Tuesday, July 22, 2014

La Escuela Nueva en el proceso de humanización.

 “…la revolución no se ‘hace’, … las revoluciones s u r g e n  de las crisis y de los virajes históricos que han madurado en virtud de leyes objetivas (independientes de la voluntad de los partidos y de las clases)… que la lucha contra la potente organización terrorista militar de los Estados centralizados es una empresa larga y difícil”.
(Lenin: En torno a la dialéctica: p.53).

El papel que juega la Escuela Nueva en la necesidad del  ámbito educativo o proceso de humanización. Por sandra cantoral uriza.

La idea de práctica docente se ha convertido en central para los programas de formación de profesores (as). Se ha construido socialmente tomando como fuentes diversas tradiciones de la teoría social y en ocasiones, mucho del sentido común de cómo deben ser formados los docentes, pasa a ser su contenido principal. Por ello encontramos un panorama difuso y confuso; es necesario volver a detenerse en su reflexión, contenido, alcance y perspectivas de la idea de tal práctica docente en su formación integral, por lo que serán los aspectos a ser analizados en este apartado reflexivo del blog, con la intención de despertar la inquietud sobre el problema de la existencia humana, negando la reproducción de aprendizajes  memoristas, rutinarios y acríticos, sino que  pensando a los docentes desde su infancia, para que reflexionen en Otra actitud hacia la teorización y el rigor conceptual acorde con la lógica de pensamiento del sujeto educativo en transformación liberadora que sigue en construcción.

El sentido de toda transformación integral, conlleva cambiar de “forma” frente a una actitud tradicionalista en la práctica docente, que se desarrolla a través del ejemplo, como sucede en la metamorfosis de la naturaleza cultivada, es decir modificando  el sujeto educativo algunas actitudes en el  proceso de humanización o ámbito educativo, en donde el sujeto, sujetado a la vida-muerte inevitablemente tiene dos nacimientos, uno natural y otro cultural entre el dolor y el placer; es decir lo que integra a la vida humana al sujeto, es  el proceso de trabajo creativo y lúdico en ese esfuerzo  compartido en la producción, la política y su capacidad intelectual y cultural liberadora; así se va dimensionando el acto educativo como totalidad histórica concreta, siendo una construcción social para la formación integral, como lo mandataba originalmente el Artículo 3º. de la Constitución Política Mexicana a pesar de la lógica de explotación del Estado capitalista.

En lo particular, el acto colectivo preocupa en tanto la práctica docente humanizada, por medio de Otra forma que sea potenciadora de cualidades integrales (físicas, intelectuales y morales cada vez más sensibles-humanas), se va haciendo capaz de transgredir el orden de injusticia  vigente a través del Estado-gobierno mexicano, en Latinoamérica y en el planeta tierra,  dado que el orden  de despojo de derechos y obligaciones equitativas, es el  generador histórico de toda desigualdad violenta propiciando el  exterminio de las capacidades de iniciativa autónoma y respetuosa como alternativa educativa, en la relación histórica entre el capital y el trabajo, siendo ésta cada vez más enajenada, manipulada y degradada en la lógica de acumulación y centralización capitalista a lo largo de la  reproducción fetichista de dinero, el cual es transformado en capital monopolista, trasnacional y empresarial de todo cuño por los carteles del neofascismo,  siendo hoy la violencia más visible en la historia de la humanidad y por tanto de la teoría pedagógica crítica.

En la posibilidad, de crear las condiciones materiales y subjetivas para incidir en una nueva escuela de la vida u Otra escuela nueva,  se piensa en la existencia antropomórfica del ser ‘cosa de trabajo’; pues en ese proceso fue  humanizándose el sujeto educativo como ser genérico en su nacimiento cultural encarnado, lo que en el trabajo parece invisible, pero lo conlleva la propiedad privada arrebatada y acumulada en unas cuantos manos de magnates. Este fenómeno se acuñó desde hace aproximadamente  3000 a.a.c. como lo registran los grandes historiadores en esa lucha por la memoria contra el olvido[1] -empezando por el lector-, y hoy es momento de corregirlo para no caer en el exterminio de la humanidad.

En tal  relación originaria de injusticias, el momento significativo  en donde surge la propiedad privada y por ende el Estado esclavista -habrá que reflexionarlo en términos de existencia, como un tema educativo-, así como la aparición del dinero y siglos posteriores el capital; del tipo de  familia de comunal a monogámica, saber cómo cambian las leyes para proteger dicha propiedad que también era comunal, pues todos trabajaban con una  división del trabajo natural y necesaria; de esta forma se valorará históricamente el contexto previo de la propuesta educativa, como se puede apreciar en las relaciones de  producción europeas, y de ahí dichas relaciones de abuso  se consolidan  la conquista de rapiña española en América y en otras latitudes del mundo con el ejemplo ideológico analógico que  justifica todo el proceso histórico de explotación, presentándolo  como un hecho naturalizado univocista:  ‘el pez grande se come al chico’.

Por lo que hablar de necesidad humana cultivada, en términos pedagógicos, exige una posición crítica para Otra acción transformadora de liberación internacional, nacional y local, debido a la desigualdad social, cultural, y  principalmente política (derechos humanos), que regenere su poder de  propiedad privada de medios de producción, desde tal origen histórico-cultural-educativo; se requiere por tanto, una nueva comunicación en lenguajes diversos que abunden en el sentido artístico articulador, amalgama de la humanidad comunicativa/expresiva, frente a la desigual  propiedad de conocimiento, experiencias, intuiciones e informaciones del sujeto educativo, como capital cultural hegemónico; dicha necesidad, se debe a la carencia de tales cosas indispensables para vivir con dignidad, es decir con integridad histórica con derecho a un trabajo lúdico, creativo y libre en colectividades pequeñas y amplias, reconociendo que todo trabajo es en sí digno, pero las condiciones de trabajo y salariales, no lo son, pues  es una relación de opresión desigual, y por tanto injusta e inhumana.

Hasta hoy día, todo lo existente en las relaciones entre el capital y el trabajo, como entre el nacimiento natural y cultural del sujeto histórico, son  producto del esfuerzo de su trabajo,  humanizándose como proceso educativo posible; es decir transformándose en otra forma que lucha en pro de la vida, venciendo el sujeto educativo todo aquello que le impide la satisfacción de esas cosas  que le son imprescindibles para procurar la vida integral cultivándola-potenciándola-sublimándola en actos virtuosos de liberación de energía negativa de culpas, ignorancia, violencia, tensión, angustia y sin sentidos en el transcurso de las épocas desarticuladas en la sensibilidadracional del hacerse un ser humano con la pregunta abierta,  a través de la producción  y de la transferencia consciente, libre y voluntaria en otra fuerza política humanizada en  equidad local y universal, así lo exige una verdadera posición crítica de la praxis revolucionaria transformadora en una escuela nueva de la práctica docente como sujeto particular y colectivo.

El orden de injusticia histórica, radica en su esencia (alma/consciencia)  y sustancia (contenido/forma), ya que es pertinente diferenciarla en cuanto a  quién se hace propietario de lo producido en el trabajo social, de forma privada por medio de la violencia y por sus formas ideológicas dominantes en las relaciones de poder político dominante; y quién a pesar de ser el productor directo de dichos medios  producidos -sabiendo que el principal medio de producción es la tierra-, resulta este productor, un ser   despojado de su esfuerzo vital y de su producto de  trabajo transformado de naturaleza en cultura dominante-depredadora, eso es indigno, e impide la integridad sensible de autoreconocimiento para la superación de la debacle del mundo modernizado, en donde la tecnología ha rebasado la calidad de los valores humanos.

En tal relación injusta el lenguaje pedagógico con una posición crítica  refiere  la lesión y la castración frente a la integridad de la vida, al No poder el sujeto mutilado  tener derecho a protestar y menos aún a defenderse en esa relación de trabajo; es decir que no tiene forma de proteger  sus medios de subsistencia labrados en tal trabajo educativo colectivo en el transcurrir de las épocas, por eso se entiende perfectamente la consigna zapatista: “La tierra es de quien la trabaja”, para ser potenciada en múltiples dimensiones y latitudes: “Las fábricas, los hoteles, las carreteras, los comercios, las escuelas, los centros recreativos, hospitales y demás producción humanizada, corresponde de hecho a quienes lo trabajan”, pero pensar así es castigado con el encarcelamiento de luchadores sociales y el incremento del presupuesto militar para la represión y la degradación entre prostitución y narcotráfico.

Traducir estos ejemplos educativos es el objeto de estudio de la pedagogía crítica transgresora, en procesos de liberación humana integral desde la educación formal y la no formal que parte de la familia a la educación básica y superior, por ello se propone el ejercicio de la educación política liberadora y revolucionaria, como una expresión de los derechos humanos de acuerdo al grado de conocimiento alcanzado en cada época, pues es una situación de Derecho, legítimo, en cuando al desarrollo de la humanidad.

En este sentido educativo, la relación política significa  la capacidad dialógica de  liberación humana, propuesta por  Platón y antes por Sócrates para llegar al consenso del acuerdo en la virtud de la inclusión, así se puede re-significar con mayor precisión el fetiche manipulador ‘como motor del progreso humano en la lógica del capital’, justo o no, en ese despliegue educativo de los intereses de vida-muerte; de ahí surge la reflexión pedagógica sobre Otra forma diferente, a la hegemonía proteccionista  de los intereses exclusivos y excluyentes en la acumulación de capital del empresariato internacional monopolista que impone una división injusta del trabajo con su debacle financiera en las relaciones de conquista desde antaño y de neo-conquista actuales, encabezado por los Estados-gobierno en beneficio exclusivo de su ganancia como clase dominante divinizada en las aristocracias prepotentes, creyendo ser  los mejores, por un orden divino pero negado en los entramados histórico-sociales.

De tal modo se fue desvirtuando la formación  política popular dado el devenir del ejemplo hegemónico de dominación violenta en una cultura del odio y la competitividad desleal y deshonesta, que ha atravesado hitos históricos, para ser el sujeto educativo desde el periodo de esclavitud despojado por los amos y por sus imágenes de divinidad respectivas, que lo justificaban para el ejercicio del sometimiento, comprendido este proceso de transformación cultural-educativo hasta los cimientos de la República democrática liberal, y alcanzando hoy en día los crímenes cometidos contra la humanidad, y que la Comisión Internacional de Derechos Humanos inicia a registrar, intervenir y denunciar a los responsables.

En este sentido, se ha ido constituyendo la conciencia  del sujeto educativo como un ente etéreo, al ser tratado por sus dueños,  como una cosa más, con un determinado  valor de uso y otro de cambio en la lógica del mercado capitalista, según la época en donde se inserta  su trabajo, para ser usado como hasta el presente puede verse,  al servicio generalmente  de la vida parlamentaria socialdemócrata que sostiene al Estado-gobierno en esa reproducción  de aprendizajes individualistas que reditúan grandes ganancias al magnate capitalista por la diversidad del sistema parlamentario electoral, como ejemplos negativos de este odio acumulado, están las conquistas, el robo, la explotación y el silencio para desvirtuarse ideológicamente toda luz de conocimiento, apareciendo la explicación como algo naturaliado.

Sólo van cambiando algunas diferencias en tales relaciones de poder, según las   latitudes del planeta tierra que correspondan en cada momento,  -esta relación se aprecia hoy en las experiencias de la lucha de fuerzas o de clases sociales-, lo cual puede valorarse pedagógicamente desde  el análisis y la comprensión de los tiempos del imperio romano a los tiempos modernos y posmodernos, que también tienen su propia historicidad.

En este sentido el proceso de trabajo educativo, se va revelando, como sucede con una fotografía oculta:  en su falsedad ideológica del oro deslumbrante del capital que no se distinguía por su disfraz de divinidad, mágica y naturalizada, encubierta hegemónicamente con una imagen ‘fetichiststa’ en el dogma de la fe religiosa y militar que contiene sus propias características educativas; pero en los inicios del Siglo XXI, está quedando plenamente revelada la necesidad de transformación con Otra mirada pedagógica en este ámbito educativo, desde Otra nueva escuela, la de la existencia liberadora en pro de la vida, en donde ya nadie explote a nadie y todos y todas aprehendan a amarse, cuidarse y ser integralmente felices.

Lo que falta en esta tarea pedagógica es potenciar principios humanizados por el esfuerzo del trabajo colectivo, desde el sentido común, hasta lograr abarcar una postura filosófico-política -como propone Gramsci-, que incluya una real participación organizativa de   las grandes mayorías -que aún no sospechamos cómo pueda ser-, que cree las condiciones materiales y espirituales desde un partido político de clase trabajadora harta de su condición de vida, para hacer crecer  entre ‘un nosotros legítimamente nombrado como nosótrico, para que todos y cada uno se sientan en los zapatos de ese ser desharrapado carente de oportunidades para sobrevivir y se identifique con sus hermanos de clase en las luchas sociales presentes y por venir.

Ese sentido de otredad del intelectual orgánico, requiere necesariamente de   Otra relación humana, que potencie desde los movimientos organizados Otros procesos de liberación revolucionaria, re-significando en las posibilidades concretas, en el asunto de sus implicaciones y riesgos en la práctica concreta, tomando como referentes los ejemplos de hitos históricos en la nueva construcción social para nuevas realidades de autenticidad autónoma en un mosaico inmenso de capacidades y potencialidades humanas de libre determinación, iniciando por una nueva Constituyente, que ponga límites a la barbarie de la modernidad.

Por tal razón se menciona, cómo el  capitalista burgués se oculta como la avestruz en la fotografía -tirando la piedra y escondiendo la mano-,  para no ser visto ni evaluado su egoísmo y mezquindad de masacre y de sangre monopolista con la oligarquía financiera a la cabeza, en el extermino histórico en contra de los pueblos derrotados por el latrocinio e impunidad cotidiana, por su reproducción a imagen y semejanza de  ese  ‘su gran amo el capital -realmente diabólico-’, siendo una tarea pedagógica crítica más que traducir y transformar en la praxis concreta, valorándose el ser existencial a sí mismo internamente.

Por tal motivo en esta transformación urgente en contra de la política neo-liberal menciona  Jeannette Escalera, citando a Comenio: “los sabios acogieron con tanto entusiasmo dicha sentencia, que para entregarla a la plebe afirmaron que había descendido del cielo, y cuidaron de que fuera inscrita con letras de oro en el frontispicio del Templo de Apolo en Delfos, a donde concurría gran cantidad de hombres. Fue prudente y piadoso proceder pues, aunque en realidad era una ficción, se encaminaba a la verdad, que es más clara para nosotros que para ellos”[2], porque cuando se asume el derecho a la memoria histórica, la denuncia resulta ser un ejemplo virtuoso del sujeto educativo docente transformador, desde el desarrollo de este entendimiento en la infancia.

Pedagógicamente en ese misterio de la obscuridad de la caverna de Platón, se  pasa a dar forma a la dimensión  sincrética de la identidad del sujeto educativo, por medio del ejemplo vital naturalizado por dichas sombras, pero el verdadero problema es: ¿cómo se  explica a los niños y niñas, que inician a  preocuparse por ello que la naturaleza se cultiva, y la cultura se naturaliza?, bueno, se tendrá que despertar el entusiasmo por encontrar respuestas históricas sabias desde el sentido común hasta elevar éste al pensamiento activo político-filosófico para combatir al capitalismo en su hegemonía[3]:

Así es posible valorar-evaluar, cómo  a través de una  práctica hegemónica o prepotente del acto educativo de despojo de medios de trabajo de forma integral, se fue dando el desarrollo del robo violento, realmente machista y patriarcal -se tendrá quizá que expresarlo nuevamente, pero ahora de forma estética y ética consciente y potenciadora, a través de la música, dibujos, parodias, cuentos, poesías, canciones, cine, danza, escultura, y con el uso de la internet -entre otras formas colectivas y cooperativas de la tecnociencia al servicio del capital, para integrar  la práctica docente en una denuncia transformadora auténticamente revolucionaria capaz de organizar proyectos educativos alternativos, en donde sea el propio sujeto educativo, quien nombre sus posibilidades activas.

Así es posible, ir dando golpes certeros en la denuncia contra la lógica del capital y a favor de la organización política de las muchedumbres empobrecidas, conformándose en ejércitos comunitarios y haciendo uso juicioso y agudo del avance de esa tecnociencia en tales procesos-proyectos educativos ahí transformándose sin garantías absolutas, sino como fundamento teórico para la práctica docente potenciadora del pensamiento humanizado con sensibilidad de clase trabajadora, hasta lograr socializar lo producido, pero que hoy está en propiedad privada, con una careta de “divinidad perfecta-mente monopolizada por el imperio del capital por medio de la propaganda”, esa es la gran dificultad a vencer en la transformación humanizada y la reconstrucción socio-cultural.

Resulta cada vez más claro en la identidad humana, que se necesita de Otra Pedagogía crítica de denuncias activas aunado a todo un proyecto histórico-social revolucionario de derechos humanos, que vislumbren el poder mundial, ´propone Teivainen: “después de demostrar que para entender y explicar el mundo contemporáneo y sus transformaciones es necesario ir más allá de la compartimentalización tradicional de las ciencias, postularé que también es necesario tener una actitud transgresora frente a las fronteras entre los estados-nación[4], que deje clara una  representación del arrebato de  ira, incomprensión, sordidez e injusticia, que deviene en sí del instinto salvaje animal, para lograr ir reconstituyendo ‘permanentemente’  al sujeto educativo en un ser con Otras formas tolerantes, a través de ese  proceso de conocimiento y de conscienciación histórica, con un método de didáctica crítica  fundamentado en  Teorías Pedagógicas de la pregunta abierta y no de respuestas vacías y sin escuchas consecuentes con su memoria histórica de desigualdad social, lo que es un proceso educativo aún en sí, es decir ensimismadamente egoísta.

Se intenta por tanto, asumir  una posición crítica transgresora del orden establecido, que oculta su verdadera intención explotadora del trabajo social en una híbrida legalidad; así se ve la fotografía histórica que tiene que analizar el pedagogo docente crítico en ese tránsito entre la naturaleza del trabajo humano, transformado en cultura liberadora y creativa,  y ésta en naturaleza humana habituada a procesos de equidad solidaria y cuidadosa del planeta y del universo, para  ofrecer a sus iguales ese máximo esfuerzo colectivo e individual como contribución de emancipación humana a través de la creatividad artística, pues en el arte de la enseñanza-aprehendizaje lo que no sirve, estorba.

Se abre otra duda: ¿Para qué programar y proyectar esa transformación de valores a ser evaluados en el ámbito educativo desde esa totalidad histórica,  dimensionándola en la integridad del sujeto docente?

Hablar de ello, implica enfrentar las dificultades de contexto metodológico, que es en  donde la presente reflexión, quiere incidir. Porque la intención es que mueva y fundamente la estructura cognitiva de cada niño y niña en su relación docente -en un auto-reconocimiento del propio profesor(a) desde el nivel básico hasta donde se requiera dicha guía de trabajo educativo-, es decir atravesando nuevamente su relación política potenciadora y posible de clase social responsable, teniendo consciencia de dicho proceso histórico recorrido en grupos y círculos de trabajo, según sus representaciones de imaginario colectivo.

Y así logren los menores-adultos en la formación de docentes, por medio de un espíritu investigativo que es innato, aclararse que el producto del trabajo  histórico ha sido cultivado en su propia  transformación humana, de ahí las preguntas posibles sobre ¿qué es la transformación humana a través de la duda, la fascinación, la curiosidad, el asombro, el descubrimiento, y demás formas imaginativas creativas en la vitalidad del trabajo y la existencia humana, planteadas con diversión y entusiasmo?

Se requiere nombrar para dar sentido,  el efecto y la causa de la transformación del trabajo que transforma la naturaleza en cultura liberadora y potenciadora, que regenera, reconstituye y restaura resentimientos, emociones, traumas, temores, terrores, culpas, castigos, violencia, vergüenzas y equivocaciones padecidas, para cultivarlas en posibilidades de sublimación virtuosa por su creatividad radical de una denuncia que anuncia Otra voluntad consciente de socialización y de responsabilidad liberadora humanizada, como un hito histórico posible de ser re-significado y re-interpretando  en cada época, siendo consciente el sujeto histórico-educativo de su propio desarrollo y superación de esa reproducción hegemónica-aprehendida como formación entre el amo y el esclavo -lo importante es develar su dialéctica como un método de lucha para la humanidad.



[1] Vid. Carlos Antonio Aguirre Rojas. Antimanual del mal historiador o cómo hacer una buena historia crítica. La Vasija, México 1999. p. 12.
[2] Vid. Escalera Jeannette. La educación en Platón como proceso de humanización. El Grito que se perdió en Grecia. Editorial académica española, 2011. p. 27.
[3]  El término hegemonía deriva del griego eghesthai, que significa "conducir", "ser guía", "ser jefe"; o tal vez del verbo eghemoneno, que significa "guiar", "preceder", "conducir", y del cual deriva "estar al frente", "comandar", "gobernar". Por eghemonia el antiguo griego entendía la dirección suprema del ejército. Se trata pues de un término militar. Hgemone era el conductor, el guía y también el comandante del ejército. En el tiempo de la guerra del Peloponeso, se habló de la ciudad hegemónica, a propósito de la ciudad que dirigía la alianza de las ciudades griegas en lucha entre sí. El concepto de hegemonía es de los más abarcativos para el esfuerzo transformador humanizado en la pedagogía crítica de Antonio Gramsci, concepto re-significado de forma concreta de la teoría leninista.
[4] Vid. Teivo Teivanen. Pedagogía del poder mundial. Relaciones internacionales y lecciones del desarrollo en América Latina. Estudios para el Desarrollo y la Participación CEDEP, Lima Perú, 2003. p. 3.