Friday, April 20, 2012

Cumbre de las Américas



Declaración del gobierno revolucionario: Por la segunda independencia
En Colombia, Cartagena de Indias, quedó demostrado que hay un abismo creciente entre “Nuestra América” martiana y “el Norte revuelto y brutal que nos desprecia”. Allí se produjo una rebelión de la América Latina y el Caribe contra la imposición de “un gobierno y medio“, que ejercía un veto imperial a los párrafos del proyecto de Declaración Final de la llamada Cumbre de las Américas que reclamaban el cese del bloqueo y la exclusión de Cuba de los eventos hemisféricos.

Desde la anterior Cumbre del 2009 se disiparon las ilusiones sobre la política del presidente Obama, se abrió una brecha entre sus discursos y sus actos, no hubo mayor cambio en la política hacia América Latina y el Caribe, el bloqueo a Cuba continuó e, incluso, se endureció en el sector financiero, pese a la condena internacional y el voto abrumador de la Asamblea General de las Naciones Unidas, con el objetivo de “provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno” lo que ahora se conoce como “cambio de régimen”.

El ALBA se reunió el 4 de febrero pasado, en Caracas, en ocasión de conmemorar la heroica Rebelión Cívico-Militar de 1992, adoptó una Declaración sobre la Soberanía Argentina de las Malvinas, otra sobre el bloqueo y consideró injusta e inaceptable la imposición de la exclusión de Cuba de estos eventos. El presidente Correa afirmó resueltamente que de no resolverse esta cuestión, Ecuador no asistiría a la Cumbre de Cartagena, lo que sacudió a la región. Esa valiente posición fue el preludio de lo ocurrido.

El presidente Raúl Castro Ruz dijo allí: “Yo quiero agradecer a Ustedes, presidente Correa, a Evo y a todos Ustedes estos planteamientos… Es un tema de vital importancia, tienen toda la razón. Nosotros jamás hemos reclamado que se tome una medida como esa, pero no por eso vamos a dejar de apoyar esta que consideramos muy justa”.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, quien nos visitó, de manera respetuosa, y recibió como respuesta del presidente Raúl Castro Ruz que Cuba, en caso de ser invitada a la Cumbre, asistiría, como siempre, con todo respeto, apego a los principios y a la verdad, tuvo el mérito de introducir directamente el tema del bloqueo y la exclusión de Cuba.

El presidente Evo Morales, que había sido el primero en cuestionar dicha Cumbre en la reunión de febrero del ALBA en Caracas, dio la batalla en Cartagena y afirmó “estamos en una etapa de desintegración. No es posible que un país pueda vetar la presencia de Cuba, por tanto, no hay integración y con la ausencia de Ecuador, como una ausencia justa en protesta al veto de Estados Unidos hacia Cuba, ¿de qué integración podemos hablar?”.

El presidente Chávez, el 13 de abril pasado, exclamó “ahora, en verdad, si estos dos gobiernos, Estados Unidos y Canadá, se niegan a discutir temas tan profundamente consustanciados con el ser de la América Latina y el Caribe, como el tema de Cuba, de la hermana Cuba, de la solidaria Cuba, o el tema de las Islas Malvinas, ¿para qué más Cumbres de las Américas entonces?; habría que acabar con esas Cumbres. Antes, había escrito: “Clamamos, igualmente, por el fin del vergonzoso y criminal bloqueo a la hermana República de Cuba: bloqueo que, desde hace más de 50 años, ejerce el imperio, con crueldad y sevicia, contra el heroico pueblo de José Martí”.

Daniel Ortega, en masivo y juvenil acto de solidaridad con Cuba, el 14 de abril, en Managua planteó: “yo creo que es el momento del gobierno de los Estados Unidos para escuchar a todas las naciones latinoamericanas de las más diversas ideologías, de los más diversos pensamientos políticos; desde los pensamientos más conservadores hasta los pensamientos más revolucionarios, pero ahí están todos coincidiendo en que Cuba tiene que estar presente en estas reuniones o no habrá próximas Cumbres llamadas o mal llamadas de las Américas”.

Resultó impresionante la sólida postura unitaria de Nuestra América en torno al bloqueo, la exclusión de Cuba y a las Malvinas. Fue esencial la firmeza y la dignidad de la Presidenta de Argentina en la defensa enérgica de esas causas.

Nos sentimos orgullosos cuando la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff defendió con serena dignidad ante Obama, que la Patria Grande solo puede ser tratada como igual y confirmó la postura común en apoyo a Argentina y a Cuba.

Los líderes de los países del Caribe mostraron la solidez de la Comunidad del Caribe (CARICOM) y que esta y la América Latina son igualmente indivisibles. Su defensa de la soberanía argentina de las Malvinas y su tradicional y categórico respaldo a Cuba fue trascendental.

Las fuerzas de izquierda, los movimientos populares, las organizaciones sindicales, juveniles y estudiantiles, las organizaciones no gubernamentales reunidas todas en el Congreso de los Pueblos, en Cartagena, expresaron emotiva solidaridad con Cuba. La Reunión Interparlamentaria de las Américas adoptó una condena a la exclusión y el bloqueo a nuestro país.

Estados Unidos subestimó que el 2 de diciembre del 2011, en Caracas, en el Bicentenario de la Independencia, bajo el liderazgo de Chávez, en el 55 aniversario del Desembarco del Granma, había nacido la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), lo que el líder de la Revolución Fidel Castro Ruz anticipó enfebrero del 2010, al escribir que “ningún otro hecho institucional de nuestro hemisferio, durante el último siglo, refleja similar trascendencia”.

Cuando se eligió en esa primera Cumbre a Cuba, como Presidente de la CELAC en el 2013, el General de Ejército Raúl Castro Ruz declaró: “con las decisiones que aquí adoptamos y con el trabajo conjunto de los últimos tres años, reivindicamos más de dos siglos de luchas y esperanzas. Llegar tan lejos nos ha costado esfuerzo, pero también sangre y sacrificio. Las metrópolis coloniales de antaño y las potencias imperiales de hoy han sido enemigas de este empeño”.

Obama tampoco parece entender el significado de la victoria bolivariana del 13 de abril del 2002 ni de que, precisamente ahora, se cumplen diez años del golpe de estado organizado por su predecesor, con el apoyo de la OEA y del gobierno español de Aznar, contra el presidente Hugo Chávez, con el que se pretendió aniquilar a la Revolución Bolivariana y asesinar a su líder. Como le recordó el canciller venezolano Nicolás Maduro, mirándole a los ojos, en memorable discurso en la Cumbre de Cartagena, el gobierno norteamericano persiste en la conducta de intervenir en los asuntos internos de Venezuela y de apoyar a los golpistas convertidos ahora en candidatos electorales.

El presidente Obama debería percatarse de que la Cumbre de Cartagena no fue propicia para aconsejar democracia a Cuba. Menos si quien pretendió hacerlo estuvo allí totalmente aislado, obligado a ejercer un veto imperial por falta de ideas y de autoridad política y moral; se dedica a la demagogia, en camino a unas elecciones escabrosas. Mejor, debiera ocuparse de sus guerras, crisis y politiquería, que de Cuba, nos ocupamos los cubanos.

Estados Unidos nunca quiso debatir acerca de las terribles consecuencias para América Latina y el Caribe del neoliberalismo ni sobre los inmigrantes en Estados Unidos y Europa separados de sus familias, retornados cruelmente o asesinados en muros como el del Río Bravo. Tampoco aceptó jamás hablar de los pobres que son la mitad de la Humanidad.

El imperio y las otrora metrópolis coloniales no escuchan a los “indignados”, a sus ciudadanos y minorías que viven en la pobreza en esas sociedades opulentas, mientras salvan con sumas exorbitantes a banqueros corruptos y a especuladores. En la superpotencia, el 10% de las familias controlan el 80% de la riqueza. Esos recursos son suficientes para resolver los problemas del planeta.

Lo nuevo en Cartagena es que buena parte de los gobiernos, con naturales diferencias y distintos enfoques, demandaron un modelo alternativo que privilegie la solidaridad y la complementariedad frente a la competencia fundada en el egoísmo; procure la armonía con la naturaleza y no el saqueo de los recursos naturales ni el consumismo desenfrenado. Pidieron que se asegure la diversidad cultural y no la imposición de valores y estilos de vida ajenos a nuestros pueblos; que se consolide la paz y se rechacen las guerras y la militarización.

Hicieron un llamado a recuperar la condición humana de nuestras sociedades y a construir un mundo donde se reconozca y respete la pluralidad de ideas y modelos, la participación democrática de la sociedad en los asuntos de gobierno, incluida la consulta de las políticas económicas y monetarias; se combatan el analfabetismo, la mortalidad infantil y materna, las enfermedades curables. Se reclamó el acceso tanto a la información libre y veraz como al agua potable; se reconoció la exclusión social y que los derechos humanos son para el ejercicio de todos y no para usarlos como arma política de los poderosos.

El gobierno de Estados Unidos esta vez tuvo que escuchar, no una voz casi única como fue durante décadas, ni una escasa minoría hasta hace poco. Ahora, fueron mayoría los pueblos que hablaron en la Cumbre por boca de sus Presidentes y Jefes de Delegaciones para dar este debate imprescindible, o a través de la actitud de los que no fueron. La Cumbre tuvo que ser censurada porque el imperio escucha con oídos sordos.

En Cartagena, quedó al desnudo la Doctrina Monroe de “América para los(norte) americanos”. Como si nadie recordara el engaño de la Alianza Para el Progreso, en 1961, y de la Iniciativa Para las Américas o ALCA, en 1994; han querido timarnos ahora con la “Alianza Igualitaria”.

Como predijo, en un evento internacional en la misma Cartagena, el 14 de junio de 1994, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz las llamadas Cumbres de las Américas sólo han beneficiado al Norte.

José Martí, cuando juzgó una reunión similar, en Washington, hace 105 años, escribió: “después de ver con ojos judiciales los antecedentes, causas y factores del convite, urge decir, porque es la verdad, que ha llegado para la América española la hora de declarar su segunda independencia”.

Durante el propio evento, el ALBA hizo oficial y público que, sin un cambio radical de la naturaleza de estas Cumbres, no asistirá más. Otros líderes continentales, también lo han advertido.

De la OEA, ese cadáver insepulto, ni hay que hablar.

A la República Argentina le asiste el derecho inalienable de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

Cuba recuerda que la Patria Grande no estará completa hasta que el hermano pueblo puertorriqueño ejerza su derecho inalienable a la autodeterminación y Puerto Rico, esa nación latinoamericana y caribeña, sometida por Estados Unidos al colonialismo, alcance su plena independencia.

Con un sólido consenso de soberanía regional y defensa de nuestra cultura, dentro de nuestra rica diversidad; con casi 600 millones de habitantes; con enormes recursos naturales; Nuestra América tiene una oportunidad para resolver los graves problemas de extrema desigualdad en la distribución de la riqueza y puede, con su fuerza ya evidente, contribuir al “equilibrio del mundo”, a la defensa de la paz y a la preservación de la especie humana.

Para ello, frente a los intentos de dividirnos y descarrilarnos que otra vez vendrán, necesitará mantenerse unida.

Nadie olvide en el Norte, que hace 51 años, el pueblo cubano defendía ya, a estas mismas horas, una Revolución Socialista en las arenas ensangrentadas de Playa Girón, y que, desde entonces, “todos los pueblos de América fueron un poco más libres”.

La Habana, 18 de abril del 2012


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Tuesday, April 17, 2012

ASIMILAR A LENIN

Una tarea de reconstrucción de la teoría revolucionaria comunista
Felipe Cuevas
Miembro del Partido Comunista de México

Con motivo del reciente Congreso “Sólo Lenin” realizado en la ciudad de Maracay, tuvimos la oportunidad de expresar algunas ideas cultivadas a través de los años de nuestra formación popular abrazando el pensamiento y acción de este gran revolucionario ruso, tiempo que nos marcó pero sin dejarnos llevar por el estigmatismo que por todas partes persigue a los revolucionarios para que se marginen o renuncien a sus ideales; sino de retarlo como recalcan muchas gentes consecuentes que se han atrevido a romper el cerco en el tema de la teoría revolucionaria. Proponemos entonces estas líneas para el estudio de Lenin en las condiciones de la Venezuela Bolivariana, pero también de revolucionarios anteriores y posteriores a él.
De Lenin contamos con una amplia difusión de sus trabajos políticos, teóricos, polémicos, propagandísticos, formativos. También existen sistematizaciones, apreciaciones, estudios, biografías, enfoques, comentarios y mil cosas más para dilucidar su obra y su inserción en la historia de la lucha de clases. Entre unos y otros, media la distancia del hecho y su interpretación. No podemos contentarnos con adquirir noción de lo que hizo y dijo, ya que aún siendo sustancial el estudio de su obra, resulta insuficiente para comprenderla cabalmente, como tampoco sería satisfactorio quedarnos únicamente con las interpretaciones, debido a que estas suelen estar enclavadas en distintas tendencias, clases, grupos y posiciones en contextos concretos tan dinámicos respecto de su dependencia de otros factores, como cambiantes en la historia. De donde resulta que todavía queda por poner en claro cada contribución para entenderlo y asimilarlo, unas se rechazan radicalmente (sistematización vs síntesis), otras intentan complementarse (intelectualismo-criticismo), unas sólo sustraen aquello que a su fin resulta provechoso (por ejemplo, retomarle una forma de profundizar el análisis, sin lo organizativo, o viceversa, lo organizativo sin el análisis), suele suceder también en otras visiones que no están interesadas en rescatar nada de las demás. Este es un primer problema para asimilar a Lenin, la complementariedad entre el aprendizaje de su obra y su mejor ubicación en el escenario histórico social. Tratándose de su asimilación plena, cada uno de estos dos aspectos, la obra y sus balances, aporta al propósito, aunque la dependencia de una matriz resulta clara, lo cardinal es conocerlo en su tinta, al conocerlo y tomar conciencia hacemos parte de ese balance, pero definitivamente un balance o juicio sin tomar contacto con su obra da pie al prejuicio o la religiosidad.
Tan polémico es Lenin como sus interpretaciones en vista de la inmersión de toda su concepción sobre el gran teatro de la lucha de clases, develándose sumamente atrayente, a sabiendas de que toda su obra es valiosa para el desenvolvimiento del proceso revolucionario de los pueblos. Pero nos estamos adelantando, cien años de lucha de clases mundial y Lenin el revolucionario vive polemizando sobre sí al tiempo que vive sembrando debate sobre la sociedad. Así sólo Lenin es un decir, una puntualización para sustentar y canalizar la discusión de la teoría revolucionaria al conocimiento de lo que se mueve alrededor de éste eminente teórico tan multifacético y tan abocado a tareas concretas. Con todo, mujeres y hombres, clases y sectores no estamos en condiciones de evitar que nuestras apreciaciones también sean ecos de interpretación a raíz de fenómenos concretos de las batallas en que estamos inmersos. Esto indispensablemente forma parte de una dialéctica sabiamente manejada en él para poner en sintonía importantes leyes revolucionarias de interpretación-acción dentro del contexto de una sociedad dividida que se enmarca en el conflicto; dialéctica cuyos estruendos de batalla se reproduce constantemente elevando lo dicho y hecho por nuestro camarada, que es maestro en esta forma. No hay nada negativo en ello salvo si se descontextualiza a Lenin y se le hace decir cosas que jamás sustentó; lo importante es lograr centrarnos en aprovechar al máximo sus enseñanzas y experiencias.
La obra de Lenin habla por sí misma si se la contrasta con la realidad de su época y con la realidad actual, naturalmente unos aspectos sólo serán ecos del pasado, en tanto que otros serán verdaderos llamados que parecieran escritos hace unas horas para la urgencia del momento, y otros más constituyen líneas trazadas por debajo de sus contextos para subrayar la continuidad de tareas, acciones y procesos de la lucha general. Sin teoría revolucionaria no puede haber práctica revolucionaria nos dice, tal es una de las grandes resonancias que encontramos, por emplear el ejemplo más común aunque no siempre atendido, ya que es un reclamo a la clase proletaria, los pueblos y revolucionarias(os). Así mismo todo estudio que aporte al conocimiento de Lenin, que profundice, exponga o le inscriba cierta organicidad a su obra, nunca dejará de ser valioso para los pueblos que ansían recoger los mejores frutos de sus experiencias. Solemos pelear contra las interpretaciones porque se apoyan a ciertos fines, nos parezcan apropiados o no, mientras existan clases y luchas, el conflicto de este tipo siempre será una manera de apropiarnos, sintetizar e incluso actualizar las perspectivas sobre Lenin tanto como de asimilar su obra directamente.
Aceptamos el papel que cada forma de trazar la obra de Lenin tiene, aún encontrando motivos sobre los cuales diferir, existen aspectos que resaltan distintos panoramas de los que hoy intentamos apropiarnos, así se constituyan por los elementos más álgidos de la polémica histórica y cuanto se refiera a interpretaciones confrontadas. Hoy con tanta agua corrida, sin pretender conciliación alguna, nos atrevemos a resaltar que las partes en disputa, trascendidas a campos de batalla ideológica-política reclaman atención para rescatar lo que aquí y allá se enfatizó, en espera de nuevas síntesis. Las síntesis más brillantes, las profundizaciones más amplias, las acotaciones más demarcadas, todo ello es necesario, no se trata de sustraerse de lo que les movió, sino de valorar lo mejor posible su razón y su importancia en el complejo de la teoría y la práctica, así como sus limitaciones para recuperar otras profundidades. No para caer en una especie de pragmatismo contra las parcelas teóricas, sino a modo de apreciar claramente la naturaleza de Lenin para la revolución descontaminándonos de los aspectos de la polémica que aún sustentando su importancia, no permiten dicha asimilación, que en política revolucionaria diferencia los resultados de entre la formación de la secta de hecho, el partido deformado y el partido de verdad. Tampoco pretendemos detenernos en este asunto, nuestro propósito ha sido despejar la preocupación excesiva por cuanto se diga de este gran fundador comunista, finalmente también estamos para hablar de él.
Después de esto, aún puede ser complicado asimilar a Lenin, los detalles, las puntualizaciones, las discordancias, las críticas, las interpretaciones sobre sus planteamientos; saltan por doquier. Nos acompañan para bien y a veces para mal, pero discernirlas o ponerse de acuerdo es tan necesario como romper el cerco para que prenda en el seno del pueblo, inexcusablemente, sin pretextos, bajo cualquier dificultad o condición, hay que estudiar a Lenin con urgencia, buscando con ansia las claves de su propia visión. Lenin es un legado de los albores de tiempos revolucionarios que no terminan, tiempos que ahora nos presentan las cosas de un modo, ahora de otro; en esa apropiación es que la tarea se convierte en una verdadera batalla intelectual del pueblo. Cuánto se enaltezca dicho legado depende directamente de cuánto el proletariado y los pueblos del mundo logren hacerlo suyo en la más rica y eficaz de sus definiciones. Ojo crítico, cuidarnos del endiosamiento lo mismo que del ultraje en torno a Lenin es parte de todo este paso a su reconstitución.
Tenemos otras nuevas preocupaciones, hay cinco rubros más que debemos evitar: la abstracción forzada, el misticismo, la manipulación, la fraseología revolucionaria y la confrontación al absurdo:

a) La abstracción forzada. Es el peligro del dogmatismo consistente en generalizar cualquier planteamiento de Lenin para toda ocasión. Interpretar sus escritos de forma imprecisa sin atender los contextos, que ya encierran un aporte a la lucha de clases, para desprender conclusiones prácticas de todo color, sea defendiéndolas o rechazándolas como muy a menudo suelde suceder con la valoración de la obra ¿Qué hacer?, la idea del partido revolucionario, sus posiciones sobre la democracia proletaria y la planificación estratégica. Si bien lo certero de Lenin es su atención a la lucha revolucionaria contra el capitalismo imperialista, las formas que ésta cobra y cobró, varían, algunas propuestas de debate se pueden aplicar otras no según el proceso de cada país. La conciencia se forma lentamente, ciertamente existen periodos en que ésta se acelera y adelanta rápidamente, pero lo importante es que la conciencia se forme sobre la vida concreta de los pueblos y sus revolucionarios donde sus líneas revolucionarias se observen y practiquen con centralidad. Puede requerirse más persuasión o resolución, más educación o experiencia concreta, variando definitivamente los esquemas, no así la visión de los problemas del combate.
b) El misticismo. Va asociada al anterior inciso, adquiere su peculiaridad en que solemos hacer de Lenin sólo un símbolo o icono, nos llenamos con expresar que comulgamos con sus ideales, como cuando aseveramos con religiosidad que “estamos con el proceso”, pero difícilmente atinamos a armonizar una visión de los fenómenos que nos arrebatan la vida. Se dice que es producto de la contaminación del sistema, lo que sea que fuere, por cuanto también se asocia a un modus vivendi marginal; los pueblos y los revolucionarios debemos actuar sobre lo concreto, debemos apreciar aquí a Lenin en cuanto a orientación de lucha, tan objetiva como directamente práctica. Que los hechos y las palabras se fusionen como en su vida nos dio el ejemplo, el leninismo se asimila y asume en nuevos contextos de lucha, sin estos, no cabe hablar de verdadera consecuencia, sino de misticismo radical, el marxismo en Lenin bolchevique no es un catecismo, ni mucho menos una serie de dogmas para medir. Este otro ejemplo el del bolchevismo practicado a base de palabrería mística para ocultar poderes anodinos trae escasos resultados, recicla modos de existencia circunstanciales, pero no aterriza la identidad del bolchevismo aún variando su aplicación como forma de llevar a cabo la gran obra revolucionaria de elevar conciencia, organizar tareas, formar revolucionarias y revolucionarios, cultivar el espíritu de clase y sus solidaridades, remover a los explotados a la condición clasista colectiva, orgánica y de vanguardia.
c) La manipulación. Toda manipulación es ya una apropiación limitada, con intereses parciales. A Lenin se le apropia así sólo desde “puntos de vista”, según la cátedra, según el grupo, según un objetivo, aquí en Venezuela hemos visto inclusive que se le asimilaba para golpismos y alianzas con la ultraderecha embaucando a sectores del pueblo. Consideremos sin estar de acuerdo en que algunas de esas formas aportan un granito de arena, pero su problema, con o sin intención, es que precisamente al hacerlo de esa forma, degradan, desarticulan y descomponen la naturaleza continuadora de Lenin como totalidad del pensamiento y la praxis revolucionaria. En esa tendencia reduccionista que aconteció desde el resquebrajamiento del bloque soviético y las agudas divergencias del movimiento comunista internacional, así como se perdió mucho de la apreciación global de Lenin, también se nos presenta la oportunidad de su recuperación, de poner el ojo a toda apreciación exclusivista sobre algún rasgo de Lenin, que sin dejar de ser oportuno, guarda los secretos de un mundo dividido.
d) La fraseología revolucionaria. Reducir a Lenin a un listado de frases, agarrarse de estas para “hacer política” es sin duda un gran problema a afrontar, quien se asuma o por lo menos se afiance en el estudio de Lenin se va a encontrar con una selva de frases pomposas, de revoltijos de consignas que pocas veces se concretarán en una acción según Lenin orquestada, reflexionada y colectivizada. A pesar que es uno de los problemas ferozmente combatidos por Lenin, al margen del estudio de sus causas, la fraseología revolucionaria se presenta también en su estudio. Con justificada razón una gran cantidad de intelectuales acusaron la fraseología como un falso pensamiento revolucionario, inadaptable a las condiciones latinoamericanas, aunque la fraseología no es el leninismo en sí, con mucho es simplemente una vulgarización de éste.
e) La confrontación al absurdo. El intento de contrastar a Marx o a Lenin con algunos de los más eminentes próceres de las revoluciones de independencia (Bolívar, Hidalgo) y las posteriores luchas en el radio de acción de América Latina sin duda adquirió formas absurdas, perdiéndose el sentido histórico de los hechos y con esto los aportes en distintos planos. Bajo el intento de elevar la visión revolucionaria se optó por denigrar lo nuestro, por resaltar nuestros constantes tropiezos o en contraparte por resaltar lo nuestro sin una crítica seria, por constituirse un campo de disputa entre el llamado eurocentrismo y el latinoamericanismo. Una burda aplicación del principio de contradicción no ha permitido que se asimile plenamente la historia de las luchas de clases de América milenaria y latina. Entre los revolucionarios hubo un verdadero campo de disputa respecto de la apreciación necesaria de nuestras luchas al punto que se priorizó en la confrontación de las distintas posiciones, la derivación a cuestionarse, a crearse supuestos enemigos entre las distintas posiciones, tendencias y sus formas de asimilar a Lenin, de esta suerte llegamos a puntos en que formas de lucha concretas fueron rechazadas por tirios o troyanos bajo la consideración ideologizada de no estar a tono con la interpretación del leninismo, del marxismo o del revolucionarismo propio. En Lenin muy por el contrario encontramos uno de esos finos tejidos que asumiendo las tendencias e historias nacionales de lucha se les logra empujar al desarrollo marxista y la consecuencia socialista. De nada sirve insistir que todo vino de fuera y que las malas influencias nos dislocan el pensamiento (se decía en unos medios que todo fue culpa de la tercera internacional), de ahí hay que recoger sólo una parte de verdad, ligándola al sentido en que nuestra percepción de la teoría, nuestras pertenencias de clase, las condiciones del sistema de relaciones sociales en nuestros países y nuestras experiencias disparan una forma de disputar no siempre a tono con los temas y circunstancias que reclaman cierta puntualización, conocimiento del contexto y mucha reflexión.

Otras amenazas se ciernen, como el hecho de que sucumbamos a las experiencias inmediatas, el inmediatismo político y las condiciones que orillan a que sólo se aprecie una parte de la obra, a que adquiramos retazos de Lenin en el supuesto de que sean suficientes y los hechos no exijan más. Claro está que los hechos bien contemplados siempre exigen más, si además se contempla la perspectiva futura, agarrarse a todo ello de manera constante es un poderoso aliciente para asimilar a Lenin. Por ejemplo, los hechos de la Venezuela chavista de hoy sentencian la importancia de la organización del pueblo, sus posibilidades, su oportunidad; sin embargo, ver mediatizada la organización a las circunstancias es un peligro real, ahí en ese detalle resalta uno de los valores del leninismo.
Podemos combatir bien y tenazmente contra unas u otras amenazas del momento, trazar el cumplimiento de pequeñas tareas, mas si no logramos empaparnos y empapar del sentido de la crítica revolucionaria leninista sobre la sociedad, difícilmente vamos a romperla, en algún momento sus actos suprimirán aquellos esfuerzos o simplemente por obra y gracia de sus relaciones establecidas adquirirá una dinámica burguesa más afinada. Los revolucionarios en esa condición quedaríamos muy mal respecto del cumplimiento de nuestros fines, pasaríamos por buenos radicales y malos practicantes de los principios revolucionarios. Lenin no se llevaba la lucha en paz, toda su labor es muestra palpable de resistencia contra el estatus en todos los ámbitos posibles u obligados en que debía y debe contrastarse el carácter revolucionario de un movimiento social.
Ante nosotros se presentan estos pasajes de la línea leninista, lo clasista, lo organizativo, lo crítico, lo revolucionario, lo objetivo, lo amplio y lo específico. En el contexto de su formación y lucha, con todas sus semejanzas y desemejanzas de la realidad actual, se acrisolaron estos principios de compromiso con la transformación social para cimentar una de las grandes experiencias de masas sobre la sociedad libre. De su armonización se desprendieron importantes aportes que hoy gustamos asimilar para entender y actuar mejor en la vida social.

Continuará una 2a. parte.

Monday, April 16, 2012

Aurora Roja

Puede usted encontrar una liga a la revista Aurora Roja en nuestra lista de blogs. Acaba de salir su revista de mayo.

Sunday, April 8, 2012

2. parte. Día Internacional de la Mujer en Oaxaca. Sec. 22.CNTE.

En términos de la pedagogía crítica, es decir del proceso de educación política, entiéndase del proceso de formación para el trabajo lúdico de humanización, hoy necesitamos reconstituirnos en procesos VIVOS de flexibilidad en la VOLUNTAD liberada para la CONVIVENCIA por convicción y necesidad humana, con base en la entereza de la MUJER dadora de vida, de ahí se deriva la ANTROPOLOGÍA POLÍTICA evolutiva, en la pedagogía de Paulo Freire.

Es claro entonces que, en el desarrollo de la humanidad, se hace necesario tener una posición política en la defensa de los derechos humanos de cada generación, que va humanizándose para lograr mayor conocimiento sobre “lo oculto” por las ideologías manipuladoras y fetichistas, como es conocido a lo largo de la humanidad.

Así el sujeto educativo que ha sido encabezado por el coraje de las mujeres, puede atreverse a ser disidente del orden institucional establecido, tanto en la educación formal, la informal y la no formal, valorada esta relación histórica de las formas educativas como un todo concreto y articulado, en beneficio de la gran mayoría, humanizándose a través de su capacidad solidaria e individual colectiva (Cantón), nunca más, sectaria.

Por ello tal espíritu solidario tiene que enfrentar a la hegemonía del poder político maniqueo a través de las épocas, pues sólo falta ponerlas de pie, como decía Marx con Hegel. Porque es a la VÍCTIMA, a quien se le sataniza, estigmatiza, neutraliza, mediatiza y finalmente se le reprime con la muerte.

Por tal hecho educativo de abuso de poder, es vital aprehender a hablar la PALABRA de POSIBILIDAD liberadora, porque “el diálogo no es un producto histórico, sino la propia historización” que se resignifica en nueva vida de sensibilidad humana, de quien es DADOR Y DADORA DE VIDA, contra toda injusticia patriarcal. Pues “la soledad y no el aislamiento, sólo se mantiene en cuanto se renueva y revigoriza en condiciones de diálogo”.

Esta es la razón histórica en deuda por la falta de reconocimiento, del por qué en la funcionalidad institucional burguesa formalizante, el sujeto educativo antes que reconocer que tiene una posición política, se calla, se auto-reprime y se oculta, convenciéndose de que el orden y el progreso capitalista son “verdaderamente” el destino manifiesto, con una sobrevivencia de explotado.

Es claro el trabajo explotado, dada la aculturación padecida, en el abuso de poder político, pues la PEDAGOGÍA crítica CONDUCE y TRADUCE, así valoramos que ha sido históricamente la mujer la conductora y traductora, hasta el grado máximo de distorsión y manipulación hegemónica a través de la enajenación más amplia.


La razón es que a lo largo de la historicidad humana el poder político se refiere a la defensa de los DERECHOS HUMANOS, pero la clase dominante de todas las épocas no le reconoce ese poder a los dominados, pues se entiende que NO es una necesidad de los OPRESORES, sino que necesariamente será un poder de emancipación de los OPRIMIDOS en el contexto político hegemónico de la lucha de clases, valorando sus INERCIAS, RETROCESOS o CONSECUENCIAS, en donde el valor de la mujer sigue teniendo un papel histórico sublime que jugar.

Sin embargo, se es consciente de que las relaciones de abuso de poder, existen en la hegemonía de la clase dominante de cada época a través del Estado esclavista, del Estado feudal, del Estado capitalista y hoy aún del Estado socialista, ello sucede desde que existe la propiedad privada de medios de producción en unas cuantas manos, y aún pervive la idealización del Estado Ético platónico y hegeliano.

Supuestamente el Estado ético, estaba lleno de nobleza, inteligencia y sabiduría de los miembros más notables de la aristocracia, pero sólo han transitado a ser jerarquía autoritaria oligárquica en el poder hegemónico de la ganancia sólo para el beneficio burgués, por ser quienes imponen la estratificación social funcionalizada en la Institución de la máxima ganancia, a través de la extracción de plusvalía al trabajador directo, con el despojo y la explotación.

Se encuentran EXPRESIONES rutinarias, esquemáticas, maquilladas o funcionalistas, que encubren la lógica empresarial capitalista, abarcando ideológicamente a la raíz de sentido común hasta el conocimiento científico, de forma cualitativa y cuantitativa; con tales reivindicaciones maniqueas en medio de la debacle capitalista-imperialista, vivimos una época que destaca el problema de la revolución liberadora y la construcción socialista posible, al lado de las mujeres.

Así cada modo de producción privado, ha ido imponiendo en esa forma de vida hegemónica, no sólo la división del trabajo entre el campo y la ciudad, sino de manera intencionada favorece la ganancia del capital en detrimento abierto de las condiciones de vida de la mujer en particular, separando en este sentido el trabajo intelectual del trabajo manual, como necesidad para la reproducción de la hegemonía jerárquicamente dominante, que hoy nos llega con el trabajo maquilador.

De manera que esta propiedad se desarrolla en la acumulación y la centralización de grandes riquezas convertidas en capital monopolista y financiero en esta última fase de desarrollo imperialista, que encarna el ejemplo educativo de crimen y de violencia para las nuevas generaciones; tendencias que elevan a los explotados y oprimidos del mundo en acciones amplias y reiteradas para marcar la pauta de todo un periodo de la historia, contra los denominados crímenes de lesa humanidad, a saber:

1. Asesinato. 2. Exterminio. 3. Esclavitud. 4. Deportación o traslado forzoso de personas. 5. Privación grave de libertad. 6. Tortura. 7. Desaparición Forzada. 8. El Apartheid (segregación racial). 9. Persecución por motivos políticos, nacionales, étnicos, culturales, religiosos y de género. 10. La violación, la esclavitud sexual, la prostitución forzada, el embarazo forzado. Y otros actos de carácter similar.

De ahí la mezcla de identidad cultural resultante en el cultivo de valores cada vez más virtuosos, en la formación política del sujeto educativo sensible, desplegados actualmente en América Latina, Grecia, Medio Oriente y muchos otros países, que se están agudizando en una dinámica fascista y desestabilizadora.

Por ejemplo el reciente proceso revolucionaria liberador en México ha sido encabezado al lado de las mujeres: en San Juan Copala, Oaxaca, en Atenco, o en la APPO entre otros, es decir nombrando a la MADRE TIERRA, así se combina y refuerza con características nacionales, históricas, socioeconómicas, socioculturales y del acervo universal de esas luchas y teorías revolucionarias, para poner el acento en los intereses específicos y ajustar su rumbo poniendo al mundo de cabeza. ¿Cómo hacerlo?

Pensamos que es, formando escuelas y nuevas visiones en círculos de estudio, para combinar y maniobrar sobre intereses interclasistas; dado que hoy se descubre o se encubren intereses de clase o de grupos, en esa intención de mantenerse bajo algunos principios y propósitos liberadores de sensibilidad política del sujeto educativo, a favor de la equidad de género.

Por tanto se necesita información sobre la violencia para prevenirla y evitarla, aprehendiendo el arte de la política, como ejercicio del poder liberador y no para el sometimiento, la evasión o la huida fácil.

Wednesday, April 4, 2012

Del clavo en la pared cuelga un machete*

Del clavo en la pared cuelga un machete*

Por: Juan Sebastián Gatti

2012-04-04 04:00:00

“En lo más gratuito que pueda yo escribir asomará siempre una

voluntad de contacto con el presente histórico del hombre,

una participación en su larga marcha hacia lo mejor

de sí mismo como colectividad y humanidad”

Julio Cortázar

 

Confieso que emprendí con un pasmo cauteloso la tarea de hoy, porque si bien 10 minutos me parecen perfectos para leer un cuento –lo lamento por los novelistas– no estoy seguro de que basten para “reescribir a México en el siglo XXI”, aun con la mejor de las intenciones. Luego me detuve sin prisas a preguntarme qué querrá decir exactamente esa frase, y por qué alguien querría reescribir un país, y cómo lo haría de quererlo así. En historia, “reescribir” suena mucho a borrar, a pasar la página, a hacer tabla rasa del pasado. Entiendo que algunos escritores asumen deportivamente la tarea de mostrar que el pasado no fue lo que creíamos, y aprovechan la desmitificación de héroes y villanos para demostrar que los hombres valientes iban al baño como todos, y que algunos perfectos canallas eran en el fondo demócratas modernizadores que sólo por azar de las circunstancias acabaron, digamos, vendiendo medio país o gobernando 30 años.

Esos esfuerzos alterarán o no la historia, pero de lo que no tengo duda es de que muestran de manera muy evidente en qué país vive el que los produce. Me parece un fenómeno interesante porque esta discusión que nos han propuesto, la del papel del escritor en la sociedad en que vive, es muy vieja y casi siempre se ha centrado de manera muy simplista en los temas y las maneras de contar, en si el escritor es una persona “comprometida”, que por ejemplo escribe novelas sobre el narcotráfico, el asesinato de Colosio o la guerra contra el crimen organizado, o si es por el contrario un esteta vacuo que escribe cuentos fantásticos o sonetos eróticos minuciosamente medidos de oído mientras el destino de la humanidad se juega a su alrededor. Y él no se enteró.

Todo suena muy sencillo así, y cualquier burócrata del régimen puede proceder a hacer el listado correspondiente en dos columnas, una con los nombres de los peligrosos agitadores y otra con los de los felices e inocuos practicantes del arte por el arte. Pero por supuesto no figurarían en el listado los escritores del régimen, que, curiosamente, en esta lógica tendrían que estar en la columna subversiva, porque siempre escriben sobre temas de actualidad, faltaría más, y porque de compromisos lo saben absolutamente todo. Así que este burócrata hará que Excel agregue una tercera columna y dividirá a los escritores bajo los rubros “a favor”, “en contra” e “inocuos”, y mandará las copias correspondientes, una a la ventanilla de pagos, otra a las instituciones encargadas de lo que Mafalda llamaba “el palito de abollar ideologías”, y una más a la ratonera, que es el fino eufemismo que se usa en muchos países para describir los archivos de papel donde nunca entra nadie porque no hace falta.

Allí, a la ratonera, irá precisamente el nombre de ese autor de sonetos eróticos medidos de oído, que alguna vez dijo que el día que se viera reducido a contar sílabas con los dedos se retiraba de la poesía, y que sin duda, se dice el burócrata, no sabe dónde vive. El poeta de mi ejemplo no es ficticio: se llamaba Tomás Segovia, y supongo que ese nombre basta para demostrar lo absurdo del método temático para juzgar el nivel y el signo del compromiso de un escritor.

Menos simple pero mucho más productivo, me parece, es justamente pensar en el país desde el que el escritor realiza su trabajo. La frase “reescribir a México” parece sugerir la utopía de que sólo hay un México, y que todos nosotros vivimos en él codo a codo. Basta pensar en ese territorio literario llamado “foxilandia”, o escuchar las declaraciones cada vez más extraterrestres de Mario Vargas Llosa, para comprender que no es así, que no todos vivimos en el mismo país ni en el mismo planeta. Que a algunos, además, no nos interesa. Por ejemplo, hay quien escribe desde un país con sexoservidoras, asegurados, adultos en plenitud y centros de readaptación social, mientras que yo vivo en uno con putas, detenidos, viejos y cárceles, y leo a los otros como si vinieran de Dinamarca.

Y como el presente, también el pasado es complejo y multiforme, y yo he elegido hoy, para hablar de mi lugar en el mundo, pensar el término “reescritura” de la manera más literal posible, la de un lápiz que remarca las palabras y las oraciones escritas tiempo antes, para que no se nos olviden ni pierdan intensidad, para que no se diluyan y atraviesen el papel y se marquen en la madera debajo de él. Me parece que de esa forma deben reescribirse, deben recordarse, los episodios de mayor dignidad de nuestra historia, los momentos más luminosos de valor y solidaridad y fraternidad.

Practicando esa reescritura en los días pasados, sé por ejemplo que escribo, que no puedo escribir más que desde el México del derecho de asilo político, es decir, el que tuvo con Cárdenas su momento más alto, pero no el único, y que no puedo escribir desde el que entrega vascos a Aznar y sucesores como quien manda postales; el de la educación pública, laica y gratuita, porque no podría escribir desde el que pretende llenarnos las escuelas de curas o de empresarios como Claudio X. González o Armando Prida; el de la seguridad social garantizada por el Estado, porque no podría escribir desde el México de la rapiña privada, la patria convertida en una marca comercial y la gente reducida a números contables.

Son sólo tres ejemplos de una larga lista, y no soy tan inocente como para no saber que los elegí por razones de mera historia personal. Yo no estaría aquí si ese México no hubiera recibido a mi familia en el exilio; no hubiera tenido la educación que tuve sin la escuela pública, laica y gratuita, y no tendría una casa donde vivir si no fuera por esa seguridad social. Personal, digo, pero no egoísta, porque no hay nada más lejano del egoísmo que esas tres cosas.

Dicho eso, reivindico como escritor mi obligación de escribir lo que se me ocurra, como se me ocurra y cuando se me ocurra, sin dejar que nadie me imponga temas o formas o calendarios, sin buscar la aprobación del gurú de turno, de los poderes constituidos, de las fuerzas vivas, de la moda ni del mercado. Una obligación conmigo y con mis lectores –me consta la existencia de tres, no descarto que haya otros–, con mi historia y con aquéllos que la comparten.

Al final del día, la historia y las historias tienen maneras muy retorcidas de afectarnos. Hasta hace poco tiempo, y quizás todavía, vivían y trabajaban en Puebla los descendientes de un señor que, en vísperas de la batalla del 5 de mayo, y tratando de participar a su modo en lo que se avecinaba, afiló gratuitamente los machetes de un número considerable de campesinos de la Sierra Norte que se preparaban para el combate. Luego de la batalla, algunos de ellos regresaron trayéndole como agradecido obsequio unos cuantos sables y espadas tomados de las manos yertas de los enfants. Con interés profesional, este señor notó que las hojas que le habían regalado tenían un filo muy peculiar: hacia afuera y en ángulo recto por un lado, y hacia adentro y en diagonal por el otro. Comenzó entonces a practicar esa forma de afilar, la legó a sus descendientes y, gracias a aquella batalla, los afiladores de cuchillos de Puebla practican desde entonces con nuestros cuchillos de picar cebolla lo que en el gremio se conoce como “filo francés”.

La moraleja de esto es que nadie sabe con certeza lo que quedará de las novelas de narcos, por ejemplo, si por las maneras lentas pero poderosas de la buena literatura ayudarán a moldear un México  ajeno al salvajismo y la miseria; o si serán olvidadas o relegadas a algún polvoriento rincón costumbrista de la historia de la literatura, mientras los jóvenes de cualquier edad construyen un país en el que de verdad quepan todos, enarbolando como bandera un relato de ciencia ficción o un poema amoroso de Tomás Segovia. En cualquiera de esos escenarios, mi pequeña esperanza personal es que en mis cuentos sobre familias extrañas, o coleccionistas obsesivos o criaturas espantosas, un lector atento se percate de que puse una pared, de que en esa pared Anton Chejov plantó un clavo, y que de ese clavo cuelga un machete con filo francés.

*Texto leído en el encuentro “Reescribir a México en el siglo XXI”, convocado por la Sogem en la Feria del Libro de la UAP.

La Jornada de Oriente

Saturday, March 17, 2012

Día Internacional de la Mujer en Oaxaca. Sec. 22.CNTE

“A los desharrapados del mundo
y a quienes,
descubriéndose en ellos,
con ellos sufren
y con ellos luchan”.

Paulo Freire


LA POLÍTICA COMO LIBERACIÓN DE LAS MUJERES

La política explica varias expresiones del ser humano; aquí se distinguen dos delimitadas con un sentido dialéctico humano-inhumano, es decir en cuanto a diferencias de sensibilidad y de matiz para decidir la superación de la contradicción en el consenso, dirigido éste por la palabra dialógica liberadora de una comunicación verdadera, que dé cuenta del despliegue de esa historicidad confusa, para que ya no tenga el opresor el control sobre la vida del otro, y el descontrol sobre su propia existencia, por eso manipula la voluntad del otro, para salir avante.

El acto deviene en exigencia histórico-pedagógica para ir humanizándose en el proceso educativo que toca no solo a lo particular, sino a la vez lo colectivo, en el sentido filosófico antropológico, estas son formas culturales expresadas como: el poder político liberador y el abuso de poder político de origen patriarcal –traducido hoy en su extremo en violencia fascista de costumbre irreflexiva en sus partes más simples y complejas-, haciéndose unos a otros víctimas y victimarios en RELACIONES y CONSECUENCIAS confusas, que las mujeres han asumido en una búsqueda existencial a muy largo alcance hasta que los pueblos aprehendan a gobernarse y aprehendan a detectar los rasgos de las agresiones, tal es el método propuesto en la pedagogía crítica de la existencia de Paulo Freire, entre otros humanistas más.

Así se explican a lo largo de la humanidad las distintas épocas de desafíos y de significaciones de la violencia egoísta, competitiva y despótica, frente al poder económico, al poder social, al poder cultural, al poder militar, al poder religioso, al poder deportivo, al poder de los fetiches, al de la manipulación, al poder de género, al poder de corrupción, al poder parlamentario, como también al verdadero poder político en su gran despliegue para someter o para liberarse, que es el de la creatividad existencial. Este poder humano-inhumano puede servir para lograr el dominio o no, frente al miedo a morir. Todos estos poderes humanos-inhumanos en su calidoscopio de matices, los comprende el poder político. Y es ahí en donde está el TERRENO DE LA OPCIÓN de las mujeres, “porque la pedagogía dominante es la pedagogía de las clases dominantes”.

En este sentido en el poder político se despliega la convicción de la mujer excluida de oportunidades tratando de apartarla de la praxis educativa transformadora a lo largo de su resistencia histórica hasta lograr degradar y corromper a muchas de ellas con un espíritu de la violencia por sí misma, sabiendo que todo aquel que no recuerda su pasado está condenado a repetirlo, como expresa Santayana.

En esa conciencia dual entre opresores y oprimidos, distinguimos la sensibilidad intelectual, como eje de la estructura humana, entendida como capacidad de captar y de sentir la necesidad del otro, de sentir compasión por lo que le falta al otro que no soy yo, como principio de definición del ser humano sensible que logra cierta coherencia de estabilidad-inestable en frecuencias y temporalidades espaciales que se resignifican en el momento de la reflexión, venciendo todo egoísmo y una determinación por el bien de la mayoría; es ahí donde ha estado el papel de la MUJER LIBERADORA en la resistencia y la autodefensa decidida en la vida sensible-insensible (porque la pureza no existe, solo la necesidad y el interés humano-inhumano del proceso de formación).

De ahí la importancia de la autocrítica y el autorreconocimiento, como principios de transformación humana.

Principios, que revolucionan a la esperanza contra la violencia, la soledad de la comedia y la tragedia en la desolación, y sobre todo en el sentido de la dignidad del trabajo realizado en cooperación en el proceso educativo que pone límites de sensibilidad “reconocida”, por tanto las sociedades son escenarios de la lucha social contra todo tipo de racismos, prejuicios, dogmas y mitos de la moralina judeo-cristiana; a pesar de que en esa condición humana se identifica la esencia de ser oprimido en la lucha de clases entre el amo y el esclavo. Porque “la pedagogía del oprimido es, pues, liberadora de ambos, del oprimido y del opresor”.

Es claro que, estas formas de poder, NO pueden existir en uno solo, por eso hablamos de la ENSEÑANZA y del APREHENDIZAJE dialógico en la buena escucha, con respeto y tolerancia para lograr la superación de conflictos y obstáculos para la armonización, que nos ha dado la LENGUA DE LA TIERRA madre, para luchar con la razón sensible de las mujeres en su búsqueda de autonomía y de libertad, como un COMPROMISO DE VIDA; pues las mujeres liberadoras nos muestran las distintas expresiones o manifestaciones de poder político o poder educativo -que es lo mismo, en donde la CULTURA es considerada el alimento vital de ese proceso de humanización entre las pequeñas comunidades, que están en permanente proceso de transformación histórica.

Porque como puede observarse ya, la facultad humana del poder político, es la condición humana más abarcativa, que aún falta potenciar para este siglo XXI en la comunicación dialógica consciente, y que la intuición de la MUJER ha sabido desarrollar en el terreno de las emociones a lo largo de su entorno como radio de acción integral (praxis revolucionaria).

En consecuencia la sensibilidad de clase aún intuitiva, es también sensibilidad política liberadora, en esa búsqueda de la pregunta por el ser AUTOSUFICIENTE, SOLIDARIO, SOBERANO, INDEPENDIENTE y SATISFECHO, conquistándose por su EQUIDAD y ETICIDAD en permanente construcción, reconocida la mujer en la IGUALDAD de esa LUCHA entre los opresores y los oprimidos, en una lucha que no es entre hombres y mujeres en sí, sino contra el gran capital de la ganancia monopolista, que no siente ningún respeto ni cariño por la MADRE TIERRA según su propio origen, madre capaz de enseñar, que sólo MANDA QUIEN SABE OBEDECER, pues “la conciencia pasa a escuchar los llamados que la convocan siempre más allá de sus límites: se hace crítica”.

Nos preguntamos: ¿Cómo ha logrado esta mujer emblemática abrir esa conciencia entre los hijos pueblo?, pensamos que ha sido borrando todo individualismo egoísta y centrando el límite del respeto en construcción histórica que es la integridad o también identificada como DIGNIDAD; porque tiene consciencia de que la sensibilidad de clase es sensibilidad política de Otra palabra-histórica de reclamo y de denuncia, que está haciendo camino al andar, hasta llegar a la ASAMBLEA colectiva contra todo tipo de opresión; lo cual también se tiene que enseñar y aprehender, hasta internalizarlo y estructurarlo el sujeto en su sentido humano material creativo, contra todo acto injusto, es decir, inhumano depredador por su violencia ensimismada.

La sensibilidad política tiende a educarse, para reconstruir la concreción de justicia, felicidad, libertad e igualdad equitativa de lo producido, por tal trabajo humano histórico, que está encarnado y oprimido, no sólo entre las mujeres, sino entre sus iguales: hombres, clase trabajadora, pequeños productores, seres humanos-inhumanos perdidos en la violencia depredadora; sin dejar de valorar que, la insensibilidad política mayor, habita aún en el EMPRESARIATO MONOPOLISTA depredador y en sus reproductores patriarcales; porque sabemos que la PROPIEDAD privada de medios de producción, es la aberración egoísta más grande de toda la historia de la humanidad, al apropiarse de lo producido socialmente, y sólo legislar para el bien de su ganancia por ser “La AUTORIDAD” de la norma abusiva de una minoría, que inicia a oír pasos en la azotea, por ello su violencia es producto de su miedo.

Pues la propiedad privada de los medios de vida indica cómo, estos instrumentos de trabajo han sido construidos por las grandes mayorías en la historicidad recorrida; por eso tiene que socializarse dicha producción para satisfacer las necesidades humanas de la clase trabajadora, así lo denuncian-anuncian intelectuales orgánicos comprometidos con los desharrapados despojados de sus medios de producción, por eso luchan y sufren con los que andas en harapos en el mundo, intelectuales y científicos revolucionarios, como lo son: Marx, Engels, Lenin, los teóricos de la Escuela de Frankfurt, Lukács, Gramsci, Althusser, Mc’Laren, H. Giroux, Apple, Paulo Freire, entre las voces libertarias en América Latina y el Movimiento de Mujeres, porque se van nombrando unos en otros, para proteger y amar a nuestra MADRE TIERRA, como ha sucedido entre las grandes culturas y civilizaciones (árabe, babilónica, egipcia, indú, maya, entre otras).

Lo que importa en este proceso educativo, entre el amo, el esclavo
y el testigo de una “nueva” generación, constructora cultural de Otra nanotecnología cibernética es, PODER IDENTIFICAR que la propiedad humanizada por el trabajo colectivo y socializado, se tiene que equilibrar de acuerdo a las CAPACIDADES y NECESIDADES de cada uno y de todos y todas, en Otro proceso educativo que puede ser cultivado con cuidado y cariño, y enculturado o vivido de forma natural entre las clases subalternas que han ido siendo sometidas por las primeras conquistas y neoconquistas depredadoras.

Pero ya no se quiere MÁS aculturamiento de imposiciones y neoconquistas, con el orden del ESTADO MILITAR y RELIGIOSO a través de su única arma de control y destrucción, la VIOLENCIA, desde la condición que sea, generada por el miedo que ha acumulado y sigue imponiendo la clase oligárquica imperialista como su única forma psicológica de manipulación sustentada por el terror que se descubre teórica y prácticamente en los inicios del Siglo XXI; por lo que nos asumimos en este DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER (8-marzo-2012) responsables de nuestra madre tierra, que nos ha dado su vida, su calcio, su energía, su coraje, su dignidad, su tranquilidad armoniosa y terrible a la vez, su capacidad amorosa y su fe por el porvenir, que es cada instante-momento al nombrarnos como clase trabajadora en resistencia, humanizándonos para dialogar y exigir nuestra liberación.

Lo cual posibilita si existe consciencia de ello, la transformación de las leyes y del gobierno, para lograr ese cambio, antes de aniquilarse el sujeto educativo entre hombres y MUJERES, sin sentir la necesidad e interés de vida-muerte en el mundo del ser humano que parte de su raíz de sentido común o sentido de la vida.

Hasta lograr pasar a Otra postura filosófico-política científica, posible, en donde el eje articulador sea justo la concepción de la Pedagogía Crítica en EXISTENCIA de construcción, aunado el acto educativo a Otras voces de emancipación en su expresión didáctica, por medio de la seriedad del JUEGO y la ALEGRÍA, ¿cómo lograrlo?, pensamos que con base en la dialéctica crítica, uniendo el hemisferio derecho de la sensibilidad con el hemisferio izquierdo de la racionalidad en el cerebro, en donde se elaboran los juicios de valor racionales sensibles, conectado la objetividad con los sentidos del corazón, como lo nombran en la cultura indígena tojolabal, principalmente las mujeres.
Así intuimos Otra educación por venir, en la formación formal, la informal, y la no formal, a través de la REFLEXIÓN CRÍTICA comunicativa con comunidades pequeñas, en usos y costumbres normados por el juicio y compromiso de su propia ley, propiciando un GOBIERNO entre los IGUALES llamado por la sabiduría y la experiencia, pues “el hombre no se naturaliza, humaniza al mundo”.

En este sentido todo ser humano es político, desde sus primeros años de infancia, tanto en forma como en contenido y significación, con un carácter humano-inhumano que marca su historicidad biográfica instintiva, pulsional, pasional, existencial, de respeto, con sentido, con fortaleza espiritual en la toma de decisiones, con independencia y experiencia, dando respuestas a su OTREDAD a través de la convicción con palabras bien orientadas, evitando la descalificación en el abuso psicológico, sino abriendo el debate sano y adulto, porque con frecuencia lo hacemos sin consciencia, pues bien sabemos de nuestra sobrevivencia, miseria y carencia, por eso nos preguntamos en este día internacional de la Mujer, ¿QUÉ MEREZCO-merecemos? “nada, todo, algo”. Así nos acompañamos como expresa Jaime Sabines: Los amorosos son… hasta que “la conciencia ingenua acaba por despertar críticamente, para identificarse como personaje que se ignoraba”.

Al respecto Marx decía, que todo hombre es un animal político, aunque éste no tenga consciencia de ello, puesto que tal relación humana-inhumana tiene que educarse de forma consciente, autónoma y responsable, para APREHENDER que la justicia está obligada a RESTITUIR EL DAÑO cometido, en acuerdos de compromiso, desde la PRODUCCIÓN DEL PUEBLO, para que éste No sea excluido como DESECHO HUMANO como lo hace el capitalista.

Continuará 2a. parte.

Monday, March 5, 2012

CULTURA POPULAR DE OTRO PROCESO EDUCATIVO: CUBA Y MÉXICO, a finales del Siglo XIX.

En honor a Paulo Freire, Carlos Montemayor y al pueblo cubano
en resistencia.
23 de febrero de 2012.

Reflexionar en los finales del siglo XIX en México, nos lleva a denunciar pedagógicamente, la desigualdad que genera la perversa posesión de propiedad privada durante la época porfirista a costa de todos los desarrapados acasillados en las haciendas del amo, así pensamos en una pedagogía crítica para constituirnos en Otra Consciencia de clase sensible e integral, que diferencie a profundidad la lucha histórica entre opresores y oprimidos con ese pensamiento libertario para la acción, es decir, la pedagogía de la praxis revolucionaria, propone Paulo Freire.
Estamos pensando en la existencia de la vida y de la muerte como intento de humanización, por eso nombramos Otro anhelo de expresión cultural, comprendiendo a la cultura como el alimento de dicho proceso de humanización en un horizonte atravesado por el Son Cubano pasado, presente y futuro; es decir por el PODER de la alegría cada vez más creativa, ese que unifica el sentido de la vida con y para nuestra LIBERTAD DE EXPRESIÓN creativa, a través de 3 momentos: 1. El trabajo objetivado. 2. El valor de ese trabajo visto como totalidad (praxis) y 3. Los usos y costumbres ahí acuñados por la época.
Tal expresión cultural, es el alimento de Otra educación para crear SERES sensibles: es decir, tolerantes/intolerantes, lúdicos/de profunda tristeza, transparentes y ocultos; abiertos/discretos, francos y modestos, alegres y coherentes, festivos, honestos y agradecidos con la vida-muerte del esfuerzo realizado en colectivo con independencia de juicio que guía la acción, entre los iguales, dadas sus diferencias que los hacen más iguales no sólo como seres humanos, sino también como clase oprimida.
Porque la IDENTIDAD cultural de nuestra clase social está referida a saber sobre nosotros mismos, saber qué somos cada uno y a la vez todos, unos en otros organizados, a través del Otro yo, que me diferencia e iguala, acompañándonos con cariño y con un cuidado paciente y cauteloso, así nos reflejamos y nos unimos como hermanos de clase en ese mismo espejo metodológico de un calidoscopio mundial, es decir, como trabajadores desharrapados por el sistema de explotación usurpador, entiéndase no solo en el porfiriato, sino aún en nuestros días.
Nosotros somos en esa cultura labrada con el esfuerzo colectivo de trabajo pedagógico; porque esa consciencia nos transforma en comunidad popular, somos esos que valoran su esfuerzo, consciente o no, con en el uso y las costumbres de nuestra época, ahí seguimos siendo NOSOTROS, los iguales con nuestras diferentes formas o formaciones de expresión cultural, en múltiples lenguajes que van siendo compartidos y que van y vienen, esa es nuestra identidad humana, es decir cultural y pedagógica.
Por ello la dictadura de Porfirio Díaz tolerada por el pueblo mexicano trabajador durante más de 30 años, aún nos causa lamento, pero también ahí nos reconocemos con alegría, porque ya sabemos identificarla como cultura opresora, caracterizada porque sólo cuidan, cuidaron y procurarán su privilegio jerárquico de abuso de poder enajenante y de avaricia enloquecida.
Usan también la música Habanera, poniéndola a su servicio y disposición, al igual que se hace con el esclavo, considerado entre los opresores menos que animal o cosa, porque no saben del equilibrio de la vida responsable al cuidado y para el crecimiento armónico entre la naturaleza y la cultura como una totalidad viva para el disfrute de la gran mayoría.
En esa confusión de valores acerca del trabajo y de las costumbres del pueblo de estos oprimidos creativos, creatividad que fueron mostrando en su resistencia y autodefensa, que los identifica, pero con Otro lenguaje, el del máximo esfuerzo en la sobrevivencia colectiva.
Esa historia entre opresores y oprimidos, nos llega de antaño a través del engaño, la manipulación, el chantaje, el odio, la envidia, el hurto, el asesinato, la tortura, la violencia física y simbólica a través del ejemplo perverso de la conquista, la neo-conquista y las nuevas formas de sometimiento.
Hoy la clase trabajadora de México, de América Latina, y en particular, exaltamos la fortaleza estoica del pueblo cubano, así como de toda la clase trabajadora del mundo; hoy de forma natural y cultural nos encontramos hermanados por nuestras luchas liberadoras, porque realmente somos una sola sangre, un solo cuerpo, una sola vida y muerte, es decir una sola historia.
En tales valores humanos las distintas formas, contenidos y significaciones de resistencia y de autodefensa, nos hermanan, justo en este 23 de febrero del 2012, desde Otro proyecto educativo, el de la dignidad y la insumisión como nos propone la pedagogía crítica de Freire.
En este Otro proceso educativo de cultura popular, nos potencia y unifica ese entusiasmo creativo de más de un siglo, que nos hace sembrar y cimbrarnos en el porvenir revolucionario, identificándonos con “los desharrapados del mundo y a quienes, descubriéndose en ellos, con ellos sufren y con ellos luchas”, así nos nombra Paulo Freire, como también Carlos Montemayor o José Martí; porque sus ejemplos revolucionarios de esa vena libertaria está abierta en la praxis pedagógica.
De tal modo que, pedagógicamente, lo que no podemos permitirnos perder es nuestra consciencia crítica, es decir nuestra dignidad, entendida como integridad física, espiritual-moral e intelectual solidaria con y entre los oprimidos, esa consciencia crítica que sabe DENUNCIAR la dictadura porfirista y a sus nuevos contemporáneos patrioteros nacionalistas de toda calaña.
Nos referimos a esos que se sienten dueños del trabajo ajeno, y lo legislan, así nos irrumpen, excluyen y degradan judicialmente, porque no tienen clara la diferencia entre el espacio público, ganado con el trabajo colectivo-compartido históricamente, y el espacio privado, que es de la intimidad creativa del ser humano, y no de la propiedad privada venida del abuso de poder político.
Poder que se otorgan a sí mismos como usurpadores, porque se sienten amos y príncipes del territorio, sin poder valorar que es un territorio de lenguajes comunes, como puede ser esta Universidad. Es aquí donde se encarna la prepotencia que fue acuñada por la dictadura porfirista, desde ese ejemplo opresor.
Por eso los caminos de la liberación son semejantes para aquellos que se liberan por su crítica emblemática de agradecimientos, a través de la DENUNCIA del oprimido en el camino trazado por la cultura popular de cada época, así hoy el SON HABANERO DE LA VIDA, nos vuelve a unificar a los oprimidos en espacios de utopía de esa praxis revolucionaria en permanente construcción y búsqueda, traducida en alegría, que es compartida en el trabajo íntegramente cumplido.
Así es cómo el pueblo identifica el mundo de la historia, desde esos múltiples lenguajes que sistematiza la pedagogía crítica, dando generosamente su máximo esfuerzo, en Otro proceso educativo, en donde es posible valorar el sentido de la vida y de la muerte, con responsabilidad liberadora como nos lo han enseñado las dignas historias de lucha, de Cuba y de México.
Concluimos que hablar nuestra palabra de libertad da miedo, porque su fuerza responsable está al lado de los oprimidos desharrapados; así valoramos hoy cómo con las dictaduras y las conquistas del abuso de poder político, nos han enseñado a callar, a obedecer y a someternos en un grito de dolor, desesperanza, terror y atropello entre nosotros como desamparados de nuestra época.
Hoy en México estamos viviendo un Estado de excepción, porque el Estado de Derecho ya no existe, y hoy quisieran también los opresores dictatoriales que nuestra consciencia popular ya trastocada, violentada y robada, sea hecha también propiedad privada, pero los grandes de la cultura crítica nos han enseñado a pronunciarnos como sujetos educativos responsables en la disidencia de permanente búsqueda, al sabernos productores de nuestro propio destino histórico.
Por tal motivo nos queda claro que hemos tenido dos nacimientos, uno de forma natural y evolutiva, que muchos pasan como su única biografía; y otro nacimiento, que es espiritual y de lucha consciente de liberación, frente a la injusta cultura de la dominación, que se dialectiza en la vocación humanista entre el amo porfirista del siglo XIX y el esclavo moderno contemporáneo de principios del siglo XXI, así es como enfrentamos el reto de la educación como práctica de la libertad.
Freire y Montemayor nos dejaron claro cómo la evolución cultural pedagógica, termina por exigir y comandar los procesos político-filosóficos con sentido educativo; los cuales se articulan con la creatividad artística, como es el son que unifica a Cuba y a México a finales del siglo XIX y principios del XXI.
En este sentido, tengamos claro que si los sujetos educativos, nos mantenemos aislados, nuestra expresión cultural nos dice muy poco, en ese contexto enloquecido y anárquico que genera la propiedad privada de medios de producción de los grandes monopolios, que fueron acuñados desde el porfiriato.
Por tanto la expresión cultural de los oprimidos es necesario POTENCIARLA en el arte, la estética, la ética y desde nuestra lógica comunitaria, que sabe disfrutar y compartir su música, canto, escultura, pintura, poesía, literatura o cine, porque todas estas expresiones de liberación humana, tienen un fundamento histórico en el trabajo de la teoría crítica, a través de la denuncia y el coraje.
Tales expresiones han ido siendo formuladas pedagógicamente con disciplinada profesional, en esa Pedagogía que anuncia nuevas posibilidades al cohabitar en la consciencia de todos nosotros, nuevos sentidos de esa Otra educación para y con el pueblo trabajador desharrapado.
Ahí nos vamos encontrando en la vida creativa de los pobres, reconociéndonos en el único PODER realmente humano y potenciador, en la defensa de nuestros derechos más justos, como es la libertad de expresarnos de forma plena.
Por eso el universo de las palabras nos suena en el canto musical del son cubano fundido con el pueblo de México: a melancolía, nostalgia y ternura humanizada, en La Paloma, Mírame así, Siboney, el Manisero o Guantanamera entre nosotros, entre esos oprimidos en harapos, porque lo único nuestro, es esta memoria histórica del proceso educativo liberador que hemos recorrido.
Porque todas estas expresiones humanas, generadas en la creatividad más sensible, han sido vividas con pasión, ternura, llanto y despojo, enfrentando todo tipo de opresión. Así nos dice el pueblo de Cuba, se trata de sumar a la gran expedición a todos quienes pongan inteligencia, corazón y manos al servicio del país.
Tal es nuestro principio de valor humano básico, expresarnos en contra de la Propiedad Privada de medios de producción al ser el máximo privilegio de una minoría, que está a favor de los infames emporios oligárquicos a costa de la degradación de los pueblos.
Desde esa consciencia se genera en nuestra cultura en acción, el pensamiento libertario en contra del porfiriato:
“La tierra es de quien la trabaja, el son es de quien lo trabaja, la escuela es de quien la trabaja, la fábrica y la calle también lo son”.
Por eso asumimos conscientemente nuestra única palabra activa humanizándose:
¡Viva la libertad a ritmo de Son Cubano-Mexicano!