Monday, July 15, 2013

Un problema de conciencia


Felipe Cuevas Méndez
Miembro del Partido Comunista

Tienes idea de ser consciente en tanto te reconoces humana(o), en una sociedad, en un contexto, en un conjunto de grupos actuantes desde lo familiar a lo político: sientes que por ello eres consciente de ti y de tu grupo económico-social; de sus acciones y pasividades. Consideras que tus relaciones las controlas y encausas a tus fines, aunque a nuestro alrededor hay poderes que oprimen y ordenan la vida social, así nos coartan hasta en ese espacio existencial que llamamos libertad de hacer, o simplemente el “soy libre”, aunque la base de dicha libertad se encuentre saturada de imperativos que no hacemos más que poner en práctica. Estamos aquí ante el límite de un margen de conciencia. Por esta razón se habla de conciencia general, social, pública, cívica, de clase, organizacional, eco-ambiental, circunstancial; subrayando los rangos de relaciones sociales concretas.
La cuestión de la conciencia resulta demasiado importante a nuestros pueblos como para dejarla en manos de quienes participan de su dominación bajo poderosos medios, tecnologías y recursos. Las clases opresoras sabiendo actuar sobre los escenarios y debilidades de la conciencia, alcanzan a doblegarla, suprimirla o hasta restringirla según el caso y sus posibilidades, a las áreas de su interés hegemónico (póngase atención a la batalla imperial en toda la línea contra la conciencia latinoamericana de nuestros pueblos). Como particularización recordamos que en psicología se habla del castigo como recurso bueno-malo para aprender, pero poco se dice sobre el aprendizaje del castigo, es decir, del hecho de que aprendemos el castigo como recurso relacionante, y no sólo o no siempre del objeto de conocimiento e información que por esa vía se nos muestra; el castigo en este sentido se constituye en una herramienta para doblegar o ser doblegado, para forzar la conciencia propia o ajena, para transbordar la violencia al pensamiento. La represión imperialista, su castigo global, se cierne sobre los pueblos que atisban conciencia propia, así el castigo en sus fundamentos sociales y sistémicos conduce a lavar los cerebros para formatear la conciencia popular y clasista.
Distorsionar la conciencia es una inmutable amenaza capitalista que se respalda en las relaciones de dominación a que se procura restringir nuestra vida y pensamiento. El estado actual del sistema capitalista imperialista y su feroz despotismo incrementa sus tareas de des-concientizar, a sus artes mediático-políticas agregan las teorías  para confundir el ser social y el cientificismo como es el Proyecto Brain (promoción de las neurociencias para controlar y dominar la conducta, influir o persuadir la voluntad de clase). La fuerza de dominación quiere romper los límites del control mental individual y colectivo, porque van de la mano de sus apetitos de expansión, de reparto del mundo y nuevo orden mundial; objetivos insostenibles sin el control prolongado de las conciencias.
La producción capitalista, las máquinas, los objetos, la cultura, las ciencias, las cosas que también nos reproducen en las relaciones existentes, que forman la base de nuestra condición inerte frente a la dominación, son plegadas a la anulación de toda conciencia crítica, en sus propias entrañas llevan el elemento antagónico que posibilita nuestra manera de pensar. La conciencia del capital está en asumirse creador de las cosas, erigiéndose como única voz de las relaciones sociales y de esta existencia social (in)humana. La conciencia crítica y revolucionaria es negación-ruptura de este sistema de relaciones y objetos. La conciencia de clase se constituye en tal cuando se desarrollan las negativas al punto de vista unilateral de los contrarios, cuando finalmente se avistan los intereses antagónicos. En la conciencia se afirman poderes y contrapoderes, dominancias y resistencias, por esto y otras cosas es un asunto de lucha absoluta, la revolución misma en todas sus formas es un acto de suprema conciencia.
En todos los frentes del capitalismo se arremete contra la conciencia social, así ella esté ausente, se retuerce la realidad, la existencia, la verdad, la experiencia, la totalidad, hasta la vieja legalidad, para que sea más difícil adquirir conciencia histórica. La clase dominante impone su ideología dominante y su conciencia dominante, impone la mentalidad colonial, la seudo-conciencia del ser sometido, la anulación de toda forma de conciencia que trasgreda o vitupere el régimen del capital, que destaque las relaciones de igualdad, la dignidad de los pueblos y los valores de solidaridad entre los pueblos.
A partir de estas prevenciones la oligarquía financiera se antepone como personaje “paradigmático” de la historia, antepone sus intereses a las mayorías, ordena una separación, alienta divisiones, rechaza antiguos derechos soberanos, nacionales o sociales, produce nuevas contradicciones, recrea estructuras de clase, fomenta conciencias aburguesadas, vigila y atropella la comunicación social. En sí misma la realidad lleva a resaltar la conciencia de las relaciones dominantes, sin embargo ésta siempre registra el antagonismo subyacente, por tanto presenta la alternativa de conciencia de cada contradicción y de apelar al lado opuesto, a la confrontación de intereses, las contradicciones organizan a los opuestos para adquirir conciencia de sí. Decimos que en la vida social tenemos distintas necesidades, que siguen desarrollándose, las cuales bajo el régimen capitalista nos privan la libertad porque vienen aparejadas con el poder político-económico, cabe destacar que la necesidad de conciencia social en el individuo, sector o clase es vital para mantener a la humanidad en pie y revolucionar nuestra sociedad, para luchar porque la libertad impere sobre la necesidad bajo relaciones sociales de igualdad.
Es por ello de la necesaria presencia de una concientización revolucionaria plena. Donde lo revolucionario es el rechazo de nuestra condición de opresión, dominación y explotación social. Desde su aparición la teoría revolucionaria fundada por Marx y Engels siendo jóvenes luchadores, está en el centro de los ataques del capitalismo, en vista que promueve y es “práctica-teórica” de dicha conciencia para la transformación del mundo por las clases explotadas y oprimidas. En el tema de la conciencia las ideologías burguesas del vulgarismo, modernismo y posmodernismo en todas las experiencias propias de las conciencias capitalistas centran su atención en contra de tal perspectiva revolucionaria, por tratarse de “enfrentamientos estériles” de cara a las relaciones de producción capitalistas. Si bien la teoría revolucionaria es el movimiento de las ideas de las clases explotadas y oprimidas por una conciencia política clasista y una sociedad comunista, en sí misma no resuelve el problema de la conciencia, sólo apela a su realidad y la práctica. En esta autocrítica revela su crítica a la ideología de los procesos de aprendizaje como maraña de relaciones de poder en la educación con los cuales se simula despejar la conciencia sin alterar el orden existente, o según recordamos: los filósofos sólo han interpretado el mundo, se trata de transformarlo. Que se traduce en la doble necesidad de concientización revolucionaria y luchar con conciencia revolucionaria sobre el mundo burgués y su racionalización por el cambio general.
El contexto de las difíciles condiciones del capitalismo y sus crisis, así como los procesos de proletarización actual, de cohesión de las clases y sectores constituyentes del pueblo, conducen hacia adelante las distintas dimensiones de la conciencia social. Hasta aquí la conciencia social clasista es una respuesta revolucionaria a las condiciones de clase.
Entonces, las relaciones existentes imponen conciencias fragmentadas, otras veces falsas conciencias de la realidad, inconsciencias, alienaciones en pro de las clases hegemónicas, invisibilizaciones sobre los roles sociales; que debemos interpretar y despejar precisamente en la lucha por la toma de conciencia social.
Peculiar importancia conquistan las capas medias por cuanto en su entorno se consolidan refuerzos de las relaciones dominantes. En el avance del capitalismo estas capas desgarraron terreno sobre nociones antes bastante demarcadas, entremezclaron elementos de las clases antagónicas y dieron sustento a realidades suplementarias dentro de la sociedad capitalista. Las capas medias están sumidas en jerarquías, exclusiones y dominancias propias que rechazan los mecanismos colectivos que las “disminuyen” ante el proletariado y sectores populares, haciéndoseles creer que sólo necesitan la dependencia del  capital, el desperdicio de nuestros recursos y las relaciones capitalistas. En este terreno las capas medias asumen un rango de superioridad vanguardista de cierto poder social de clase, con respecto de los campesinos y proletarios, de hecho la gran burguesía promovió la asunción de tal rol para derrotar importantes movimientos sociales. Las capas medias hacen una toma de distancia con la sociedad, llevan a cabo cierto mimetismo para sostener su lugar, pero son sistemáticamente empujadas a asociarse a la hegemonía de la burguesía y el sistema capitalista.
A pesar de su “desubicación” del contexto social de la lucha de clases, la incomprensión de los problemas, el reaccionarismo, la volatilidad, su visión de progreso consumista, en ocasiones una vida en rosa del capitalismo e instrumento para golpes de estado, aplicación de medidas fascistas y desplazamiento de la lucha democrático-revolucionaria; presentan una asimetría de fuerzas y tendencias, siendo además avasalladas por la burguesía. Frente a la realidad de la crisis las capas medias se ven atenazadas por los antagonismos del sistema, desplazadas y encausadas a la alianza con los sectores populares. No obstante lo que nos interesa en este momento es la conciencia de sí que influye grandemente entre las mayorías. Además de entrar en el ámbito de la multiplicidad de las conciencias, si retomamos la idea de capa media es con la intención de marcar distancia respecto del concepto de clase media debido al fin político que éste guarda para aludir una concepción de la clase social y para posicionarlo respecto de la clase de los proletarios, lógicamente prescindir del concepto no implica negar que existan clases medias, únicamente nos levantamos contra la inconsistencia del concepto ya que algunos de sus sectores forman parte de un proletariado aristocrático, de la burguesía no monopolista o de la pequeña burguesía, sea también contingentes de empleados que vivan a lo burgués o se encuentran en la penumbra de la pobreza. Y si no enmarcamos dentro del concepto de pequeña burguesía es por la concreción de éste en los de pequeños productores del campo y la ciudad ya circunscritos en las capas medias; si bien merece su análisis específico, no viene al caso para los fines de estas reflexiones y nuestro espacio. Las capas medias influyen extensamente en las clases explotadas, asimilan una gran capacidad de habilidades políticas en el margen de la democracia burguesa que les hace destacar sus demandas por encima de los demás. No obstante, su contenido y respaldo a la dominación general del capital, así como el de su conciencia, está compenetrado con el de las relaciones generales del capitalismo, por lo que sus sectores populares dispuestos a luchar contra el sistema encuentran otra alternativa de conciencia para los cambios revolucionarios apoyándose en la conciencia proletaria.
Ya que estamos en la identificación de los escenarios del capitalismo, retomando el tema, la base para la conciencia se caracteriza por el origen de clase o sector en primerísimo lugar, es decir el lugar que se ocupa al interno de los antagonismos sociales. De tal condición se desprenden por consecuencia los primeros destellos para la conciencia social: burguesa, media, pequeño burguesa, campesina o proletaria.
Adquirimos conciencia de clase sobre la base de nuestra condición social, sobre los fundamentos de las relaciones sociales de dominación económica, política, social y cultural. Pero esto es sólo la conciencia de sí, es decir, la conciencia de que se pertenece a un grupo social determinado que forma parte de antagonismos comunes frente a otro grupo. Es fundamentalmente la producción social que define la configuración de esos grandes grupos llamados clases sociales, y al estar presentes en ella alcanzamos noción de clase por identidad de nuestras condiciones de existencia, a pesar de ello también operan tendencias contrapuestas a velar o encubrir esta base de la conciencia. Particularmente las capas medias operan hacia adentro y hacia afuera de sí para desclasar, es decir desarraigar de las condiciones propias la conciencia de sí y de los demás, aproximándola a las clases dominantes las cuales son los distintos estratos de la burguesía pues: comercial, agrícola, servicios, mediática, en los deportes, industriales, banqueros, financistas, terratenientes.
Por lo demás tenemos ya el ser de clase y la identidad de clase como estructuras para la conciencia de clase. Esto no es todo para que la conciencia social sea adquirida, la simple existencia del capitalismo monopolista lo explica, el elemento espontáneo no genera todos los aspectos de la conciencia y lucha revolucionaria, no tenemos aún la conciencia social general que impulse los grandes cambios que el mundo requiere. Como citamos previamente, son importantes los conocimientos e información sobre los fundamentos de nuestra sociedad, pero ellos mismos no hacen la ruptura, en dos siglos la cultura humana avanzó enormemente, la educación es uno de los grandes logros del sistema, y las clases dominantes resultaron ser quienes mejor le sacaron partido. Tanto porque ello no cambia las relaciones de dominación en sí mismas, como porque el conocimiento se adentra en el funcionamiento de las reglas del sistema, como porque no se sustrae al conocimiento la carga de antagonismos sociales que entraña la realidad. Aún así es claro que los conocimientos de clase y la teoría revolucionaria son necesarios para alcanzar conciencia de clase.
El movimiento social en el mundo destaca diversos avances en la toma de conciencia, rechazados o aceptados, es innegable el hecho de que proyectan luz sobre sus protagonistas y otros sectores en su alrededor, desenmascaran el sistema y refuerzan en algún grado la acción popular contra el capitalismo.
Movimientos tradicionales por su parte se dotan de esquemas de trabajo que les aseguran reproducir un nivel concreto de conciencia en sus agremiados, necesario a sus luchas y la continuidad de éstas, pero a su vez atados a las estructuras que mantienen su condición de sometimiento en las jerarquías del capitalismo. Por tanto la graduación de su conciencia se encuentra bajo límites “controlables”.
Los grupos políticos revolucionarios se dotan de una gran conciencia interna de los cambios, por distintas condicionantes se enfocan principalmente a reciclarse en tanto tales y no logran romper la barrera social a que pertenecen, contribuyen en mayor o menor grado a importantes luchas populares y por la conciencia, sostienen la norma de que el máximo de conciencia es un asunto propio para “conducir”. Se enfocan mecanismos tradicionales de “llevar” la conciencia, pero entre estos medios, sus recursos y los esquematismos, se prestan blancos fáciles a la burguesía y sus estados. Llegado el momento de su desgaste, dificultades o marginación; se reproducen los antagonismos en su interior y pueden encontrarse ceñidos a las normas de la política burguesa o pequeño burguesa. En su indiscutible rol, en la descarga y manejo de los puntos para atisbar la conciencia social de conjunto, la visión romántica sobre la formación popular o de cuadros no debe convertirse en panacea para la labor revolucionaria, ni sus limitaciones en causa de todos sus problemas; la formación popular y de cuadros para que sea certera se hacen como parte y dentro del conjunto de ejes de la lucha y vida social que canalizan la conciencia.
Por aquello de que la conciencia llega desde fuera (tesis del ¿Qué hacer? de Lenin), hay que hacer una breve ubicación del concepto en superación del pensamiento lineal, puesto que en tanto posición estratégica, significa que las condiciones “naturales” del capitalismo no arrojan en sí mismas una visión revolucionaria inmediata de las cosas, sino que hace falta estimular el factor subjetivo que las analice, que agrupe el elemento consciente para la auto-emancipación, que enfrente en trincheras de lucha a la espontaneidad de las relaciones de dominación económicas, políticas e ideológicas; no está necesariamente enfocada en la demarcación entre intelectuales y clases, sino entre la espontaneidad de la conciencia de clase en sí y la organicidad de la conciencia de clase revolucionaria para sí e independiente superando las restricciones internas de algunas formas de lucha. Las luchas gremiales, de gestión y funciones públicas tienen un importante lugar para la lucha de clases, pero si se constriñe la conciencia al simple aprendizaje y cuidado de éstas: la lucha estrictamente sindical o administrativa se sabe que conducen al reformismo, el burocratismo y un par de relaciones de control y poder. Es entonces cuando la teoría revolucionaria tanto como el ámbito de la praxis de las revolucionarias y los revolucionarios –por cuanto constituyen un espacio de identidad colectiva agrupada o no– romperá con viejas prácticas de relaciones de poder destacando la importancia de las tareas y fortalecimiento de la conciencia. Sin embargo también recupera la perspectiva hacia la revolución de los términos entre “cuadros y masas”, previamente enclaustrados en la distorsión vertical dirigente-dirigido, que dificulta el acceso de la conciencia en todos sus planos, impide asociar dialécticamente el conjunto de conciencias populares en sus evidentes diferenciaciones, así como limita al desarrollo de los liderazgos junto a la capacidad de acción popular.
Son diversos los campos desde donde se quiere trabajar por nuestra concientización. Ninguno es de subvalorar, todo esfuerzo es importante, máxime si consideramos nuestras posibilidades, fortalezas y debilidades, debemos laborar porque logren colocarse en un nuevo plano para el desarrollo de la conciencia de clase.
Desde luego que la conciencia social revolucionaria es vital a los pueblos en la lucha contra el imperialismo y todo el sistema de relaciones capitalistas. Nos dotamos de ella conjuntando la condición de clase, la identidad de clase, la formación de clase, la organización, la lucha contra las distintas estructuras y acciones de las clases dominantes. La forma en que se articulen e integren estos ejes depende de condiciones variables. Estos son sin duda elementos indispensables hacia la conciencia, a ellos debemos proyectar el antagonismo irreconciliable de las clases explotadas y oprimidas con todo el sistema social, la condición de protagonismo, reconocimiento y auto-reconocimiento de todos los actores sociales, de ejercicio democrático y ubicación del objetivo emancipador. La posesión y ejercicio de dichos atributos no puede ser patrimonio de unos cuantos, lo cual equivale a desmantelarlos por la vía de los hechos, porque si fuese así, seguimos sin conciencia, forman un importante campo de acción de tareas populares y revolucionarias que deben cultivarse en todo movimiento independientemente de su tamaño, son siempre propulsores de grandes luchas.
Nos falta considerar otro eje, para que la conciencia sea tal, se requiere decisión de avanzar en consecuencia tanto contra las relaciones de dominación, como para forjar una nueva práctica relacionante emancipadora que construya la nueva sociedad desde las entrañas de las luchas actuales. Esta determinación se hace en el firme avance de la lucha de clases hacia los procesos revolucionarios, cambia continuamente de abanderados según las circunstancias de la lucha de clases hasta hacerse parte de las mayorías y de la lucha esencial contra la propiedad privada de medios de producción. En el marco de esta determinación es posible la contundencia respecto del análisis de todas las condiciones que presente el capitalismo en una perspectiva consecuente con el objetivo general por la sociedad socialista. Obviamente sin teoría revolucionaria la determinación y la práctica son lanzadas a otras costas, mas dado que en ello suponemos un “consenso general”, no vamos a estudiar el tema en este momento.
Vámonos a otra cuestión de interés para el problema de la conciencia. La conciencia se apoya en múltiples cuestiones, pero actúa con centralidad en apenas un reducido número de consignas sintéticas o fundamentales que nos afectan, movilizan los intereses con que se jalona toda nuestra percepción histórico-social. Las clases dominantes programan algunos principios generales que encubren el interés y conciencia propia para desplazar del escenario la línea opuesta y nublar la conciencia proletaria-popular; en algunos casos consiguen apoyarse ampliamente para sus fines. Se comprende que su condición de clases hegemónicas les permite actuar sobre este terreno con ventaja y seguridad. Mientras que los pueblos encuentran mayores dificultades puesto que luchan contra todo un mundo de poderes, la combinación de sus fuerzas en el foco de los grandes problemas abre paso a la unidad de la conciencia revolucionaria. La asunción de la conciencia se manifiesta en que en la percepción del pensamiento, la acción y el contexto se toman como punto de referencia de la visión transformadora, así la radicalidad frente a la dominación integra su ser de clase: el obrero contra el modo  de producción, el estudiante y la maestra frente a la actual raigambre de clase y privatizadora de la educación, el campesino y el indígena frente a la posesión de la tierra y el espacio político-cultural, el empleado ante las relaciones de poder opresivas, el pequeño productor y la artesana ante los dilemas de las relaciones mercantiles capitalistas.
Aprendemos la conciencia incorporando al sujeto social a los procesos que la desarrollan, incorporando conocimientos concretos y definiciones políticas que la argumenten, incorporando el compromiso ante la clase o sectores, ante la humanidad y sus principios de comunidad, progresando las formas de conducta social por el cambio revolucionario, incorporando constantemente el debate interior y del grupo de pertenencia para liberar nuestras relaciones sociales, fogueándose en las constantes disputas frente a las clases dominantes y el modo de vida que nos han impuesto, retomando la conciencia proletaria y popular como referencia, creando los medios pertinentes a nuestra participación decisiva como clases y sectores populares en la decisión de nuestro horizonte social, subrayando la importancia de organización revolucionaria, reconstruyendo la moral del pueblo bajo las premisas de relaciones fraternas y revolucionarias de la convivencia social.
La conciencia social está en conflicto con pretendidas imposiciones de ésta, con medios de compra de conciencia, con las presiones sobre ésta y el chantaje político de donde venga, por ello en cuanto ésto se avizora, la conciencia se nos escapa como posibilidad social.
La conciencia en sus primeros aspectos y posiblemente de manera fragmentaria, aparece en los sitios menos esperados, “menos próximos” al centro de dominación capitalista (territorial, étnica, temática o sectorialmente hablando), con ella nuevos sectores irrumpen en la arena política y de la lucha de clases, lo que potencia a quienes se encuentran en la lucha a la vez que conduce nuevos destacamentos y formas de combate innovadas por sus protagonistas; es verdad que suelen presentarse situaciones de “debilidad ideológica” pero esto debiese considerarse como un fuerte aguijón para avanzar aunando todos los esfuerzos en la lucha contra el capitalismo antes que la política burguesa o el pensamiento de clase media los socave; una conciencia comunista debiese reclamar atención de estas cuestiones. Las conciencias tienen sus procesos de maduración, que si bien deben ser apoyados, es primordial observarlos, advertirlos en sus características, para que se les aliente y se contribuya a revolucionarlos antes que ser parte de los factores de su propio estancamiento. No se trata de ensambles de conciencias, sino de asimilar las conciencias populares para contribuir a su propia revolución clasista.
La conciencia de las divergencias también es indispensable, templarla, replantearla para que efectivamente sea un campo especial de la conciencia sin el arrebato, la injuria, la sospecha o el maquiavelismo. Así sin anular, confundir o desviar la conciencia de clase a pura conciencia ideológica de las diferencias teórico-políticas debemos despejarla para que juegue un rol positivo en el proceso general de la lucha de clases. La conciencia debe dar acceso a la secuencia de estados mentales que despejen todos los fenómenos interiores de las relaciones humanas, haciéndolas comprensibles y cuestionables en todos sus planos, para aplicar la intuición de clase, la creatividad y construcción de un mundo nuevo. De tal suerte que la conciencia irrumpe frente a la enajenación económica despejando sus realidades, replantea las condiciones de la alienación de las clases pudientes y la erección de su supremacía; restituye al sujeto social contra las invisibilizaciones del sistema, se convence que la acción arroja consecuencias transformadoras, y recrea las tendencias de ruptura social revolucionaria.
Haremos una referencia muy de pasada a la conciencia comunista revolucionaria específica –porque entendemos que comprender las otras conciencias es parte de su premisa–, es destacar la visión del horizonte emancipador por una sociedad sin clases explotadas ni explotadoras, sin opresión social, sin relaciones sociales de dominación. Es la percepción hacia dónde se anhelan los grandes cambios, es compromiso de lucha proletaria y popular, de esfuerzo político permanente, percepción de la realidad histórica que precisa demostrarse y trascender al seno de nuestros pueblos. Es acción clara en cualquier terreno contra objetivos precisos del capitalismo imperialista para contribuir a la rueda de la historia sin vuelta atrás. La lucha por adquirir conciencia comunista revolucionaria es cotidiana, de debate colectivo y definición individual poniendo a prueba recursos políticos, orgánicos y teóricos, si simplemente la ubicamos en el espectro de la historia futura o de las “grandes acciones”, corremos el riesgo de poner en marcha relaciones rígidas a su margen, contrarias a su proyecto, que la niegan en sus bases, carcomen la credibilidad popular y medran la conducción propia de las revolucionarias y los revolucionarios cuando buscan asumirse bajo sus perspectivas.
La deriva del capitalismo imperialista ante sus agresiones, en detrimento de la paz y la seguridad mundial, ante nuevos despojos, ante su tendencia a considerar la conciencia como una más de sus propiedades para la primacía, ante todas sus amenazas contra la sociedad y el planeta, llaman a la combinación de las conciencias populares, a emplear e innovar todas las formas de hacer conciencia, a luchar por trascender el sistema social en todos sus ambientes, a vigorizar la conciencia revolucionaria clasista que recobre direccionalidad en la lucha decisiva y emancipadora, a la conciencia general de las clases explotadas y oprimidas.


Thursday, July 4, 2013

Foros “Análisis y perspectivas de la Reforma Educativa” México, D.F. 21 de junio de 2013.



Ponencia presentada por Gloria Angeles Solano profesora de la Escuela Secundaria Federalizada 117 Moisés Sáenz. Nezahualcóyotl, EDOMEX. Sección 36 del Valle de México.

Reforma Educativa igual Reforma Laboral

El eje que se aborda de manera general en la presente ponencia es sobre el punto dos ya que se establece que mediante el enfoque por competencias el docente en las escuelas se ve en la necesidad de evaluar, sin considerar los aspectos que se encuentran entorno a sus alumnos, violentando el contenido original del art. 3º Constitucional. En tanto que el docente se ve obligado a aplicar pruebas estandarizadas sin tomar los aspectos básicos que determinan el ambiente en el que se desenvuelven sus educandos.

Se ha hablado ya de que la Reforma Laboral presentada como Educativa tiene en el fondo la pretensión del gobierno de Peña Nieto de imponerla.

Se ha definido también lo que es la evaluación, entendida  como un proceso donde diversos factores deben ser examinados y valorados en cuanto a sus alcances y retrocesos, dar valor a algo o alguien, lo que lleva a retomar todos los factores internos y externos que permitan ver el desarrollo y estancamiento de lo que se está evaluando.

En el estricto sentido pedagógico se debe evaluar para mejorar las condiciones existentes derivadas del sistema educativo nacional. No obstante el debate nacional se encuentra en el verdadero interés del gobierno neoliberal para definir el tipo de educación que quiere.

Desde el tiempo de las escuelas de Esparta y Atenas el Estado-Gobierno imponía el tipo de educación que requería para el pueblo, en esa lógica hoy se plantea con un lenguaje netamente mercantil, (donde la educación es contemplada como un producto más del mercado) como el de productividad, que la educación tiene que tener un enfoque de competencias para elevar la calidad educativa y preparar para el trabajo a todos los niños y niñas de este país.

Dice Miriam Sánchez este enfoque por competencias nada tiene que ver con lo pedagógico, pues para ello se tendría que retomar el sentido original del art. Tercero Constitucional que señala: el Estado “tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia”. En la fracción II, inciso C establece que “contribuirá a la mejor convivencia humana, tanto por los elementos que aporte a fin de robustecer en el educando, junto con el aprecio para la dignidad de la persona y la integridad de la familia, la convicción del interés general de la sociedad, cuanto por el cuidado que ponga en sustentar los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos los hombres…”. Es decir, que aquí no se indica que la educación básica será una formación para el trabajo.

En ese sentido la misma Miriam plantea ¿cómo hacer competente a un niño que apenas inicia su desarrollo?, ¿se pretende que los niños sean mano de obra precoz?, ¿que sean competitivos en lugar de solidarios? perdiendo así la identidad que caracteriza a las comunidades indígenas, ¿que sean competentes en algo específico en lugar de tener un desarrollo pleno?, ¿qué pedagogía o teoría del desarrollo puede lograr niños competentes? Es claro que el enfoque de competencias no es una teoría pedagógica ni psicológica y que por tanto no aporta elementos para explicar y para promover el aprendizaje.

Hechos y palabras plantea Sánchez, que imponen la necesidad y la obligación de que los padres de familia, los maestros y los directivos revisen, discutan y propongan el tipo de educación que desean para los niños.

Con la visión de la educación como mercancía del Banco Mundial, la política establecida por este organismo orienta evaluar los resultados del aprendizaje en torno de las competencias (como ya lo marcaba Miriam Sánchez) así, se compra y se vende lo que se sabe hacer, paradójicamente los pilares del conocimiento, como el saber ser y el saber convivir no cuentan más en esta historia.

En esta perspectiva reduccionista no se considera que la evaluación debe de contemplar los procesos afectivos y socioculturales que están en la base del aprendizaje; es decir antes de aprender hay que desear aprender, encontrándole un sentido para el desarrollo humano e incluso afectivo.

Las pruebas estandarizadas difícilmente podrán dar cuenta de los más importantes procesos formativos: la reflexión sobre sí mismo, sobre el mundo, la innegable comunicación con los demás, la autorregulación, el reconocimiento de los otros, la solidaridad y la capacidad de negociar y gestionar con diferentes personajes, la mejora continua del ambiente grupal. Aspectos que de no ser evaluados por los involucrados ¿quién se va a preocupar promoverlos? ¿cómo retomar todos estos elementos en un examen llamado evaluación propuesta en esta Reforma Labora-Educativa?

Evaluar con una misma prueba a todos los escolares niega la desigualdad social y la diversidad cultural. De no tomar en cuenta las condiciones de vida y la distancia cultural entre los niños, la escuela propiciaría discriminación y exclusión social. Las escuelas y los maestros en general, tienen que enfrentar los problemas que se generan con los alumnos con dificultad para aprender, hablantes de una lengua indígena (en Nezahualcóyotl un importante número de migrantes que venden muebles de madera, integran a sus hijos a las escuelas de las localidades quienes aún hablan su lengua originaria), en extra edad, en la permanente inasistencia de los alumnos, incluidos quienes se encuentran becados por el Programa de Oportunidades, de la violencia familiar, entre otras situaciones, que sin lugar a dudas hacen variar los resultados de las pruebas estandarizadas.

Con toda esta problemática la visión social que se asigna al docente es de descalificación señalándolo como el que no quiere evaluarse por que alcanza solo resultados insuficientes;  imponiéndole  programas de estudio contradictorios, pues mientras se dice que debe formar alumnos críticos y analíticos, con las pruebas estandarizadas dice Guadalupe Poujol se le presiona para elaborar exámenes que den respuesta a la cacareada calidad educativa que exigen los organismos internacionales, además se le vigila estrechamente, se le premia si logra alcanzar los criterios de calidad definidos. No obstante no se le reconoce su capacidad creativa para hacer frente a la diversidad de los alumnos. El docente concluye Poujol “es capaz de crear y transformar la cultura”, y no  puede hablarse de la calidad educativa o evaluación  sin reconocer el valor intrínseco de las maestras y maestros.

Aunado a ello se encuentran los difíciles ambientes de inseguridad dada la guerra que supuestamente el gobierno tiene con los grupos del crimen organizado y que conllevan en muchos de los casos que los maestros y alumnos se encuentren sujetos a la dinámica de riesgo así como de las propias aspiraciones que los niños y jóvenes tienen para su futuro al mismo tiempo que se da el vínculo de sus padres, familias y comunidad con estos grupos.

Con estas situaciones ¿Cómo no decir que el gobierno trata de imponer una reforma laboral y no educativa? Si bajo el pretexto de alcanzar una calidad educativa sujeta a la medición basada en exámenes estandarizados, pretende determinar la permanencia, promoción e ingreso de los trabajadores de la educación al sistema educativo. ¿Acaso la calidad educativa que tanto pregona se ha alcanzado con el examen que el CENEVAL aplica a quienes desean concluir sus estudios truncos, preparatoria e incluso de algunas carreras de licenciatura?¿acaso la calidad educativa se alcanzará cuando se le exige al docente que no haya reprobados y de haberlos, aplicarles un examen de recuperación en el quinto periodo para evitar que el alumno llegue al extraordinario? ¿se alcanzará también, cuando los alumnos de primer y segundo grados de secundaria, que hayan reprobado hasta tres materias, a partir de este ciclo escolar, podrán inscribirse al siguiente curso?.

No señores legisladores y autoridades de todos los niveles, lo que ustedes pretende es seguir manipulando estadísticas donde se señale que la cobertura nacional se ha ampliado, que los resultados del logro educativo van alcanzado lo demandado por los organismos internacionales a los que ustedes se subordinan, que la nueva política laboral se aplica para arrebatar las conquistas laborales que a lo largo de la historia sindical se han logrado y con ello pretenden mantener el control de los trabajadores y la contención del descontento popular para aparentar que están abatiendo la crisis dando paso con ello a ser un país en competencia con las grandes potencias mundiales. 

Lo que ustedes pretenden es minar los logros que las organizaciones y el pueblo organizado han ganado, lo que pretenden es seguir enriqueciendo sus bolsillos a costa del sacrificio de los docentes, alumnos y padres de familia despojándonos de nuestra ya de por si raquítica situación económica, recuerden que gracias a sus políticas hay más de 50 millones de mexicanos en pobreza mientras existen, paradójicamente 11 mexicanos de los más ricos en el mundo.

La reforma Laboral disfrazada de Educativa pretende despojar de su trabajo a miles de trabajadores de la educación so pretexto de los malos resultados de un examen estandarizado y de no alcanzar la calidad educativa que ustedes determinaron como un elemento constitucional; intenta seguir responsabilizando a los docentes y egresados de las Normales del fracaso educativo cuando es el Gobierno quien mediante su instrumento (SEP) ha sido el que ha delineado la política educativa y por ende su fracaso al implementar los planes y programas de estudio que se imparten en las Universidades y las Normales, así como  continuar negando, que dicho fracaso es, precisamente, resultado del sistema de pobreza al que nos han arrastrado con la aprobación de sus reformas y leyes que se encuentran en concordancia con las políticas neoliberales.


Es por ello que los maestros que formamos parte de la CNTE exigimos la derogación del art. 3º y 73 Constitucional, rescatando el origen humanista de éste, como lo marcamos renglones arriba, y demos paso al rescate del sistema educativo nacional, con el compromiso de todos los actores involucrados para alcanzar una educación al servicio y bajo el interés  primario de donde emana el verdadero poder de una nación.

Fuente.

-Sánchez Hernández Miriam. Alianza por la Calidad de la Educación: ¿para el trabajo Infantil? Suplemento Educación. Universidad Autónoma de la Ciudad de México, UACM, número 12, 3 de julio del 2010.
-Poujol Galván, Guadalupe, ACE “Calidad Educativa Importada” sus repercusiones sociales. Normalistas.com - Méxicodomingo. agosto 30, 2009.
-Franco Fernando. El Economista. Eleconomista.com.mx/…/solo-mexico-52-millones-pobres-vs-11millonarios, retomado 08/03/2012.



Friday, June 21, 2013

ACERCA DE LA PROPIEDAD PRIVADA EN EL PROCESO EDUCATIVO o de humanización


Sandra Cantoral Uriza.


Marx y Engels en parte de su obra clásica[1], destacan el sentido histórico político, o sentido educativo de la concepción de propiedad privada, lo cual tiene que ver con estudios históricos profundos sobre Grecia, Roma, la antigua Irlanda, los antiguos germanos y otros estudios más, para dar razón de la antítesis entre el capital y el trabajo, debido a la propiedad privada, el surgimiento del capital y las relaciones de opresión, como parte del proceso de humanización-deshumanización educativo, tocando la barbarie y el peligro de una siguiente guerra nuclear.

En este sentido dicho proceso se ubica en el contexto histórico de la propiedad privada como formación humana objetivada se relaciona con el salario, el beneficio del capital, la renta de la tierra, el trabajo enajenado y el comunismo, pues lo que interesa conocer en dicho proceso formativos es a quién beneficia históricamente la propiedad privada de medios de producción dentro de las relaciones de poder político, económico, cultural y militar en la lucha de clases en contra de las elites, entendiendo dicho  proceso educativo o de humanización en su despliegue de forma, contenido y significación en la organización del trabajo, justo ahí radica el problema filosófico e ideológico en no distinguir la capacidad política para la liberación de las ataduras y abusos del empresariato capitalista.

La organización de la sociedad capitalista y la explotación del trabajo humano, tiene como fundamento la acumulación de capitales y la competencia entre capitalistas de los grandes monopolios imperialistas, de ahí el desarrollo de la mentalidad dominante y ahistórica del proceso educativo impuesto, justo  en la reproducción de valores sensibleros y superfluos, que se inculcan en los comportamientos más íntimos y también públicos de las víctimas del sistema de explotación,  legitimando su abuso de poder institucional en las relaciones de mercado, como sobrevivientes en el trabajo tercerizado, sin ningún derecho, sino por el contrario anulando las conquistas de la clase trabajadora en contextos modernos y posmodernos actuales.

Es conocido cómo la producción se abarata en la lógica mercantil cuando se entra en la competencia individualista, en la desvaloración del trabajo social realizado y en el no reconocimiento de todas las capacidades desarrolladas por el trabajador en la lógica de mercado y de apropiación. Pues al trabajador directo se le minimiza e ignora por parte de la lógica capitalista, desmantelando el proceso de cultivo de valores que sólo se acuña con cuidado y cariño, es decir, en un bien común concreto y necesario socialmente.

Lo lamentable es que ello es imposible, si no se empodera la clase trabajadora, para que como tal se manifieste en contra del trabajo embrutecido y corporativizado que ejerce la propiedad privada; y educarse en  un gran cambio con una nueva concepción del  trabajo liberado y creativo, porque si todos trabajaran para producir lo necesario y suficiente; es conocido cómo con 4 hrs. de trabajo invertidas de cada uno, se cubriría dicha necesidad, para dedicar las 20 hrs. restantes en espacios lúdicos recreativos, de invención, de ocio, de sueño, de descanso, de afectividad, de satisfacción, de sexualidad y objetivación individualcolectiva alegre.

Podemos ver así cómo la competencia en la Economía Política se opone al beneficio social -plantean Marx y Engels-, multiplicando capitales concentrados en pocas manos, transformándose esta economía en una acumulación unilateral entre pequeños y grandes propietarios de medios de producción, con una mentalidad de poder violentamente irracional, sostenido con el miedo y el absurdo de la degradación por falta de aspiraciones y porvenir, así se ha caído en tres delitos de derechos humanos en México, más graves como es la venta y ganancia por armas, por drogas y por órganos humanos.

Esta es la enseñanza hegemónica que el régimen capitalista reproduce a través de la familia, los medios de comunicación, la iglesia, la escuela y también desde el sentido común desarrollado entre los pueblos como es el folclor de la sobrevivencia; esta forma reproductora de la cultura burguesa se  impone ideológicamente por medio de la manipulación cínica e irresponsable, traducida en discriminación, utilización y atropello de la integridad o dignidad humana, la cual se va constituyendo y adquiriendo como totalidad cognitiva significativa en cada sujeto histórico la evidencia es el índice de criminalidad y el desamparo de la clase trabajadora como ha sucedido con los mineros, electricistas, periodistas, estudiantes y un cúmulo más de sobrevivientes.

Dicho proceso educativo representa los valores más inhumanos que hoy día sufre la sociedad civil cotidianamente como algo natural en la estrategia denominada guerra de baja intensidad de donde deviene la Iniciativa Mérida, que realmente impondrá la pérdida de soberanía nacional, debido a la militarización de Estados Unidos en nuestro país con el garlito de Felipe Calderón de atacar a la delincuencia organizada, pero que realmente lo que ataca es a la insurgencia de movimientos revolucionarios; este proceso educativo hegemónico  engendra confusión, rivalidad, neurosis, culpabilidad, castigo militar y paramilitar -en eso México se está ensayando-, con un sentido de terror y de degradación humana mundial y particular.

Bajo esta cultura de  desigualdad social y de  propiedad privada, se va fundando  la violencia irracional del gobierno y del Estado mexicano cotidianamente, así se perfila la competencia entre propietarios grandes y pequeños, es una circunstancia entre el capital fijo y el capital circulante, los cuales son propiedad de unas 200 familias privilegiadas en el mundo de la mercancía y de las finanzas internacionales, que controlan la explotación del trabajo migrante, del desempleo como reguladores del mercado y el salario, y del despilfarro y el cinismo entre el parlamento partidista nacional.

Como se sabe, el capital fijo se emplea en la mejora de la tierra, en la adquisición de máquinas, instrumentos, útiles de trabajo y cosas semejantes, y el capital circulante se emplea en la producción de víveres, en la manufactura, o el comercio, pero toda la producción se realiza con la fuerza de trabajo sobreexplotada para poder obtener altas ganancias para los dueños de los medios de producción hechos propiedad privada como un ejemplo educativo grotesco e injusto de la humanidad.

En términos generales, en la acumulación de grandes capitales se produce también una concentración y una simplificación relativas del capital fijo en relación a los capitalistas más pequeños. El gran capitalista introduce para sí una especie de organización de los instrumentos de trabajo, beneficiándose con el no pago de impuestos, teniendo las leyes a su favor y la militarización también en su beneficio, ese es su verdadero poder político, el cual no tiene la población trabajadora, estos son los puntos de problematización para pensar en las formas de organización liberadora para las siguientes generaciones, dado el agotamiento del sistema capitalista de producción.

El acrecentamiento de propietarios y la cascada de competidores, hace que la gran propiedad devore nuevamente a la pequeña, de la misma forma la gran industria aniquila a la pequeña, así también la masa de trabajadores desposeídos en el campo es impulsada hacia la industria en las ciudades y en otros mercados continentales, reproduciéndose estas expresiones egoístas, cerradas e imperativas en las relaciones de poder psíquico-afectivas de la intersubjetividad humana como un problema educativo significativo, asumido en distintas épocas de lucha liberadora, también con dispositivos de intercomunicación más simples en espacios concretos frente a la legitimación militar  en una conformación reaccionaria e indiferente de los problemas sociales.

Sin embargo a primera vista pareciera que nada tiene que ver, el comportamiento hegemónico, sin poder distinguir  sus matices en las nuevas formas de sometimiento y despojo, va apareciendo desarticulado del comportamiento social e individual de los sujetos educativos cada vez más enajenados en múltiples situaciones particulares de anarquía, sin dejar de tomar en cuenta las biografías que son incanjeables-irrepetibles, como parte de la misma reproducción de la economía política y la privatización de todo, vivienda, diversión, alimentos, energéticos, salud, educación y tranquilidad.

Sin embargo no podemos olvidar que es con el ejemplo educativo en la coherencia entre lo que se siente-piensa, dice y lo que se hace en espacios concretos, en donde se operan las funciones de percepción, de comportamiento, de identidad de clase y de justificación del sujeto histórico en su contexto humano/inhumano -el cual siempre está en falta desde su infancia hasta su madurez-; dado que este sujeto va adquiriendo consciencia y responsabilidad humana, de manera cada vez más plena y profunda debido a su memoria histórica individual, colectiva y hasta de pareja, pudiera considerarse; pues estos elementos forman parte del parámetro que marca la gran transformación cultural en la estructura de todo el modo de producción como proceso educativo de socialización de lo creado por las mayorías, yendo de lo simple a lo complejo en sus múltiples posibilidades y determinaciones históricas que cada generación irá demostrando y consolidando.

Nos parece importante destacar que estas formas injustas de producción y de apropiación del trabajo humano/inhumano, como un esfuerzo realizado, más allá del pago salarial -el cual siempre será injusto por la misma relación desigual entre el capital y el trabajo, por lo que es inmoral-,  incluye la correspondencia o posible trueque, el cual se ha generado histórica y socialmente en usos y costumbres colectivas; tomando en cuenta que el trabajo enajenado se reproduce de manera casi mecánica como algo mágico, religioso, metafísico o pragmático y utilitario en la venta mercantil, en donde sólo se beneficia la oligarquía financiera, como la forma más acabada de la burguesía, es decir robándole su alma al sujeto y bloqueando el desarrollo de su creatividad en procesos de humanización liberadora de las cadenas del capital.

Vemos que ello sucede desde las expresiones más simples y detalladas de dicha totalidad compleja en el comportamiento educativo o de humanización, que engendran las relaciones de propiedad, de locura del trabajo y del ejercicio de la violencia  con el  abuso de poder político, enquistado en los gobiernos usurpadores en todas sus formas, entendiendo que la forma más abarcativa es la educativa, es decir el poder político que no se ejerce por la población porque  aún no saben de sus derechos/obligaciones humanas, ni siquiera piensan en que estos entes existen; así se  coloca a la gran mayoría en condición de impunidad en las relaciones de intersubjetividad e intercomunicación humanas/inhumanas, las cuales van reduciéndose a su mínima expresión en el “úsese y tírese por inservible”, se tira el sentido de la vida y su alma espiritual.

Este sentido de cambios a veces hechizos y bruscos en los imaginarios simbólicos individuales y colectivos, tiene que ver con las múltiples concepciones acerca del respeto, el derecho y  la existencia del ser humano; lo que se despliega en procesos de madurez, de rupturas y de grandes transformaciones cualitativas con necesidades e intereses confusos; por ello es vital luchar para construir socialmente una  cultura profunda particular y universal que trascienda por su razón histórica sensible con principios cada vez más humanizados (filosóficos-políticos), es decir más perceptivos, sensibles e intuitivos sobre las determinaciones educativas que tendrán que construirse y forjarse como clase trabajadora en pequeños y grandes sectores entre y con los procesos autogestivos, como ensayos comunitarios para el porvenir humanizándose los sentidos del alma.

Tomando en cuenta que los procesos de valoración significativa y de cualidad en el cultivo de valores, no es tan sencillo de aplicarse a las realidades concretas, porque no se pueden someter a ningún esquema o modelo, ya que cada persona y realidad social es única e insustituible; de manera que en las relaciones de poder abusivo de imposición y sometimiento, lo común es terminar negando lo justo del reclamo ante lo arbitrario y lo inexplicable de esas relaciones humanas e inhumanas concretas, que se tocan en puntos convergentes de transformación a través del trabajo más creativo, lúdico y virtuoso que es posible alcanzar en cada momento concreto de la historia en la expropiación de dicha propiedad privada, como un acto genial de la humanidad.

Pues casi todos entendemos como un lugar común en las relaciones de abuso de poder político, económico, cultural o militar, lo que representa imponer con el uso de la fuerza irracional un solo interés de manera unilateral -como lo intenta hacer  Obama o por igual Calderón/Peña Nieto en su política hegemónica compartida en el mundo por ejemplo-; desconociendo así las luchas de resistencia y de autodefensa, que comprenden dignidad, temple, fortaleza y una razón sensible histórica del que se encuentra sometido, al ser negado, aniquilado y borrado, logrando esto en una relación que sabe eludir el diálogo y la comunicación abierta con un sentido honesto de equidad, pero sólo lo valioso trasciende por su firmeza histórica, eso no lo perdemos de vista tenemos que construir los cimientos de un socialismo humanizado, es decir que niegue del capitalismo su podredumbre, y aprenda del trabajo individualcolectivo (Valentina Cantón) en un proceso permanente de humanización.

Por eso decimos, que lo común en la lógica de propiedad, sea de explotación del trabajo enajenado o sea éste creativo, en la lógica de desigualdad social histórica engendra necesariamente competencia desleal; sabiendo que  el sujeto del dominio se muestra inflexible, cruel y cosificado; alterando así todas las funciones humanas que potencian la creatividad, el asombro, la imaginación, el entusiasmo vital de la juventud y el amor en sí a la vida que cada uno podría aprender a tener, en la consigna socrática: ¡conócete a ti mismo!, reflejados en la satisfacción de poder dormir, soñar, producir, sentir afecto, descansar, recrear, disfrutar de momentos de ocio y objetivarse históricamente como ser social al responder a las necesidades humanas individuales, sociales y colectivas, vistas como una totalidad inescindible, en donde la ley se crea por la necesidad de todos los involucrados en un proceso histórico de adquisición de capacidades sensibles que se van desarrollando y adquiriendo con el ejemplo educativo.

Sin tener que imponer ninguna otra ley cerrada, delirante, neurótica e incomprensible en las relaciones de intersubjetividad y de intercomunicación cada vez más vitales al hacer justicia a toda relación  virtuosa que lo merezca; ello está referido a crear las condiciones subjetivas y objetivas, de que hablaba Marx para superar la lucha de clases en el cambio estructural del modo de producción y en su respectiva reproducción social, para ello es necesario ver como un todo la formación de tipo formal, la no formal y la informal, distinguiendo sus hilos culturales en la escuela del trabajo -que advierte Gramsci-, porque cada vez se están entreverando más elementos de la lucha social en los procesos educativos de humanización al entender de mejor manera  el despojo de medios de producción al trabajador directo.

Lo que el marxismo destaca en la lógica de apropiación de medios de producción y de sus comportamientos intersubjetivos ahí acuñados, es la actitud de dominio e imposición que han generado las relaciones de competencia y de propiedad egoísta -egocéntrica-; por eso Marx plantea como surge “en primer término, el trabajo, la actividad vital, la vida productiva misma, aparece ante el hombre sólo como un medio para la satisfacción de una necesidad, de la necesidad de mantener la existencia física, moral y psíquico afectiva espiritual. La vida productiva  es, por tanto, la vida genérica. Es la vida que crea vida -simbólica-. En la forma de la actividad vital reside el carácter dado de una especie, su carácter genérico, y la actividad libre, consciente, es el carácter genérico del hombre. La vida misma aparece sólo como medio de vida” (Marx: Escritos económico filosóficos de 1844).

Por ello en las relaciones de negación y de desecho, las formas tradicionales de sojuzgamiento se han sucedido históricamente entre el poder del hombre sobre la mujer y de ésta, en la reproducción de ese control violento hacia los niños por ser más indefensos, tomando en cuenta que las relaciones de poder en el ejercicio de la cerrazón y de la intolerancia que es violencia, son cada vez más complejas, dado el cambio social en muchos roles jugados dentro de la división social del trabajo actualmente en las sociedades modernas.

Así la lucha desigual en la condición de poder entre géneros, cada vez va cobrando consciencia de su falta y de las responsabilidades no asumidas plenamente, las cuales no pueden ser negadas tan fácilmente, dada su situación histórica, en entramados muchas veces dogmáticos, de culpas, de dobleces y de creencias impuestas en la manipulación, la injusticia y el sometimiento en una relación humana malograda.

Esta lucha desigual se ha desarrollado en los propios procesos educativos y de valores, que tienen una gran carga cultural de opresión y confusión, en donde aún no existe mundialmente una cultura del cuidado hacia la mujer y para los niños, al menos no se practica como algo cotidiano, dado que el hombre como género humano también sufre las mismas relaciones hegemónicas de explotación, exclusión denigración y falta de reconocimiento del trabajo social realizado, lo cual impone el capital en las estructuras de poder internalizadas en el propio sujeto, sin que ello sea lineal o mecánico, sino visto en toda su complejidad; por ello pensamos que la emancipación de clase y de constitución humanizada, toca muchas dimensiones, que quizá aún no han sido comprendidas ni analizadas de manera profunda, sin que se desvirtúen o reduzcan los conceptos de la economía política planteados por el marxismo.

En este sentido enfatizamos en que sólo la memoria individual, histórica y colectiva dan cuenta del proceso educativo recorrido con base en evidencias y testimonios concretos, de manera que el que comete el acto injusto se le revierte permanentemente en la exigencia que sale a cada paso en su propia transformación y superación cultural, en esa búsqueda por la emancipación social y particular, con base en la calidad moral y humana de la crítica y el cuestionamiento; lo que aflora en pro de la defensa, el cuidado y la valoración decidida del esfuerzo humanizado y transformado cualitativa y significativamente en cada momento, como una oportunidad que brinda la vida permanentemente, para ser el sujeto educativo realizado y recreado en la persona particular o colectiva abriendo el debate acerca de la propiedad privada, porque es esta figura de la historia que vive con un gran miedo, porque sabe de su inmoralidad y egoísmo, por eso los grandes emporios monopolistas son tan violentos.

Así en las formas de propiedad y de sometimiento sin ninguna explicación, ni diálogo abierto y plural, se impone en cambio una carga de culpas incomprendidas en la relación intersubjetiva y de extrañamiento en la comunicación, la cual puede terminar por romperse; sin siquiera apreciar que estos patrones de conducta son reproducciones que nos vienen de los patrones de propiedad, competencia, egoísmo, crueldad, sentido de conquista, silencio, ocultamiento o mentira, como nuevas representaciones obscurantistas del mundo y del hombre moderno en decadencia.

Lo que interesa reconocer es que estas formas intersubjetivas del comportamiento humano, en las relaciones peculiares de poder político, o poder educativo, pueden terminar por destruir y excluir a la relación negada, frustrando pero emancipando a la vez, dicho desde una interpretación dialéctica del proceso,  ya que la experiencia injusta, sin explicación va teniendo que aceptarse como si fuera la única alternativa posible; pues la incomprensión significativa de la imposición termina paralizando al sujeto frente a lo injusto y unilateral por momentos, en una simbiosis confusa sobre las concepciones que se van teniendo y asumiendo acerca de la libertad, la independencia, la autonomía o la capacidad de expresión auténticamente honesta.

Pues en los matices de poder ejercido desde la lógica de propiedad, acumulación y determinación violenta en la lucha de clases, podemos decir que estas relaciones se transforman en interrelaciones justas, cuando se toma en cuenta la auténtica calidad humana, a través del diálogo, el debate y la propuesta alternativa siempre abierta en la satisfacción de la necesidad común; para poder así superar la imposición violenta en estas nuevas formas de poder que abren el debate sobre el derecho, la responsabilidad y el sentido de vida.

Concluimos que la concepción de propiedad y competencia desleal tiene que ver con la experiencia, el conocimiento y la manipulación para envolver, confundir, engañar y finalmente someter -denuncia científicamente Marx  en los procesos de conquista, engaño y despojo-, lo cual es necesario analizar de forma matizada para superar en las relaciones de poder todo aquello que ha engendrado la lógica de propiedad, de acumulación, centralización, competencia y manipulación ideológica en la ley del más fuerte ante el más débil.

Finalmente este escrito sólo intenta problematizar y resignificar dentro de la lógica dl modo de producción capitalista las formas de reproducción automáticas de los valores y los comportamientos que engendra en sí la propiedad de medios de producción y sus peculiares relaciones de poder, para reflexionar en los procesos educativos conscientemente humanizados, otras leyes posibles que rijan nuestros sentidos de vida, con base en la honestidad, la tolerancia, la pluralidad, la comunicación crítica y autocrítica, sin dejar de reconocer que las grandes transformaciones sociales en cuanto al modo de producción, tiene que crear las condiciones objetivas y subjetivas, que lo sostengan lo cual se gesta y desarrolla en el desencanto, la violencia y la frustración.

Sólo que nos interesa hacer una inclusión cada vez más plena, al considerar las tareas cotidianas de un trabajo de transformación social, tomando en cuenta ese tránsito entre lo más simple a lo más complejo y viceversa, es decir, en una relación dialéctica que permita avanzar con pasos un poco más seguros, al poder explicarnos la lógica de propiedad privada con un sentido topológico del nuevo imperio, la globalización y su política neoliberal -que no tiene nada que ver con el ser espiritual del ser humano-, entendido este fenómeno social como una totalidad que tiene que ser bien comprendido en el comportamiento humano/inhumano, en las relaciones de poder político liberador, en la apropiación de medios de producción, y pensando en la responsabilidad de otras propuestas de vida alternativas que no tengan que rendir cuenta a la ganancia financiera, sino construir una verdadera ética planetaria revolucionaria entre opresores y oprimidos, para no valorar la formación política, como la forma del control, sino de  liberación de las garras del capital, pasando de una política fundamental a una política crítica de derechos humanos comprometidos en la unidad de las mayorías desde la educación de capacidades espirituales filosófico-políticas, en donde sean los pueblos organizados quienes gobiernen su producción y socialización de lo todo lo producido.

  





[1] En la primera “Tesis sobre Feuerbach: en antítesis con el materialismo tradicional, el moderno idealismo burgués ha desarrollado el aspecto activo, la praxis, pero no como actividad humana sensible. La burguesía, a diferencia del clásico señor feudal, está por cierto atrapada en la producción, pero ante todo a partir de la circulación. Ella no entiende el trabajo como intercambio orgánico concreto entre hombre y naturaleza, sino más bien como trabajo meramente intelectual, como trabajo abstracto: abstracto justamente respecto del intercambio orgánico. Así puede desacreditar el trabajo físico concreto del asalariado y hacer pasar el trabajo del espíritu como trabajo auténtico. El principio de la producción es aquí reconocido, porque los medios de producción, al contrario de cuanto sucedía en el feudalismo, se han convertido en productos. Y  se trata de una relación reglada por un contrato libre” Vid. Marx, Karl. Introducción general a la crítica de la economía política (1857). Ed. Cuadernos de Pasado y Presente No. 1, se aclara también que la relación entre el trabajador libre y el capitalista ya no representa una relación personal de esclavitud o de servilismo de la gleba, México 1977 y en múltiples reediciones. P. 25.




Thursday, May 16, 2013


¿Vencerá el Poder Popular en Venezuela?
Felipe Cuevas Méndez
Miembro del Partido Comunista

El Fondo Monetario Internacional, Forbes y otras instituciones imperialistas recientemente subrayaron un alto crecimiento económico de Venezuela, su importancia internacional en éste rubro a raíz de 14 años de chavismo. Aunque la clase burguesa interior y sus políticos siguen afirmando que les va mal, sus arcas crecen, pero no les es suficiente. He aquí la primera cuestión que queremos abordar, la burguesía además de controlar buena parte de la economía del país, enfrenta el reto de clase de desarrollar las relaciones económicas por el sendero de la más elevada centralización de capitales, para eso requiere poner el petróleo en manos yanquis y meterse más por su cuenta en ese negocito, servirse a manos llenas de la renta petrolera y paraestatal, planes neoliberales innombrables pero siempre presentes en su lenguaje subliminal, recuperar la reglamentación laboral de extrema explotación (salarios bajos, subcontratismo, flexibilización, intensificación del trabajo, sindicalismo de derecha, pensiones), y reconstituir el negocio de importaciones en la escalada de precios; si vemos bien, el golpe económico-alimentario actual es apenas una pequeña probadita de sus intenciones estratégicas.
Toda esta perspectiva difiere apenas en pocas notas con respecto de lo que fue la era de la cuarta república en que la alianza entre la burguesía comercial, los grandes terratenientes y las petroleras reinó. El cambio que proyectan se registra en el ámbito de que el país sirva como fuente vivificante para los monopolios frente a la crisis, abaratamiento de los precios internacionales del petróleo, insertar plenamente al capital financiero en la economía venezolana, la especulación bursátil, y el control neocolonial del país por las instancias transnacionales dedicadas al saqueo.
Tal es la condición ultraderechista internacional que en su actuar llama a cada segundo a una contrarrevolución de la “clase media” y otros sectores para que reine la democracia imperial más descarnada de la que se haya tenido conocimiento por estas tierras, si bien el trabajo sucio recae en el elemento lumpen. Una contrarrevolución fascista a la medida de los intereses de clase de la burguesía amarilla y sus amos del norte.
La burguesía está abonando las condiciones a esta contrarrevolución, no importa cuánto tiempo –lleva una década–, ha hecho brillar a uno de sus fascistas apoyándose en sus más íntimas relaciones de clase y el despliegue político-económico de que es capaz. Su posición se hace acompañar de las capas altas de la clase media, la fuerza de los prejuicios pequeñoburgueses, desesperación y descomposición en varios sectores.
Con ese liderazgo  imagina recuperar su vieja perspectiva, pero sabe que debe revestirse de los mejores atuendos “supra-clasistas”, que debe asumir todas las mañas y chapucerías, lanzar su imagen relamida y cuestionar cada acto de sus enemigos, sean errores o aciertos, un golpeteo constante, sin importar sea deleznable o justificable, pues según sus manuales, en la guerra y en el amor... la burguesía puede decir misa, pero al final sus intereses lo dictan todo. En su política el espíritu de progresismo económico está íntimamente ligado al fascismo a través de una ideología de formas pequeñoburguesas con contenidos oligárquicos, convoca el tan decadente principio del espíritu americano, la lucha por el confort burgués al que pocos tendrán acceso, el espíritu de lucro, el horizonte mercantilista en todas las relaciones humanas, y el desprecio de las condiciones sociales para remover el viejo país portátil. A este respecto uno de sus magnates recién dijo que todo se lo debe a sí mismo y su familia, nada al país y su historia, pero como este idéntico ideal no puede ser asumido tan de tajo, construyeron un mejor discurso mediero con el que seamos susceptibles de “identificarnos” o por lo menos paralizarnos por lo menos en los momentos decisivos en que pretenden arrebatarnos todo. Así de desleal le es la dirigencia fascista a las capas medias, les promete bonanza, pero también trafica con sus intereses en Washington porque piensa apropiarse todas las riquezas vengan de donde vengan, sea vivienda, ahorros, patrimonio u otros recursos.
La política burguesa tiende a convulsionarse de la “querella” al golpismo, tal es su inercia de desacarrilamiento por mandato de sus intereses. En las actuales condiciones, sus expresiones tradicionales perdieron perspectiva, fueron desplazadas y prácticamente anuladas, la única política “viable” del gran capital para “salir de este gobierno” es el golpismo fascista teledirigido desde los Estados Unidos y Europa. El golpismo es ya el eje de la política burguesa, en torno al cual giran cada uno de sus actos, reclamos contra las instituciones, negación de las condiciones democráticas, reclamo de intervencionismo, maniobras para las próximas elecciones municipales, golpe alimentario, presión política siniestra a fin de lograr el aumento de precios, campañas difamatorias, paralelismo frente a los actos chavistas, en fin..., están a la espera de cualquier complicación del panorama nacional.
Ahora bien, no debemos negar que existe una marcha de intereses entre las capas medias, la burguesía y el imperialismo, porque en las primeras, las relaciones sociales que las rigen tienen todavía un fundamento burgués muy poderoso. Uno de los grandes problemas inmediatos con lo que compete a la cuestión social, es el de las capas medias, sus demandas y su toma de posición política. Sus síntomas ya se veían años atrás, con su continua agresión a distintos aspectos del proceso, particularmente contra sus medidas más consecuentes, sustentadas en parte por sus condiciones de existencia, fogosamente  reforzadas por la acción mediática. La confusión popular puede seguir viéndose expandida con su particular activismo pequeñoburgués, lo mismo para amedrentar que para reclutar adeptos.
Evidentemente los problemas sociales tienen su peso, la inseguridad, el burocratismo, la corrupción, la explotación, la segregación a los pobres, la inflación, la especulación, son de lo más serio, pero no pueden abordarse al margen de la lucha de clases y las condiciones generales.
Por ejemplo, más allá de los argumentos de la derecha acerca de la situación del gobierno, el problema de la burocracia y la corrupción en tanto compra-venta de funciones dentro del Estado capitalista hoy existente, tiene varias manifestaciones y soluciones, que deben complementarse resolver con cárcel, resolver con formación, resolver con transferencia de poder a las masas, resolver con cambios en el relacionamiento político. Las relaciones dominantes se filtran en todo el Estado y sus instrumentos de gobierno, por ello se desarrollan estos y otros problemas en todo su radio de acción, en cada una de las instituciones se manifiesta este fenómeno contando la burguesía con sus secuaces en todas las líneas.
Esto complica hasta hoy el romper con las tendencias burocráticas que tienden a retardar o apaciguar la acción popular. Entonces el parasitismo y descomposición burguesa en las estructuras del Estado sólo el pueblo las puede derrotar definitivamente. Asimismo cabe demarcar el burocratismo en sí como fenómeno con fundamentos en 1.- las relaciones políticas y de poder que se desarrollan en toda estructura estatal, 2.- las afecciones de las tendencias de derecha en el seno del gobierno, y 3.- el fermento dominante para subvertir los esfuerzos libertarios.
En efecto, debe avanzarse a pasos más firmes y agigantados en la resolución de problemas tales como: la inseguridad, la corrupción, los manejos del poder político-económico, la burocracia, la organización popular, el poder económico, el desgaste PSUV-GPP como mecanismos con serias dificultades para la organización de las clases populares y sus liderazgos, el problema de las capas medias, la lucha contra las ideologías dominantes, la política burguesa golpista, la formación de clase.
Nos parece que estamos ante un periodo decisivo para la revolución bolivariana. Se debate su continuidad, su procedencia y su posibilidad. No solo es lo que la burguesía y sus seguidores le discuten, sino que es lo que el proceso debe afrontar en lo inmediato.
Las formas de hacer política en Chávez para confrontar la política burguesa y la importancia de las tendencias clasistas deben masificarse con un asidero clasista, la revolución se desarrolla o es derrotada.
Los políticos de la gran burguesía aseguran que los días del proceso están contados, esto constituye parte de su ardid publicitario y de su empeño, sin embargo debemos distinguir aquellos rasgos del proceso que promueven el horizonte de la revolución. Estos son los puntos a favor de la perspectiva revolucionaria y socialista:
a)      No existe aislamiento extremo del gobierno respecto del pueblo, aunque sí sobreviven graves problemas a atender en sus obligaciones y de cierto elitismo en diversas instancias.
b)    Las fuerzas vivas de la democracia participativa tienen cobertura para su desarrollo y las posibilidades de una verdadera democracia popular y proletaria.
c)        La capacidad de gestión eficaz puede encontrar un camino firme a raíz del gobierno de calle, el ejercicio del poder popular y comunal junto a otros instrumentos; pero para las nuevas alternativas de gestión pública todavía falta la movilización de todo el aparato sometido al esquema tradicional burocrático.
d)      La destrucción de las relaciones de dominación despertará el potencial de movilización popular contra las clases explotadoras.
e)      El paso a la transición revolucionaria sigue abierto al proceso.
f)      Las fuerzas armadas nacional bolivarianas y milicias siguen firmes al lado del pueblo, en pleno despliegue para contener la inseguridad y cualquier otra intentona de la derecha, aunque se han manifestado filtraciones por la burguesía y el imperialismo sobre las cuales pueblo y gobierno deben reaccionar.
g)      El desarrollo del movimiento y poder popular en fuerza gobernante es una alternativa con potencial para actuar bajo las condiciones actuales en pro del proceso.
h)      Proletarizar el Estado con el desarrollo de la revolución hasta ahora sigue siendo posible.
i)        Hacer frente a todos los embates de la burguesía está constituyéndose en la obligación de todos los sectores y clases populares con sus organizaciones.
j)      Es posible modificar la correlación electoral con un trabajo intenso, pero sin desentenderse de las nuevas posiciones con que cuenta la oposición.
k)      Es viable hacer un rodeo en torno a la clase media hostil para neutralizarla.
l)   La alianza de las clases y sectores: obrera, campesinos, soldados, mujeres, jóvenes, todo el proletariado, estudiantes, capas medias bajas principalmente; es necesaria para encabezar y encauzar el movimiento popular contra la oligarquía.
m)    Es viable tomar una nueva posición de socialización de los medios de producción de gran escala para garantizar problemas económicos y de correlación de fuerzas frente al empresariado.
La intervención estatal debe abarcar todas las relaciones económicas: producción, intercambio, consumo, aunque con la intervención directa del pueblo con la dirección de Maduro y el vanguardismo proletario.
El momento llama a esa célebre consigna de la audacia revolucionaria, de la extrema energía y acción del pueblo orientado en el periodo actual. Las revolucionarias y los revolucionarios deben dejar de soñar con limitarse a cogestionar demandas, para poner en marcha a las clases laboriosas más pobres y conscientes del pueblo, apoyarse en ellas y forjar su alianza. Los frentes y fuerzas democráticas revolucionarias deben expresar sus más ardientes deseos y combatividad de asumir la lucha por el poder popular. Esta es la naturaleza de la transición obligada para el socialismo.
Se expresan ideas y opiniones de debate nacional bajo las más diversas perspectivas y aperturas. La cuestión está en que apostando a su desarrollo se unifiquen en torno a la lucha general. Hay que ver la realidad de frente en todas sus peculiaridades y conflictividades.
Las revolucionarias y los revolucionarios deben contribuir con todas sus fuerzas a que la coyuntura implique un cambio en la correlación de fuerzas a favor de la revolución popular y proletaria, salir de su encierro, superar la estrechez, la rutina y la actitud contestataria. Tomar la iniciativa del movimiento revolucionario ante la astuta postura imperialista de inyectar una conspiración contrarrevolucionaria con asidero en varios sectores. Forjarse nuevas pautas y fuerzas revolucionarias frescas, proletarizadas. La amplia vanguardia revolucionaria sigue en proceso de construcción.
Movilizar a las clases populares combativas es su opción irrenunciable, y en ello deben aterrizar en la formación clasista, si bien dedican buen trabajo a la formación de cuadros del más variado nivel; se hace indispensable la proliferación de jornadas de formación popular, de asambleas del poder popular y de todas las formas de organización popular que permitan la movilización revolucionaria.