Friday, October 5, 2012

7-O Alertar y voluntad popular



Felipe Cuevas Méndez
Miembro del Partido Comunista de México

Dado que se reconoce en la derrota, la burguesía venezolana y sus jefes imperialistas están haciendo todos los esfuerzos por amagar al pueblo y su proceso revolucionario, suponen poder reducirlo a su mínima expresión entrando en un periodo de acciones que imponga sus posiciones y a sus políticos. Como ya hemos tenido ocasión de mostrar, esto ya lo ha hecho en distintos momentos, para lo cual cuenta con fuerzas económicas, políticas y sociales en las cuales apoyarse. Con esas potencias impulsó una serie de mentiras y montajes que se creyó, aún cuando fue desmentida sistemáticamente, la burguesía y sus políticos huían hacia adelante. Luego de que pagaron a todo género de chamanes para vaticinar su triunfo ahora se indignan de que no puedan cumplirse sus pronósticos, no tienen cómo responder a sus alucinaciones.
El intervencionismo imperialista protagonizado desde los Estados Unidos con la burguesía de España como peón, reviste todas las formas a lo largo del proceso electoral y en sus horas decisivas. Estas agencias se empecinaron en conceder grandes recursos económicos, paquetes de asesoría política, dirección estratégica, sabotajes, mediatización, encubrimiento de intereses, guerra sicológica, política electoral y paranoia fascistoide. Las elecciones en sí mismas, en estas circunstancias son de suma importancia para hacer de Venezuela un bastión de lucha por el socialismo.
El pueblo y sus liderazgos tienen que tomar la decisión suprema de defender su conquista e impedir cualquier intentona de la derecha, se acabó el tiempo de las vacilaciones, hay que asumirse en la marea roja para dar un golpe político-electoral contundente a la burguesía y el imperialismo internacional.
La burguesía quiso presentar todo tipo de argumentos de fraude por antelación porque se sabía derrotada, pero al mismo tiempo su experiencia le dice que juegue a todas las cartas, para que Venezuela pudiese caer en la zozobra y deba despojarse de sus riquezas. Cuando se subraya el grave peligro fascista de Capriles y su gente, en función a su vocación organizada, no debemos olvidar que incluso su apuesta en sectores de pequeña burguesía desesperados por enriquecerse y por una prosperidad individual de orientación burguesa, los empuja a que se desenfrenen y actúen por su cuenta para crear todo tipo de actos de sabotaje y terror contra el pueblo trabajador. En este ámbito tanto los imperialistas con sus agencias, al igual que la burguesía venezolana realizan diversas provocaciones e insinuaciones para que tales sectores cobren valor y actúen en el mismo tenor, pero no han pasado de la alharaca ellos por su parte cayeron en tal parasitismo que esperan a los marines.
Ganas no les faltan, sólo que la burguesía teme la movilización y organización del pueblo venezolano y latinoamericano. Percibe que el pueblo en Venezuela pasó a ser una unidad orgánica de clases y sectores populares que accionan cada vez con mayor conciencia clasista y propósitos estratégicos. La fusión de Chávez con el pueblo en este sentido le pone los pelos de punta a los capitalistas, porque ello destaca un golpe de timón e la conducción revolucionaria del país ahora que sus grandes problemas nacionales son visibles en todos los planos estructurales.
Cómo se desarrollen estos y otros aspectos en el acontecer es algo que no se puede definir por anticipado, son muchos los retos que afronta el proceso venezolano, y grandes sus amenazas. Sus aciertos y errores están a la vista de todos, sus debilidades, dificultades y sus limitaciones también lo están, mas sus fuerzas también se presentan, la dependencia de la acción proletaria y popular a un nivel protagónico en la lucha por el poder es acaso la gran condición de su desarrollo. No obstante la palanca con que cuenta hoy es la continuidad del proceso con Chávez a la cabeza, ejerciendo el liderazgo revolucionario de su pueblo, ello es ahora la puerta de entrada a la atención de los intereses vitales de la sociedad que de no imponerse se verá cada vez más asediada por el capital y sus relaciones de dominación.
El socialismo es una perspectiva que en este momento tiene sus posibilidades bajo tales procesos. La acción de la burguesía está llevando a acelerar esta lucha, entre más agresiva se torna y más presión ejerza sobre sus bases de respaldo, más se crece el movimiento popular revolucionario para asumirse vanguardia de su destino. Así resulta comprensible que la burguesía e incluso ciertas capas de las burocracias políticas hagan frívolos llamados a la desmovilización, a guardarse precisamente en la hora de la patria, como si la experiencia de aquel 11 no hubiese indicado suficientemente a las mayorías que hay que estar por adelantado con el 13. La acción ahora debe ser contundente en el ejercicio del voto, su defensa en las calles y las tareas en los asuntos aquí concernientes, la lucha de clases toma esta forma inmediata y nos reclama la transformación socialista, cuán bien pueda cumplirse ya es responsabilidad de la marea alta del pueblo que debe afirmarse como fuerza decisiva.
La burguesía quiere amagar todo intento de cambio revolucionario, preferiría seguir tratando sus asuntos en el espectro de las cumbres del poder, le incomoda verse disminuida políticamente y la amenaza latente de quebranto en sus cuotas de poder. Por esta razón algunos burgueses y políticos liberales llaman al voto por Chávez para que se realice una política de reconciliación nacional, guardando las baterías para otro momento, por ahí incluso deslizan una idea imperialista de que haya una victoria chavista con una media de votos que no exacerbe las fuerzas revolucionarias. La burguesía presenta batalla, cada vez con más virulencia le abochorna tratar con los “pata en el suelo”, sigue abrumándose cuando el pueblo la encara, no soporta esa política de/y las masas, al grado tal que su propia campaña prefirió orientarla a las capas medias y sectores inestables, pero el pueblo no le permitirá sus maniobras y ambiciones.
Para este observador de la realidad venezolana las grandes contradicciones sociales se plantean en una oportunidad de lucha, detrás del 7 de octubre vuelven a destacarse en función de que las cosas no podrán llevarse como antes, la marcha dejó de ser simplemente acumulativa, las presiones burguesas, los problemas generales del estado actual de la sociedad, en virtud del despertar popular; tienen que ser llevados a las puertas de una genuina democracia socialista.
Tal es la transición que el chavismo, las clases trabajadoras, la juventud, sus consejos, sectores populares y sus organizaciones resaltan a pesar de todos los planes capitalistas.