proceso de emancipación histórica, el cual es infinito.
La relación política significa por tanto, la capacidad dialógica de la liberación humana en la síntesis de Platón, así se puede resignificar con mayor precisión el fetiche ‘como motor del progreso humano’ en otro proceso protector de los intereses del capital, ya desvirtuado principalmente la verdadera lógica política, fundada en procesos humanos de emancipación y libertad de expresión; desvirtuándose en la lógica capitalista, como ente exclusivo de la vida parlamentaria socialdemócrata actual, que también tiene su propia historicidad; en este sentido, revelando la falsedad ideológica neo-liberal menciona Jeannette Escalera, en ese misterio de la obscuridad de la caverna de Platón, la cual pasa por la dimensión sincrética de la identidad del sujeto educativo, por medio del ejemplo vital naturalizado como por sombras, en la práctica hegemónica educativa del agandalle violento, machista y patriarcal; que deja la representación del arrebato de ira, incomprensión, sordidez e injusticia, que deviene en sí del instinto salvaje animal, reconstituyendo permanentemente al sujeto educativo en su proceso de conocimiento y conscienciación histórica, que mueve y fundamenta su relación política de clase, con una cosmovisión del mundo y de la vida diferente como pueblo trabajador despojado.
De ahí devienen los disvalores en contra de la vida, en el afán por la muerte rápida e instantánea del otro que en apariencia ‘no soy yo’; pues se cree como parte del engaño ideológico hegemónico, que el sujeto dominante tiene como ‘don divino’ un gran poderío de acumulación capitalista, que lo coloca de forma natural por encima de todos, en la relación entre poseedores y desposeídos; dueños de todo lo trabajado por los oprimidos a lo largo de la historia humana, logrado este sentimiento por medio de la práctica evangelizadora del miedo, la culpa y el castigo, que fue siendo inclulcado hasta hoy día en la hegemonía política implicándose emociones básicas, que oscilan entre la euforia, el miedo, la agresión, la tristeza, la repulsión, la melancolía, la confianza, el liderazgo, la resignación y el conocimiento o sabiduría.
Esta práctica de abuso de poder político en la acumulación y centralización capitalista vivida hasta hoy en múltiples matices de las emociones del sujeto educativo, se presenta ideológicamente como el mundo político en el acto pragmático del imperialismo mundial, que olvida la sabia cosmovisión indígena, que aún enorgullece a la patria mexicana, en el colorido cultural de los pueblos de Oaxaca, Veracruz, Puebla, Guerrero, Chiapas, Yucatán, entre otros más como en San Salvador Atenco, Estado de México, que conocen el sentido de la dignidad que empieza por la vida, que es la tierra; a estas culturas la oligarquía financiera les tiene miedo por eso redobla esfuerzos para despojarlas de lo que es suyo, su esfuerzo en el trabajo conjunto, porque han aprehendido a vencer el miedo en algunas regiones de identidades locales, étnicas, culturales y territoriales -como plantea Tejeda-.
De esta confusión del “sistema democrático” en las relaciones políticas, se aprecia hoy la debilidad presidencial, y la necesidad de la federación de los sindicatos y de los grupos políticos, que se sustentan en prácticas de abuso de poder hegemónico, así muchos sujetos en lo individual y en la hegemonía se van curtiendo en estas prácticas corruptas y degradantes; aquí preguntamos ¿qué cambiará en la geopolítica de Centroamérica y en la antigua Mesoamérica con el proyecto Plan Puebla Panamá empresarial que no logra su neoconquista contra estas culturas para degradar su vida?
La pregunta inicia apenas a resolverse en el contexto de la producción maquiladora que necesita desarrollar el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) en donde queda claro el tipo de educación a imponerse en la región, como sujeto cosificado, así puede comprenderse el origen filosófico de la relación política del sujeto educativo en el Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Telefonistas y de la Industria Eléctrica, pues en un proceso lento se nota la autonomización de liderazgos, con una aparente disputa y tensión en la división o muerte de nuevos líderes, en donde la práctica dialógica es desigual y desvirtuada en el contexto hegemónico del capital en relaciones de poder político y de abuso de éste.
Este panorama de rupturas de hegemonía política, en donde los gobernadores estatales aplican el poder que siempre tuvieron con la descentralización y federalización, para negociar con los empresarios del capital en los modelos maquiladores que se perfilan en Tamaulipas, Chihuaha y Baja California con la fuerza globalizadora del capital, ello necesariamente conlleva a dimensionar los derechos humanos en su esquema jerárquico entre regiones, municipios, pueblos y naciones de la vida cultural latinoamericana.
En este sentido Tejeda aclara sobre la identidad occidental que “La presencia duradera de las tradiciones prehispánicas o precoloniales, que en varios países configuran la base de la identidad nacional. La ambigüedad del ser latinoamericano que nos hace copiar e imitar, a la vez que nos queremos alejar de un pasado que nos marca para siempre. La parte indígena de la vida nacional se ha puesto en marcha y ha dejado de estar escondida y negada. El auge de las identidades, conduce a movimientos autonómicos, y las réplicas de proyectos separatistas y segregacionistas. Los Estados nacionales se ven sacudidos por los efectos de la globalización, mientras desde abajo surgen reclamos autonómicos, que requieren respuestas integradoras desde la perspectiva nacional y regional. La identidad latinoamericana se pone en discusión como parte de los diversos niveles y ámbitos en que los individuos, o las colectividades y las naciones conforman identidades y diferencias” .
Las diferencias de esta depresión y tristeza compartida por los oprimidos y despojados de los bienes de su trabajo, como proceso educativo histórico, se está acumulando también en indignación y luchas de resistencia y autodefensa, ya que desde la lógica más simple, se comprende que han sido siglos de contemplar y de callar su razón histórica, que sale ahora del corazón y del cuerpo mutilado del sujeto educativo, en la era del conocimiento significativo que ha acuñado el ser humanizado en la sensibilidad política, que empieza a hablar su mundo, para su mundo y con su mundo.
Se requiere de la palabra que supere la crueldad del poder estatal, sea éste esclavista, feudal, capitalista o aún su propia sombra, que es hoy el estado socialista entre los matices de la esfera multinacional imperialista, por ser la última fase de desarrollo del capital monopolista -según la propuesta educativa de Lenin-.
Una confusión sobre el imperialismo, es la falta de claridad en la relación política concreta de la hegemonía monopolista, que es presentada por los aparatos de reproducción ideológica burgueses, como algo abstracto, ese es el éxito de su lógica, entendiendo a la lógica como instrumento de la ciencia -plantea Aristóteles-, al esconderse la destrucción implícita del “sistema democrático capitalista”, encubriendo así su abuso de poder estatal central, de apariencia cooperativa.
Porque realmente tal sistema democrático capitalista, lo que ha logrado durante todo un siglo de existencia es: la falta de claridad de la vida pública entre obreros, en el trabajo agrario y con la pequeña burguesía o clase media; impuesta tal dispersión de la población civil, con el proceso educativo hegemónico globalizador burgués, así también a través de la fragmentación de los partidos políticos, sus divisiones y sus fracturas; parecido se hace con los sindicatos de cooperación con el gobierno y la federación, y en el contexto internacional la fragmentación de “América y los Estados Unidos”.
Este último país afortunadamente está dejando de ser la primera potencia mundial en la nueva geopolítica con mayor población, más demandas y pocos recursos, por lo que se espera que habrá mucha creatividad en el tránsito del Estado soberano, en donde las nuevas generaciones podrían romper las barreras geográficas universales por medio de redes de comunicación dialógica multinacional, en donde los nuevos lenguajes con sabiduría de lucha indígena abren horizontes de luz, dentro de la marginación y la miseria para los nuevos derechos humanos en las regiones de identidad política clasista.
En la relación política del pueblo organizado se necesita una sensibilidad de clase, con un sustento virtuoso de filosofía indígena y de los saberes diversos de la gente de trabajo, para enfrentar el proyecto de la burguesía neo-liberal, pues ésta limita la autonomía política del sujeto educativo organizado, en sus múltiples dimensiones de identidad humana, que tienen en esta significación diferentes matices del proceso de humanización, en donde se capta la dimensión consciente o no sobre el saber del ser práctico.
Se necesita en el trabajo educativo de masas, ir afirmando la expresión humana sensiblemente crítica, justo entre la sobrevivencia, carencia y abuso de poder político, entre el amo y el esclavo, como parámetros de necesidad humanizada.
Pues hoy es evidente la la lamentable información que irá extendiéndose en las verdaderas luchas revolucionarias, ya que en México "Aún los que han podido conservar su empleo tienen ingresos que no les alcanza ni siquiera para lo más indispensable. En un reporte de investigación, de enero de 2010, el Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la UNAM sostiene que 17 millones 776 mil personas, que reciben menos de dos salarios mínimos y representan el 41 por ciento de la población económicamente activa, perciben ingresos que no les permiten adquirir una canasta alimentaria recomendable, considerando aspectos nutritivos, culturales y económicos."
Por eso la proclama común que se levanta en la palabra dialógica es: !la tierra es para quien la trabaja!, !la fábrica es para quien la trabaja!, !la mina es para quien la trabaja¡, !la escuela es para quien la trabaja!, !la playa es para quien la trabaja!, !el hospital es para quien lo trabaja!, !la vivienda, el alimento y el vestido es para quien los trabaja!, !la cultura milenaria es para quien la trabaja!
!La organización política popular es de todos!
Friday, July 2, 2010
La crisis del sistema capitalista
La crisis del sistema capitalista, “responde a una contradicción más profunda y fundamental del sistema económico vigente: a la contradicción existente entre el carácter social de la producción y el carácter privado de la apropiación”
Karl Marx
La formación pedagógica militante para destruir a la propiedad privada de medios de producción, requiere de la sensibilidad político pedagógica militante, ya que el poder político pedagógico en su dialéctica militante, conlleva un proceso histórico que tiene, productos culturales de una época en sí en sus relaciones de poder ideológico-político para sí, entendido este proceso como capacidad de ejercer el derecho ante cualquier tipo de sometimiento, engaño e injusticia, a través de la expresión comunicativa dialógica de sí al para sí, por ser ésta la principal capacidad humana en la formación de valores del ejemplo virtuoso en el campo de la educación de masas; es decir de producción social, de valoración en la necesidad de elección dentro del contexto de su mundo tradicional cambiante, según la lucha de clases vigente, lo cual da un sentido de vida y de muerte en el significado de su historicidad social, teniendo la razón del amor a la vida emancipada de la explotación en la venta de mercancías degradadas, por lo que se hace necesaria una pedagogía, acerca del abuso del poder político monopolista que marca el rumbo degradante en la vida humana internacional, nacional y regional.
De acuerdo a lo desarrollado en la epistemología marxista, que hoy día resulta ser la más abarcativa en su explicación histórica en el comportamiento enajenante y explotado en la desigualdad social, toma en cuenta en la formación de valores histórico dialécticos, sus representaciones, símbolos, imágenes, angustias y condiciones materiales de existencia del sujeto educativo, pero muchos de estos entramados epistemológicos aparecen implícitos, por lo que es vital desarrollarlos, para enfatizar la injusta DESIGUALDAD SOCIAL para sí, porque sólo la CONSCIENCIA DE LA CLASE PROLETARIA es poder político real, en la DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS fundamentales que tienen sus propias leyes en el despliegue del hacerse humano, con base en un trabajo interdisciplinario multifacético en las relaciones sociales de producción y en la división social del trabajo, propiciado en la Asamblea dialógica, sin que ello sea garantía en la correlación de fuerzas, en donde la vanguardia obrera se pone al frente del poder político en la era militante del siglo XXI, en donde se tendrá que hacer una disección científica, en procesos de aprehendizaje, que permitan al sujeto histórico-educativo, diferenciar los entramados entre la cultura burguesa y la cultura proletaria, haciéndolos conscientes en el acto educativo frente a la mirada juiciosa del porvenir emancipatorio socialista-comunista, en la abolición de la injusta relación entre el capital y el trabajo, haciendo una reflexión crítica y dialógica sobre los comportamientos humanos que parecen obvios y por lo mismo se quedan en la naturalidad de la indiferencia o en enfado para no asumirlos como propios y menos aún como posible proyecto de vida.
“En las entrañas mismas del capitalismo se engendran las condiciones de su muerte y sustitución por el nuevo régimen: el socialismo.
El desarrollo de las fuerzas productivas llega a ser incompatible con todo el régimen social y político del capitalismo.
Al mismo tiempo, crece y se desarrolla la nueva clase llamada a vencer la resistencia, en la que los capitalistas se oponen a desaparecer la propiedad privada de medios de producción, como clase que sobrevive en la manipulación y la represión, síntomas de la decadencia capitalista, enfrentándose así a la razón sensible de la escena histórica: el proletariado.
<…>¿Por qué el proletariado es la clase designada por la Historia para poner fin al capitalismo e instaurar el socialismo?
Por las siguientes razones <…>:
La clase obrera es la clase más explotada de la sociedad capitalista. Sus mismas condiciones de vida la convierten en el enemigo firme e intransigente del orden capitalista, empujándola en la lucha contra él.
- Los obreros por su misma situación en la producción están ligados al futuro de ésta y no a su pasado. El desarrollo de la gran industria no amenaza la existencia del proletariado como clase (a diferencia de lo que ocurre con los grupos sociales formados por campesinos, artesanos, pequeños capitalistas, a los que la gran industria va arruinando y destruyendo.) La posición de la clase obrera en la sociedad se fortalece, aumenta el número de obreros y su importancia en la vida económica y social.
- Los intereses y aspiraciones de la clase obrera coinciden objetivamente con las necesidades de las fuerzas productivas. Estas, para expansionarse sin trabas, necesitan que desaparezca la propiedad privada sobre los medios de producción. Los obreros, para liberarse de la explotación de la que son víctimas, necesitan exactamente lo mismo.
- La clase obrera es la Única que reúne las cualidades combativas, que son necesarias para una tarea tan ardua como es la lucha contra el capitalismo.
En primer lugar tiene a su favor el número, la masa, que crece con el mismo desarrollo del capitalismo.
En segundo lugar, tiene mayor capacidad de organización que otros grupos sociales, en virtud de sus mismas condiciones de vida. El trabajo en la gran industria no sólo agrupa a los obreros, sino que contribuye a cultivar en ellos rasgos como el espíritu colectivo, de equipo: la predisposición a la disciplina, a la solidaridad, al apoyo muto, cualidades que, si son inapreciables en el trabajo, lo son también en la lucha.
Mientras más progresa la industria moderna, más necesita trabajadores de un nivel cultural y técnico superior a los de otras épocas, lo que facilita la asimilación de las doctrinas del socialismo científico. Por ello el proletariado industrial es el sector más avanzado de las clases oprimidas.
Por las razones expuestas, la clase obrera reúne mejores condiciones que otros grupos sociales para desarrollar su conciencia política, para asimilar la teoría revolucionaria, para organizarse en un partido combativo, sin el cual no es posible la lucha victoriosa contra el capitalismo ni la conquista del poder político.”
Tómese en cuenta la capacidad humana de un largo proceso de autorreconocimiento del TRABAJO PROLETARIO, porque éste ha ido abriendo camino con fundamento en una identidad sensible del sujeto educativo, en el proceso de formación cultural EN LO QUE SE APREHENDE con un carácter de la cultura hegemónica de pertenencia, ello sucede en un mosaico multicultural de matices casi imperceptibles del sistema de ideas, a través de su historicidad social intersubjetiva, por ser la hegemonía de valores de posesión y de despojo, la esencia pedagógica que inculca la cultura burguesa como eje que define el comportamiento de la clase explotada, que se mueve entre la carencia, la necesidad material y la alegoría de la vida popular de pertenencia, en las fibras más sutiles de su cultura proletaria, aún sin saberse reconocer como tal historicidad social.
Obsérvese de qué manera desde el TRABAJO ESCLAVO, éste padecía un sentido de negación que la cultura hegemónica oligárquica, le obligaba tener que aceptar frente al miedo a la muerte, ahí el trabajo manual más pesado era despreciado, justo por este sentido de muerte que naturalizaba la división histórico-social del trabajo humano-inhumano; este comportamiento de origen en el aprehendizaje por medio del ejemplo, ha incidido en los sentimientos de la cultura proletaria hasta el presente, en ese despliegue dialéctico de épocas transcurridas como síntesis de la realidad orgánica concreta; por eso hoy el partido de la clase proletaria juega un papel esencial en la formación y en la organización política del nuevo revolucionario en el poder político militante.
Al respecto, Anibal Ponce aclara cómo “en el momento de la historia humana en que se efectúa la transformación de la sociedad comunista primitiva en sociedad, dividida en clases, la educación tiene por problema propio: luchar contra las tradiciones del comunismo de tribu; inculcar que las nuevas clases dominantes no tienen otra finalidad que asegurar la vida de las clases dominadas, y vigilar atentamente el menor asomo de protesta para extirparlo o corregirlo. El ideal pedagógico naturalmente, no puede ya ser el mismo para todos: no sólo las clases dominantes cultivan uno muy distinto al de las clases dominadas, sino que procuran además que la masa laboriosa acepte esa desigualdad de educación como una desigualdad impuesta por la naturaleza de las cosas, y contra la cual sería locura rebelarse”.
En este entramado educativo de hermenéutica analógica contemporánea, es necesario dar cuenta de la formación pedagógica militante en sí, con la intención de ir incidiendo, como un largo proceso político de sí, en el derrocamiento de la propiedad de medios de vida o de producción para sí; dado que estos medios pertenecen al trabajador directo históricamente, pero le han ido siendo arrebatados de forma violenta en la desigualdad social que engendran las condiciones materiales de vida y su valoración oligárquica, a través de las conquistas y con los procesos de colonización en el comportamiento naturalizado; actitud condensada en la historicidad social, que hoy día se vive con características neofascistas en esta última fase del imperialismo mundial, que es la más egoísta y cruel de toda la historia humana, por lo que la propia nanotecnología y la ciencia tecnológica permitirán la emancipación de las masas trabajadoras en su unidad más fraterna, solidaria, consciente, en trabajo compartido, hoy ejercitado por necesidades de sobrevivencia frente a la indignación del esclavo moderno, que es capaz de identificar en el propio cuerpo su dolor y carencia; sólo le falta ver la película de la decadencia del capital completa de forma integrada, por tanto no es extraño que sean los periodistas críticos, quienes hoy están siendo asesinados y laserados por levantar su voz para informar la verdad, hasta que sean las masas militantes, sin caudillos ni líderes de barro, las que avancen para incitar a la destrucción de los grandes imperios monopolistas de los estados del capital, por su ilegalidad, degradación y abuso de poder político.
Porque “más celosas de lo suyo por la importancia de los intereses que debían defender, y por la posibilidad de reflexionar sobre esos intereses mediante el ‘ocio’ que les aseguraba el trabajo ajeno, las clases opresoras adquirieron con respecto a las oprimidas una más clara conciencia de ellas mismas. Fue en virtud de esa máxima precisión en sus propósitos, que adecuaron a éstos su propia educación y la educación que impartían a los negados no los abandona jamás”.
La esencia de las relaciones de opresión a través de las épocas hoy la detenemos en esa película didáctica, con la intención de irse haciendo humanas, es decir conscientes, dado que es necesario reflexionarlas pedagógicamente para valorar sus cambios cualitativos como espacios de superación permanente; seguramente se preguntarán ¿superación en dónde?. Sí superación en la temporalidad concreta del sujeto educativo con una visión contrahegemónica, entiéndase el propio cuerpo humano, para alcanzar momentos de alegría, honestidad, satisfacción colectiva y, la virtud humanizada a través de la sonrisa de los niños y niñas emancipados de la explotación maquiladora, en donde el empresariato monopolista los ve como mano de obra barata, que tendrá que sobrevivir en la cultura del silencio, como animalitos arrinconados frente al trabajo ilegal infantil.
Véase esta misma esencia de opresión, volviendo al ejemplo contemporáneo, sobre el negocio de la educación, en la vía Alianza por la Calidad de la Educación-Universidad Pedagógica Nacional, en tres momentos para su comprensión significativa, valórese, en el ejercicio del abuso de poder político hegemónico en el que, se sintetiza como proceso de la historicidad social, entendiéndose a cada sujeto como totalidad política concreta, dado el papel jugado en la lucha de clases que como se aprecia tiene matices históricos de dicha opresión, aquí se destacan tres momentos articulados, que expresan esta condición política en su totalidad concreta:
1. Régimen de explotación a derrocar en la parafernalia de la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE) vinculada con la descentralización de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN):
Desde la visión de la Pedagogía Crítica, se sostiene que las contradicciones secundarias en el comportamiento y en la lucha de género, de raza, en el ámbito de la prostitución, de etnia, por tierras, por religiones, por plazas magisteriales, por preferencias sexuales, por las muertas en las maquiladoras de asinamiento y de narcotráfico, etc. etc., todas estas formas de sobrevivencia para la clase trabajadora, son condiciones de vida que se están extendiendo a nivel nacional, como producto histórico del origen dialéctico en el abuso de poder entre el amo y el esclavo que es la forma de explotación más antigua, quizá por eso la podemos comprender mejor; así como el abuso de poder impuesto en el proceso de aprehendizaje por medio del ejemplo de la cultura burguesa hegemónica desde sus aparatos ideológicos de control militar, como se perfila en la ACE-UPN, provocado por la contradicción fundamental entre el trabajo y el capital, es decir entre la producción y la no socialización de lo producido; esta razón histórica es importante desmitificarla, en el encubrimiento institucional, regulado por la ideología burguesa, como lo denuncia la Pedagogía Crítica de Antonio Gramsci.
Este comportamiento histórico de dominación naturalizada entre el capital a costa del trabajo, se ha estructurado en la subjetividad del sujeto educativo, representándose en la figura caciquil, empresarial, caudillista, oportunista, charril o infantilista, en el peor de los casos como el "funcionario tecnócrata idealista con un romanticismo insultante", dada la desigualdad social y la falta de oportunidades para una educación auténticamente comunitaria, en el mosaico de la estratificación jerárquica que se transmite de forma sutil, o sumamente grotesca, a través de la familia, en los medios de comunicación, en la religión y desde la educación básica hasta el posgrado; ahí el sujeto debe ser preparado conforme a un régimen, fundado en dogmas y dobles discursos del contexto hegemónico, sabiendo de sus excepciones y matices diferenciadas, de acuerdo al grado de consciencia social asumido; entiéndase un comportamiento desarticulado, apolítico, desclasado, competitivo, individualista, y ahistórico, fortaleciéndose este perfil sustantivo en la ACE-UPN como muestra retrógrada del acto educativo, esta muestra sirve para valorar cómo se irá abarcando la lógica de privatización “por decreto” de todo el sistema educativo mexicano, hasta generalizarse la práctica de tercerización del trabajador sobreexplotado que impone la división del valor burgués entre el trabajo intelectual y el trabajo manual.
De tal forma, el trabajador directo queda carente de todo derecho humano laboral, obviamente sin el arma de lucha histórica, política y filosófica, que es la huelga como lo perfila la reforma a la Ley del Trabajo, y sin derecho a la seguridad social, como es la nueva Ley del ISSSTE, para quedar la gran mayoría de la población en esa condición absoluta de sobrevivencia esclava, con perfil maquilador enajenante y degradado al servicio del empresariato monopolista; por ello es tan necesario separar el trabajo del campo y el de la ciudad en la cultura burguesa del imperio entre los gobiernos de Estados Unidos y el de México, perdiendo paulatinamente éste su soberanía nacional y autosuficiencia alimentaria, científica y tecnológica.
De tal forma el magisterio “a) Debe ubicar correctamente a las clases en conflicto y los intereses antagónicos que sostienen, así como los intereses sociales concretos de su sector, que van de la mano de los proletarios. b) Observar el lugar de las contradicciones generales y las que le son impuestas por las relaciones capitalistas al mismo magisterio en base a la división social del trabajo. c) La definición del rol magisterial en las actuales condiciones, en el campo de la vida social dominada por el capital frente a la necesidad de enfocarse a la salida de ruptura. d) Los problemas a resolver que en muchos casos han sido un verdadero quebranto a su organización ascendente estancándole en el gremialismo, cuando no, que han socavado algunas de sus conquistas. e) La determinación a seguir en el proceso democrático y revolucionario de una forma consciente, superándose de sus viejas limitaciones y ataduras que restringen su unidad, su organización, sus acciones.”
Sin embargo es claro que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y los grandes movimientos sociales actuales como el de la Organización de Pueblos en Defensa de la Tierra en San Salvador Atenco (OPDT) y la Asamblea Popular de Pueblos de Oaxaca (APPO), han tenido que enfrentar con dignidad y humildad luchas reprimidas por el fasicismo mexicano, encabezados por Felipe Calderón, Ulises Ruíz en Oaxaca y Peña Nieto en el Estado de México, ambos lugares perfilados para extender el proyecto maquilador Plan Puebla Panamá, también denominado por el empresariato imperialista Proyecto Mesoamérica, que sólo traerá a México degradación y miseria, como ya está documentado.
Por eso decimos, que aún perdiendo realmente los pueblos organizados siempre estarán ganando en favor de su emancipación total como un acto pedagógico militante, cuando se logre la toma del poder humanizado, para eso es necesario ir venciendo el abuso de poder político en el despliegue histórico de caciques, líderes corruptos, gobers preciosos, parlamentos electoreros del capital y la prepotencia jerárquica del Estado capitalista en México.
Karl Marx
La formación pedagógica militante para destruir a la propiedad privada de medios de producción, requiere de la sensibilidad político pedagógica militante, ya que el poder político pedagógico en su dialéctica militante, conlleva un proceso histórico que tiene, productos culturales de una época en sí en sus relaciones de poder ideológico-político para sí, entendido este proceso como capacidad de ejercer el derecho ante cualquier tipo de sometimiento, engaño e injusticia, a través de la expresión comunicativa dialógica de sí al para sí, por ser ésta la principal capacidad humana en la formación de valores del ejemplo virtuoso en el campo de la educación de masas; es decir de producción social, de valoración en la necesidad de elección dentro del contexto de su mundo tradicional cambiante, según la lucha de clases vigente, lo cual da un sentido de vida y de muerte en el significado de su historicidad social, teniendo la razón del amor a la vida emancipada de la explotación en la venta de mercancías degradadas, por lo que se hace necesaria una pedagogía, acerca del abuso del poder político monopolista que marca el rumbo degradante en la vida humana internacional, nacional y regional.
De acuerdo a lo desarrollado en la epistemología marxista, que hoy día resulta ser la más abarcativa en su explicación histórica en el comportamiento enajenante y explotado en la desigualdad social, toma en cuenta en la formación de valores histórico dialécticos, sus representaciones, símbolos, imágenes, angustias y condiciones materiales de existencia del sujeto educativo, pero muchos de estos entramados epistemológicos aparecen implícitos, por lo que es vital desarrollarlos, para enfatizar la injusta DESIGUALDAD SOCIAL para sí, porque sólo la CONSCIENCIA DE LA CLASE PROLETARIA es poder político real, en la DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS fundamentales que tienen sus propias leyes en el despliegue del hacerse humano, con base en un trabajo interdisciplinario multifacético en las relaciones sociales de producción y en la división social del trabajo, propiciado en la Asamblea dialógica, sin que ello sea garantía en la correlación de fuerzas, en donde la vanguardia obrera se pone al frente del poder político en la era militante del siglo XXI, en donde se tendrá que hacer una disección científica, en procesos de aprehendizaje, que permitan al sujeto histórico-educativo, diferenciar los entramados entre la cultura burguesa y la cultura proletaria, haciéndolos conscientes en el acto educativo frente a la mirada juiciosa del porvenir emancipatorio socialista-comunista, en la abolición de la injusta relación entre el capital y el trabajo, haciendo una reflexión crítica y dialógica sobre los comportamientos humanos que parecen obvios y por lo mismo se quedan en la naturalidad de la indiferencia o en enfado para no asumirlos como propios y menos aún como posible proyecto de vida.
“En las entrañas mismas del capitalismo se engendran las condiciones de su muerte y sustitución por el nuevo régimen: el socialismo.
El desarrollo de las fuerzas productivas llega a ser incompatible con todo el régimen social y político del capitalismo.
Al mismo tiempo, crece y se desarrolla la nueva clase llamada a vencer la resistencia, en la que los capitalistas se oponen a desaparecer la propiedad privada de medios de producción, como clase que sobrevive en la manipulación y la represión, síntomas de la decadencia capitalista, enfrentándose así a la razón sensible de la escena histórica: el proletariado.
<…>¿Por qué el proletariado es la clase designada por la Historia para poner fin al capitalismo e instaurar el socialismo?
Por las siguientes razones <…>:
La clase obrera es la clase más explotada de la sociedad capitalista. Sus mismas condiciones de vida la convierten en el enemigo firme e intransigente del orden capitalista, empujándola en la lucha contra él.
- Los obreros por su misma situación en la producción están ligados al futuro de ésta y no a su pasado. El desarrollo de la gran industria no amenaza la existencia del proletariado como clase (a diferencia de lo que ocurre con los grupos sociales formados por campesinos, artesanos, pequeños capitalistas, a los que la gran industria va arruinando y destruyendo.) La posición de la clase obrera en la sociedad se fortalece, aumenta el número de obreros y su importancia en la vida económica y social.
- Los intereses y aspiraciones de la clase obrera coinciden objetivamente con las necesidades de las fuerzas productivas. Estas, para expansionarse sin trabas, necesitan que desaparezca la propiedad privada sobre los medios de producción. Los obreros, para liberarse de la explotación de la que son víctimas, necesitan exactamente lo mismo.
- La clase obrera es la Única que reúne las cualidades combativas, que son necesarias para una tarea tan ardua como es la lucha contra el capitalismo.
En primer lugar tiene a su favor el número, la masa, que crece con el mismo desarrollo del capitalismo.
En segundo lugar, tiene mayor capacidad de organización que otros grupos sociales, en virtud de sus mismas condiciones de vida. El trabajo en la gran industria no sólo agrupa a los obreros, sino que contribuye a cultivar en ellos rasgos como el espíritu colectivo, de equipo: la predisposición a la disciplina, a la solidaridad, al apoyo muto, cualidades que, si son inapreciables en el trabajo, lo son también en la lucha.
Mientras más progresa la industria moderna, más necesita trabajadores de un nivel cultural y técnico superior a los de otras épocas, lo que facilita la asimilación de las doctrinas del socialismo científico. Por ello el proletariado industrial es el sector más avanzado de las clases oprimidas.
Por las razones expuestas, la clase obrera reúne mejores condiciones que otros grupos sociales para desarrollar su conciencia política, para asimilar la teoría revolucionaria, para organizarse en un partido combativo, sin el cual no es posible la lucha victoriosa contra el capitalismo ni la conquista del poder político.”
Tómese en cuenta la capacidad humana de un largo proceso de autorreconocimiento del TRABAJO PROLETARIO, porque éste ha ido abriendo camino con fundamento en una identidad sensible del sujeto educativo, en el proceso de formación cultural EN LO QUE SE APREHENDE con un carácter de la cultura hegemónica de pertenencia, ello sucede en un mosaico multicultural de matices casi imperceptibles del sistema de ideas, a través de su historicidad social intersubjetiva, por ser la hegemonía de valores de posesión y de despojo, la esencia pedagógica que inculca la cultura burguesa como eje que define el comportamiento de la clase explotada, que se mueve entre la carencia, la necesidad material y la alegoría de la vida popular de pertenencia, en las fibras más sutiles de su cultura proletaria, aún sin saberse reconocer como tal historicidad social.
Obsérvese de qué manera desde el TRABAJO ESCLAVO, éste padecía un sentido de negación que la cultura hegemónica oligárquica, le obligaba tener que aceptar frente al miedo a la muerte, ahí el trabajo manual más pesado era despreciado, justo por este sentido de muerte que naturalizaba la división histórico-social del trabajo humano-inhumano; este comportamiento de origen en el aprehendizaje por medio del ejemplo, ha incidido en los sentimientos de la cultura proletaria hasta el presente, en ese despliegue dialéctico de épocas transcurridas como síntesis de la realidad orgánica concreta; por eso hoy el partido de la clase proletaria juega un papel esencial en la formación y en la organización política del nuevo revolucionario en el poder político militante.
Al respecto, Anibal Ponce aclara cómo “en el momento de la historia humana en que se efectúa la transformación de la sociedad comunista primitiva en sociedad, dividida en clases, la educación tiene por problema propio: luchar contra las tradiciones del comunismo de tribu; inculcar que las nuevas clases dominantes no tienen otra finalidad que asegurar la vida de las clases dominadas, y vigilar atentamente el menor asomo de protesta para extirparlo o corregirlo. El ideal pedagógico naturalmente, no puede ya ser el mismo para todos: no sólo las clases dominantes cultivan uno muy distinto al de las clases dominadas, sino que procuran además que la masa laboriosa acepte esa desigualdad de educación como una desigualdad impuesta por la naturaleza de las cosas, y contra la cual sería locura rebelarse”.
En este entramado educativo de hermenéutica analógica contemporánea, es necesario dar cuenta de la formación pedagógica militante en sí, con la intención de ir incidiendo, como un largo proceso político de sí, en el derrocamiento de la propiedad de medios de vida o de producción para sí; dado que estos medios pertenecen al trabajador directo históricamente, pero le han ido siendo arrebatados de forma violenta en la desigualdad social que engendran las condiciones materiales de vida y su valoración oligárquica, a través de las conquistas y con los procesos de colonización en el comportamiento naturalizado; actitud condensada en la historicidad social, que hoy día se vive con características neofascistas en esta última fase del imperialismo mundial, que es la más egoísta y cruel de toda la historia humana, por lo que la propia nanotecnología y la ciencia tecnológica permitirán la emancipación de las masas trabajadoras en su unidad más fraterna, solidaria, consciente, en trabajo compartido, hoy ejercitado por necesidades de sobrevivencia frente a la indignación del esclavo moderno, que es capaz de identificar en el propio cuerpo su dolor y carencia; sólo le falta ver la película de la decadencia del capital completa de forma integrada, por tanto no es extraño que sean los periodistas críticos, quienes hoy están siendo asesinados y laserados por levantar su voz para informar la verdad, hasta que sean las masas militantes, sin caudillos ni líderes de barro, las que avancen para incitar a la destrucción de los grandes imperios monopolistas de los estados del capital, por su ilegalidad, degradación y abuso de poder político.
Porque “más celosas de lo suyo por la importancia de los intereses que debían defender, y por la posibilidad de reflexionar sobre esos intereses mediante el ‘ocio’ que les aseguraba el trabajo ajeno, las clases opresoras adquirieron con respecto a las oprimidas una más clara conciencia de ellas mismas. Fue en virtud de esa máxima precisión en sus propósitos, que adecuaron a éstos su propia educación y la educación que impartían a los negados no los abandona jamás”.
La esencia de las relaciones de opresión a través de las épocas hoy la detenemos en esa película didáctica, con la intención de irse haciendo humanas, es decir conscientes, dado que es necesario reflexionarlas pedagógicamente para valorar sus cambios cualitativos como espacios de superación permanente; seguramente se preguntarán ¿superación en dónde?. Sí superación en la temporalidad concreta del sujeto educativo con una visión contrahegemónica, entiéndase el propio cuerpo humano, para alcanzar momentos de alegría, honestidad, satisfacción colectiva y, la virtud humanizada a través de la sonrisa de los niños y niñas emancipados de la explotación maquiladora, en donde el empresariato monopolista los ve como mano de obra barata, que tendrá que sobrevivir en la cultura del silencio, como animalitos arrinconados frente al trabajo ilegal infantil.
Véase esta misma esencia de opresión, volviendo al ejemplo contemporáneo, sobre el negocio de la educación, en la vía Alianza por la Calidad de la Educación-Universidad Pedagógica Nacional, en tres momentos para su comprensión significativa, valórese, en el ejercicio del abuso de poder político hegemónico en el que, se sintetiza como proceso de la historicidad social, entendiéndose a cada sujeto como totalidad política concreta, dado el papel jugado en la lucha de clases que como se aprecia tiene matices históricos de dicha opresión, aquí se destacan tres momentos articulados, que expresan esta condición política en su totalidad concreta:
1. Régimen de explotación a derrocar en la parafernalia de la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE) vinculada con la descentralización de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN):
Desde la visión de la Pedagogía Crítica, se sostiene que las contradicciones secundarias en el comportamiento y en la lucha de género, de raza, en el ámbito de la prostitución, de etnia, por tierras, por religiones, por plazas magisteriales, por preferencias sexuales, por las muertas en las maquiladoras de asinamiento y de narcotráfico, etc. etc., todas estas formas de sobrevivencia para la clase trabajadora, son condiciones de vida que se están extendiendo a nivel nacional, como producto histórico del origen dialéctico en el abuso de poder entre el amo y el esclavo que es la forma de explotación más antigua, quizá por eso la podemos comprender mejor; así como el abuso de poder impuesto en el proceso de aprehendizaje por medio del ejemplo de la cultura burguesa hegemónica desde sus aparatos ideológicos de control militar, como se perfila en la ACE-UPN, provocado por la contradicción fundamental entre el trabajo y el capital, es decir entre la producción y la no socialización de lo producido; esta razón histórica es importante desmitificarla, en el encubrimiento institucional, regulado por la ideología burguesa, como lo denuncia la Pedagogía Crítica de Antonio Gramsci.
Este comportamiento histórico de dominación naturalizada entre el capital a costa del trabajo, se ha estructurado en la subjetividad del sujeto educativo, representándose en la figura caciquil, empresarial, caudillista, oportunista, charril o infantilista, en el peor de los casos como el "funcionario tecnócrata idealista con un romanticismo insultante", dada la desigualdad social y la falta de oportunidades para una educación auténticamente comunitaria, en el mosaico de la estratificación jerárquica que se transmite de forma sutil, o sumamente grotesca, a través de la familia, en los medios de comunicación, en la religión y desde la educación básica hasta el posgrado; ahí el sujeto debe ser preparado conforme a un régimen, fundado en dogmas y dobles discursos del contexto hegemónico, sabiendo de sus excepciones y matices diferenciadas, de acuerdo al grado de consciencia social asumido; entiéndase un comportamiento desarticulado, apolítico, desclasado, competitivo, individualista, y ahistórico, fortaleciéndose este perfil sustantivo en la ACE-UPN como muestra retrógrada del acto educativo, esta muestra sirve para valorar cómo se irá abarcando la lógica de privatización “por decreto” de todo el sistema educativo mexicano, hasta generalizarse la práctica de tercerización del trabajador sobreexplotado que impone la división del valor burgués entre el trabajo intelectual y el trabajo manual.
De tal forma, el trabajador directo queda carente de todo derecho humano laboral, obviamente sin el arma de lucha histórica, política y filosófica, que es la huelga como lo perfila la reforma a la Ley del Trabajo, y sin derecho a la seguridad social, como es la nueva Ley del ISSSTE, para quedar la gran mayoría de la población en esa condición absoluta de sobrevivencia esclava, con perfil maquilador enajenante y degradado al servicio del empresariato monopolista; por ello es tan necesario separar el trabajo del campo y el de la ciudad en la cultura burguesa del imperio entre los gobiernos de Estados Unidos y el de México, perdiendo paulatinamente éste su soberanía nacional y autosuficiencia alimentaria, científica y tecnológica.
De tal forma el magisterio “a) Debe ubicar correctamente a las clases en conflicto y los intereses antagónicos que sostienen, así como los intereses sociales concretos de su sector, que van de la mano de los proletarios. b) Observar el lugar de las contradicciones generales y las que le son impuestas por las relaciones capitalistas al mismo magisterio en base a la división social del trabajo. c) La definición del rol magisterial en las actuales condiciones, en el campo de la vida social dominada por el capital frente a la necesidad de enfocarse a la salida de ruptura. d) Los problemas a resolver que en muchos casos han sido un verdadero quebranto a su organización ascendente estancándole en el gremialismo, cuando no, que han socavado algunas de sus conquistas. e) La determinación a seguir en el proceso democrático y revolucionario de una forma consciente, superándose de sus viejas limitaciones y ataduras que restringen su unidad, su organización, sus acciones.”
Sin embargo es claro que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y los grandes movimientos sociales actuales como el de la Organización de Pueblos en Defensa de la Tierra en San Salvador Atenco (OPDT) y la Asamblea Popular de Pueblos de Oaxaca (APPO), han tenido que enfrentar con dignidad y humildad luchas reprimidas por el fasicismo mexicano, encabezados por Felipe Calderón, Ulises Ruíz en Oaxaca y Peña Nieto en el Estado de México, ambos lugares perfilados para extender el proyecto maquilador Plan Puebla Panamá, también denominado por el empresariato imperialista Proyecto Mesoamérica, que sólo traerá a México degradación y miseria, como ya está documentado.
Por eso decimos, que aún perdiendo realmente los pueblos organizados siempre estarán ganando en favor de su emancipación total como un acto pedagógico militante, cuando se logre la toma del poder humanizado, para eso es necesario ir venciendo el abuso de poder político en el despliegue histórico de caciques, líderes corruptos, gobers preciosos, parlamentos electoreros del capital y la prepotencia jerárquica del Estado capitalista en México.
Wednesday, June 9, 2010
AUTOCRITICA REFLEXIVA
De: Mario Talavera
Enviado: martes, 08 de junio de 2010.
Para: UPN Sandra Cantoral
Los electricistas solos, la CNTE sola, los oaxaqueños solos y López Obrador solo.
Pedro Echeverría V.
1. Quizá por hacerme ilusiones en el sentido que las luchas de los trabajadores contra la explotación y la opresión se hacen cada día más grandes y numerosas, al observar la realidad me deprimo, reniego y adopto una posición pesimista. Pienso que no tendría razón si partiera de la idea que en cinco o 10 años deberían cambiar las cosas, pero después de 50 años de estar viviendo de manera cotidiana esa realidad pienso muchas veces que en lugar de los movimientos progresivos en espiral, cada generación gira solamente en círculo que se repite. Al principio de los sesenta se registraron luchas anticolonialistas, antiimperialistas, revoluciones, guerrillas y protestas por millares; la música, el vestido, los procesos de liberación hicieron cambiar el mundo. ¿Qué pasa 50 años después? Parecería que las cosas se repiten en otro nivel, más elevado, pero en la realidad los cambios sólo fueron superficiales, para seguir todo igual.
2. Me detuve horas frente al amplio campamento electricista donde están en huelga de hambre unos 50 obreros de los 80 originales. Más de 30 han sido levantados y llevados al hospital por estar en malas condiciones de salud. Otras decenas, quizá algunos cientos, rodean en otros campamentos a sus compañeros con quienes pude hablar y preguntarles. En la “plancha” del Zócalo de la ciudad de México –de 120 por 120 metros- parece ya no caberle otro campamento porque también los profesores de la CNTE de Oaxaca, Michoacán y otros estados lo ocupan hace dos semanas. Lo condenable es que parecen “vecinos distantes” con objetivos y políticas diferentes, aunque en el discurso declaren que se apoyan. Por lo menos es lo que se vio el viernes 28 de mayo en la organización de la marcha hacia la secretaría de Gobernación: ausencia total de camaradería hasta entre los contingentes de la CNTE.
3. Al dividirse la marcha entre la sección 18, que salió del Zócalo sobre 5 de mayo (oeste), y la sección 22 que salió por Pino Suárez (sur), se observó una gran división; la primera pronto llegó a Gobernación donde fue recibida, pero la segunda –que logró, derribar las grandes rejas militarizadas de Televisa y una entrevista televisada con la dirigencia oaxaqueña- llegó más tarde, bajo fuerte aguacero, a Gobernación. A ésta última columna se agregó un pequeño contingente de 300 electricistas. Pero además, mientras estas dos marchas se realizaban en el edificio de la Sección IX del DF la CNTE realizaba un Congreso educativo con cientos de profesores delegados de todo el país. Por falta de coordinación se celebraron eventos nacionales a medias. ¿Qué resultado se podría esperar de las “negociaciones” entre trabajadores divididos, dispersos y débiles y una secretaría de Gobernación que todo lo sabe, todo lo vigila y todo lo escucha?
4. ¿Qué resultados? Una nueva cita para que las autoridades –como lo han hecho durante 30 años- le sigan jugando el dedo en la boca de los profesores de la CNTE. ¿Y los resolutivos del “4º. Congreso de Educación Alternativa de la CNTE celebrado el viernes, sábado y domingo en salas y auditorio de la IX? Pronto saldrán publicados para archivarse –como los que salieron de los tres congresos anteriores- porque para ponerlos en práctica se requiere tener fuerza y poder con el que la CNTE no ha podido contar. ¿Qué hacían los profesores de Oaxaca mientras marchaban unos y otros ejercían como delegados en el congreso educativo? Pensando en que el lunes 31 de mayo tenían que instalarse en el Zócalo de la ciudad de Oaxaca para iniciar un gran plantón por regiones para concluir –en caso de no resolvérseles sus demandas- en un paro general. Pude estar presente y observar desde las seis de la mañana la ocupación.
5. Mil y una actividades políticas, sindicales, de protesta entre electricistas, profesores, campesinos, pero sin la menor coordinación entre ellas y cada una luchando por intereses particulares. Mientras tanto el gobierno profascista de Felipe Calderón –haciéndose el tonto, o mejor el inteligente- espera que pasen unos días más para que todos los electricistas en huelga de hambre pasen por el hospital y se retiren a su casita; espera que los profesores repitan –hasta cansarse- sus experiencias en manifestaciones y que los profesores oaxaqueños se desgasten en su plantón para luego desalojarlos. Ni electricistas, ni petroleros, profesores, campesinos e indígenas se apoyan, nadie apoya a nadie. Sin embargo, aunque PRI, PAN y PRD parecen pelear en la luz pública, en la oscuridad se cogen mucho cariño y, cuando es necesario, unifican sus fuerzas para condenar y reprimir a los movimientos de lucha que son realmente de izquierda.
6. Es inconcebible, increíble o lo que se quiera, pensar que las únicas fuerzas que luchan contra el gobierno y secuestran empresarios son los llamados narcotraficantes que, incluso, poseen ya un fuerte ejército llamado los zetas. Se han confrontado tanto contra el ejército, la policía, los empresarios y el gobierno que hasta parecen honestos izquierdistas. Desafortunadamente sus objetivos son otros, coinciden con los de la burguesía empresarial y gubernamental: acumulan gigantescas riquezas, obtienen mucho poder, despilfarran esos dineros en diversiones con “nenas” y someten o asesinan a quienes se les oponen. La realidad es que no me he metido a estudiar sus actuaciones y sus dinámicas; sólo se que se han infiltrado totalmente dentro de los funcionarios de gobierno, del ejército y la policía y que cientos de empresarios viven asociados con los narcotraficantes poniendo “lavanderías” de dólares y pesos.
7. ¿Qué trabajador, ciudadano, estudiante, va a apoyar un movimiento si sabe que no tiene garantías, que es muy fácil que lo “madreen”, pierda su empleo, lo encarcelen y lo asesinen por el gobierno? ¿Cuántos miles de movimientos en el país han sido desbaratados por la clase gobernante para no volverse a levantar? Ni Marcos hubiera sido silenciado, ni López Obrador hubiera sido despojado, ni la APPO estuviera destruida, ni el SME hubieran desbaratado, ni la CNTE estancada, ni el EPR estuviera reclamando desaparecidos, si hubiera honradez y modestia entre los dirigentes de movimientos; sin embargo da la impresión de que cada dirigente quiere conservar su pequeña capilla, su pequeño coto de poder, antes de ponerlo en juego frente a otros liderazgos. Cuando estudiemos y pensemos bien esa realidad que vivimos desde hace por lo menos 50 años quizá encontremos que son los dirigentes los que evitan la unidad y que las bases no han sido capaces de liberarse de sus caudillos.
Enviado: martes, 08 de junio de 2010.
Para: UPN Sandra Cantoral
Los electricistas solos, la CNTE sola, los oaxaqueños solos y López Obrador solo.
Pedro Echeverría V.
1. Quizá por hacerme ilusiones en el sentido que las luchas de los trabajadores contra la explotación y la opresión se hacen cada día más grandes y numerosas, al observar la realidad me deprimo, reniego y adopto una posición pesimista. Pienso que no tendría razón si partiera de la idea que en cinco o 10 años deberían cambiar las cosas, pero después de 50 años de estar viviendo de manera cotidiana esa realidad pienso muchas veces que en lugar de los movimientos progresivos en espiral, cada generación gira solamente en círculo que se repite. Al principio de los sesenta se registraron luchas anticolonialistas, antiimperialistas, revoluciones, guerrillas y protestas por millares; la música, el vestido, los procesos de liberación hicieron cambiar el mundo. ¿Qué pasa 50 años después? Parecería que las cosas se repiten en otro nivel, más elevado, pero en la realidad los cambios sólo fueron superficiales, para seguir todo igual.
2. Me detuve horas frente al amplio campamento electricista donde están en huelga de hambre unos 50 obreros de los 80 originales. Más de 30 han sido levantados y llevados al hospital por estar en malas condiciones de salud. Otras decenas, quizá algunos cientos, rodean en otros campamentos a sus compañeros con quienes pude hablar y preguntarles. En la “plancha” del Zócalo de la ciudad de México –de 120 por 120 metros- parece ya no caberle otro campamento porque también los profesores de la CNTE de Oaxaca, Michoacán y otros estados lo ocupan hace dos semanas. Lo condenable es que parecen “vecinos distantes” con objetivos y políticas diferentes, aunque en el discurso declaren que se apoyan. Por lo menos es lo que se vio el viernes 28 de mayo en la organización de la marcha hacia la secretaría de Gobernación: ausencia total de camaradería hasta entre los contingentes de la CNTE.
3. Al dividirse la marcha entre la sección 18, que salió del Zócalo sobre 5 de mayo (oeste), y la sección 22 que salió por Pino Suárez (sur), se observó una gran división; la primera pronto llegó a Gobernación donde fue recibida, pero la segunda –que logró, derribar las grandes rejas militarizadas de Televisa y una entrevista televisada con la dirigencia oaxaqueña- llegó más tarde, bajo fuerte aguacero, a Gobernación. A ésta última columna se agregó un pequeño contingente de 300 electricistas. Pero además, mientras estas dos marchas se realizaban en el edificio de la Sección IX del DF la CNTE realizaba un Congreso educativo con cientos de profesores delegados de todo el país. Por falta de coordinación se celebraron eventos nacionales a medias. ¿Qué resultado se podría esperar de las “negociaciones” entre trabajadores divididos, dispersos y débiles y una secretaría de Gobernación que todo lo sabe, todo lo vigila y todo lo escucha?
4. ¿Qué resultados? Una nueva cita para que las autoridades –como lo han hecho durante 30 años- le sigan jugando el dedo en la boca de los profesores de la CNTE. ¿Y los resolutivos del “4º. Congreso de Educación Alternativa de la CNTE celebrado el viernes, sábado y domingo en salas y auditorio de la IX? Pronto saldrán publicados para archivarse –como los que salieron de los tres congresos anteriores- porque para ponerlos en práctica se requiere tener fuerza y poder con el que la CNTE no ha podido contar. ¿Qué hacían los profesores de Oaxaca mientras marchaban unos y otros ejercían como delegados en el congreso educativo? Pensando en que el lunes 31 de mayo tenían que instalarse en el Zócalo de la ciudad de Oaxaca para iniciar un gran plantón por regiones para concluir –en caso de no resolvérseles sus demandas- en un paro general. Pude estar presente y observar desde las seis de la mañana la ocupación.
5. Mil y una actividades políticas, sindicales, de protesta entre electricistas, profesores, campesinos, pero sin la menor coordinación entre ellas y cada una luchando por intereses particulares. Mientras tanto el gobierno profascista de Felipe Calderón –haciéndose el tonto, o mejor el inteligente- espera que pasen unos días más para que todos los electricistas en huelga de hambre pasen por el hospital y se retiren a su casita; espera que los profesores repitan –hasta cansarse- sus experiencias en manifestaciones y que los profesores oaxaqueños se desgasten en su plantón para luego desalojarlos. Ni electricistas, ni petroleros, profesores, campesinos e indígenas se apoyan, nadie apoya a nadie. Sin embargo, aunque PRI, PAN y PRD parecen pelear en la luz pública, en la oscuridad se cogen mucho cariño y, cuando es necesario, unifican sus fuerzas para condenar y reprimir a los movimientos de lucha que son realmente de izquierda.
6. Es inconcebible, increíble o lo que se quiera, pensar que las únicas fuerzas que luchan contra el gobierno y secuestran empresarios son los llamados narcotraficantes que, incluso, poseen ya un fuerte ejército llamado los zetas. Se han confrontado tanto contra el ejército, la policía, los empresarios y el gobierno que hasta parecen honestos izquierdistas. Desafortunadamente sus objetivos son otros, coinciden con los de la burguesía empresarial y gubernamental: acumulan gigantescas riquezas, obtienen mucho poder, despilfarran esos dineros en diversiones con “nenas” y someten o asesinan a quienes se les oponen. La realidad es que no me he metido a estudiar sus actuaciones y sus dinámicas; sólo se que se han infiltrado totalmente dentro de los funcionarios de gobierno, del ejército y la policía y que cientos de empresarios viven asociados con los narcotraficantes poniendo “lavanderías” de dólares y pesos.
7. ¿Qué trabajador, ciudadano, estudiante, va a apoyar un movimiento si sabe que no tiene garantías, que es muy fácil que lo “madreen”, pierda su empleo, lo encarcelen y lo asesinen por el gobierno? ¿Cuántos miles de movimientos en el país han sido desbaratados por la clase gobernante para no volverse a levantar? Ni Marcos hubiera sido silenciado, ni López Obrador hubiera sido despojado, ni la APPO estuviera destruida, ni el SME hubieran desbaratado, ni la CNTE estancada, ni el EPR estuviera reclamando desaparecidos, si hubiera honradez y modestia entre los dirigentes de movimientos; sin embargo da la impresión de que cada dirigente quiere conservar su pequeña capilla, su pequeño coto de poder, antes de ponerlo en juego frente a otros liderazgos. Cuando estudiemos y pensemos bien esa realidad que vivimos desde hace por lo menos 50 años quizá encontremos que son los dirigentes los que evitan la unidad y que las bases no han sido capaces de liberarse de sus caudillos.
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